Relato de un suicidio no concluido Seguir historia

cafeadicta Marcela Valderrama

Un día como cualquier otro, las emociones resultan ser más fuertes que de costumbre.


Cuento Todo público. © Copyright ©2018 ©Todos los derechos reservados Safe Creative 1811088985863

#fuerza #depresión #angustia #drama #dolor #tristeza #relato #suicidio
Cuento corto
1
67 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Relato único

Le dolía la cabeza, le dolía tanto como todos los días que habían pasado desde aquella vez. Se levantó de la cama con la esperanza de que la energía al fin se apoderara de su cuerpo, pero eso no pasó. Se supone que debía ir a la universidad, hablar con sus amigos mientras disfrutaba de la comida poco sana dispuesta en el casino. Se supone también, que alguien estaría en su hogar, que la compañía y el amor de su familia no se irían simplemente porque todos salieron a cumplir sus deberes diarios. Sin embargo, sentía que la soledad se apoderaba de su pecho, sentía como ese dolor punzante crecía, trataba de exteriorizar su pena, botar esas lágrimas ahora que nadie le veía, pero fue imposible.

Su llanto era interno, y aunque el sol alumbraba a través de la ventana, ella quiso cerrarla, para que ningún rayo de aquel se escapara hacia esa llamada cueva que la protegía del mundo. Pensó que podía ir al gimnasio, un poco de ejercicio le vendría bien a su organismo, con todo lo que sabía tenía entendido que esto podría ayudarle a subir su ánimo, pero tampoco fue capaz. La cabeza le pesaba, era tan fuerte que se sintió enceguecida por esa fracción de tiempo. Tomó una toalla limpia y contempló el momento, se dijo a sí misma que una ducha le despejaría la mente, así como cuando era pequeña y su padre la bañaba para quitarle esa tristeza.

Entró a la tina caliente, esa que no tocaba hace unos días, se sumergió en el agua con los recuerdos pasando por sus párpados, la calma se sentía en el lugar, hasta ese momento… Ese momento en el que volvió a recordar todos aquellos gritos, esos gritos que hacían que su cabeza doliera tanto. Tuvo que levantarse rápidamente para sacar todo aquel jabón que había puesto en su particular cuerpo. Tenía un cuerpo fino, un cuerpo envidiable, muchas de sus amigas y gente muy querida la atormentó por aquello, diciéndole cada día que no era bella, sin embargo, muchos de los chicos se enamoraron sólo con verla y luego, la quisieron por su inteligencia.

Pero ella no lo creía y, además, rechazaba a esos que se le acercaban, tuvo la mala suerte de aceptar sólo a uno que alguna vez la pretendía, pero este sólo le hizo daño al frágil corazón que se escondía bajo esas paredes de hierro que ella misma creó. Nunca quiso asumir que le había afectado más de la cuenta, habían pasado casi tres años desde que lo echó para siempre de su vida, pero su fantasma seguía rondándola, ese gran primer amor que se convirtió en una pesadilla.

Se envolvió en la toalla como si se abrazara ella misma, las gotitas de su cabello se reventaban en el suelo, creando un camino mientras ella volvía a la habitación. Comenzó a secarse lentamente, al fin se dio cuenta que sus lágrimas se habían mezclado con el agua, ahora no querían dejar de salir, no entendió mucho lo que le estaba ocurriendo, quiso tomar su ropa limpia para levantarse y salir como todos los demás, pero no lo logró, así que nuevamente, tomó ese pijama viejo tan cómodo que tenía a los pies de la cama y se lo volvió a colocar.

A pesar de que todo estaba desordenado a su alrededor, estar dentro de las sábanas limpias y suaves la hacía sentir placentera. Abrió su notebook y no dudó en ver esa serie que tanto le había gustado, pero algo cambió, su atención estaba perdida, no podía concentrarse en aquellos personajes que la llamaban por tantas horas al día. Entonces quiso probar la otra opción, más que mal, ella quería ayudarse, a pesar que su propio cuerpo no estuviera de su parte. Dio inicio al juego online que la unía con algunos de sus amigos, quiso formar un grupo para atacar a los contrincantes ficticios, pero al entrar se dio cuenta que sencillamente no había nadie, ¿y cómo no?, debían estar en la universidad escuchando a las aburridas profesoras que antes la motivaban, ahora lo único que hacían era colocarla reacia a sus materias.

Cerró el juego ya desesperanzada, Miró el reloj y se dio cuenta que no había comido nada, se le había olvidado por completo esta básica necesidad de subsistencia, pero lo cierto es que no tenía hambre, sentía como su estómago estaba inflamado y con esa sensación de ahogo en su pecho que la embargaba, así nadie podía comer.

Se enterró nuevamente entre las sábanas para dar un poco de calidez a su cuerpo, se había enfriando tanto que comenzaba a tiritar, sentía como su fuerza vital le estaba siendo arrebatada de alguna manera. Quiso dormir, pero esto otra vez no funcionó, hace muchas noches que despertaba entre pesadillas y no lograba conciliar el sueño, he ahí el fruto quizá de su cansancio.

Pensó en la pelea que había tenido en la mañana con su madre, ella adoraba a su madre, al igual que a toda su familia, resultaba que ellos siempre fueron lo más importante, pero no era tiempo de pensar en eso, mas si en los malos momentos que pudo pasar, sobre todo aquella mañana, porque le gritó, lo hizo tan fuerte que sintió que sus oídos comenzaban a sangrar, aunque claro no era así, pero ahí lo entendió, ella era una molestia.

Comenzó a hacer suyo este pensamiento, la culpa se apoderaba de su ser, si ella no estuviera todo sería mucho mejor, la casa estaría más limpia, sobre todo su habitación, no amargaría a los demás con su irritable actitud de siempre, desde pequeña le dijeron que su carácter único no lo soportaba nadie, pero ya no tendrían que soportarlo más.

Se levantó del golpe destapando todo su cuerpo, subió rápidamente las escaleras sin que sus pies se enredaran. Buscó en todas las habitaciones la máxima cantidad de medicamentos, despojándolos de sus respectivas cajas de diferentes colores; los colocó en un pocillo y se los llevó a su oscura habitación. Comenzó a contemplarlos mientras su dedo índice hacía que las pastillas giraran y giraran, su mente estaba inmersa en todos aquellos malos momentos que había sufrido desde pequeña.

Era fácil mirar desde afuera y ver su sonrisa, ella jamás había dejado de sonreír, siempre dio todo por las demás personas. Ella era hermosa, inteligente como nadie, la mejor de su clase, el ejemplo de todos sus hermanos menores y la hija que toda madre quisiese tener. Tenía defectos, como todas las chicas de su edad, pero era inevitable pensar que la gente alrededor se los acrecentaba, indignando su personalidad.

Tomó los medicamentos entre sus manos dispuesta a tragar cada uno de ellos, quería desaparecer, quería dejar de ser un estorbo, quería librarse al fin de ese dolor de cabeza y de esos gritos que no la dejaban en paz. Eso quería, mientras sentía como sus labios se secaban, mientras su temperatura seguía disminuyendo, mientras esperaba que alguien, alguno de ellos se arrepintiera por eso que la hizo sentir tan mal alguna vez.

Recordó a su padre y las veces que llegó borracho a la casa, recordó que lo amaba a pesar de eso, que lo amaba porque a los dos años siempre lo vio como un super hombre, odió que tuviera que irse, odió cada momento lejos de él, aunque no pudo odiar las consecuencias, por más que quiso alejar a esos pequeños seres que llevaban su sangre, no pudo odiarlos, ellos sí eran felices.

Pensó también en su madre, en las peleas que tenían a diario, sobre todo en las que se formaban por su carácter explosivo e insano. Pensó en los problemas económicos que los tenían a todos hasta el cuello, en que sería todo tan bonito si el dinero no cambiara tanto a las personas.

Y al fin, después de todo y un segundo antes de concretar aquel acto que algunos tachan de cobarde, pensó en sus hermanos, pensó en sus caritas tristes, en sus ojitos sufriendo porque su hermana mayor ya no iba a estar, ¿y quién los ayudaría en la escuela?, ¿quién les daría esos consejos tan profundos?, ¿quién podría cuidarlos y corregirlos como nadie más? Sabía perfectamente que, si ella se iba, ellos podrían caer en el mismo abismo, ¿es que acaso no les daría así el ejemplo? Entonces la embargó aún más la tristeza y la impotencia, mientras el rostro de su hermana pequeña quedaba estancado en su mente.

Definitivamente no pudo hacerlo, no pudo porque los amaba demasiado como para eso, entonces, al igual que muchas otras veces, tomó los medicamentos y los arrojó al tarro de la basura, se colocó su ropa de calle y esperó sentada en el sillón la llegada de su amada familia.

Y así, tal como esperó, todos fueron pasando mientras le regalaban esos abrazos tan cálidos que ahora apreciaba más que nunca, ella les devolvió la sonrisa, a todos excepto a su madre, aquella mujer que otra vez pasó de largo y sin saludar.

8 de Noviembre de 2018 a las 22:33 7 Reporte Insertar 7
Fin

Conoce al autor

Marcela Valderrama ¡Hola lectores innatos! Mi nombre es Marcela, soy estudiante de psicología, tengo 23 años, chilena. <3 Escritora, vegetariana, lectora, gamer, cinéfila, café adicta y amante de los animales (gatos, gatos, gatos).

Comenta algo

Publica!
Yonathan Cortes Yonathan Cortes
Tremenda escritura, felicito tu excelente ortografía. Difícil situación, que imagino pasan muchas personas. Me gustó la reflexión final, me hace pensar a mí también cuando pienso cosas feas similares.
8 de Noviembre de 2018 a las 18:25

  • Yonathan Cortes Yonathan Cortes
    Aunque uno no sea consciente, somos importante para alguien, en harta o baja medida, pero lo somos. November 09, 2018. 12:43AM
  • Marcela Valderrama Marcela Valderrama
    ¡Muchas gracias! Me alegro que alguien lo haya visto desde este punto, hay cosas, personitas o situaciones que no podemos dejar de lado, siempre somos responsables en algún sentido de algo... ¿Vale la pena intentar cambiar las cosas?, ¿vale la pena vivir por ellos o por eso? Si, siempre vale la pena. ¡Un abrazo! November 09, 2018. 12:32AM
Maru Freiheit Maru Freiheit
Wow extremadamente detallado y personal. Bien narrado. Personalmente yo le hubiera dado un final más desesperanzador jaja, bueno no me hagas caso XD
8 de Noviembre de 2018 a las 18:20

  • Marcela Valderrama Marcela Valderrama
    Jajaja gracias, el final es lo que se dio simplemente. November 09, 2018. 12:22AM
Kath Kath
T_T
8 de Noviembre de 2018 a las 16:59

~