Un amor no correspondido Seguir historia

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Sofia es una adolescente de 15 años que vive una experiencia muy dolorosa en el amor, pero aun así no se rinde y espera por ese amor no correspondido . Pequeño pedazo de la futura novela romántica que se publicará próximamente.


Cuento Todo público.

#drama #love
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Un amor no correspondido

En la vida, estás destinado a encontrar a tu otra mitad, a tu amor verdadero, a la persona que daría todo por estar junto a ti. Bueno, supongo que yo soy la excepción. Me llamo Sofia y les contaré mi historia o más bien mi experiencia en el campo del amor. Tengo 15 años. Prácticamente mis problemas empezaron a mis 14 años, una edad algo complicada pero linda.

Resulta que en verano mientras todos estaban disfrutando del sol o de las comodidades de su sofá en casa, mi madre me inscribió a un curso , en el que cual te llevaban a lugares conocidos en la CDMX, lugar donde vivo. Ahí comenzó todo. Conocí a una niña muy amigable, Majo, la cual se convirtió en mi mejor amiga, y a otras personitas de mi edad por ahí. Pero...ah...conocí a Sebastián. Parecía el niño perfecto, el más guapo de todos en el curso, me tiraba ondas, básicamente había química. Pero había un ligero problema, él sentía algo por Majo y ella también sentía algo por él. Ella no sabía lo mío con Sebastián, nunca se lo dije. Era mi mejor amiga, no podía impedir que fuera feliz por lo cual le dije que no podíamos tener ningún tipo de relación a Sebastián. Nunca tuvieron una relación y estaba segura de que yo había desperdiciado una oportunidad muy valiosa. Al término del curso, Sebastián y yo seguíamos en contacto, hablamos durante un largo tiempo y finalmente nos confesamos nuestros sentimientos y tuvimos una relación a distancia.

Ambos entramos a segundo de secundaria pero la relación no duró más de tres meses ya que me confeso que mientras él y yo andábamos, volvió con su ex, manteniéndolo en secreto y que me lo había ocultado por aproximadamente un mes completo. Sí, un triste final para una relación. Pero aquí no acabó esta complicada historia de amor, más bien era el principio. Pasaron aproximadamente unos dos meses y él ya me había mandado un mensaje y aunque lo borré, todavía recuerdo a la perfección lo que decía: "Perdóname por lo que te hice, enserio quiero volver contigo, eres la única con la que quiero estar, no lo vuelvo a hacer, eres la única para mí, por favor, te lo ruego, te amo demasiado". Yo decidí perdonarlo y volvimos, pensé que esta vez iba a ser diferente. Un día por la tarde, estaba checando mis redes sociales, cuando de repente apareció en mi muro una foto de Sebastián besando a otra niña con un comentario debajo diciendo: "Te amo demasiado, ya dos meses juntos".  Sentí como si me hubieran disparado directo al corazón. Le mandé mensaje, discutimos y lo corté. Sentía que mi vida ya no tenía sentido, deja de creer en el amor, me afecto y lastimó demasiado. Mientras esto pasaba, llegó a mi vida una amistad que se volvió demasiado importante para mí, se llamaba José. Estuvo ahí para mí en esos momentos tan dolorosos de mi vida. Era como si yo estuviera cayendo y él, fuera el colchón que amortiguó la caída y la hizo menos dolorosa. Pero lo que llega fácil, fácil se va. La amistad se acabó, pero esa es otra historia. Acabó el ciclo escolar, salí de vacaciones y mi mamá volvió a inscribirme al curso después de un año.

Yo me había propuesto a no volver a hablarle a Sebastián o al menos intentarlo, me había lastimado demasiado. Pero...ah...esos ojos...esa sonrisa…esa voz... era Sebastián. Él se acercó a disculparse por todo el daño que me causó y lo disculpe. Pero surgió de nuevo un problema, él sentía nuevamente algo por mí y por Majo. Fue el momento en el que mi cerebro le dijo a mi corazón “Reacciona! Es un mujeriego” y decidí dar un paso atrás y dejar que Majo intentara de nuevo tener algo con él. Me di cuenta que debía dejar de correr por alguien que ni siquiera caminaría a mi lado.

En eso llegó a mi vida Emmanuel, niño el cual también asistía al curso , no estaba tan mal… de hecho estaba muy bien… era atento y lindo conmigo. Anduvimos por una semana pero lo corté porque yo seguía sintiendo algo por Sebastián a pesar de todo. Majo dejó de ir al curso porque entraba a la prepa, así que solo quedamos Sebastián y yo. Pasamos mucho tiempo juntos, nos volvimos inseparables. Y al igual que otros adolescentes enamorados nos dimos el beso, el más esperado y anhelado, fue hermoso. Sentí que el beso fue tan romántico que podría decir que se pareció al beso que le dio el Principe Encantado a Blancanieves para despertarla del hechizo de sueño. Pero la vida real no es un cuento de hadas, nada es perfecto.

Sebastián me dijo que quería empezar una relación conmigo, a lo que yo le respondí que yo no, y no porque no quisiera, era la que más deseaba en esta vida, era porque sabía que él no se iba a comprometer conmigo ni con la relación. Así que le dije que yo lo esperaría y estaría ahí para él cuando se diera cuenta de lo importante que era mantener una relación. 

Terminó el curso y cada uno volvió a sus actividades. Nos mantuvimos en contacto y aunque no tuviéramos una relación como tal, se sentía una conexión muy grande. Un día, llegó una invitación por parte de él, invitándome a un baile de máscaras organizado por su escuela. Y pensé: “¿Qué pasaría si no acepto y voy por mi cuenta para observar de cerca sus movimientos sin que él supiera que lo estoy vigilando? Total, ya conozco la fecha y el lugar”. Y fue justo lo que decidí, le negué la invitación y fui a ese baile.

Me vestí con un vestido rojo color sangre, largo, muy elegante y portaba una máscara dorada hermosa, no estaba exageradamente decorada pero aún así destacaba demasiado. Ví de lejos a Sebastián, lo reconocí al instante en el que entré al salón a pesar de que llevara una máscara. Estaba vestido de una forma demasiado elegante.

Me puse a caminar por todo el salón para conocer el espacio en el que me encontraba. En eso, una mano me rozó sutilmente mi brazo y oí una voz muy familiar. Sabía de quién era esa voz pero no voltee. Suavemente dijo: 

-“¿Te conozco?” 

-"No lo creo".

-"No creo que yo pudiera olvidar a una bella chica como tú"

-"Pues a veces la mente engaña, ¿no lo crees?"

Me dio la vuelta y me miró a los ojos, era Sebastián, temía que descubriera quién era yo, así que le dije:

-"Tengo que ir al tocador, con permiso" y lo deje ahí solo.

Me incorporé a un grupito de niñas para no llamar tanto la atención, pero ya era tarde porque varios ya habían preguntado por mí, nadie me conocía, todos querían saber quién era la chica misteriosa del vestido rojo. En eso, Sebastián se acercó y me pidió un baile, al cual accedí. Me preguntó:

-¿Qué hace una chica tan hermosa como tú, sola en una fiesta?

- No vengo sola.

-Te he estado observando desde lejos y no te ví con ninguna pareja.

Cambié de tema. Le pregunté dónde se encontraba su pareja a lo que él me dijo que no había invitado a nadie. Era mentira, si tan solo supiera que estaba bailando conmigo en esos momentos. 

Me dijo que desde el momento en el que me vio, sintió una conexión tan grande que se enamoró intensamente. Se acercó lentamente y me besó. Como de costumbre fue un beso maravilloso pero me tuve que ir porque si no, me iba a reconocer.

Una semana después me marcó y me preguntó si quería ir a una fiesta con él. Le dije que no podía, pero que si quería, podía invitar a la chica del vestido rojo. Después de un largo silencio me preguntó cómo sabía de eso, a lo que yo le confesé mi plan sobre ir y observarlo sin que él lo supiera. Le dije que no era posible que me estuviera diciendo que ahora si se iba comprometer a tener una relación y a la siguiente noche se estuviera besando con una extraña.

Él empezó a querer justificarse, pero yo lo interrumpí y le dije: 

-"Mira Sebastián, a pesar de todo el daño que me has hecho, aún así te sigo queriendo para mí, es muy mío amarte y odiarte al mismo tiempo, pero como te dije la vez anterior, te daré tu espacio, vive tu vida como quieras, pero cuando por fin te creas lo suficientemente maduro para tener una relación estable conmigo, aquí estaré esperándote. Te amo". Y le colgué.

Él ya no existe en mi entorno pero en mis pensamientos es él la persona que se convierte necesaria. Ha pasado un año y sigo aquí, esperando por ese amor no correspondido.



21 de Octubre de 2018 a las 19:14 0 Reporte Insertar 0
Fin

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