THE DARKNESS OF THE HEART Seguir historia

ravenapereira RAVENA PEREIRA

J.J. Wyatt tiene que irte lejos, a un colegio donde todos los seres mágicos que pensaba que solo existía en los cuentos. Ahora en realidad son sus nuevos compañeros de clase. Él tiene que aprender a sacar lo que guarda dentro mientras combate la oscuridad de los corazones.


Fantasía Épico Todo público.

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Es nuestro destino

En la tormentosa noche, la calle Yatra que es de las más ajetreadas de la ciudad se encontraba vacía, no había gatos maullando, perros ladrando, ni ratas en los cubos de basuras dándose un festín. No había luces en los portales, ni en los letreros de la ferretería, la peluquería y la cafetería que junto a las farolas iluminaba la calle durante toda la noche.

La noche estaba oscura solo se oía los truenos y la lluvia. La luz apenas duraba unos segundos cuando los rayos caían. No se podía distinguir una silueta que venía caminando por la calle. El ruido de sus pasos eran camuflados por la intensa lluvia. Cuando volvió a caer otro rayo permitió ver que aquella figura iba cargando con una gran canasta.

Era poca iluminación, pero aun así se podía aprecia que algo raro estaba pasando, cada vez que la lluvia iba a caer encima de aquella misteriosa silueta ocurría un efecto algo peculiar, las gotas de lluvia rebotaban. La misteriosa figura seguía caminado por la calle oscura y lluviosa. Hasta detenerse en la puerta de los apartamentos EBlue número 5.

En aquel pequeño apartamento de la planta baja vivía Alexa una joven de 24 años, delgada, ojos azul claro con mirada triste, una larga cabellera rubia que siempre llevaba recogida por la comodidad en su trabajo en la cafetería que quedaba al final de la calle. Nueva en el trabajo siempre hacia los peores turnos, hacía poco que se había mudado. Algo muy común en ella nunca pasa más de 6 meses en el mismo lugar.

Desde que tenía memoria ha vivido en orfanatos, casas de acogida. Siempre de un lado para el otro. Desde muy joven ha aprendido a vivir por su cuenta.

El piso era muy humilde, un baño y una única habitación que hacía de cocina, salón y dormitorio. Ella no necesitaba más, buscaba siempre ahorrar lo máximo posible. Tenía un objetivo y trabaja por él.

Dormía cómodamente cuando un gran estruendo la despertó, medio adormilada pensó que era la tormenta y se acurruco mas en sus mantas, ella siempre había sido muy friolera. Oyó otro gran estruendo, ahora esta claro no era la tormenta sino alguien llamando a la puerta. Maldijo al inoportuno que venia a despertarla, era tarde, tenía sueño y frío. A las cuatro y media de la mañana tendría que levantarse para ir a trabajar. Volvió a tocar aquella molesta persona parecía que no dejaría de llamar hasta que se levantara. Ella de mala gana aparto las mantas y se levantó. Llevaba unos leggings gordos, una camiseta gris y sus calcetines de lana.

Estando ella en la entrada tratando de ver afuera por la mirilla, le dio al interruptor de la luz, pero este parecía no querer encender. Estaba todo a oscuras, ella tenía claro que no abriría la puerta sin saber quién era su inoportuna visita. Hubo unos segundos de luz cuando otro rayo cayó. Vi un poco del rostro de su visitante encapuchado, creyó reconocer al visitante pero no estaba segura, cauta mente abrió la puerta con el pestillo echado.

- ¿Eres tú Nala?

- Tanto tiempo sin ver te Alexa.

- Pero que haces aquí a estas horas en plena tormenta. Tú sí que sabes elegí un momento adecuado para un reencuentro.

- ¿Puedo entrar Alexa? hace algo de frío aquí fuera.

- Sí, perdona ahora te abro.

Cerro la puerta y quito el pestillo. No podía cree quien era, nunca se hubiera imaginado que su inoportuna visita era su mejor amiga del orfanato. Abrió la puerta del todo y dejo pasar a su vieja amiga que hacia años que no veía. La dirigió a su modesto sofá de dos personas.

Cómodas en el sofá, Alexa se dispuso a interrogar a su visitante.

- Nala no es que no me alegre de verte, pero es una hora extraña para un reencuentro ¿como me has encontrado? Pero en realidad tengo más curiosidad de saber ¿Por qué estas aquí?

Alexa la observo y parecía que no quería responder, no se había quitado su gran abrigo, le cubría de la cabeza a los pies. Tampoco había quitado la mano de la cesta que traía consigo que estaba depositada junto a sus pies. Sera su equipaje pensó Alexa puesto que se veía una manta asomándose.

Estaba preocupada por su amiga, no quería agobiarla, sabía que cuando estuviera lista le contaría todo. Así que se calló todas las preguntas que le pasaba por la cabeza.

- Nala el sofá se ve algo viejo, pero es muy cómodo. Muchas veces me he quedado dormida en el.

- Pasa aquí la noche y descansa. No tienes que decirme nada, no te voy a presionar.

- Gracias Alexa.

Seguía sentadas en silencio cuando se produjo un ruido, Alexa se sobre salto al oírlo.

- Creo que viene de aquella puerta, señalo Nala, puede que la tormenta haya roto la ventana. Deberías ir a comprobar lo Alexa, no vaya a ser que entre agua.

- Si puede que tengas razón, voy a ver.

Alexa se dirigió al baño a comprobar lo que había ocurrido. Encendió la luz, y echo un vistazo, pero no vio nada fuera de lo normal. Su ropa sucia seguía tirada en un rincón, la ducha goteaba como siempre y su cepillo al lado de la pasta de dientes. La ventana cerrada con las contra ventanas echadas, todo seguía en su sitio tal y como lo había dejado cuando se fue a dormir. Apago la luz y volvió con su visita.

-No tienes que preocuparte Nala, todo está en orden.

Dijo Alexa cuando entraba en la habitación esperando encontró a su amiga donde la había dejado, pero no fue así. Miro por toda la habitación, pero allí no había nadie. Se dirigió a la puerta que seguía cerrada. Salió a la calle y todo seguía a oscuras. Otro rayo volvió a caer dando unos segundos de iluminación, pero en aquella calle no había ni un alma.

Volvió a dentro mas confusa que antes, no entendía que pasaba con su amiga. Cerro la puerta y echo el pestillo. Comenzó a oír un ruido, no era un trueno ni algo que se rompía. Sonaba como si fuera un llanto. Alexa se puso a buscar de donde provenía aquel ruido. El llanto se oía más fuerte al acercase al sofá. Venia de la canasta que su visita se había olvidado. Alexa fue hasta la cesta y apartando la manta, vio debajo a un bebe de apenas un año.

No pudo evitar pensar en los problemas que se había medido su amiga y la quería involucrar a ella en ellos. Alexa nunca tuvo mucho interés en los niños. Pero por ahora solo trataría de que dejara de llorar. Acercando se a él lo cogió en brazos y se puso a pasear con él por la habitación.

Paso casi media hora paseando por la habitación hasta que el bebe se durmió. Ella lo acostó en el centro de la cama y puso unas mantas alrededor para evitar que se cayera. Alexa no tenía interés en ser madre, pero vivió muchos años con niños de diferentes edades y sabía que hacer y que no, sobre todo sabia lo que no había hacer.

Tras comprobar que estaba todo bien con el bebe se fue a la canasta a buscar alguna pista de lo que estaba ocurriendo, con Nala y este pequeño.

Entre varias cosas peculiares que encontró en la cesta, ella examino primero una carta que tenía su nombre.

Alexa

Disculpa por hacer esto de esta manera, pero es muy importante que sea todo en secreto.

Coge los diamantes y la documentación y márchate al terminar esta carta. Vete a un lugar desconocido, discreto, donde nadie os pueda encontrar. No mires atrás, olvídate de mí, olvídate de tu nombre, olvídate de nuestro pasado. Porque si no haces lo que te estoy diciendo os costara la vida a ambos.

Este niño que te confió es lo más importante del mundo. Cuídalo como si fuera tuyo, protege lo, y dale todo el amor que nosotras nunca tuvimos. Se que harás lo correcto.

Llegado el momento descubrirás cosas, tu no llores por mí, no llores por él.    Es nuestro destino.

Nala.

31 de Octubre de 2018 a las 14:32 0 Reporte Insertar 2
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