Cuento 1 con Jack: Viaje de pareja. Seguir historia

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El viaje de una pareja se tornara algo extraña al querer ayudar a un hombre en la carretera. Este tendrá un papel muy importante para el final del cuento.


Paranormal Lúcido Todo público. © Lesley Tavitas

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Cuento 1 con Jack: Viaje de pareja.

Yo y mi esposa Carolina organizamos un viaje para los dos en julio, estábamos camino a Monterrey en la camioneta de su padre, especial para viajes largos. Le calculo que ya estábamos a mitad de camino. El sol estaba intenso y aun con el aire acondicionado nos estábamos sofocando. Solo quedaba resistir hasta llegar a una gasolinera. Viendo a lo lejos noto que hay un hombre queriendo pedir un aventón, alzando el brazo con el pulgar hacia arriba. Yo sin dudarlo empiezo a desacelerar, para parar enfrente de él. Carolina notando mis intenciones me dice.

— ¿Qué haces? No. Deja de ser tan bueno por una puta vez.

—el sol es un infierno. No te preocupes. Le aclarare que solo podríamos llevarlo a la gasolinera más cercana, para que se hidrate al menos. Tengo “eso” abajo del asiento tu tranquila.

—maldita seas Gabriel…

Al detenerme bajo el vidrio del lado de Carolina, diciéndole confiado al hombre.

—hola, puedo darle un aventón hasta la gasolinera más cercana.

—con eso vasta. Gracias. Ya estaba a punto de desmayarme literalmente.

El hombre me dice con una sonrisa amable. Quito el seguro de las puertas. Entra sentándose atrás, en medio de los dos. Carolina se veía en completa desconfianza, mirando al hombre como si lo odiara personalmente. En casi todo el trayecto no dijimos ni un palabra, se sentía incómodo pero no sabía que decir. Carolina voltea a verme diciéndome seria.

—la llanta de mi lado esta baja. Párate y cámbiala antes de que tengamos un accidente.

Le hago caso y estaciono la camioneta fuera de la carretera. Bajo a checar la llanta y efectivamente si estaba considerablemente baja. Saco el gato y la llanta de repuesto. Pero noto que el gato no se eleva, ni yo me explico porque, viéndolo a simple vista. El hombre se baja y se pone a lado de mí para verlo también, pero ni el puede repararlo. Con lo cual me dice confiado.

—yo elevo la camioneta y usted cambia la llanta lo más rápido que pueda ¿okey?

— ¿Cómo que va a elevarla? Es imposible, mejor iré despacio para llegar a la gasolinera.

—solo hágalo. No se apure por mí, esto no es nada. Solo es saber cómo cargar algo así de pesado.

Iba a decir más cosas para convencerlo pero sin dudarlo él de verdad eleva la camioneta, lo suficiente para que pueda cambiar la chanta. Me quedo impactado de cómo puede en si resistir los minutos que tardo en cambiarla. Se nota que no le dolía, pero lo que si se nota es que se estaba esforzando en no soltarla bruscamente. Una vez que acabo, la baja lentamente. Solo suspirando pesadamente, parándose como si nada. El hombre solo me sonríe y me guiñe el ojo. Volviendo a su lugar. Yo sin palabras vuelvo también a la camioneta retomando el camino.

Tenía tantas cosas que preguntarle y decirle como agradecimiento, pero me limite solo a decir esto.

—usted es muy fuerte, le tengo envidia y a la ves una gran admiración.

—pienso que la fuerza no es tanto así de admirar y la envidia a veces no se puede evitar. Yo no pedí ni desee esta fuerza, solo la fui desarrollando y fortaleciendo por mi estilo de vida desde pequeño.

—debió ser entonces una infancia dura para usted ¿supongo?

—algo así, no me quejo. Pero si hubiera tenido opción de cambiarla lo hubiera hecho. Pero… yo ya estoy maldito, y simplemente seguiré con ese estilo de vida en Monterrey.

—oiga, que casualidad noso…

Carolina me golpea de inmediato los testículos para que me callara. Entendiendo que no era para nada seguro decirle que también íbamos para Monterrey. Desde ese momento ya no dije nada. Y al hombre se le notaba que había captado lo que le iba a decir, pero mejor no diría nada para que Carolina ya no me pegara. Hasta cuando ya íbamos a llegar a una gasolinera se me ocurrió encender el radio para escuchar música. Pero esta se escuchaba distorsionada y cortada. Una vez en la gasolinera. Le pido a carolina que me espere en la camioneta mientras compraba unas cosas en el Oxxo, pero obvio se niega, no quería quedarse sola con el hombre. El hombre al notar la clara absoluta desconfianza, se sale de la camioneta parándose enfrente de mí, diciendo.

—muchas gracias y disculpe las molestias, más para su esposa.

—enserió disculpe, ella es así, no confía ni en su propia sombra. Me hubiera gustado llevarlo también a la próxima gasolinera por eso no le dije que se bajara.

—no, no, no. Ya ha hecho suficiente. Muchas gracias.

—pero…bueno, que tal si lo invito a comer. Por lo de la llanta.

—no enserió…

—insisto, sin usted hubiéramos desperdiciado mucho tiempo y no llegaríamos a monterrey en el tiempo que teníamos previsto. Adelántese, veré si Carolina viene o se espera en la camioneta con el sol. Por cierto me llamo Gabriel ¿y usted?

—Jack. Si tanto insiste me adelantare.

Jack notaba que no podría convencerme de solo dejarlo  aquí e irme. Le pregunto a Carolina pero obvio dice que no con lo cual le respondo.

—está bien, quédate con el sol, sin agua, sin comida, hasta que acabemos de comer y lleguemos a la próxima gasolinera.

Daba la media vuelta contando los segundos.

—uno…dos…tres y...

Escuchaba como la puerta se cerraba bruscamente. Cerrando ya las puertas. Carolina se adelantaba notándose enojada e indignada. Sabía que yo tenía todo el dinero. No tenía opción que comer con nosotros. Ya en el restaurante una vez que pedimos. Otra vez volvía el silencio incómodo y pesado. Lo único que pensaba era que ya me andaba en ir al baño. Así que me paro y digo.

—bueno, por mientras voy al baño.

Cuando me dirijo al baño antes de entrar, veo que Jack también se para de la mesa dirigiéndose afuera. No le tome importancia, así que solo acabe y volví a nuestra mesa. Al volver a nuestra mesa, Jack aun no volvía, así que le pregunto a Carolina.

— ¿y Jack?

—me dijo que iba a fumar, y eso que se supone no trae nada de dinero.

­—disculpen, enserió necesita uno. Y bueno en si tenía un cigarro desde que salí de mi casa, solo me faltaba pedir un encendedor. Otros hombres que estaban fumando también afuera me prestaron uno.

Al decir eso se me hacía raro. Ya que él no olía a cigarro, solo se veía algo desconcertado, pero no me imagine porqué. Ignore también ese hecho por completo. Volviendo otra vez al silencio incómodo. Después de unos minutos nos traían la comida. Comenzamos a comer tranquilos menos Carolina. Ella se notaba que solo quería terminar. Me miraba como esperando a que también terminara rápido.

— ¿no vas a comer?

—estoy comiendo.

—pues hazlo más rápido.

—no me presiones Carolina, aún hay tiempo, tranquila…

Carolina se veía más enfadada que antes pero solo la ignoraba.

Jack por su parte se veía muy pensativo, solo miraba su plato. Tal vez ya se sentía incómodo por la actitud de Carolina. Una vez que acabamos y pague. Carolina ya estaba en el auto, ya le urgía irse no sé porqué. Pero bueno solo ya quería despedirme de Jack.

—gracias por todo. Disculpa por la actitud de Carolina.

—no importa solo…sabe, ella en verdad es como una “bomba”, ¿me entiende?

—… ¿eh? Sí. Ella en realidad es muy hermosa y atractiva. Lo malo que su carácter se lo opaca mucho.

Jack solo me sonríe estrechando mi mano. Su comentario me parecía extraño, pero igual no le tome importancia. Cuando ya salíamos de la gasolinera, por última vez me despedí de Jack. Al ya retomar la carretera, por curiosidad veía por los retrovisores si seguía donde mismo y así era. Pero su cara había cambiado a una muy seria. Como si fuera otra persona. Concentraba mejor mi vista al camino, continuando nuestro viaje.

Ya alcanzándonos la noche, no se notaba que llegaríamos pronto a Monterrey. Carolina se veía desesperada. Creo que ya era el momento perfecto para ejecutar mi plan. Así que me desvié del camino estacionando la camioneta.

—tengo que hacer, mis necesidades.

— ¿otra vez? ¿Enserió? Ve rápido carajo…

De verdad Carolina ya estaba hasta la madre de mí. Pero bueno, ya en unos minutos sus molestias se acabarían permanentemente. Salgo alejándome un poco para hacer en los arbustos que estaban. Cuando miro que ella se pone a ver su celular, saco el interruptor que haría explotar la camioneta. Esperaba que lo suficiente para hacerla elevar y que muriera con el impacto. Todo estaba fríamente calculado. Iba a matar a mi esposa. Nada podía salir mal. Así que antes de apretar el interruptor le dedico unas palabras aun si ella no escuchaba.

—Caro, enserió te amé demasiado. Pero el amor se acabó, tú lo opacaste. Y necesito el dinero. Así que, nos vemos en infierno querida…

Aprieto el interruptor con fuerza. Agachándome y tapándome los oídos. Pasaron los segundos pero no escuchaba nada. Me parecía imposible así que aplane el interruptor varias veces con más fuerza. No pasaba nada. La camioneta seguía intacta. No podía creer que algo se me había olvidado tomar en cuenta para que la bomba sí explotara. Me sentía frustrado y enfadado conmigo mismo. Tiro el interruptor a lo lejos al ver que enserió no iba a funcionar. Así que paso al pan b y saco mi navaja automática dirigiéndome a la camioneta, abriendo la puerta del lado de Carolina bruscamente.

— ¡SALTE! ¡YA!

—pero ¿qué?...

— ¡QUÉ TE SALGAS CHINGADA MADRE!…

La tomo del cabello aventándola con fuerza al arbusto donde estaba. Me abalanzo encima de ella sometiéndola, agarrándola del cuello para ahorcarla poco a poco.

Ella trataba de quitar mi brazo de su cuello pero sabía que ella no era igual de fuerte, pero sí que trataba con todas sus fuerzas. Yo tratando de no aflojar mi fuerza.

—no quería hacerlo tan directo Caro, pero así se ha dado, así que no te muevas para que mueras de inmediato.

—… … J-Jack…

—… ¿Jack? Pero él que…

Sentía una presencia atrás de mí volteando para atrás. Era Jack con un bate. Sin poder reaccionar me pega directo en la cara, más preciso en mi nariz.

— ¡Maldición hijo de perra! ¡Mi nariz! Te voy a…pero como…

No entendía nada. Yo…yo…trataba de levantarme…pero el dolor era tan indescriptible que no…yo ya no…Jack me volvía a pegar directo en la parte de arriba de mi cabeza. Yo enserió no podía moverme. Mi cabeza…y-yo… ¿Por qué? ¿Cómo?...tirado en el suelo boca abajo. Podía ver los pies de Jack, estaba enfrente de mí. Se agacha viéndome a los ojos. Mirándome serio e indiferente.

—sabes, debiste ocultar mejor esta cosa.

No podía creerlo él tenía en sus manos la bomba que había puesto en la camioneta desde que emprendimos el viaje Carolina y yo. No podía imaginarme como es que supo dónde estaba para podérsela quitar. Y en primera como supo quitarla sin hacerla accionar. ¿En qué momento? Ya estaba recordando…cuando él se salió según a fumar. Debió ser ahí, por eso no olía a cigarro. Es la única forma lógica que se me venía a la mente. ¿Él se dio cuenta de mis intenciones? IMPOSIBLE…como pudo deducir que yo era el que quería matarla y no ella a mi o a los dos alguien más… ¿Cómo? Carolina también se acercaba a mí. Viéndome triste y disgustada.

—gracias Jack. No creí que el verte me iba a traer un bien.

—fue bueno mientras duro. No me arrepiento de nada. Y no me arrepentiré de acabar con este tipejo.

— ¿Qué? ¿Tú y él?—estaba más confundido que antes pero quería saber.

—sí, nos conocemos. Jack fue mi novio hace mucho tiempo. Pero no funciono y punto. Nos quedamos con un mal sabor de poca uno del otro. Por eso no quería verlo ni estar cercas de él cuándo lo recogiste. Pero por esta vez, me alegra el haberte encontrado para salvarme de esta.

—no hay de qué. También me alegra haberte visto de nuevo Carolina.

No… ¿Cómo pudo pasar así? Yo ya…tenía todo…

—creí que habías muerto, lo habían publicado en Facebook…

—en Facebook pueden publicar muchas cosas, no las creas todas.

—supongo…

Este tipo…no es… ¿Qué es? …una sombra negra…en medio de los dos… el no…tiene pies…no se le ven los pies… ¿qué es esto Dios santo? Dios perdóname…

—Salúdamela de mi parte…—decía Jack.

Jack alza sus brazos con el bate. No iba darme en la cabeza iba a romperme el cuello. Él… … …

 

10 de Noviembre de 2018 a las 00:59 0 Reporte Insertar 0
Fin

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