Untold Seguir historia

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Ailin y Vita ambas pertenecen a un mundo fantástico donde habitan toda clase de criaturas sobrenaturales. Ailin es una humana común y corriente mientras que Vita es una landvættir, espíritus de la tierra, que por caprichos del destino se conocen (en la circunstancia más extraña) y terminan por hacerse amigas. La relación de los humanos con el mundo mágico es turbulenta, por lo que siempre ha habido intentos por separarlas. A medida que pasaron los años su amistad se hizo más fuerte pero al mismo tiempo aumentaron los ataques. Debido a esto Vita siempre tuvo el instinto de protegerla, quizás demasiado. Es en uno de estos ataques, Vita se encontraba ausente y Ailin casi termina muerta por no saber defenderse. Ambas amigas pelean y Vita cae en la cuenta de algo más aterrador que cualquier ataque...


Cuento Todo público.

#lgbt #relatos-cortos #332
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the truth untold

[[[[ One-shot que escribi sobre dos personajes (que inventé para un proyecto que con suerte espero publicar algún dia) inspirado en la canción "The Truth Untold".

Ailin es de estatura baja, pelo negro largo, ojos grises, tez morena. Su personalidad aunque es traviesa, es muy gentil e ingenua lo que muchas veces la mete en problemas, aspecto que no pierde por más que pase el tiempo.  Cuando conoce a Vita tenía alrededor de 14 años. En este oneshot tiene 19.


Vita es más alta, tiene el pelo rojizo rizado, ojos verdes y tez oscura con pecas. Su personalidad es más rebelde, lo que siempre la llevo a desafiar las reglas y cruzar al mundo humano. Aparenta ser más tosca y fuerte pero eso es solo una máscara. Tiene poderes vinculados al control de la naturaleza pero le resulta difícil controlarlos porque aunque sea inmortal, es un espíritu relativamente joven. Ya que es un ser inmortal, envejece de forma distinta pero en siempre parece de la misma edad que Ailin por cuestiones de comodidad. ]]]]


¡Espero les guste!

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Sentada mirando como el sol se ponía en el horizonte, Vita llego a la conclusión de que, muy para su disgusto, la amaba. La amaba demasiado.
La escena de la pelea que había sucedido momentos atrás no dejaba de repetirse en su mente, pero por alguna razón no lograba recordar cual había sido el motivo, todo lo que deseaba en ese momento mientras exhalaba el aire de aquel acantilado era que las cosas que había dicho se las llevara el viento. No eran verdad, ni una sola de ellas fue con intención. Vita quería gritar que solo fueron la rabia y la frustración hablando y no ella, suplicarle al viento que se las llevara y las borrara de su memoria.


Pero ella seguro si las recordaría, Ailin siempre recordaba todo. 


¿Que fue lo que dijo? ¡Que era una inútil? 

Madre, ¿De verdad le había dicho que desearía nunca haberla sacado de ese agujero para empezar? ¿de verdad se había atrevido a nombrar a sus padre cuando sabia que era donde más le dolía?  

La imagen del rostro cubierto de lágrimas de Ailin invadió su cabeza y Vita sintió como el pecho se le quemaba.


"Monstruo" ella había dicho.

Y Vita ahora estaba segura de que era verdad.

En parte deseo poder ser un monstruo. Esas bestias no podían sentir nada que no fuera hambre y sed de sangre. Nunca sentirían como el aire se le escapaba de los pulmones cada vez que la veía. No sentirían  el impulso de querer mover el mundo solo para sacarle una sonrisa. 

Los humanos si sentían, y sentían mucho. Y así como sentían amor, también sentían el miedo y el odio de una forma completamente desconocida para ella.

 Por eso su pueblo nunca se acercaba a ellos.  Pero todas las advertencias y los intentos de su hermano Enon para separarla de Ailin solo hicieron que su amistad se volviera más fuerte...


Vita estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no noto el desastre que estaba creando a su alrededor; metros y metros de raíces negras se alzaban y se enredaban en la tierra de aquel acantilado, entremedio de ellas también habían crecido algunas flores de distintos colores y varias otras plantas más. Se acerco lentamente a inspeccionar su "obra". Las raíces tenían el mismo diámetro que troncos pequeños y no paraban de bifurcarse en complejos nudos con las que se encontraban a su lado. Las hojas de los arbustos parecían danzar al son del viento. Nunca antes había logrado que algo siguiera creciendo por más de 3 segundos. Siguio recorriendo aquel extraño jardín que habia creado con la mirada y sus ojos verdes se clavaron en las las flores. Las flores, esas flores azules con motas amarillas en sus pétalos... 

Suprimió una risa y casi pudo escuchar las burlas de Enon sobre como esa humana insignificante era suficiente para hacerle perder el control sobre sus poderes.


Oh, ella era la única que podía hacerle sacar la belleza del caos.

Maldita sea ella, su sonrisa, la forma que tenia de siempre ver el lado brillante de las cosas, Malditas sea la forma de saber que palabras decir cada vez que Vita las necesitaba. Maldita sea toda su hermosa existencia.


Sintió que las palabras se le acumulaban en la garganta y finalmente lo decidió. Tenia que decirle. Tenia que decirle que nada de lo que había dicho era verdad. Tenia que decirle que la queria. Que prefería una vida sin poder ni magia antes que una vida sin ella. El mundo necesitaba gente como ella. Ella la necesitaba.


Después de una buena corrida llego a las ruinas donde se vieron por última vez. Vita todavía podía sentir su energía en ese lugar. Y no se equivoco.

Ailin estaba sentada de espaldas  mirando la ardiente fogata. Y de repente Vita no se sintió tan valiente.

 Primero dudo entre sentarse a su lado o salir corriendo otra vez y dejarla en paz de una vez por todas. Luego vio como Ailin se despeinaba la trenza larga y como si sus pies respondieran al impulso inconsciente de acariciar esos mechones negros, se acerco hasta la muchacha.


Aún con los ojos cerrados, Ailin había aprendido a sentir los ojos de bosque de Vita desde lejos pero inexplicablemente todavía sentía como electricidad le recorría el cuerpo cada vez que estaba cerca. Cuando termino de desenredar su cabello dio un suspiro profundo...

"Volviste..." su voz apenas era un susurro.

" Si, ¿Por qué no habría de hacerlo?" 

Ailin se volteo para mirarla. Vita apenas si pudo contener las ganas de rodearla con sus brazos al ver esos ojos grises hinchados, seguro del llanto.

 "Yo... de verdad pensé que no ibas a volver." Confesó. 


Todo plan que Vita podría haber tenido sobre como llevar a cabo esa conversación se desvaneció en el aire y ella solo se quedo inmóvil. Los ojos de Ailin todavía estaban clavados en ella, y podía jurar que sentía como esas nubes grises de tormenta amenazaban con llover y desbordar todo otra vez. Entonces ella aparto la mirada y se movió unos centímetros del lugar donde se encontraba sentada en una invitación silenciosa a unirse a su lado.

 Vita se sentó de piernas cruzadas en el pasto junto a Ailin y el silencio volvió a reinar entre ellas.


El nudo en su pecho apretaba cada vez más fuerte. 


Ailin solto una risa que creció en una carcajada ruidosa. Vita arqueo una ceja.

"¿De que te ries?" 

La cara de confusión de la muchacha solo sirvió para alimentar su risa. 

"Es que ya casi voy a cumplir veinte años, y no sé hacerme ni una cola de caballo-" Era verdad. Alguien una vez dijo que era capaz de muchas cosas pero, ja, allí estaba la "gran Ailin", no sabiendo hacer algo tan básico como peinarse. Una cosa más que agregar a la lista, pensó. 

Casi sin darse cuenta Vita le aparto un mechón de pelo de la cara y en un movimiento rápido se coloco detrás de ella para empezar a peinarla como siempre lo hacía, pero esta vez Ailin aparto su mano suavemente.

  "No. No quiero que me peines, Vi." dijo en el tono más firme que le fue posible con las mejillas enrojecidas. "Enséñame"

 

Mentiría si dijera que no le dolió que escuchar aquello. Vita se moría por pasar sus manos entre ese cabello, peinarla y charlar y pretender que nada había ocurrido. Con un suspiro profundo se volvió a sentar en el lugar de antes y comenzó a separar los mechones de su propio cabello. 

Le explico como se hacía una trenza básica para empezar. Vita reia al ver como su amiga intentaba tejer los mechones sin enredarse sin éxito. Luego de unos cuantos nudos, fueron avanzando en complejidad de peinados, y Ailin seguía parloteando sobre cualquier cosa.

 No paso mucho tiempo hasta que Vi se dio cuenta de que ambas eran unas cobardes...

"Creo que lo estoy logrando" Ailin exhibía orgullosamente su trenza.

"Basta." Exclamó Vita

"¿Basta de que?" Preguntó.

"De fingir que no te importa" Vita se aparto exageradamente y se coloco al frente de ella. Ahora estaban cara a cara. Ailin la observaba con el entrecejo fruncido. 

El fuego ardia con más intensidad y Ailin supo que el momento de la verdad había llegado. 

El miedo de que esta fuera su ultima conversación se hizo real en ella y por un minuto las lágrimas quisieron salir de nuevo.

"Vi, ya esta, no fue nada." intento calmar en vano a su amiga pero Vita le tomo por los hombros y la obligo a mirarla.

"Te lastime."

"Estabas enojada."

"No bajes la vista, eso no es excusa" La miro a los ojos "Lo que dije... estaba enojada. Furiosa. Furiosa porque podrías haber muerto. Furiosa por no haber estado ahí para ayudarte. Pero nada de lo que dije es verdad. Nada. Jamas me arrepentí de haberte conocido, ni por un minuto." Esta vez era a Vita a la que le corrían las lágrimas por las mejillas, pero eso le daba igual ahora, ya no quería ser la fuerte. Quería ser honesta. 

 "No te estoy pidiendo que me perdones, esta bien si quieres odiarme por como te trate, irte y seguir tu propio camino. Estarás muchísimo mejor sin mi" Sintió un dolor en el pecho al decir eso. "pero no eres una inútil. Ni siquiera lo pienses. Eres capaz de muchas cosas y este mundo no te merece." 

Vita fue incapaz de seguir sosteniéndole la mirada. Sintió como si el suelo empezara a ceder a su alrededor y se vio obligada a calmarse un poco antes de que hiciera otro desastre como en el acantilado. 

En ese momento sintió el calor de los brazos de Ailin rodeando su cuerpo. 

"Nunca" Su voz sonaba distinta, con ese brillo que tenia cuando se conocieron. Con un tono que pensó que nunca volvería a oír. "Nunca, vuelvas a repetir que yo estaría mejor sin ti, tonta." 

La tormenta de sus ojos se encontraron con el bosque de los de ella.

"Yo tambien dije mentiras. No tienes ni un pelo de monstruo. Esta aterrada de que no volvieras, de que hayas decidido marcharte porque te cansaste de esta humana inútil. Pero lo que más miedo me dio fue darme cuenta de que te necesito."

El corazón de Vita dejo de latir por un instante.

"Te necesito Vita." Exclamó Ailin" Pero no de la forma enferma, no quiero depender de ti. No. Te necesito para que me recuerdes de lo que soy capaz. Para recordar que existe alguien que todavía cree en mi. Tu me haces bien. Me quieres de todas formas, y te necesito para hacerlo yo también."

 

Ambas se abrazaron con fuerza, como si tuvieran miedo de que alguna fuera a desaparecer. Ailin respiraba su perfume; olor a tierra mojada que le recordaba a su hogar. 

No. Ya no podía imaginarse una vida sin Vita. Ella se había convertido en parte de pequeña familia. Y Y sea Ella podía contar con ellos. Con ella, para siempre o por el tiempo que durara su vida humana.

"No puedo esperar a que siempre me salves." susurró Ailin entre sonrisas. 

"Te salvare las veces que sean necesarias." Siempre, de la misma manera en la que ella lo hizo siempre.

Ailin rió "Aún asi." 

Nuevamente busco los ojos de la pelirroja. La fogata se habia encendido aún más, iluminando el rostro de Vita y Ailin nunca habia visto algo más bello en su vida. Decidió que podría pasarse la vida entera perdida en esos ojos grandes y brillantes, contando las millones de pecas que adornaban su cara. ¿Desde que momento empezó a sentir como si flotara cada vez que la miraba? 

Se dio cuenta de que las pupilas de Vita también le recorrian el rostro y no pudo evitar sonrojarse.

"Lo mejor que tengo en mi vida eres tú, Lin. ¿Lo sabias? Pero hay algo en lo que te equivocas" Los ojos de Ailin se agrandaron como platos. Vita soltó una risita. Sin romper el abrazo, se acerco lentamente a ella hasta que casi no hubo espacio entre ellas. Sus labios rozaron su oreja.

"No te quiero. Te amo"

11 de Noviembre de 2018 a las 06:12 0 Reporte Insertar 1
Continuará…

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