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whiteraven23 Dana Gabriela Artiles

¿Cuando te es arrebatado lo mas imprescindible... que tanto podrías seguir? El árbol de la vida se marchita. Se juega con el tiempo, y no hay mas del que se pueda perder si su vida se consume.


Paranormal Todo público.

#misterio #drama #magia #258
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Capitulo 1 "Un despertar dificil"

El mayordomo había llegado a la mansión después de un año sin ir a cerciorarse de que no se deteriorara con el transcurso del tiempo.

Estaba parado en frente del enorme portón admirando el hierro maltratado y oxidado, la forma de los barrotes en vertical hechos en forma de flechas apuntando al cielo cubierto por nubes grisáceas. Y la inicial del apellido de quien era su patrón forjado en medio, habiéndole adherido unos ostentosas cadenas y múltiples candados, para ser específicos unos tres enormes y antiguos, que impedían rotundamente el paso de cualquier desconocido.

Se quedó observando los paredones a ambos lados del portón cubiertos más allá de los muros por plantas marchitas y enredaderas que habían crecido más de lo que pudiera haber imaginado, al darle a cualquiera la impresión de ser más altos de lo que podría creerse.

No pensaba, ni le importaba, el tiempo que tardaría en limpiar y darle otra vez una buena pinta al lugar, ya que no se hallaba ninguno de los propietarios por el momento. Aunque no lo hacía por obligación, sino por lealtad a no querer perder algo imprescindible (su antigua vida como humano). Una conexión con su pasado, llevándolo a una época en donde desconocía que el mundo pudiera albergar más oscuridad del que creía conocer, así como también criaturas convocadoras de muerte.

Se le ocurrió de que la impresión que daba la "Mansión Forlling" pertenecería muy bien como parte de una película de terror. Y daba el caso que ayer por la noche una película basada en una maldición le recordó la mansión que también aparecía en la misma. No tan grande como la que tenía precisamente delante de el en este momento, pero ambas daban la impresión de estar malditas. Razón por la cual le recordó volver.

Una ráfaga de viento azoto su cuerpo sacándolo de sus pensamientos, para luego pensar en resguardarse del viento y de la lluvia, según creía sería el próximo cambio climático, encaminándose hacia su auto en busca del manojo de llaves.

La enorme puerta de la entrada rechino dándole la bienvenida, y sele cruzo la idea de pesarle aceite más tarde. Al cerrar el sonido fue en eco por la casa. El largo pasillo olía a humedad, polvo y encierro, pero seguía teniendo un buen color. Una alfombra desde la entrada al final del pasillo y hacia la entrada a la primera sala en verde oscuro, la porta velas de bronce, aunque polvorientas en dorado y plata se hacían ver, los muebles estaban perfectamente cubiertos por las telas evitando el polvo y el piso de mármol lo vio en buen estado a excepción de la tierra de al andar se pegaba en sus suelas, haciendo huellas, el chirrido que hacía le dio el indicio de tener que encargarse de arreglar.

Su recorrido por toda la mansión fue rápido y preciso, concluyendo que nadie había entrado desde la última vez que él lo había hecho. Nada fuera de lugar.

Paso en lo que quedaba del día nublado en la casa y los alrededores limpiando los pisos, escalones, sacudiendo muebles y lustrándolos, encendiendo lámparas en cada habitación. Quitando las telas de los muebles palpándolos y aspirándolos de cualquier rastro de tierra y polvo en el aire. encendiendo la calefacción principal del sótano que recorría la casa y una que otra chimenea en algunas de las habitaciones, en la mayoría en las que habían sido más usada anteriormente.

La mansión contaba con veinte habitaciones, mas diez que en aquella época eran usados por la servidumbre. Casi tenía por terminada la parte más importante de la casa limpia, para detenerse al percatar que la noche hacia acto de presencia junto a la lluvia dejando tu tarea a un lado y mirar afuera.

Se acercó a una de las ventanas del segundo living que permanecía abierta mientras llovía a cantaros para mirar el cielo y contemplar el patio, lleno de flores silvestres, malas hierbas y casi ocultas por el montón de arbustos estaban las rosas, claveles, y todas la diferentes flores más coloridas y hermosas luchando por tener su lugar en el que antes, hace muchos años, era su jardín. El jardín de la Sra. Amelia.

Se apoyó en un costado sin cerrarla, pensando...” mañana será otro día...” seguiré con los jardines cuando se seque la lluvia.". Mientras ponía atención a los charcos que iban creciendo.

-A pasado un bien tiempo...- No dejo su posición relajada cerca a la ventana ni girar su cabeza del exterior al recién llegado. Pero al final se dispuso a darle la cara al no escuchar respuesta, sin alterarse.

-Sí, lo ha sido... Hermano. - Lo observo, inspeccionando su mirada como perdida y una sonrisa a medio torcer. -Vi las luces y supe que tal vez habías vuelto. -

-Vives cerca, ¿no? - Quiso saber su hermano.

Eran muchos los años que no se habían visto los hermanos. Si los contaba un humano, un mortal. Pero si los contaba una persona como ellos no se consideraría mucho comparado a una eternidad.

Y esos años de distancia se debía a la culpa que este sentía por llevar a su propia hermana a una vida de eterno sufrimiento y oscuridad. Y teniendo que ocultar su nueva naturaleza.

Asintió con la cabeza a su pregunta, - ¿Cómo has estado? - Ella permanecía inmóvil de pie en el umbral del cuarto de estar, intentando no perder la calma.

-Siempre igual... bien, supongo. - Tomando una actitud relajada, mostrando un rostro alegre.

Mientras tomaba asiento, e invitándola con un movimiento de su mano a que lo acompañara a su lado.

-Al menos debiste haber venido a cerciorarte de que la mansión no se viniera abajo. -

Ella tomo asiento, queriendo ignorar su comentario, pero no lo hizo.

-Ya no somos empleados de esta casa, Elliot. - Lo dijo de manera que no se notara su enojo, mirándolo seria y pensativa. -Aun no entiendo, por qué sigues haciendo esto, cuando no tienes la obligación. Ya no hay un señor a quien servir. -

-Sabes bien que, aunque fuera por obligación, solo lo hago por lealtad, Lorena. -

-Está bien, y yo también siento aprecio por la Sra. Amelia, pero a ella no la hemos vuelto a ver en mucho tiempo. ¿Aun crees que vuelva a esta casa? -

Durante la charla no se estaban dirigiendo ninguna clase de mirandas, solo observaban el fuego al explotar en mínimas chispas de fuego y la madera convertida en carbón. Hasta que Lorena se sorprendió, la forma en que su hermano comenzó a mirar sus manos fuertemente entrelazadas entre si con una mezcla de ira y preocupación que ella reconoció del pasado.

-Me ha llamado Yuuri, notifican dome que lo ha contactado la Sra. Amelia...van a despertarla. - Ella realmente estaba muy sorprendida y su hermano intuyo que no estaría al tanto de los detalles. -Acaso Edwin no te ha dicho nada? -

Y el hecho de mencionar a su amado no provoco ninguna felicidad sino un dolor en su interior.

-No lo he vuelto a ver desde que...- Solo dejo las palabras en el aire ya que su hermano sabio a lo que se refería y no querer volver a recordar lo que eran ellos ya no había marcha atrás.

Sabía que se estaba conteniendo, tomando su mano para apoyarla, cuando le vino a la mente los tiempos en que podía contar con él para escucharla de lo que la aquejaba, la preocupara, al igual que sus alegrías. Lo quería de vuelta. Y ella no le vio sentido seguir guardándose todo lo que venía guardando para sí misma.

-Al igual que a ti. Realmente te he extrañado... muchísimo. -

-Lo es y lo lamento. También te extrañe. Lo lamento yo...- Aunque quisiera poder aceptarlo, era una culpa que le impedía hasta el acepta el hecho que su querida hermana si lo hubiera perdonado.

Un egoísmo por su parte de no querer perder o aceptar la muerte de su único ser querido que le quedaba en aquel entonces.

-Está bien, solo te pido que no vuelvas a desaparecer. Quiero que vuelva mi hermano, y que estemos como antes. Elliot, no necesitas que te sigas culpando... también tendría miedo de perderte y quedarme sola; todos estos años fui capaz de darme cuenta de que también hubiera tomado la misma decisión. -

Su hermano se limitó a darle una sonrisa apagada. No hacía falta una prueba para saber que eran hermanos, siempre pensaban lo mismo.

-Y que si hubieras tenido la opción de elegir? - Su expresión había sido transformada por una pregunta seria.

-Yo...- Bajo la mirada, pensando en querer mentirle, pero sería inútil ante él. -No aceptaría la inmortalidad, pero...- Lo había mirado para responder y su mirada fue terrible para enfrentarlo, pero prosiguió a contestar. -Pero no me arrepiento de amar, de conocer y aprender a vivir más de lo que una vida humana me hubiera permitido. - Abrazándolo al finalizar para hacerle saber cuánto lo había extrañado. -Me gustaría que no volvieras a desaparecer. -

-No lo haré, ya no.-

-Ahora dime que fue lo que te dijo Yuuri.- Tomando unos segundos para proseguir.

-Y también que tiene que ver Edwin en todo esto? ¿Tú lo has visto? -

-Yo no lo he visto tampoco desde que sufriste el tiempo del cambio. Pensé que se habían vuelto a juntar. -

-Pero Yuuri si lo vio entonces… en dónde está? ¿Que ha estado haciendo? -

-Lorena, cálmate!!!-

Ella lo había tomado por su camisa azul marino con fuerza, casi a punto de desgarrársela desde el hombro sino la hubiera sujetado su hermano de la muñeca para que controlara su fuerza.

-Yuuri no me dijo nada de Edwin, solo pensé que, tal vez debías de ya haber sabido que ellos dos se conocen y tú eres importante para él. -

Ella se calmó enseguida, aflojando su agarre al soltarlo y poniéndose derecha sobre su asiento.

-Tal vez, quien solo pensaba que era especial era yo… tal vez no era tan importante para él. -

Hasta que al final Elliot eligió cambiar de tema para no seguir arruinando su encuentro.

-La Sra. Emilia vendrá dentro de una semana con la Sra. Asuna para despertarla. Todos estos años estuvieron buscando al maldito, pero nada, como si se hubiera esfumado. Por lo que piensan despertarla para que el aparezca. -

- ¡¿Piensan USARLA?!? ¿DE CARNADA? - Su asombro era tal ante su hermano al comunicarle el plan con tanta calma que durante unos instantes tubo que pensar que tanto es lo que había cambiado en esos años en los que no habían estado juntos.

Solo hasta que el la tomo por su mano con la misma ternura y delicadeza que ella reconocía de él, le daba la certeza de que estaba en desacuerdo también con aquel plan.

-Lorena, cálmate y escucha. A mí tampoco me gusta la idea, pero buscaron al maldito por 200 años y no volvió a aparecer. Y sabes que durante ese tiempo ella ha estado prisionera para sí misma para protegerla. No me gusta el plan de darla, pero no tiene libertad. Han pasado más de 200 años y no han podido encontrar la manera de que una vez despierta no viva con la idea de que quieran matarla. -

-Odio todo esto…- Bajo la mirada aun tomando a su hermano de la mano. -Pero están seguros de que el aparecerá? Solo hay seis personas que saben que realmente Aria vive. -

-De hecho, por lo que se, solo son cuatro las personas que lo saben. - Elliot se percató que Lorena no sabía a quienes se refería, por lo que prosiguió. -Nova no sabe nada, ya que la Sra. Amelia nos prohibió decirle, y Yuuri y Edwin se les ha comunicado que las Sras. Amelia y Asuna volverán a la casa y que ellos serán necesarios para lo que se vendrá, pero no se les ha dicho por qué. -

-Pero él la quiere, ¿por qué no decirle? -

-Lo sé, pero el aún está atado de una u otra manera a ese maldito, al igual que hay muchos de los cuales no se sabe si es bueno confiar. -

Ambos permanecieron pensativos, teniendo imágenes mentales de las personas que conocían y de los que pudieran tener dudar de confiar. -

-La Sra. Amelia vendrá en tres días, luego iremos a donde está su hija…-dejando la oración al aire húmedo de la lluvia que entraba por la ventana.

-Sera un despertar difícil…- Termino de concluir su hermana.

Pensando en lo que podría avecinarse, en las personas que irían llegando, todos aquellos presentes en aquel fatídico día se volverían a reunir para una inconclusa PENURIA.

7 de Enero de 2019 a las 00:09 0 Reporte Insertar 1
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