El hombre de la máscara. Seguir historia

leonardo-quevedo1542846682 Leonardo Quevedo

John, el asesino mas grande del reino, asesinó a una pareja sin saber que una chica estaba escondida bajo la cama. Ella trata de encontrar al asesino, sin embargo, se enamora de el sin saber su verdadera identidad.


Cuento No para niños menores de 13.

#erotismo #gore #amor
Cuento corto
0
4.2mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

El hombre de la máscara.

Esa sonrisa es inolvidable, es tan dulce que nunca se borrará de mi mente, sus ojos color miel reflejan amor cada vez que me ven, ella es la única persona que me ama a pesar de lo diferente que soy, aquella hermosa mujer es mi mamá. Cada día de mi vida ella me dice lo especial que soy, aunque tenga varias mutaciones en mi cuerpo, mi madre me ve como el niño mas guapo del reino. Hablando de mi padre, el es la peor persona que he conocido, siempre me dice que soy un fenómeno y que soy el peor error que ha cometido el mundo, siempre me golpea hasta dejar mi cara llena de sangre. En el cumpleaños de mi madre, me dirigí a comprar unas flores para dárselas, había ahorrado por varios meses para darle ese hermoso regalo. Sin embargo, al llegar a mi casa encontré a mi mamá acostada en el suelo, con moretones en el rostro y un charco de sangre a su alrededor, al lado derecho estaba mi padre sentado con un cuchillo en la mano, el la mira mientras se ríe macabramente. De la ira que tuve, agarré un martillo que estaba cerca de la puerta y rápidamente empecé a golpearlo, el me apuñala varias veces en mi espalda, pero no siento nada de dolor. Su gritos de dolor son música para mis oídos, mientras golpeo fuertemente a mi padre, un charco de sangre sale rápidamente de su cabeza encontrándose con la sangre fresca de mi madre, de un momento para otro dejó de moverse, me detuve y me dirigí a cadáver de mi madre.

     -Mira mami -agarro las flores manchadas de sangre -te compré flores, feliz cumpleaños.

Han pasado varios años desde aquel día, ahora tengo veinte años, soy el asesino más grande del reino Golden Crown, cada noche me coloco una máscara negra, salgo a asesinar personas y a robarles toda sus mercancías.

 

Ya era hora de dormir, mis padres se quedan en el comedor, quiero estar con ellos y divertirme un rato, pero mañana tengo trabajo. Pasan segundos, minutos, horas y el sueño no se apodera de mí. Escucho un ruido muy extraño en mi ventana, una corriente invade todo mi cuerpo. Decido echar un vistazo y pude observar a un hombre alto, con ropa dañada y una máscara. Mi reacción fue esconderme inmediatamente bajo mi cama, el hombre entra y saca un cuchillo de su bolsillo, se dirige al comedor y empieza a asesinar a mis padres, sus gritos de dolor hacen que mis ojos se inunden de lágrimas, trato de taparme los oídos pero tengo tanto miedo que no me puedo mover, lo único que puedo hacer es escuchar los llantos de mis padres. Poco a poco sus gritos se desaparecen hasta convertirse en un silencio totalmente incómodo, puedo observar como la sangre de mis padres se acerca lentamente hacia mí. No he parado de llorar, unos minutos más tarde veo el hombre irse e inmediatamente caigo rendida en un sueño profundo.

Las personas me odian, me ven como un monstruo, un fenómeno, todos los días le tiran piedras a mi casa,  me insultan y han llegado al punto de intentar matarme. Si ellos quieren ver a un monstruo, lo verán.

Mi próximo crimen será acabar con la familia Custine, alisto mi ropa, mis armas y me dirijo hacia mi objetivo justamente a la 1:00 a.m. Las frías y oscuras calles de Golden Crown hacen de la noche un lugar maravilloso, las estrellas rutilan hermosamente arriba de mí, la brisa choca contra mi mascara tratando de detenerme. Sin embargo, mi cuerpo empieza a correr tan rápido que llego en un parpadeo. Agarro mi martillo y golpeo fuertemente la ventana, corro hacia la habitación del señor y la señora Custine y empiezo a golpearlos fuertemente en el cráneo hasta dejarlos totalmente muertos. Me acuesto al lado de los cadáveres, me quito la máscara y empiezo a tomar vino.

     -¿Mami?¿Papi? -pregunta un niño que se acerca lentamente hacia la puerta- ¿Qué está pasando?

Levanto rápidamente los cadáveres y trato de esconderlos bajo la cama, pero era tarde, el niño ya había entrado a la habitación.

     -¿Quién eres tú? -me pregunta mientras sus ojos llorosos observan los cuerpos de sus padres- ¿Qué le hiciste a mami y a papi?

     -Los llevé a un lugar mejor -me acerco hacia él y lo abrazo fuertemente.

El me devuelve el abrazo y empieza a llorar en mi hombro.

     -No llores niño, tienes que ser fuerte -saco un cuchillo de mi bolsillo trasero y lentamente entierro el cuchillo en su corazón.

Sus llantos de dolor se detuvieron, la sangre que derramaba manchaba su oso de peluche, agarro el cadáver, lo dejo junto a los cuerpos de sus padres y salgo lentamente de ese lugar.

Todas las mañanas me gusta ir a la casa de la señora Beatriz, ella es la única persona que no me ve con un monstruo, es muy linda conmigo y siempre me pone al tanto de lo que pasa en el reino.

     -Muy buenos días señora Beatriz.

     -Buenos días joven, ¿Cómo ha estado?

     -No muy bien, el trabajo me está matando.

     -Trabajas de noche, ¿No?

      -Claramente.

     -Tienes que tener cuidado, un asesino anda suelto por estas calles- saca de su cajón un dibujo -hace unas noches asesinó a la familia Custine, Dios se apiade de él.

Al ver el dibujo mi corazón comenzó a latir rápidamente, mis ojos no dejaban de ver ese pedazo de papel y mi lengua no podía producir ni una palabra.

     -¿Dónde sacaste eso Beatriz? -lo digo nerviosamente.

     -Está por todo el reino.

     -¿Sabes quién hizo eso?

     -Es una mujer muy hermosa, pero no me acuerdo del nombre, cuando me acuerde te diré.

     -Gracias por la información Beatriz -me levanto, le doy un beso en la frente y salgo de la casa.

Corro rápidamente a mi casa mientras veo miles de dibujos pegados en la pared, necesito deshacerme de esa mujer lo más pronto posible.

 Ya llegando a mi hogar, escondo la máscara negra en una caja bajo mi cama y me coloco una máscara blanca que casi nunca uso. Me relajo un momento y me dirijo a un lago que queda a las afueras del reino. Al llegar, me siento cómodamente frente al lago y escucho a las aves cantar, su melodía hace de este lugar, un lugar magnifico. Todo iba espectacular, hasta que escucho una hermosa voz cantando, me acerco lentamente y pude observar a una chica bañándose. Su cuerpo tan hermoso, sus curvas tan perfectas, la dulzura de su voz es totalmente increíble. Decido acercarme mas e ir a hablarle.

     -Hola señorita.

     -¿¡QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO!? ¡NO ME MIRES!

     -Tranquila, no te haré daño, solo que tu voz es tan hermosa que no pude contenerme en hablarte.

     -¿Eso crees?

     -Es tan hermosa como tú.

Ella sale del agua, mostrando su cuerpo a la naturaleza. Comienza a vestirse y se sienta al lado mío.

     -¿Qué te trae por aquí?

     -Quiero relajarme un poco, he estado muy estresado.

     -Entiendo, mucho trabajo ¿No?

     -Si, me gustaría tener la vida del rey.

     -¿Por qué?

     -Porque así te ofrecería la corona para que fueras mi reina.

Ella se sonroja y se acuesta en el pasto.

     -No necesariamente tienes que hacer eso para que yo sea tu reina- sonríe mientras se le marcan hoyuelos en la mejilla izquierda.

Sin decir ni una sola palabra me acuesto al lado de ella.

     -¿Te puedo preguntar algo?- se voltea y me mira.

-Claro.

-¿Por qué usas esa mascara?

-No me gusta que las personas me miren, siempre me creen un monstruo.

-¿Y crees que también haré eso?

-No lo sé, pero prefiero no hacerlo- me levanto- creo que ya es muy tarde, mejor me voy.

-¿Te puedo acompañar?- se levanta y se sacude la ropa.

-Vale, vamos.

Caminamos todo el camino hasta mi casa, cada vez que estoy al lado de ella, el tiempo se detiene solo para poder observarla. Ella me encanta.

-¿Esa es tu casa?

-Si, es un poco fea, pero es mía.

-¿Mañana podemos vernos?

-Me encantaría.

La mañana siguiente escucho que tocan la puerta de mi casa, me dirijo a ver quien es pero no había nadie, solo un canasto con comida, encima había una carta, la abro y comienzo a leerla.

     “Traje este pequeño detalle para ti, lo hice pensándote, espero que te guste”

La comida estuvo muy deliciosa, se nota que se esforzó haciendo esto. Sin embargo, no puedo desviarme del camino, ¡Necesito matar a la persona que me está siguiendo! Necesito un nuevo plan, he pensado por horas y horas, hasta que por fin se me ocurrió la idea de cambiar todo lo que hacía.

Agarro una máscara blanca y la pinto de varios colores, me dirijo a una tienda de ropa, compro un gorro y ropa de diferentes colores.

Justamente a las 19:00 p.m. me dirijo al centro del reino, y empiezo a trabajar como el bufón de la zona.

     -¡Mami, mira a un bufón! -grita un niño emocionadamente.

     -Si hijo, es muy gracioso -afirma la madre

     -¿Podemos llevarlo a nuestra casa?

     -No podemos hacer eso hijo, al bufón no le gusta hacer actos privados.

En ese instante interrumpo la conversación y digo:

     -Puedo hacerlo, si ustedes así lo desean.

     -¡Maravilloso! -grita de alegría el niño.

     -Ven a nuestra casa en una hora -saca de su bolsillo un papel y empieza a dibujar un mapa- voy a invitar a varios niños para el show.

     -Está bien señora- me despido decentemente.

Disimuladamente me voy alejando de la zona hasta llegar a mi hogar, agarro mis armas y las escondo en un saco de papas. Justamente antes de salir encuentro una nota pegada en mi pared, esta decía:

     “Nos vemos en el lago a media noche”

Al leer eso, una sonrisa se dibujó en mi rostro. Me dirijo rápidamente a la casa de la señora y poco a poco saco un frasco pequeño se veneno. Al llegar noto que la casa no es de ricos, al contrario, era mas pobre que la mía, entro a echar un vistazo y noto una multitud de niños entusiasmados.

     -¡Señor bufón! -grita el niño que me invitó.

     -Hola niño -lo saludo amablemente mientras empiezo a sobarle la cabeza.

     -Entra -agarra mi mano y me lleva a la sala de su casa- hoy es mi fiesta de cumpleaños, cumplo ocho años. Por cierto, me llamo Marco.

Cada vez que miro el rostro sonriente del niño, puedo verme a mi mismo cuando tenia esa edad, cuando mi madre estaba viva, cuando ella me daba felicidad.

     -Feliz cumple años Marco.

     -Te quiero dar algo señor Bufón.

     -No es necesario Marco, estoy bien.

     -Si, es necesario, ahora somos amigos -saca de su bolsillo un collar de reno.

     -Está muy bonito, gracias.

     -No es nada, solo quiero que lo tengas.

Mientras Marco me va contando varias cosas de su vida, yo pude fijarme que cerca de la cocina había un balde de agua.

     -Marco, me permites, tengo que ir a preparar el show -lentamente me dirijo al balde de agua y hecho todo el veneno ahí.

     -Por lo que veo te llevas muy bien con Marco -aparece la madre atrás mío.

     -S-sí, es un gran chico.

     -¿Estas nervioso?

     -No, solo que me da alegría ver la felicidad de los niños.

     -Así son ellos, sobre todo Marco.

     -¿Dónde está su marido? -pregunto repentinamente.

     -Murió hace años.

     -¿Marco sabe?

     -El piensa que su padre está viajando por el mundo, es difícil decirle a un niño que su padre murió.

     -Lo siento…

     -No te preocupes.

Me propuse a no dañarle la felicidad a los niños, Marco no merece morir, es un chico increíble. Después del show, me siento un momento en la silla de la sala.

     -Estuviste increíble -exclama Marco con una gran sonrisa en su rostro.

     -Lo hice por ti Marco, feliz cumpleaños.

     -¿Vendrás a visitarme más seguido?

     -Claro, somos amigos.

En ese mismo momento Marco agarra un vaso con agua y empieza a tomar.

     -¿Me puedes traer un poco?, estoy sediento.

     -Allá puedes conseguir -señala con el dedo el balde con agua que esta cerca de la cocina.

Rápidamente agarro el vaso de Marco y lo lanzo contra la pared.

     -¿Por qué hiciste eso?

     -¡Eso no importa! -me levanto y observo a todos los niños tosiendo sangre, algunos ya estaban muertos.

     -M-Marco…-dice la madre que está en el piso con sangre en los ojos- ¿Dónde estás bebé?

Mientras veo a los niños morir, Marco me abraza la espalda.

     -A-amigo, ayúdame, no quiero morir, mi papá aun no llega.

     -Te reunirás con él, Marco.

     -Por favor, cuida el collar que te di.

     -Lo haré Marco, lo haré- lo abrazo fuertemente en el suelo mientras empiezo a llorar.

     -Te quiero… amigo.

La respiración de Marco se detuvo, lo dejo de abrazar y salgo de la casa.

 

 

23:59 p.m.

Este preciso momento, en el que las luciérnagas iluminan la noche estrellada, la fría brisa choca en mi rostro, es un momento maravilloso para estar con alguien, sin embargo, mi única compañía es la soledad.

3:00 a.m.

Horas y horas esperando, las luciérnagas tomaron su destino, sin embargo, las estrellas siguen rutilando en el cielo. No pienso irme hasta que el venga.

6:00 a.m.

He estado despierta toda la noche, no puedo esperarlo mas tiempo. Mejor me iré a mi casa.

Mientras caminaba alrededor del sol mañanero pude observar a una multitud de personas llorando, decidí acercarme y logré ver un escenario totalmente sádico. Frente a mi había una masacre de niños, no había cortaduras en los cadáveres, por lo que pude deducir que se trataba de un envenenamiento. El monstruo que hizo eso debe pagar por lo que hizo.

     -Hola señora, podría decirme que pasó -interrogo a una señora que había perdido a su hijo.

     -No sé exactamente qué pasó, solo sé que un bufón iba a hacer un show en esta casa, pero como yo estaba muy ocupada, no pude asistir.

Me puse a buscar el cuerpo del bufón y efectivamente no estaba, el bufón es el asesino. Dibujé la escena del crimen y me dirigí a la casa del hombre de la máscara. Al llegar, entré a la casa sin pedir permiso.

     -¿Qué estás haciendo?

     -Quiero que me des una explicación, ¿Dónde te metiste ayer?

     -Estaba en mi casa.

     -¿Por qué no fuiste?

     -No podía, ya no sé qué hacer.

     -¿De qué hablas?

     -Ya no se ni quien soy, no me puedo reconocer.

     -No digas eso- me voy acercando lentamente.

     -Tú no sabes, no sabes nada de mí, y yo no se nada de ti, ni siquiera tu nombre.

Me siento al lado de el y lentamente le quito la máscara.

     -Ahora te conozco- le robo un beso mientras el me agarra de la cintura- por cierto, me llamo Alicia, Alicia Rawson.

     -Hermoso nombre.

     -¿Tu cómo te llamas?

     -John Gacy.

     -Felicidades John -lo tumbo en la cama y me monto arriba de el- robaste mi corazón.

     -¿No te importa mi apariencia? -me mira nerviosamente.

     -En lo absoluto, eres el hombre más guapo del reino.

 

Alicia, es una mujer sumamente importante en mi vida, a pesar de lo poco que llevamos conociéndonos, le tengo mucho cariño, y pienso demostrárselo ahora.

Me abalanzo  sobre ella y empiezo a cubrirla de besos, ella se desviste rápidamente, su cuerpo es tan perfecto que me vuelvo loco con tan solo mirarlo. Empiezo a tocarle los senos mientras ella empieza a tocar suavemente mi espalda.

     -Alicia..

Ella empieza a sentir mi miembro erecto, apunto de estallar. Me hago a un lado y empiezo a acariciar el sexo de Alicia con el dedo, introduciéndolo entre los labios de su miembro poco a poco, de arriba hacia abajo, teniendo cuidado de no hacerle daño. Los gemidos de ella empiezan a aumentar, haciéndose cada vez más intensos y prolongados. Alicia estalla de placer, tiembla por unos segundos y se queda quieta.

     -Te quiero -le susurro a Alicia en el oído.

     -Eres lo mejor John

     -Abre las piernas.

Alicia separa las piernas y me abraza con fuerza. Empiezo a penetrarla con lentitud, con delicadeza, sin ningún tipo de brusquedad.

     -Estas muy mojada.

Empiezo a mover mi miembro hacia adentro y hacia afuera, subiendo las caderas y bajándolas en una armonía. Al terminar, Alicia me abraza y me dice:

     -Nunca me abandones

     -No lo haré

     -Promételo

     -Lo prometo

Ella se levanta y rompe la mascará blanca.

     -¿Por qué hiciste eso?

     -Ya no la necesitas, mi rey.

     -Te quiero mucho, mi reina.

 

5 meses después…

Hace muchos meses no he matado personas, ella me ha cambiado, ahora soy una nueva persona. Sin embargo, la sed de matar me tortura cada día más. En un par de días vamos a cumplir seis meses, quiero darle algo que demuestre mi amor por ella. He pensado por meses en robarle la corona al rey y ya reina, pero no será sencillo.

     -Mi rey, estoy muy feliz -se acerca emocionadamente hacia mí.

     -¿Cuál es el motivo de tu felicidad?

     -Es que ya no tenemos que vivir con miedo, hace meses no se ha visto casos de asesinatos.

     -Increíble, y dime ¿Qué harás hoy?

     -Iré un momento al castillo real para ver si consigo trabajo.

     -Está bien mi reina, suerte en eso.

En las horas de la tarde, me propongo a realizar un plan para robar las coronas. Pero necesito algún disfraz para entrar tranquilamente al castillo, en ese momento se me vino a la mente la idea del disfraz de Bufón, saco el disfraz y observo el collar que me regaló Marco. Me coloco el collar, la ropa y equipo un par de armas por si las cosas se ponen feas.

18:00 p.m.

Me dirijo hacia el castillo y entro relajadamente, las paredes, las sillas, las mesas, las personas, todo es muy elegante, me sorprende mucho estar aquí. Justamente en la hora de la cena, el rey y la reina deja sus coronas en los tronos reales. Disimuladamente voy hacia las coronas y las agarro. Sin embargo, la reina sale del cuarto y me ve.

     -¿Qué estás haciendo? ¡Baja eso! ¡Es una orden!

     -Lo siento mucho mi reina- suelto las coronas y me arrodillo al frente de ella- le pido que me disculpe, se lo ruego.

     -Serás castigado.

     -Lo sé, pero hoy no- agarro mi cuchillo y empiezo a apuñalar a la reina varias veces en el corazón, de la emoción que tuve, se me cayó la máscara, dejando mi rostro expuesto.

     -¡Mi reina!-grita el rey a lo lejos-¡Guardias! ¡Atrápenlo!

Mas de 100 guardias aparecieron en el cuarto, rápidamente agarro las coronas y salgo del castillo lo mas pronto posible. Sin saber adonde ir, agarro rumbo a la casa de Beatriz.

     -Hola joven, ¿Qué lo trae por aquí?

-Hola doña Beatriz, venia de paso -miro un momento la ventana y observo un ejército de soldados buscándome.

     -¿Qué está pasando allá afuera? -pregunta Beatriz mirando la ventana.

     -No tengo ni idea -me tranquilizo un poco.

-Cambiando de tema -me dice mientras se sienta cómodamente en su silla- ¿Te acuerdas de la mujer que buscaba al asesino del reino?

     -Claro -afirmo con la cabeza.

     -Ya tengo el nombre de dicha mujer.

     -¿Cuál es? -espero entusiasmadamente la respuesta.

     -Se llama Alicia, Alicia Rawson.

 

No hay rastros de John, se ha tardado varias horas y nada que llega, el sol ya se ha puesto y muchos guardias corren por el reino tratando de encontrar algo o a alguien, espero que no sea John, quiero que el vuelva a casa. Me pongo a hacer la cena y accidentalmente tropiezo con una silla, cayendo así al lado de la cama, pude observar una pequeña caja escondida, al abrirla mi corazón late rápidamente en mi pecho, mi respiración se hace mas intenso, mis ojos empezaron a llorar al recordar ese momento en el que el hombre de la máscara negra asesinó a mis padres, es John, el asesino de mi familia es el hombre que amo, es el hombre con el que estoy viviendo. Agarro un cuchillo de la cocina y esperaré a que John vuelva.

 

Era Alicia, siempre ha sido Alicia, necesito deshacerme de ella. Camino sigilosamente por el reino hasta llegar a mi casa, abro la puerta y veo a Alicia llorando en el borde de la cama, coloco mi cuchillo en el bolsillo trasero y me acerco hacia ella.

     -Hola amor, ¿Por qué estas llorando? -coloco mi mano en el bolsillo trasero.

     -Me enteré de algo -agarra mi otra mano y me mira con los ojos llorosos.

     -Dime amor -la miro dulcemente.

En ese mismo instante, Alicia se levanta bruscamente y coloca un cuchillo en mi estómago.

     -¿Podrías decirme qué es esto? -saca de la caja la máscara que usaba antes.

     -Lo siento -me levanto rápidamente y coloco el cuchillo en la garganta de Alicia.

     -Mis padres, los asesinaste mientras trataba de dormir, sus llantos, tu sangre, todo lo hiciste tú.

     -Tenia que hacerlo, necesitaba dinero.

     -También asesinaste a la familia Custine, y apuesto a que también masacraste a esos indefensos niños en la fiesta de cumpleaños del pequeño Marco.

     -¡No se que estoy haciendo con mi vida! -siento como el cuchillo entra lentamente en mi abdomen- será inútil, no puedes matarme, mi cuerpo es resistente.

     -Tu tampoco me puedes asesinar.

     -¿Por qué lo dices?

     -Porque me amas.

En ese mismo momento suelto el cuchillo y me siento en el borde de la cama.

      -Tienes razón, te amo, es inevitable no amarte, siempre fuiste linda conmigo y me regalaste tu corazón.

     -Nunca te lo regalé, tu te lo robaste -suelta el cuchillo y se sienta a mi lado- debiste tener una trauma durante tu infancia para llegar a hacer eso.

     -Mi madre, la única mujer que me amó, murió a manos de mi padre.

     -¿Qué pasó después?

     -Lo asesiné brutalmente.

     - Lo siento mucho.

     - No te disculpes, yo me tengo que disculpar contigo, te arrebaté tu felicidad.

     -Si, pero también me obsequiaste una nueva -se recuesta en mi hombro.

     -Eso quiere decir, ¿Qué me perdonas?

     -Claro mi rey -me sonríe dulcemente.

     -Tengo algo que decirte Alicia -agarro la bolsa en donde están las coronas

     -Dime…

     -¿Quieres ser mi reina? -saco la corona de la reina y le regalo una pequeña sonrisa.

     -John… es lo mas lindo y loco que alguien ha hecho por mi -se ríe unos segundos- tenemos que irnos de aquí lo más pronto posible.

Agarramos todo lo que pudimos y salimos de la casa.

     -¿Sabes que te amo verdad? -dice Alicia mientras contemplamos las estrellas afuera de nuestra casa.

    -Lo sé, yo también te amo -la abrazo fuertemente.

En ese mismo momento un arquero le disparó a Alicia en la espalda dejándola inmóvil en el suelo.

     -¡POR LA REINA! -grita el hombre mientras un ejercito de arqueros nos apuntan- ríndanse o morirán.

     -¡Nunca lo haremos! -les grito mientras sostengo a Alicia en mis brazos.

Hubo un silencio incomodo, la brisa choca contra mi rostro y la sangre de Alicia cada vez se esparcía en el pasto, de un momento para otro, una lluvia de flechas inundó todo el cielo. Rápidamente cubro a Alicia con mi cuerpo tratando de no herirla, siento como miles de flechas penetran mi espalda bruscamente, empiezo a sangrar exageradamente.

     -John… -me dice Alicia mientras me agarra el rostro.

     -Saldremos de aquí Alicia -le beso la frente.

     -Tengo mucho frio John, me está empezando a dar sueño.

     -No te duermas Alicia, no me dejes por favor.

Entre lágrimas y llantos interrumpe el rey.

     -Asesinaste a la mujer que amaba, ahora la mujer que amas morirá.

     -Vete al demonio

     -¿Quieres salvarla? -me pregunta mientras agarra su espada- te reto a un combate a muerte, si ganas serás el nuevo rey de Golden Crown y salvarás a tu novia. Pero, si yo gano, veras como yo la asesino y morirás junto a ella, ¿trato hecho?

     -Tú puedes hacerlo John -susurra Alicia mientras se va desangrando.

     -Lo haré -entro a la casa y acuesto a Alicia en la cama- te amo mucho Alicia, te sacaré de esto.

     -También te amo John -se desmaya.

Agarro la mascara negra, preparo mis dos hachas y salgo de la casa.

     -Así que eres el asesino del reino, será un placer matarte con mi propia espada.

     -El gusto será mío, suerte en tratar matarme, que pena que tu mujer no pudo hacerlo.

El rey se enfurece y me ataca bruscamente, me defiendo ágilmente y rápidamente ataco su brazo, el esquiva mi ataque y retrocede unos metros.

     -Sabes pelear, me sorprendes -se ríe mientras hace unas señas con las manos.

     -No me subestimes.

El rey queda descubierto, corro a atacarlo y de pronto un par de flechas penetran mis piernas haciéndome caer, sin poder moverme le digo:

     -La pelea era sin trucos -sin poder levantarme comienzo a gritar del dolor.

     -Nunca dije que podía recibir ayuda, al parecer he ganado, ya no puedes luchar.

El rey se acerca a mi casa y con una antorcha empieza a quemarla.

     -Ahora veras como tu casa se derrumbará con tu novia adentro.

Los gritos de Alicia me hacen recordar en aquel momento en el que vi a mi madre tirada en el suelo sangrando. En el regalo de Marco antes de que muriera por mi culpa, ¡No dejare que nadie más muera por culpa mía! Agarro una piedra y se la lanzo al rey, el rey queda expuesto al desviar la piedra con su espada, me levanto y rápidamente corro hacia él, levanto las dos hachas y se las entierro en los hombros del rey, el suelta la espada y cae al suelo, camino lentamente hacia el y comienzo a cortarles los brazos y las piernas.

     -He ganado -le susurro en la oreja al rey y lo decapito.

Corro adentro de mi casa y levanto a Alicia

     -Hemos ganado amor -me quito la máscara, la beso y salgo de la casa destruida.

     -¡Que viva el nuevo rey! -dicen los soldados mientras levantan sus armas- ¿Cuál será su primera orden su majestad?

     -Ayúdenme -caigo al suelo desmayado.

 

Abro los ojos, el dolor de cabeza es insoportable, observo a mi alrededor y me fijo en John, acostado en mis piernas.

     -John, levántate -le muevo la cabeza varias veces.

     -Alicia al fin despertaste -me dice mientras besa mis mejillas.

     -¿Qué ha pasado? -trato de levantarme pero me es imposible- ¿Qué le sucede a mis piernas John?

     -La flecha que penetró tu espalda e hizo que tus piernas dejaran de funcionar

Comienzo a llorar fuertemente mientras me golpeo las piernas

     -No lo hagas -sostiene mis manos- estaré contigo por siempre.

     -Pero ya no podremos ir a nuestra nueva casa, seré una carga para nuestro viaje.

     -No es necesario una nueva casa.

     -¿De qué hablas?

     -Alicia… -saca de su bolsa una corona- ¿Quieres ser mi reina?

     -John… -lloro de felicidad- Si, si quiero.

     -Ahora los dos dirigiremos este reino

     -Querrás decir, los tres -agarro su mano y la coloco en mi vientre.

     -¿De qué hablas?

     -Tendremos un príncipe -le aprieto la mano- ¿tienes algún nombre en mente?

     -Si, se llamará Marco.

22 de Noviembre de 2018 a las 01:19 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~