Diario de una plebeya Seguir historia

marilynrossfc Marilyn Cevallos

Cuán difícil puede ser mantener un amor a kilómetros, especialmente cuando extrañas esos besos, caricias y palabras susurradas al oído. Melissa es una joven que se enamora de quien sería su mejor amigo, ambos se ven obligados a separarse sin confesar sus sentimientos.


Romance Romance adulto joven Todo público. © Marilyn Cevallos

#romance #amor #amistad #distancia
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Atracción a primera vista


Dicen que escribir desahoga el alma y libera tu corazón de las lágrimas, quizás sea posible, aún no lo sé.


Conocí el amor. Un amor que parecía tan real, al punto de idealizar e imaginar lo hermoso de un futuro juntos. Esa soy yo, Melissa, una chica de 20 años que soñaba con encontrar un príncipe fucsia.


Así es, fucsia, no creo en los príncipes azules, esos solo viven en los cuentos de hadas y si alguien lo tiene, ¡caray!, ¡qué envidia! Solo deseo un compañero incondicional que se ría de mis imprudencias, que le parezca una locura mi mundo, pero que aun así se quede para ser el protagonista de mi vida.


Pero, qué cruel fue el destino conmigo, jamás mencionó que el amor doliera tanto, al punto de quedarse sin lágrimas. Hoy, sé que lo amé, porque a pesar de la distancia mi corazón al escuchar su nombre duplica su tamaño y palpitar, se volvía tan intenso como el ruido de las olas al llegar a las rocas.


Todo comenzó una noche de fin de año, una reunión familiar, sí, una celebración, ahí lo conocí a él. Nos presentó su primo, Miguel. 


- Hola, es un placer, soy Joel. Dijo él con una cálida sonrisa, fue ahí donde me atrapó.

En un principio fue alguien más entre el aglomerado encuentro. Un pastel y chocolate vinieron después, bailamos entre amigos un rato, mientras los juegos pirotécnicos se veían relucientes en el cielo.


Yo, lo miraba extrañada, no sé, existía algo en su sonrisa que me cautivaba y su mirada era algo perdida, estoy segura de que algo le sucedía. Lo miraba una y otra vez, quería su amistad o tal vez algo más.


Es una sensación extraña que uno experimenta cuando conoce a alguien, me agrado su sonrisa, también reía de una forma inusual, puedo asegurar que esa parte de él me encantó al punto de querer ser su amiga, siendo algo tímida no me acerqué a él, pero lo veía de lejos mientras bailaba y conversaba con los demás del grupo a quienes conocía de años atrás.


Sin embargo, la espera no fue larga, al día siguiente de la fiesta tuve la oportunidad de conocerlo, es decir, de platicar. Ocasionalmente siento afecto por alguien y él lo consiguió sin siquiera hablarme, pero cuando lo hizo me enterneció su pasado.


Nos hicimos amigos, muy buenos amigos con el tiempo, esos que platican por horas y no se cansan, que se vuelven cómplices con tan solo una mirada.


Dicen que existe el amor a primera vista, no puedo asegurarlo. No obstante, puedo afirmar que la atracción es un imán que te lleva a la más linda y tierna aventura.


Empezamos a vernos eventualmente, muchas de ellas casualidades, amigos en común nos unían y un día de pronto me dijo:


- ¿Qué harás mañana?


Me quedé sin respuesta, no supe que decir y en mi interior no sabía que me pasaba, algo no andaba bien. Yo no estaba bien, él no era normal, por el contrario tenía un no sé qué.


Unos segundos después pude reaccionar y le dije que no haría nada interesante.


- Te invito a salir, ¿qué dices? Me dijo con una gran sonrisa.


También sonreí y sin pensar respondí, sí.


- Me das tu número, ¡por favor!


¡Oh, por Dios! Me pidió mi número, no me lo podía creer, por supuesto se lo di y luego de eso nuestra historia de amor se empezó a relatar.


Días después recibí un mensaje de un número desconocido. No creí ni pensé que podía ser él, cómo un hombre de mundo y mayor que yo se podía fijar en mí, una chiquilla que recién empezaba a vivir como adulta.


El mensaje decía: Hola, guapa, ¿qué haces?


Me extrañé, porque no tenía remitente, contesté con ironía, ¿nos conocemos?


- Soy tu admirador muñeca. Respondió, me pareció extraño y hasta creí que era mi ex.


Entonces, por unos minutos medité si continuar o no con esa conversación. Y, sí, me ganó la curiosidad.


Si no me dices quién eres no te vuelvo a responder. Le escribí en un intento de descubrir la persona en cuestión.


- Por Dios que eres peleona soy Joel, ¿sabes quién soy?


Era él, el muchacho que tenía un no sé qué. Suspiré profundamente, mis manos se pusieron heladas, un claro ejemplo de nerviosismos en mí.


27 de Diciembre de 2018 a las 02:20 3 Reporte Insertar 2
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Ericka Mina Chica Ericka Mina Chica
😍😍
7 de Enero de 2019 a las 11:54
Gustavo Bermello Gustavo Bermello
Good history 👍🏼
7 de Enero de 2019 a las 11:52
Marilyn Cevallos Marilyn Cevallos
Me encanto 😍😍😍 más capítulos
6 de Enero de 2019 a las 20:58
~

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