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lemirhell Lee Mirtee

Feel Como no puedo decirlo, entonces lo escribo. A pesar de que el viento arrastre mis palabras... A pesar de que nadie pueda escuchar los gritos de mi corazón...


Poesía Todo público.
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Perder sin Tener

A un vagón de distancia te vi.

Entre un millar de brazos y rostros, entre un centenar de piernas y trozos de tela.

Desde la distancia y la incomodidad vi un retazo de tu boca, no pude apartar la mirada…

Curvas carnosas, tonos durazno y una sonrisa, juro que te he pintado un millón de veces desde aquel encuentro.

Pestañas largas, finas, negras.

Pecas doradas, traviesas, esparcidas en una piel suave y totalmente blanca.

Vi una mano. Una mano delgada, con dedos delicados y uñas inmaculadas, transparentes, brillantes.


Y aun entre el bullicio de la gente, los empujones desesperados y el traqueteo del tren, creo escucharte. Es una ilusión que se siente como la realidad misma. Puedo ver la silueta de tus labios al cantar, el imperceptible movimiento de tus hombros al bailar. Con los ojos cerrados y el corazón abierto, te veo.


Pero, tras esta parada he quedado encerrado, ahogado en un mar de cuerpos.

Y entre huecos pequeños solo logro ver la piel desnuda de tus tobillos.


Mi cuerpo se mueve en contra de la fuerte marea, necesito acercarme. Ver más.

Tantas montañas me impiden ver tu silueta. Mi pequeña hada, un sueño encontrado.


Entre palabras corteses, e imploraciones, intento acercarme, lucho, batallo, pero avanzo en tiempos cortos y nadie parece entender mi desesperación.


Me digo a mi mismo que te necesito.

Y no me desmiento.


Tras tantos braceos me asomo sobre las olas y consigo ver mas allá. Veo mi tierra.

Con melena negra, rizada, brava. Dándome la espalda, pero aun a la distancia.


Por primera vez pienso y siento, que este tren es eterno.


Allá estás, pero no logro acercarme y cuando las puertas se abren, sin mirar atrás, sales.

Lo intento. Intento llamarte, pero recuerdo que solo soy un desconocido, un extraño, que ha sentido algo y se ha dejado llevar.


Llego a la puerta, pero ya están cerradas.

No lo he logrado. Ahora me siento vacío, decepcionado, perdido y aturdido.

Con una mano sobre el cristal y la otra en el pecho solo puedo ver cómo te alejas.


Se queda grabado en mí, el movimiento de aquellos rizos rebeldes, y de tus anchas caderas.


“Ni siquiera pude ver sus ojos”


16 de Diciembre de 2018 a las 02:40 0 Reporte Insertar 1
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