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EL APOSTADOR

Reunidos entorno a la mesa, mientras comíamos con ávida mente,  mi hermana exclamó llena de jubilo:

--mira, el apostador.--el hueso estaba casi entero, con algo de carne por decorar. 

--cometelo bien antes, que no quede carne.--luego de repararlo bien, y volverlo a repasar me miró de forma desafiante, tomando un extremo.

--que apuestas.

--el pellejo, y tu.

--también te apuesto mi pellejo--dijo sonriendo. Entonces tiramos al tiempo, quedando ella con el trozo más grande. La mire sorprendido, y ella entre tanto se reía de mi perplejidad, al final dijo:

--pagame. Una apuesta es una apuesta.

5 de Noviembre de 2018 a las 19:50 0 Reporte Insertar 0
Fin

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