En las buenas y las malas Seguir historia

christian-baigorria1543697247 Christian Baigorria

Un chico esta enamorado de su compañera de escuela y mejor amiga. Espera poder confesarle su amor antes que sea tarde.


Cuento Todo público.

#amistad #amor
Cuento corto
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¡RIIIINNNNGGGG!

¡RIIIINNNNGGGG!

Una multitud de chicos con guardapolvo blanco y mochilas aparece por detrás de la puerta de acceso principal de la escuela primaria 216 y se agolpan en la salida. Muchos se ríen a carcajadas y hablan entre si. Algunos buscan a sus padres con la mirada. Todos corren. 

-!Joacoo!

Sabrina agitaba una mano en el aire y gritaba para hacerse escuchar en medio del bullicio. Joaquin estaba parado sobre la vereda, y al escuchar su nombre giro sobre si. Sonrió. 

-¿Que me querías decir?

-Ah, si.. -dijo y buscó en su mochila-. Toma, es para vos.

-Aaayy, ¿que es? 

Quito el papel de regalo con rapidez.

-¡No! -dijo Joaquin, mientras miraba la mano de ella que estaba a punto de arrojar el envoltorio-. No lo tires al suelo

-ja ja -lo miro fugazmente-. ayy buenoo, está bien.

Guardo el papel en el bolsillo del guardapolvo. 

-Es por tu cumpleaños.

-¡Guauu, que buena que esta! ¡Es la que tiene muchos colores! 

-Si -dijo el-. Tiene la misma cantidad de colores que tu cumpleaños. Ocho. 

Sabrina manipulaba la lapicera y contaba. 

-¡Tenes razón! -su rostro se iluminó y sonrió. Pero enseguida pareció desconcertada.- Pero nosotros no usamos lapicera.

-Pero vamos a usar -dijo el.

-Tenes razón -contesto conforme.- Es verdad.

Volvió a sonreír, y antes de que Joaquin pudiera reaccionar le dio un beso en el cachete.

-Gracias.

El no dijo nada. Se había sonrojado y miraba al suelo sin saber que decir. Pero enseguida volvió en si cuando sintió un fuerte dolor en la cabeza. Un golpe. 

-¡No lo molesten! -le vociferó Sabrina a un grupo de tres muchachos que se doblaban de la risa

Uno de ellos, el que mascaba chicle y hacia globos miro fijamente a Joaquin, que todavía se tocaba la cabeza.

-Eeuuu, ¿te dolió? No seas marica, ENANO -lanzó una carcajada y los otros dos lo imitaron.

-¡Vayanse! ¡No molesten! -Sabrina se abalanzó sobre ellos y empujo a uno. Estaba furiosa.

-Calmate, enana -se rio nuevamente.- Vamos... antes de que nos acuse con su mami.

Cuando Sabrina se volvió y miro a Joaquin, este sostenía la lapicera que le acababa de regalar.

-Se te cayó -dijo.

-¿Te duele mucho? -preguntó ella al tiempo que agarraba la birome.

-No, esta bien -contesto él.

-Son unos pajeros, no les hagas caso.

Joaquin asintió dos veces con la cabeza.

-Llego mi mama, me tengo que ir -dijo ella.

-Bueno. Hasta el lunes.

-Si -dijo ella, ya corriendo hacia el auto.- ¡Chauuu!

Joaquin saludó con la mano a la señora Alicia. Ella le devolvió el gesto.

El auto de Sabrina había desaparecido cuando comenzó a caminar hacia la esquina. Al llegar doblo a la derecha. Cuatro cuadras más adelante estaba su casa, frente a la plaza. La temperatura de la tarde era agradable, y las hojas de los arboles empezaban a reverdecer . Pero a Joaquin no le importaba demasiado. No le importaba en lo absoluto.











 






6 de Diciembre de 2018 a las 03:22 1 Reporte Insertar 0
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Christian Baigorria Christian Baigorria
7 de Diciembre de 2018 a las 17:21
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