Cuentos Eróticos de la Edad Madura Seguir historia

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Abraham Norr


Azucena era una ejecutiva muy preocupada por sus negocios, se había encontrado con su verdadero amor pero el trabajo le impedía estar mucho tiempo juntos a pesar de que le encantaba los juegos eróticos de su amado, así que le tocaría en el fin del año decidir que es lo realmente primero para su vida. Este es el primer relato de una serie de cuentos eróticos cortos con personajes en la edad madura porque el amor y el erotismo no tienen edad


Erótico Sólo para mayores de 21 (adultos).

#edad-madura #sexo #erotismo #placer #amor #lujuria #juegos-eroticos #penetracion-anal
Cuento corto
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Lo Primero es lo Primero

Azucena era una bella ejecutiva de negocios , sus socios prácticamente habían delegado toda la operación de la empresa en ella y la verdad que nunca los había defraudado.

   Faltaban dos días para el fin de año y debía presentar el informe de resultados el día 30 donde pedía un incremento importante de los aportes de los socios para asegurar la continuidad operativa de la empresa.


Alfredo su amante había decidido viajar a su ciudad natal para pasar navidades con sus hijos, lo cual fue un alivio para Azucena ya que necesitaba dedicar tiempo a la elaboración del informe y Alfredo era una distracción, una hermosa y rica distracción para ella, pero no podía darse el lujo de distraer su atención en estos días de entrega de resultados, así que ambos acordaron separarse por unos días y volver a encontrarse el fin de año para celebrar juntos la llegada del nuevo año.


Azucena estaba muy concentrada revisando los balances de la compañía cuando sonó el teléfono y era un mensaje de Alfredo , uno de esos mensajes que el acostumbraba enviarle mientras estaba en el trabajo y que buscaban excitarla para cuando se vieran en la cena, que casi nunca llegaba al postre, porque salían rápido a la alcoba para explotar toda esa lujuria acumulada, que le provocaban las lecturas de sus muy eróticos mensajes y estos, que le llegaban ahora eran mucho más atrevidos, pero igualmente le gustaban.


Alfredo era el típico "homus eróticos" y había conseguido por fin una pareja que le aceptaba sus juegos y fantasías eróticas, pero además le había enseñado a entender el amor, ese amor desinteresado, sin apego y sin egoísmo , Azucena representaba todo lo que siempre había buscado en una mujer , la combinación perfecta de amor y erotismo. El se esmeraba en demostrar su amor y le encantaban sus juegos eróticos con Azucena, pero tenía un rival que competía en su atención y era el trabajo y la carrera profesional de su amada.


Consciente de la importancia del trabajo de Azucena, él le había dicho que se iría a pasar navidades con sus hijos de su primer matrimonio, pero ya eran adultos con una familia formada y pensaba que era mejor dejarlos disfrutar el fin de año con sus amigos y suegros, así que adelanto el regreso y esperaba darle una sorpresa a su amada.

   Azucena estaba en su oficina cuando le llego el primer mensaje, con una pregunta seguida de una especie de reto

— ¿Estás sola? —

— Si

Responde ella con otro mensaje
    —¿A que no te quitas tus pantys? — 

le pregunta 

—A que si —


Le responde ella

Y como si el la estuviera viendo, procede a quitarse las pantaletas y las coloca sobre su escritorio

 —Ahora siéntate frente al ventanal, abre las piernas y tocándote suavemente tu vagina, imagina que hay un desconocido del otro lado de la ventana observándote —


Azucena siguiendo el juego erótico de su amado, procede tal y como le indica y comienza a imaginar que efectivamente hay un hombre mirándola desde la oficina que está justo frente a la de ella.


Comienza a tocar su vagina y un cosquilleo comienza a sentir por todo su cuerpo, se imagina que es Alfredo el que está al frente mirándola, cuando de repente observa que en realidad hay a un hombre desnudo al frente de ella, solo en camisa, mostrando su pene erecto y sentado casi en la misma posición que la de ella.

 

No llega a distinguir al hombre, pero eso no la inmuta y sigue en su juego, suelta el teléfono y se introduce un dedo para sentir el clítoris en una vagina ya húmeda de tanta excitación.


El hombre, que estaba al frente de ella, comienza a masturbarse casi simultáneamente mientras ella frota su vagina y se toca suavemente el clítoris, desde lejos puede ver que esta bien dotado el hombre y le gustaría que estuviera con ella y la penetrara, lo cual hacia que su excitación aumentara y no se percata que el hombre desaparece.


Ella está muy entretenida imaginando donde le gustaría tener ese pene, ¿dentro de su vagina? ¿Dentro de su boca? pero cree que prefiere que la penetre por el ano, lo cual hace que su excitación aumente de solo imaginarse ese pene dentro de su culo, cuando de repente siente que alguien la agarra y la coloca al frente de la ventana, se imagina que era el hombre que estaba desnudo en la otra oficina, con su pene erecto, y lejos de asustarse su excitación aumenta, en seguida la agarra por la cintura, le sube la falda y le coloca su pene erecto entre las nalgas, lo cual provoca en Azucena un gemido y se contornea como tratando de agarrar con sus nalgas ese miembro que ya se había imaginado penetrándola, el hombre le coloca una mano delante tocando su vagina y humedece sus dedos con el líquido vaginal que ya abundaba y se esparcía por entre sus piernas.


La excitación de Azucena estaba al máximo, el hombre le introduce el dedo impregnando de su propio fluido vaginal en su culo como para lubricarlo y la verdad que no hacía falta ella solo quería a ese miembro erecto dentro de su ano y solo esperaba que terminara de cumplir con su misión.


En efecto, el hombre la penetra por el culo, sintió un dolor por el roce de ese miembro que la penetraba sin compasión, una y otra vez, pero el dolor se transformaba en placer cada vez que se introducía mas adentro de ella, el hombre le agarraba los senos con fuerza, le basaba por el cuello y le chupaba el lóbulo de las orejas, todo esto junto, la volvía loca y empezó a gritar y gemir de una forma desesperada, hasta que llego al orgasmo, ese orgasmo tan esperado y que le pareció infinito y lleno de placer, placer que se incrementó cuando sintió la leche caliente que salía del pene y le corría por las piernas, las cuales casi no la podían sostener y solo se sostenía por el abrazo apasionado del hombre, causante de tanto placer.


Ya mas calmada, se voltea y le dice al hombre:

mi amor que rico, no sabía que ibas a venir hoy, pero me alegro que hayas llegado y de esta forma


En efecto era Alfredo, y todo era parte de un juego erótico que habían preparado para el momento de su llegada, que se había adelantado un día y la verdad que ambos lo disfrutaron.

¿y el informe? — 


Pregunto Alfredo

Ahora va a estar mejor contigo aquí—.

Le respondió ella


Se sentaron a reir por unos minutos, ella lo veía con mucha ternura y de repente se dio cuenta que mas importante que su trabajo era el amor que sentía por Alfredo, así que lo agarró por el brazo y le dijo:


—¿sabes que? —

El informe puede esperar, asi que vamos a cenar y mañana le digo a los socios que la reunión se cancelo, por ahora solo quiero disfrutar tu presencia—

Vayámonos a la casa que aun tengo ganas de ti, así que no creo que lleguemos al postre esta vez tampoco —


Lo primero es lo primero ­—


Esa era su frase favorita cada vez que venia Alfredo y la sorprendía con alguno de sus juegos eróticos

Los socios que esperen hasta el próximo año—

dijo Azucena riéndose, mientras caminaban hacia el estacionamiento.

29 de Diciembre de 2018 a las 04:48 0 Reporte Insertar 0
Fin

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Abraham Norr Jubilado, emprendedor, desarrollador de negocios y ahora escritor de relatos

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