Dark Forest Seguir historia

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Un hombre despierta en medio de un bosque después de una desafortunada caída, ese sería el menor de sus problemas... Los reto a leer este relato mientras escuchan la música que dejo añexa



Horror Literatura de monstruos Todo público.

#terror #misterio #muerte #bosque
Cuento corto
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El demonio hambriento



Al abrir los ojos, lo primero que pude constatar es que ya era noche y que estaba muriendo de hambre. La oscuridad se había apoderado del bosque, después de hacer el esfuerzo por recordar, llegué a la conclusión de haber caído por la ladera luego del mediodía, tenía entonces unas seis horas de haber pasado inconsciente. No deseaba moverme, estar ahí tirado era menos peligroso que levantarme y terminar de romperme algo. La zona no era habitada por grandes depredadores, razón por la cual me había aventurado solo, craso error. Los animales salvajes no son los únicos peligros al andar por tierra de nadie, sino también el tropezarse con una roca y caer por un acantilado, como en esta ocasión. Luego de descansar un poco, empecé a constatar el estado de mi cuerpo. Moví de forma muy pausada casa musculo y hueso de mi ser, desde los dedos del pie hasta las vertebras que conforman mi cuello, de manera de saber su el dolor que sentía era solamente muscular o si había fractura o esguince. Me incorporé una vez seguro de no lastimarme más.


La lámpara que traía conmigo tenía la suficiente luminiscencia como para no desorientarme con facilidad. Además de sogas, una tienda de campaña, un poco de medicina y un machete, también portaba un localizador GPS, el cual por alguna razón no servía para nada. Mi primera idea fue subir por donde caí para regresar al sendero donde caminé todo el día, para así llegar en la madrugada a un campamento para dormir un poco y seguir al amanecer, pero significaba un riesgo. Caer de nuevo podría implicar, esta vez si, romperme algún hueso, lo que imposibilitaría salir de ahí con vida. La segunda opción era caminar en dirección noroeste, cerca estaría el segundo campamento donde llegaría al amanecer, hasta era probable encontrarme con otros senderistas. No tenía muchas otras ideas, por lo que empecé a caminar, a través de la penumbra.


El silencio de la noche era ensordecedor, los insectos y los animales nocturnos se adueñaban cada vez más del bosque. Mis pasos inseguros interrumpían con la sinfónica natural que me rodeaba. Después de casi una hora y media, llegué a un claro, que resplandecía iluminado por la luna. Opté por apagar la lámpara para disfrutar de la luz natural, pero llegando a la mitad del claro, tuve que aplacar mi deseo de gritar con ambas manos. En el suelo yacía un cadáver.


Corrí a esconderme tras un matorral. Sea lo que sea que hizo eso podría estar cerca. El cuerpo estaba mutilado, sus vísceras estaban por todos lados. No había mal olor, por lo cual era reciente. Al no escuchar movimiento alguno, asumí que estaba solo, decidí acercarme para corroborar lo sucedido. Más el cuerpo ya no estaba ahí, solo quedaba una enorme mancha de sangre. Pensé, en primera instancia, que el cuerpo había sido arrastrado por un animal sin que yo lo escuchara, cosa imposible, sin embargo, al encender la lámpara, noté que no había marcas que indicaran que algo arrastró el cuerpo a otro lugar. Estaba bañado en sudor, mis nervios estaban al límite. Deseaba correr despavorido, pero mi mente reaccionó antes de hacerlo, debía seguir adelante.


La espesura del bosque empeoraba por momentos, los claros a partir de mi último encuentro se convirtieron en zonas de terror para mis sentidos. En ocasiones podía escuchar de manera clara gritos, más o menos humanos que retumbaban en mi cabeza. Muchas veces me vi obligado a arrojarme al suelo debido a que los gritos se escuchaban apenas unos metros atrás de mí. La imagen del cuerpo mutilado me acosaba constantemente, podía sentir en mi olfato el olor metálico de la sangre, haciéndome sentir enfermo.


Apresuré mis pasos siempre en dirección noroeste. El camino ya no era tan difícil y a ese ritmo llegaría en unas cuatro horas. Mi corazón latía tan fuerte que dolía. Estaba en una situación desfavorable por culpa de mis propias decisiones. Pensando en ello, a lo lejos, observé una fogata encendida. El alivio que sentí fue tremendo. Cuatro personas estaban calentándose frente a la lumbrera.


—¡Hola! ¡Qué alegría encontrarlos por aquí! Caí por un acantilado y me salí de mi senda... ¿muchachos?


Las personas tenían en su rostro la marca inequívoca del horror, aquellos ojos apagados daban fe de ello. Veían de manera fija al fuego, como si allá, en el bosque, aun estuviera presente la causa de su angustia. Sin decir nada más, me senté al lado de uno. De nuevo el silencio golpeaba mis tímpanos. Una incomoda presión apretaba el pecho de los presentes como un miedo voraz que nos carcomía por dentro. Por un buen rato la falta de acción en todos era sepulcral. El fuego de la fogata era al menos reconfortante, pero el ambiente dejaba mucho que desear.


—¿Qué crees que haces? —susurró uno de ellos después de un rato.

—Adonde fueres, haz lo que vieres —respondí.

—Nosotros ya estamos perdidos, tú quizás aún tengas salvación... Vete mientras puedas.

—¿Qué es lo que sucede?

—No quieres saberlo... Solo toma tus cosas y lárgate, no mires hacia atrás.

—Quiero saber qué es lo que sucede.

—¿Qué podrías hacer sabiendo?

—Probablemente nada... Pero el desconcierto es peor que lo que podrías averiguar.

—No tienes ni idea, solo vete.


No deseaba irme. Todos me veían como si de condenados a muerte se tratasen. Si me marchaba, de alguna manera, sentía que no los volvería a ver jamás. Pero su suplica era también a la vez, una forma de sentirse bien consigo mismos, pretendían salvarme, aunque no sabía de qué. Sin decir nada, tomé mi mochila y empecé a caminar la ruta que ya tenía planeada. Unos metros más adelante, los gritos de terror inundaron él busque. Sabía que no debía voltear, sin embargo lo hice. A lo lejos, apenas iluminado por lo que quedaba de la fogata, una bestia se erguía sobre sus dos patas.


Tenía el cuerpo como de un alce gigantesco, más su rostro no era otra cosa que hueso roído y lo que parecía ser sangre fresca. Antes de darme cuanta ya me había orinado en mis pantalones. El cuerpo que encontré en aquel claro sin duda era amigo de los muchachos de la fogata, a quienes por alguna razón, no devoró al instante. En un parpadeo la figura amenazante desapareció y el terror entró como un puñal a mi pecho. Lo había perdido de vista.

Con valor y resignación a la vez. Continué. Esta vez caminaba a paso firme, no tenía ánimos de correr. Con el machete en una mano y la lámpara en la otra, seguí pensando que aceptaría lo que viniera, aunque, no me iría sin dar batalla. A esas alturas eran casi las tres de la madrugada. Según mis estimaciones solo debía avanzar unas dos horas más. De vez en cuando escuchaba un grito o un rugido a varios cientos de metros de mí, detenía mis pasos un momento para después continuar.


Después de una hora más, llegué al río Mocará, lo que me indicaba que estaba muy cerca de mi meta. Aunque el cielo seguía oscuro, a lo lejos se notaba un leve resplandor del nuevo día. Tenía la idea de que a la luz del sol el monstruo ya no sería un problema. Solo debía aguantar un poco más. Esa era mi esperanza. Otra media hora más adelante, otro campamento improvisado tenía una fogata la cual no tardé en encender. Mis fuerzas no podían ayudarme a continuar. Llevaba caminando por horas y deseaba un descanso, el sol todavía no mostraba sus primeros rayos y tener un lugar caliente me reconfortó un poco.

Coloqué mis cosas en el suelo y me senté frente a la lumbrera. Su calor era claro. Entre mis pertenencias, guardaba una cantimplora con un poco de agua. Al beber el primer trago, y alzar la mirada, pude divisar a través del fuego a aquel rostro descarnado, el cual habló con una voz gutural.


—No temas, joven, seré rápido...

No tenía escapatoria, pero deseaba saber.

—¿Qué eres? —pregunté al borde de las lágrimas.

—Solo un perdido, uno que, como tú, tuvo que devorar a su compañero para sobrevivir, ahora esta hambre que tengo no sacia con nada... Eso pronto lo sabrás mejor.

—¿Devorar a su compañero como yo? ¿Qué mierdas estas diciendo?

—Mira tu ropa y haz memoria...

Entonces, por primera vez en la noche, vi el estado mi ropa. Harapienta y llena de sangre seca.

—Caíste al acantilado después de comerte a tu amiga, quien se rompió la pierna días antes... No te culpo, llevaban días perdidos, fue para sobrevivir, ¿no?

—Martina... —el vago recuerdo de un cuerpo en un charco de sangre, así como el que encontré en aquel claro invadió mi mente...

—¿Ese era su nombre? ¿Recuerdas su mirada cuando rompiste su cráneo con una roca?

—Martina... Yo no... Tenía hambre, ella solo me retrasaba. Sentía mucho dolor, lo hice para aliviar su sufrimiento.

—Excusas, yo también fui bueno para explicar lo sucedido. Como tú, dejé que el hambre me dominara.

—Yo no soy como tú...

—Lo serás, es el pago por tus pecados...


No volví a ver a aquella bestia. Sin embargo, ahora entiendo lo que dijo en esa ocasión. El hambre no cesa, ni después de devorar a cien personas...

17 de Diciembre de 2018 a las 03:52 23 Reporte Insertar 21
Fin

Conoce al autor

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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Wonder  Cloud Wonder Cloud
Me gusta mucho, se nota que tu talento en gramática es infinitamente bueno. Es bastante tétrico, tu manera de describir cosas y paisajes es buena, sigue así :)
9 de Febrero de 2019 a las 06:10
Wonder  Cloud Wonder Cloud
Me gusta mucho, se nota que tu talento en gramática es infinitamente bueno. Es bastante tétrico, tu manera de describir cosas y paisajes es buena, sigue así :)
9 de Febrero de 2019 a las 06:10
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9 de Febrero de 2019 a las 06:10
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9 de Febrero de 2019 a las 06:10
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Me gusta mucho, se nota que tu talento en gramática es infinitamente bueno. Es bastante tétrico, tu manera de describir cosas y paisajes es buena, sigue así :)
9 de Febrero de 2019 a las 06:10
jM jonathan Muñiz
Muy buena historia men! Sigue asi
27 de Enero de 2019 a las 11:06
Ana Paula Véliz Ana Paula Véliz
Debes pagar por mis traumas psicológicos :) No puedo superar las últimas escenas >n<
22 de Enero de 2019 a las 18:15

Yonathan Cortes Yonathan Cortes
Muy bueno amigo.
16 de Enero de 2019 a las 22:12
Serket WGS Serket WGS
Tu historia me gusto mucho, yo tengo una en la que hablo también de un wendigo aunque aun no he publicado eso por aquí, pero en verdad tu historia me fascino, la primera vez que vi un wendigo me enamore
12 de Enero de 2019 a las 00:24

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Deberías publicarla! La verdad me gustaría leerla 15 de Enero de 2019 a las 19:58
Flor Aquileia Flor Aquileia
haces que uno se meta en la historia, es increíble como relatas. Te felicito.
9 de Enero de 2019 a las 08:57

leandro brito leandro brito
oye la verdad me dejo con ganas de mas pense en un minuto que era the rake
31 de Diciembre de 2018 a las 14:21
Luis Rafael Luis Rafael
Muy buena narrativa, compa.
30 de Diciembre de 2018 a las 10:55
Jacob Barrera Jacob Barrera
bastante interesante! saludos
27 de Diciembre de 2018 a las 00:24
Charlize Clarke Charlize Clarke
Por Dios, me hiciste leer, ésto de noche y con la música. Está buenísimo Balta, te felicito.
17 de Diciembre de 2018 a las 20:54

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Ahora pensarás dos veces antes de irte de campamento 17 de Diciembre de 2018 a las 21:00
Fausto Contero Fausto Contero
Un experiencia aterradora! La música me hizo sentir que estaba como en un videojuego de aventura gráfica de horror. Otra increíble creación de tu mente, llena de imágenes perturbadoras. Me ha gustado especialmente la razón por la cual el protagonista se hallaba en aquel estado, has dado nacimiento a todo un mito.
17 de Diciembre de 2018 a las 12:08

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Solo de dí un vuelco al mito del Wendigo 17 de Diciembre de 2018 a las 20:59
  • Fausto Contero Fausto Contero
    Qué ciego, ¿cómo no me di cuenta? Claro, es como el wendigo. Pero la tuya es una versión que impacta más 18 de Diciembre de 2018 a las 11:57
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