Inefable Seguir historia

saul_cat_ Saul Gutierrez

Personas con defectos y virtudes, como cualquiera de nosotros, con distintas ideologías y pensamientos afrontando fuertes y profundas situaciones emocionales que se vuelven inefables a lo largo del tiempo.


Drama No para niños menores de 13.

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Capítulo 1



29 de noviembre de 2001

Paul

Me presento, mi nombre es Paul.

Tengo 24 años, 1.80 aproximadamente, tengo cierta afición por el arte, aunque no uno en particular, o quizás sí.

Vivo en una pequeña ciudad algo alejada de la otra ciudad que es mucho más grande y con mayor población, llena de edificios y ese tipo de cosas que la mayoría de las grandes ciudades tiene… creo que lo que dije era lógico, da igual, siempre termino hablando de más.

Cómo pasa el tiempo tan rápido, hasta parece que están aquí desde hace nueve días. Todas ellas son tan dulces que casi me dan diabetes.

Bien, ya dije algo sobre mí, igual no soy muy bueno con las presentaciones. 

Cómo pasa el tiempo tan rápido, hasta parece que están aquí desde hace nueve días. Todas ellas son tan dulces que casi me dan diabetes.

Todas las mañanas me despierto temprano a prepararles algo de desayunar, no importa que sea o si tienen gustos diferentes, complacer cada uno de ellos me hace feliz realmente.

Las quiero como si fueran mías, pero a que no crees lo que sucedió. Ya lo son, y estoy feliz por ello.

Es muy doloroso verlas irse, duele demasiado. La culpa me atormenta día y noche, aunque el sol se esconda y la luna salga aun siento el ardor del sol dentro de mi alma, quemando todo a su paso hasta consumirse por sí solo y convertir mi alma en un frio infierno.

Mis padres, me abandonaron en un basurero cerca de un callejón según mi tía a los 2 años, dice que recuerda la fría mirada llena de dolor y tristeza por parte de mi madre, aunque de mi padre solo se notaba alivio y apatía hacia el sentimiento que causaba abandonar a un bebe de 2 años. Hasta la fecha me pregunto, ¿cómo pudieron dejar a su propio hijo de 2 años a su suerte cuando apenas y podía respirar en esa noche con ese siniestro frio ardiente?

Al par de días siguientes mis padres murieron en un accidente automovilístico a causa de una fuerte tormenta de nieve que hizo resbalar las llantas del coche por la carretera. Todo esto mi tía me lo ha contado ya que en el instante que mis padres se fueron, ella cuido de mi… como si fuera suyo, me amamanto, me acogió en sus brazos y me crio en un pobre entorno lleno de agujeros en las paredes cuyas apenas nos cubrían del frio, aun así, ella prefería congelarse en las noches a que yo pasara frio. A veces ella y yo teníamos que entrar a robar pan ya que con el poco dinero que ganaba lo gastaba para mis estudios no alcanzaba para conseguir alimento siquiera.

Jamás desaproveche la oportunidad de poder estudiar, pues siempre me esforzaba para ser el mejor no solo de mi clase, sino de toda la escuela, me daba igual si tenía que estudiar cosas de grados más avanzados, yo solo quería ser alguien exitoso y con el suficiente dinero para mantener a mi tía quien considero mi madre y a mí. Así que me convertí en el mejor ladrón y el mejor estudiante a la vez, cuando mi tía y yo robábamos algo no dejábamos rastro alguno de que nosotros fuéramos quienes se robaban la comida y a veces hasta la ropa, que, aunque a veces nos sintiéramos mal por tener que robar era con lo que teníamos que sobrevivir, aunque no por mucho.

Me ofrecieron una beca por mis muy destacadas notas en toda la escuela y con eso era suficiente para dejar de robar, pero, los días pasaron y nunca recibí esa beca por retrasos en la solicitud de la misma entonces seguimos robando, hasta que un día uno de los comerciantes saco una escopeta y le disparo a mi madre. No fue lo suficiente grave como para matarla, pero debido a la situación no podía llevarla arrastrando, salir de ahí y llegar a un hospital sin que el dueño de la tienda nos delatara a la policía, afortunadamente era de noche y había muy poca gente rondando así que sin pensarlo dos veces me arroje contra él y con todas mis fuerzas lo tumbe, le quite el arma de las manos y tome un vidrio roto que estaban a los lados y lo apuñale directamente a su cuello… jamás había sentido tanta adrenalina en mí, aun siendo ladrón y vivir con la presión de ser capturado.

A los 16 años que tenía en ese entonces ya era un asesino, ladrón y alumno ejemplar en la escuela.

Tome a mi tía y la lleve de urgencias al hospital que afortunadamente quedaba a unas cuantas calles, estuve ahí por un par de días mientras los doctores me decían que aparentemente no estaba en peligro de muerte, aunque estaba en un estado un tanto crítico, que probablemente quedaría en silla de ruedas ya que le dispararon y las balas dañaron su columna lumbar gravemente. Al enterarme de esa noticia supe inmediatamente que ya no podría ayudarme a robar y asaltar tiendas ya que, aunque yo fuera inteligente en la escuela jamás, no me refiero a que sea lo único que me importara en ese momento, tan solo que era momento de que yo cuidara de ella así como ella lo hizo conmigo.

Entre por fin a la habitación en la que estaba y le informe acerca de lo que mencionaron los doctores, se deprimió tanto y no por su situación, sino porque ya no podría cuidar de mi como lo hacía antes, pero, decidí tomar la responsabilidad y cuidar de ella, aunque no como me hubiera gustado hacerlo ya que tenía que seguir estudiando, pero por lo menos podía seguir robando con sus planes maestros que ella hacía para mí. Y fue así por unos cuantos años hasta que cuando estaba a unos días de cumplir 18 años para por fin dejar de robar y poder conseguir un trabajo estable unos conocidos de aquel comerciante al que asesine aquella vez me habían estado vigilando y estudiando desde hace tiempo hasta dar al lugar donde vivía junto con mi madre… un día, regrese del colegio y encontré a mama tirada, golpeada, torturada en el piso llena de sangre, apenas con vida por las personas que se vengaron por la persona a quien yo asesine. Fui yo, maldita sea.

Con el poco aliento que le quedaba, sus labios rotos y con su ultimas fuerzas lo último que me dijo fue.
-Vinieron a buscarte, les dije que no sabía dónde estabas, que te habías ido de la casa hace unos meses… no quería, no quería que te hicieran daño.

Le dije que llamaría a una ambulancia para que le ayudaran, pero dijo que era tarde, que no sobreviviría. Insistí rápidamente en llevarla al hospital, pero ella sabía que si íbamos ellos nos encontrarían ahí y nos matarían a ambos. Sus últimas palabras fueron:

-Feliz cumpleaños adelantado… hijo.

Me acosté a llorar rotundamente en su pecho hasta quedarme dormido, al siguiente día tome su cuerpo y lo enterré a media noche en un cementerio abandonado donde por lo menos me dedique a cuidar su tumba de por vida.

Regrese a casa y lo primero que vi fue la gran mancha de sangre derramada en la vieja alfombra, la tome y le prendí fuego para al menos no morirme de frio. Aun así, ni siquiera el fuego era tan cálido como estar entre sus brazos. Fui a su habitación y debajo de su cama encontré una botella de vino, vieja y vacía que en su interior se encontraba un escrito con papel higiénico y lápiz: “Si algo me llegase a pasar, esto es para ti. Te amo.” Dentro de esa vieja botella estaba un montón de billetes enrollados, suficiente como para sobrevivir con eso por un año. Todo ese dinero había provenido de los ahorros que ella guardaba de lo muy poco que ganaba.

Así que seguí con mis estudios, al poco tiempo afortunadamente había llegado mi beca e incluso invitaciones para escuelas con prestigio en las cuales sin pensarlo ingrese, estudie y me convertí en el mejor alumno de toda mi generación, tanto fue que hasta me pagaron un departamento donde vivir.

Con el paso del tiempo, recuerdo con dolor y afecto a mi tía, quiero decir, mi madre… Sandra, ese era su nombre.

Pero, de una u otra manera, algo me faltaba. Necesitaba amor, aunque nunca se me dio eso de las relaciones ni nada por el estilo.

11 de Diciembre de 2018 a las 06:42 0 Reporte Insertar 0
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