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neitanbouda Neitan Bouda

Hay un mundo que la mayoria de la humanidad desconoce. Aquello que para muchos no es mas que cuentos de fantasía está a punto de salir a la luz. Lucio es hijo de un vampiro y una bruja, su vida nunca fue fácil. A diferencia de sus padres fantásticos, él pareciera ser un simple humano mortal. Para no quedar fuera del mundo fantástico le asignaron una tarea, ser la muerte. Durante los últimos dos años llevó su trabajo de manrra eficiente y sin dicultades, pero todo se saldrá de control cuando intenten asesinarlo. Muchos secretos saldrán a la luz. Las mentiras poco a poco se caeran. Una batalla esta a punto de comenzar y Lucio debe elegir su lugar en medio de la traición, la amistad y el amor. Nada será como antes


Fantasía No para niños menores de 13.

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Soy la muerte

Llega el fin de la semana —o el principio para algunos— como todos los domingos debo ir al Departamento de asuntos Fantásticos para alcanzar mi informe semanal. Mientras papá conduce su vehículo por las calles de la ciudad, me encargo de terminar de llenar algunos formularios que me quedaron por completar. El sol se filtra cuando intento abrir la ventanilla para echar un escupitajo, entonces papá se queja cuando un pequeño destello de luz toca su piel; le encanta hacerse el tonto, la luz solar y su efecto en los vampiros es solo un mito. Si vieran el bronceado que tiene papá a esta altura del año luego de pasar el verano en las playas de Brasil. Dejamos la avenida principal de la ciudad girando por una calle que la corta que nos lleva directo al barrio mas antiguo de la Ciudad de Buenos Aires; San Telmo. 


Nos dirigimos a un estacionamiento exclusivo para quienes trabajamos en el Departamento de Asuntos Fantásticos para dejar el vehículo. Papá se baja del auto, se coloca sus lentes oscuros y camina con un andar firme como también canchero. Nos acercamos a la administración del estacionamiento. Una hombre con cara de poco amigos nos atiende, tan solo con miradas indica a mi papá que complete una planilla con sus datos y los del auto. Una vez hecho esto, le brinda a papá un ticket y dos caramelos de menta. 


—Muchas gracias —dice papá sonriendo y nos marchamos—. Odio el carácter de los Elfos, nunca conocí siquiera a alguno que te brinde una sonrisa. En cambio los Ogros, esos si que tienen un humor que te hacen mear a carcajadas. 


Si, así es; las cosas en realidad no son como las conocen. Los Elfos no son tan simpáticos como dicen y los Ogros no son tan malos como los venden, si un poco brutos  pero no malos. A ver, la realidad es que no hay mucha diferencia entre las criaturas fantásticas de mi mundo con los humanos. Así como hay gente de mierda, otras bondadosas y demás; también en nuestro mundo hay criaturas de todo tipo. Salimos del estacionamiento y caminamos una cuadra hasta llegar al Departamento Gubernamental ubicado en las profundidades de lo que los humanos conocen como la Manzana de las Luces. 


Al llegar al recepción, papá saluda a medio mundo, digamos que es un vampiro muy conocido; tampoco es que haya hecho la gran cosa, solo es miembro fundador de la Asociación Argentina de Criaturas Fantásticas y miembro activo del Comité de Paz encargado de mantener el equilibrio en nuestro mundo. Bueno, si; es un vampiro importante. Es por eso que la presión que siento es mucho mayor, todos esperan lo mejor de mi en mi tarea. 


—Sara, mi querida Sara ¿Cómo estas? —dice papá saludando a la bruja de la recepcionista; bruja en el sentido literal de la palabra. 


—Bien, volviendo a la rutina, ¿Y ese bronceado señor Lucifer? —dice Sara con picardía. Es una Bruja muy simpática. 


—Son las playas de Brasil, lindas vacaciones. Me quedaría charlando pero como dijiste; hay que volver a la rutina. ¿Alguna novedad? 


—Si señor, hay unos nuevos formularios que completar y temprano llegó su asistente, me informó que dejó sus documentos en la oficina. 


—Esta bien, entonces me voy para mi oficina... 


—¡Espere señor! —papá se gira ante la interrupción —, debe de completar los nuevos formularios. Nueva reglamentación... —quedó por un momento un silencio incómodo. 


—Esta bien. ¡Ay Dios, cuando nos volvimos tan burócratas! —exclama papá mientras se dirige a un escritorio para llenar los formularios. Por mi parte los había hecho la semana pasada. 


—¡Lucifer junior! —dice Sara y se coloca sus grandes lentes. Solo espero que no sea nada malo lo próximo que diga. 


—¿Qué sucede? 


—¡No ordenaste tu papeleo anoche! —dice imitando esa voz tan particular que seguro pensaste. Ambos comenzamos a reír. Mi relación con Sara es muy amena—. Siempre quise decir eso. 


—Esta vez tenés razón. Pero lo completé de camino acá. ¿Puedo ir a mi oficina? —digo enseñándole mi credencial. 


—Dale, pasa —coloco mi credencial sobre un lector y la barra de contención realizada con magia se abre bridándome acceso—. Ah, Lucio —me giro y la observo—. Tenés visita en la oficina. 


Camino por el gran salón repleto de criaturas de todo tipo. La oficina de reclamos se encuentra repleta, la fila ocupa medio salón. Saludo a un par de compañeros de trabajo y pienso en lo mal humorado que debe de estar papá; todavía no se acostumbra a esta nueva sociedad. Es muy raro que un hombre con mas de tres siglos no pueda adaptarse a los cambios de época. Nuestro mundo es una comunidad organizada, con sus propios gobiernos, Estados Soberanos, leyes, instituciones y demás; hasta incluso los que son como yo, tenemos un sindicato que nos defiende ante el gobierno de los fantásticos. Y al pensar en esto recuerdo que la semana próxima son las elecciones. Mi amiga Dana se presenta como candidata; si logra ganar seria la Ninfa mas joven en ocupar un cargo en el S.A.M (Sindicato Argentino de Muertes). 


Finalmente entro en mi oficina y veo que alguien esta sentado en mi escritorio dándome la espalda. Sin duda que ya se de quién se trata, pero antes de que pueda decir algo, este desaparece y en una acción veloz me sujeta de la camisa me empuja contra la pared y me besa. Nos besamos. Se trata de Erick, mi hombre lobo. No, no es mi novio. Digamos que solo somos muy buenos amigos y que nos hacemos favores. 


—Umm...pará...¡Erick! —decido empujarlo. 


—¿Qué pasa?, ¿No me extrañaste? —vuelve a besarme, le sigo el beso y luego se aparta—, ¿O te da miedo que tu papi te vea? —vuelvo a empujarlo. 


—¡Uff, cállate¡ Erick; ya te dije, a mis papás les da igual mis preferencias. 


—¿Estas seguro? —me pregunta. Me acerco a dejar mis cosas sobre el escritorio. 


—Si. Muy seguro... 


—¿Y cuales son tus preferencias? —dice en tono sensual acorralándome junto al escritorio desde atrás. 


Su manos me rodean la cintura y sus labios comienzan a besarme el cuello. Es inevitable resistirme. Entonces las puerta se abre bruscamente. 


—¡Ay no, me mato! —grita. Reconozco esa voz. 


—No podes, sos la muerte —digo sonriendo. 


Me doy vuelta, beso a Erick y lo aparto. Ahí estaba ella, mi amiga Dana parada en la puerta de mi oficina poniendo cara de desagrado ante la situación que había presenciado. Digamos que a Dana no le cae muy bien Erick, dice que es un posesivo y territorial —como todo hombre lobo—; toda una criatura tóxica. Yo no lo veo tan así, por el momento me gusta lo que tengo con él. Ambos nos damos lo que el otro quiere. Aún así me encanta que mi amiga me preste atención y me aconseje, no se qué haría sin mi Ninfa muerte feminista —así se define ella—. Si, mi amiga esta muy comprometida con la causa de generar igualdad en nuestro mundo, por eso decidió  avocarse al sindicato. 


—Bueno queridas muertes, mejor me voy a ir yendo. Los dejo con sus tereas, solo quería pasar a saludar a mi defecto favorito—dice Erick y me da un último beso antes de irse. 


—¡Sos un imbécil! —dice Dana con un tono que expresa su molestia. 


—Era un chiste...no fue para tanto. Tenés que relajar Dana. Te vas a poner vieja —mi amiga decide no responder y finalmente Erick se va. 


—¡Lo detesto! ¿Cómo podes dejar que te diga defecto? 


En mi mundo también existe la discriminación. Si bien Erick solo usa la palabra defecto para molestar a Dana, hay quienes realmente la usan de forma hiriente. Un "Defecto" o mas bien alguien "Defecto", es una criatura de este mundo que nace sin ser nada en especifico. Para que se entienda: mi mamá es una bruja y mi papá un vampiro, tranquilamente podría haber nacido como brujo o con características de vampiro; pero no, soy algo mas bien parecido a un humano. No tengo ninguna habilidad o característica propia fantástica —mas allá de la juventud, tampoco es que llegue a ser un longevo de trecientos años como papá que aun así se mantiene muy bien; simplemente no envejezco como los humanos —. Hace muchos años atrás, las relaciones entre diferentes criaturas estaban totalmente prohibidas y a los hijos de estos que nacían sin tener atributos fantásticos se les llamaba "defecto". En la actualidad es distinto, el amor es el amor y las relaciones entre diferentes criaturas ya no es algo mal visto —aunque siempre hay  criaturas de mierda, anticuadas y discriminadoras—. Hoy en día quienes son como yo, tenemos los mismos derechos que cualquier criatura. Es por eso que puedo ser lo que soy ahora. 


—Bueno querida muerte —dice Dana sentándose frente a la silla de mi escritorio—, hay cosas que hacer;  lamento decirte que hay problemas. 


De una de sus carpetas saca unas fotografías donde se me ve a mí en varias escenas mientras estoy en zona de trabajo; es decir, haciendo que a los humanos se les corte  la vida. Eran fotos mías tomadas a la diatancia y desprevenido, de haber sabido que me las tomaban, tal vez hubiera posando un poco. Por último la foto de una chica. 


—¿Y ella? —pregunto. 


—Quien tomó las otra fotos —dice con un tono frío—, se llama Luna y es el problema.

26 de Diciembre de 2018 a las 08:43 0 Reporte Insertar 0
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