El Sitio: Una Historia de Boris Franco Seguir historia

frank-boz1536880595 Frank Boz

Nuevamente el agente Boris Franco deberá enfrentar una situación que pondrá en jaque sus habilidades como guardián del orden, y junto a su fiel subordinado Ibañez, vivirán sucesos de imposible interpretación. Luego de una persecución policial, llegarán a un lugar en donde tenebrosas fuerzas imperan y se encontrarán con los delirios trascendentales del terror más demente.


Horror No para niños menores de 13.

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Capítulo I

Mucho antes de llegar a ser un notable detective, Boris Franco, hombre de poca paciencia pero también propietario de un incuestionable sentido por el deber, así como también dueño de un carisma y humanitarismo sobresalientes, fue protagonista de una de las situaciones más extrañas que le tocó vivir mientras desarrollaba con total normalidad su trabajo como policía en las calles de Ciudad Bríos, junto a su entonces joven y fiel subordinado Ibañez.


La madrugada del 22 de febrero se había presentado con una atípica y fresca temperatura para la época, menos de veinte grados, y estacionados en un Mc Donalds, degustando una hamburguesa con todo y su Coca Cola, veían las horas pasar cansinamente en el reloj de la patrulla, acostumbrados a que la oscuridad de la madrugada sea su única compañera.

–Inés me está presionando cada vez más. Quiere que vivamos juntos –dijo Boris Franco.

–Cielos jefe... usted parece ceder mucho terreno con ella. –soltó el joven Ibañez.

–¿Qué puedo hacer? Ha estado conmigo en las buenas y en las malas, y si yo lo sé, ella también lo sabe. Y de seguro piensa que se lo debo de alguna manera –continuó–. Mierda... las mujeres son tan extrañas... incluso a veces llegan a molestar pero así y todo las amamos en los momentos más difíciles ¿no es así? –volteó a mirar a Ibañez

–Ya lo dijo usted jefe –contestó sonriente.

Se respiraba una atmósfera de serena quietud que invitaba a cerrar los ojos y dormir mientras observaban las luces amarillas de la I69. No pasaba nadie, ni siquiera se veía un solitario insecto jugando en las luces de las farolas.

–Voy a dormir un momento Ibañez, quédese despierto y atento a la radio. –dijo inclinando el asiento del conductor hacia atrás.

–De acuerdo jefe, lo despertaré a las 4:00 ¿le parece?

Boris asintió con su cabeza. Giró su cara hacia la ventana y a los dos minutos de haber cerrado los ojos, ya roncaba como un oso hibernando en su cueva.


Eran las tres de la mañana y a Ibañez comenzaban a cerrársele los ojos, los turnos de la madrugada en los que hasta se podía escuchar el mundo girar, eran demasiado aburridos y cansadores incluso para el joven policía y, a medida que observaba dormir a su jefe, sin darse cuenta, cabeceó un par de veces hasta quedarse completamente dormido. La tranquilidad y la calma que despertaba Boris Franco en sus hombres, hacía crecer un sentimiento de plena seguridad en todos ellos e Ibañez, le tenía una gran y particular admiración, como la que se tiene por un hermano mayor muy fuerte y responsable o la que se tiene por los padres que lo dan todo por sus hijos, por lo que quedó sumamente relajado en compañía de los ronquidos de su jefe.

El lejano sonido de unos neumáticos chirriar contra el pavimento despertaron a Boris de su sueño. Un poco dormido aún, miró en el reloj del tablero, eran las 3:30. Observó alrededor por unos segundos y de nuevo oyó el sonido de los neumáticos, solo que ésta vez mucho más cerca. Y de repente, como un disparo, un automóvil sedán rojo pasó por la interestatal delante de ellos. Boris pudo contar tres individuos en el habitáculo.

–¡Despierte Ibañez! ¡Hay trabajo! ¡Le dije que se quedara despierto!

–Lo siento, perdón jefe... perdóneme –despertó de un horrendo respingo, se disculpaba una y otra vez refregando sus ojos mientras la patrulla ya se había puesto en marcha y sonaba la sirena.

Un poco asustado, Ibañez tomó la radio. No tenía experiencia en persecuciones a mitad de la madrugada, por lo que su voz, había adquirido un matiz bastante fino y tembloroso.

–Aquí... aquí Ibañez-Franco... Móvil 24... cambio.

–Aquí central... cambio.

–Persigo vehículo sospechoso. Un sedán rojo con tres ocupantes... cambio.

– Su 10-20... cambio.

–Interestatal 69 con rumbo norte, espero indicación... cambio.

–Prosiga Móvil 24... cambio.

–Copiado.

Lo que debía resultar una cuestión rutinaria, común y corriente, terminó por volverse en una de sus más horrorosas experiencias como policías. De manera que ignorantes a ello, persiguieron a los individuos por la I69 sin tener consciencia de que los acontecimientos a los que estaban a punto de enfrentarse, dejarían una honda marca de horror en sus mentes.


22 de Diciembre de 2018 a las 01:22 3 Reporte Insertar 5
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Flavia Flavia
¡Me gustó mucho el comienzo! :D

  • Frank Boz Frank Boz
    Qué bueno que te guste. Sigue leyendo, se pone bueno más adelante jeje. 2 weeks ago
Marcela Valderrama Marcela Valderrama
Hola, Frank. Como siempre, tus escritos son excepcionales. Sólo pasaba a decirte que la reseña solicitada ya está disponible, tanto acá en inkspired, como en wattpad y mi fb de escritora. ¡Fue un placer!
~

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