Dragones elementales Seguir historia

ceru_responde1541181994 Cerúleo

En Shábira, para ser mago, se requiere formar parte de una de las veinticinco asociaciones mágicas repartidas por el continente. Ingresar en una con gran prestigio es de por sí difícil, graduarse otro gran reto. Para Arión y Cuario ese camino ya estaba casi terminado, pero un giro del destino los verá obligados a transgredir las normas de su asociación por el bienestar de una amiga, buscando ayuda de los Magos Anónimos, un grupo de mercenarios con muy mala fama pero numerosos logros. Ambos saben que la aventura les traerá consecuencias, pero no imaginan que será el inicio de un camino épico que los llevará a todos los rincones del continente, y les pondrá más de una dificultad. Esta historia es parte de #NaNoWriMo, así que la idea es ir publicando todos los días con tal de lograr 50000 palabras en un mes. ¡Aquí vamos!


Fantasía Épico Todo público.

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Prólogo

«La magia es como un cuchillo; En las manos correctas puede ser una poderosa herramienta, mientras que en las manos equivocadas se transforma en una terrible arma»

Hellel Drawki, gran mago de los Dragones elementales, fundador de los Ciervos leales.


Dos mil doscientos años atrás, luego de unificar la magia en todo el continente de Shábira, el gran mago Federí Flama, dividió su poder militar en veinticinco partes, entregándole a cada uno de sus seguidores potestad para mantener la magia bajo control.

Antes de esto, el mundo era caos. La magia se practicaba sin supervisión, y todo aquel que la poseyera, se creía en el derecho de dominar a quien no había nacido con tal suerte.

Los Dragones elementales, como se conoce históricamente a los compañeros de Flama, gracias al poder entregado por su líder, crearon las asociaciones mágicas, centros donde se le enseñaba el correcto uso de la magia a cualquiera que lo solicitara, y se mantenía a raya a quien quisiera perturbar el nuevo sistema.

Con el paso de los años las asociaciones cambiaron de función, tanto por la paz que comenzaba a reinar en Shábira, como por las mismas ambiciones de sus magos.

La magia dejó de ser temida y comenzó a ser admirada. Los hechiceros se volvieron importantes en la sociedad, respetados por sus pares, adorados por los humanos corrientes. Así empezó la competencia, no solo entre magos, sino también entre asociaciones.

Cada asociación poseía un estilo de magia propio. Mientras que las Salamandras rojas habían perfeccionado el control del fuego, los Peces azules comandaban el agua. Si los Gatos negros creaban pociones para cualquier devenir, los Conejos ciegos inventaban asombrosos utensilios mágicos.

Muy pocas asociaciones mantuvieron una mirada holística ante la magia, pero las que lo hicieron se convirtieron en las más poderosas y solicitadas.

Hoy en día la mayoría de los magos desean pertenecer a las Águilas doradas o a su contraparte los Ciervos leales, siendo estas plazas reservadas solo para los ejemplares más prometedores.

Convertirse en el mago de una asociación es un privilegio al cual solo un puñado de personas puede acceder, un privilegio que puede hacer pensar que se ha ganado algo preciado, algo que te hace inmediatamente superior a todos quienes te rodean.

Lástima que se haya perdido lo que Frederí Flama deseaba, lástima que la magia haya vuelto a ser un arma y no una herramienta.

2 de Noviembre de 2018 a las 18:17 0 Reporte Insertar 0
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