En la oscuridad Seguir historia

marifer-as1539986161 M.F Arsan

La noche siempre ha sido tenebrosa y traicionera, atrapa con sus misterios y encantos a cualquiera, sin embargo, allí mismo en la penumbra, en la densa oscuridad en un punto en el que ni siquiera la luna logra aclarar se encuentra él, mirándome, asechándome, dándome en mis puntos débiles y derribando mi débil barrera de fortaleza de la cual solo quedan escombros y al otro lado de esta estoy yo una indefensa chica de 17 años, aterrada sin poder hacer nada, no tenía otra opción que seguir su juego cualquier decisión que tomara podría poner en riesgo mi pequeño círculo de personas importantes. Ante él yo era un simple corderillo asustado que había perdido su rebaño, sin ninguna otra alternativa que morir. Me encontraba allí de pie viendo la oscuridad de la noche a través de la ventana, me sentía impotente, mi corazón palpitaba con tanta fuerza que temía que saliera de mi pecho, sostenía mi teléfono con fuerza mis manos temblaban y no quería que cayera al suelo. Quería, anhelaba, deseaba que todo esto fuera un sueño, una pesadilla de la que todos tenemos algunas veces, que todo en realidad no estaba pasando, que esta persona no existía quien quiera que fuera. Podía sentir como disfrutaba todo esto, como le excitaba verme débil y con temor, ver que mi vida dependía totalmente de él. Nunca me había detenido a pensar en cómo iba a morir, pero si de algo estaba segura era que así no.


Suspenso/Misterio Todo público.

#mentiras #romance #muertes #oscuros
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Prologo.

Mis pulmones ardían.

Mis piernas dolían al exigirle a mis extremidades agarrotas que se movieran a una velocidad mucho más elevada de la que podían, no me atrevía ir más lento a pesar de que todo mi ser pedía a gritos un descanso.

Corre Elise corre.

No te detengas, por nada del mundo te detengas.

No sé si era por los nervios, pero me parecía oír sus pisadas pesadas muy cerca dándome caza. Bajé mi cabeza empujando más fuerte forzando a mi cuerpo a encontrar energía casi inexistente ya que desde hace mucho no me alimentaba bien.

Las ráfagas de viento helado aprisionaban mi cuerpo, asentándose en mi piel y entrando en ella sin piedad, la noche era espesa no tenía idea de adonde me dirigía, el lugar donde nos encontrábamos estaba rodeado por probablemente hectáreas de bosque, portaba el vestido que usé horas antes para asistir al funeral así que gracias a eso me percataba de como las ramas arañaban y rompían mi tez traslucida.

Sentía que había corrido por horas, aunque probablemente solo hayan sido pocos minutos.

¿Cuánto recorrí?

Honestamente dudaba que mucho a pesar de que lo percibía como unos 100 kilómetros.
Ladeé mi cabeza solo para fijarme que tan lejos iba del diablo disfrazado en un rostro tan angelical. Una esperanza increíble secuestró mis músculos al percatarme de los escasos metros que nos separaban, apresuré mis pasos huyendo hacia lo desconocido, sin distinguir nada a través de la negrura, de un instante a otro mi pie se enredó con alguna rama provocando una fuerte caída, sacudí mi cráneo con suavidad para componerme, miré por encima de mi hombro me hallaba sola, un alivio repentino me inundó.

Lo dejé atrás.

Pensé.

En este sector se lograba distinguir mejor que los anteriores debido a la luz de la luna que se colaba entre la arboleda. Gateé hasta un árbol de tronco ancho situado a escasos centímetros de mi y me oculté detrás de él con el corazón desbocado, cerré mis ojos tratando de calmarme, de apartar los miedos inútiles que no me habían servido de nada junto con todos esos pensamientos negativos los cuales hacían eco en mi mente, repitiéndome:

Te atrapará.

Te matará.

¡Cállate!

Le ordené a mi mente.

Me asomé con sigilo, solo se apreciaba el canto de los grillos, el movimiento de las hojas debido al viento y las palpitaciones aceleradas de mi corazón, agudicé mis oídos concentrándome, manteniéndome alerta ante cualquier sonido extraño, al transcurrir unos largos segundos sin tener resultados aparté mi rostro volviendo mi cuerpo para recostarlo nuevamente en el tronco.

Gemí muy fuerte al encontrarme con su cara, lucía aún más aterrador en la penumbra, fui una estúpida es obvio que conocía el terreno como la palma de su mano, debió tomar algún atajo.

- ¿Te ibas tan pronto? Y perderte la mejor parte.

Pegué mis extremidades con fuerza en la madera deseando que esta me tragara.

- ¿Últimas palabras? - noté como sacaba algo que portada por dentro de su pretina trasera.

-La verdad siempre sale a la luz no vivirás en las sombras por mucho tiempo.

-Talvez si, talvez no, pero eso no impedirá que termine esto- clavó sin vacilación alguna un cuchillo en mi abdomen sumando otra cortada a mi colección solo que esta me traería a la muerte.


19 de Octubre de 2018 a las 22:38 0 Reporte Insertar 1
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