En abril cumplire 97 años Seguir historia

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SONIA MARTINEZ PEREZ


Qué piensa alguien que está postrado en una silla y va a cumplir 97 años...


Cuento Todo público.
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En abril cumpliré 97 años



En abril cumpliré 97 años y aquí estoy con dos piernas que no me responden por la artrosis que tengo. Debo ser la más mayor del pueblo, pues todos mis conocidos ya están en el otro barrio. Yo quiero caminar pero tan siquiera consigo dar un paso. Me paso el día encerrada en mi cocina sentada en un sillón electrónico regulable. La cocina es de color blanco como debe ser el cielo.


Supongo que iré al cielo y que será blanco porque habrá mucha luz y mucha paz. Yo sé que sí iré al cielo siempre he ido a misa y he rezado sin falta el rosario. Tengo muchas horas acumuladas de oración si eso cuenta. Me reencontraré con el alma de mi marido que en paz descanse nos dejó hace catorce años por un cáncer. A quien también estará allí y no me quiero encontrar es a mi suegra.


Mi suegra fue la típica matriarca madre de tres hijos. En esta casa de campo se hacía lo que ella decía. Mi suegro era un cero a la izquierda. Nunca me llevé bien con ella era muy exigente y dura y más cuando yo me casé con su hijo mayor su ojo derecho. Incluso cuando llegó la hora de que su marido cayó enfermo ella no lo cuidó, era yo quien me ocupaba de él.


Pues bien, pienso cumplir 97 años yo todavía no quiero irme de este mundo. Aunque ya no esté para trotes. Padezco artrosis y me cuesta caminar y estoy un poco sorda, sólo un poco nada más necesito poner el volumen de la tele a 50. Ya no quiero que la gente me vea como estoy de modo que el sillón donde estoy sentada lo he hecho poner de espaldas a la pared y así no me ven. Yo sí que los veo por el reflejo en la pantalla del televisor.


Pues bien yo de joven estaba prometida con un joyero de la gran ciudad. La ilusión que me hacía casarme. Lo tenía preparado todo y va y el pobre se muere de un infarto cuando le entraron a robar en la joyería. Mi gozo en un pozo. De joven yo era muy guapa y me decían que parecía una artista de cine. Pero después de morir me prometido, me casé con el que fue mi marido un campesino. Y me pasé la vida cocinando, cuidando de los demás y no me di cuenta que el tiempo pasó y mi marido murió de cáncer.



Ahí empezaron los problemas entre mis dos hijos. Se pelearon por la herencia y todavía siguen peleados. No ayuda que los dos estén casados con dos postizos que son por un lado mi maravillosa nuera: una arpía y mi maravilloso yerno: un quejica.


Dentro de mi voz interior es la de una mujer de no más de setenta años, pero mi cuerpo se va deteriorando y no me acompaña. Vivo sólo en mi casa y mi hijo me levanta, mi limpia y me trae la comida.


Existe lo que se llama el mes de vacaciones del cuidador en este caso mi hijo mayor. Un mes en que la administración autonómica paga una residencia para que el cuidador descanse. Pues bien me toco irme a una residencia que pongamos se llama Prados Soleados. Que horror eso era peor que una prisión. Nos levantaban a las ocho y a desayunar.


Después de lunes a viernes tenía que hacer rehabilitación. Levantarme de la silla de ruedas y agarrarme a unas espalderas. El fisioterapeuta insistía en que debía esforzarme más. Pero señor mío que quiero que haga yo ya con casi 97 años. Quiere que salga corriendo y me vaya a correr una maratón.


La comida era buena, pero tenía una compañera de mesa muy pesada que le dolía la cabeza todo el día y hacía callar a todos. Estaba siempre de mal humor. Entonces yo me hacía más la sorda.


Estuve allí un largo mes y gracias a dios volví a casa. Sé que mi hijo quiere que vuelva allí, pero va a ser que no.


El invierno a empezado y me he resfriado normal. La casa tiene las paredes muy gruesas es una casa de las de antes y duermo en el comedor donde me han bajado mi cama, pero es como una nevera y después en mi cocina blanca tengo la estufa a toda leche. Después del resfriado se me quedó un hilo de voz, pero lo exageré un poco para que me hicieron un poco de caso. De joven hice teatro, pues quien tuvo retuvo.




Mis hijos se preocuparon tanto que me enviaron dos doctoras a casa el otro día. Vinieron después de pasar consulta. Lo hacen con la gente que no puede moverse. Pues bien me acorde de Prados Soleados. Y de pronto empecé a escuchar bien y la conversación que duró diez minutos la seguí perfectamente. La voz, milagro divino, la recuperé y volvía a tener el tono de voz de siempre. Estaba sentada sobre la cama sin ningún problema no necesité apoyarme. La doctora me dio medicación para acabar de una vez por todas con el resfriado, pero le dijo a mi hijo que me veía bien. Prueba superada.


Entonces se fueron y ostras es que donde duerno hace mucho frío pues volvía a tener ese hilo de voz y me dolían otra vez las piernas. Como ya he dicho en abril cumpliré 97 años y yo los quiero cumplir porque el año que viene tendré otro biznieto y lo quiero conocer. Pero mi cuerpo no concuerda con mi mente, mis hijos se pelean y mis nietos pu vienen a verme cuando pueden, están muy atareados los pobres. Pero todos no saben que un día llegarán a verse como yo estoy, no creo que lleguen a mi edad, pero llegarán a viejos y entonces tendrán sus problemas de salud como yo tengo y tendrán sus problemas con la familia. Es triste, arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Pero cuando se es joven nadie se acuerda de eso están preocupados por cosas triviales.


Pero yo insisto que no me quiero morir que no quiero ver a mi suegra de momento. Dejen me unos años de paz todavía.

7 de Noviembre de 2018 a las 23:39 0 Reporte Insertar 0
Fin

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