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gaby_rodrz Gabriel Rodriguez

Una adolescente busca la manera de confesar lo que siente por un compañero de clases.


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Me tengo que confesar

 


Una joven de la provincia de Santurce, Puerto Rico estaba pasando por la crisis de su vida: Estaba locamente enamorada de un joven de su escuela el cual casi no conoce. Todas sus amigas le decían: "¡Confiésate!" pero ella les decía que primero prefería confesarse con el cura del barrio.


 

"Padre tengo que confesarmee" – decía la joven llamada Yubilet. – "Me gusta un chico de mi escuela, un compañero de clases, pero tengo una pelea entre el orgullo y mi alma."

"Hija mía, Oremos por ti para que vayas y se lo digas al llegar a la escuela." – le decía el sabio sacerdote desde el confesorio. Yubilet tan solo le respondió cantándole parte de una canción llamada "Hoy quiero confesarme":

"¡Hoy quiero confesar que estoy algo cansadaaaa de llevar esta estrella que pesa tanto!"

El sacerdote se mantuvo en silencio por alrededor de un minuto después de la poderosa interpretación de la joven. Entonces le dijo que eso se le parecía a una canción que él había escuchado en su juventud. Yubilet le pidió al sacerdote que se olvidara de la canción y comenzara a orar por ella. Después de 5 minutos de plegarias, la joven continúo desahogando sus penas. Ella no quería decirle al chico lo que sentía por el para mantener el orgullo y porque si ella se confiesa primero, le daría más "fuerza" al hombre.

"Yo me tengo que dar importancia eso dice mi madre."

"Hija mía, no te quedes con eso adentro. ¡Confiésate! ¿Qué esperas?"

"Ay Padre Alberto, si usted supiera que cuando el chico me dice bebé, corazón, mi amor, yo me pongo rojaaa. "- decía mientras sonreía colocándose sus manos en las mejillas. El sacerdote le preguntó a la joven estudiante porque estaba tan enamorada de ese joven. ¿Por qué le causaba tanto dolor de cabeza?

Bailando sola y saltando por toda la habitación, Yubilet le dijo al padre que ese chico fue un amor a primera vista. Cuando lo conoció el primer día de clases, de repente, de inmediato, algo ¡Wow! Ella sintió como si de cantazo veinte mil flechas le golpearan su corazoncito. Ella moría por él, pero debía darse su lugar.

"¡Debo darme a valorar ante todo!" Le decía ella al sacerdote.

El sacerdote le aconsejo que rompiera el orgullo porque después perdería la oportunidad. Yubilet prometió consultarlo con su almohada.

Al día siguiente, Yubilet llegó a la escuela pensando en los consejos que le dio el padre Alberto. Vistiendo su uniforme nuevo y una flor roja en su cabello, ella en su mundo, reflexionando sobre su "amorcito" y los consejos del sacerdote, tropezó con un compañero. Los dos jóvenes cayeron al suelo sin ella darse cuenta con quien chocó.

"¡Perdón! ¡Perdón!" – exclamaba mientras miraba para el suelo. El joven alto, negro, de ojos verdes, le extendió su mano y le dijo que no había problema.

De inmediato, ella reconoció esa dulce voz, y enseguida levantó la mirada para darse cuenta que era él. ¡El chico de sus sueños! Tomó su mano y se levantó del suelo. Él le dijo que ella se veía más hermosa que nunca con la flor roja que llevaba puesta en su cabello.

"¡Ay, gracias!"- Yubilet decía mientras se sonrojaba y reía. Mirando hacia el lado no aguantó más y le dijo que cada vez que él le dice esas palabras bellas ella se sonrojaba como una boba. De repente, Yubilet se dio cuenta de su error y decidió huir. El chico decidió corrió tras ella hasta alcanzarla en el centro del plantel escolar agarrándola por el brazo. Ella, mirándolo a los ojos, le dijo:

"No sé que lo dije..."

"Yo sé lo que dijiste: ¡Que amas como nunca y para siempre!"- le dice el muchacho.

"No sé, No se..."

"¡Si sabes! ¡Rompe el orgullo y suéltalo!"- decía el joven en voz alta logrando la atención del resto de los estudiantes.

"Solo sé que te quiero con locura...." – Confesó Yubilet con una sonrisa de oreja a oreja mientras lo miraba a los ojos. –"lo único que puedo preguntarte es: "¿Quieres ser mi novio?"

El joven le dio el "Sí" en voz alta, en el mismo medio de la escuela, besándola apasionadamente ante los enormes aplausos de sus compañeros de clase que gritaban: "¡Vivan los novios!" Mientras tomaban fotos desde sus teléfonos.

"¡Al fin!" – exclamó Yubilet con una súper sonrisa en su rostro.

"Tú siempre serás mi reina" – le dijo mientras la besaba de nuevo. Mientras los estudiantes inundan las redes sociales con las fotos del suceso. Uno de los estudiantes cargó una foto a la aplicación de fotos Instagram con las hashtags: #InLove #Yubilet #amores #novios #besos

Después del beso, los nuevos novios se fueron caminando por la escuela agarraditos de manos mientras sus compañeros aplaudían, tomaban fotos, vídeo, y tiraban confeti.


15 de Noviembre de 2018 a las 15:35 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Gabriel Rodriguez Fotógrafo y escritor de 33 años de edad. Resido en Puerto Rico.

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