Cuento corto
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Te voy a extrañar.

No necesité de un avión, barco o tren para llegar hasta ti y abrazarte. ​Solo tuve que recostarme en la cama, tomar tu foto de cuando conmigo estabas cuando aún estudiaba y visualizar aquel largo camino hasta tu ciudad, un viaje largo lleno de situaciones inesperadas.

Conocí una amiga con la que pude charlar durante tantas noches de desvelos, con quien hablé de aquellos momentos en lo que el cielo se veía tan diferente desde las montañas por donde la brisa helada hacía uso de su magia.

También de aquellos mares que miraba con atención porque me recordaban a tus ojos preciosos. De aquellas aves que cantaban por la mañana como aquellas veces en que lo hicieron estando juntos en casa, fue el mejor viaje de mi vida ir hacia ti en compañía de la gran amiga llamada "soledad" que supo escuchar cada palabra que salía con sinceridad de mi boca.

Un viaje largo pero necesario para hacer uso se mi imaginación y caer sobre tus brazos. Aunque sea en sueños yo aún siento que te tengo, aunque sea mentira y ya no estés, haré cada noche ese viaje para verte.

Me Habría encantado estar contigo a mi lado, disfrutar de cada montaña, bosque o lago... Me habría encantado más tenerte aquí para no tener que añorar todos los días el llegar del instituto a casa para dormir.

La soledad es un buena compañera pero existen veces en las que me exaspera, ella sabe escuchar muy bien pero es pésima para reconfortarme. Las personas que están junto a ti deben de molestarse cada que me ven allí, pero no es mi culpa que esto deba ser así.

No imaginas lo decepcionada que estoy con Dios, por llevarte tan lejos. Ni lo mucho que extraño conversar durante las noches sobre mi reconfortante cama, tampoco la cantidad de segundos que pierdo pensando en que podríamos hacer durante cada minuto que llego a ti después de los viajes.

Quiero ser feliz.

Te quiero ver reír.

Quiero estar contigo.

No deseo siempre sentirme al fondo de un abismo.

Mis amigos no me entienden... Ellos piensan que estoy loca cada que cuento lo inigualable que son los viajes al cielo, ellos no logran comprender que lo que hago va más allá de lo que pueden llegar a imaginar, de algo que nunca serían capaces de realizar por una persona amada.

Abuelito... Ya no estás y te extraño mucho, de verdad.

Antes quizás me porte un poco mal, pero prometo esta noche decirte las cosas que he estado haciendo bien. Por esta vez no te enojes cuando me veas llegar de mi viaje, por esta vez alégrate de mirar mi cabello salvaje luego del viento chocar contra él haciéndolo desobedecer.

Serás la persona por la que voy tan lejos siempre, serás la única por la que soy capaz de pasar la vía láctea hasta llegar a lo más profundo del universo. Siempre serás el dueño de mis sueños, quien estuvo conmigo incluso en los peores momentos, gracias por ello...

21 de Octubre de 2018 a las 01:57 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Jhoilyn Páez Nacida en un pequeño pueblo olvidado de Venezuela. Amante de los libros de género Thriller y Romance, de los gatos y los días lluviosos también del color negro y el café caliente. Con 23 años de vida en el planeta tierra, hija de Lic. en Educación Inicial y estudiante de la misma carrera.

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