El espejo Seguir historia

nattysuketchi Natalia Rodríguez

Hay un secreto que nunca le he contado a nadie: En el sótano hay una niña igual a mí, que es mi mejor amiga, mi única amiga  


Poesía Todo público.

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El espejo

Hay un secreto

que nunca le he contado a nadie:

En el sótano hay una niña igual a mí

que es mi mejor amiga, mi única amiga

La descubrí cuando jugaba a ser aventurera,

y que viajaba por mundos lejanos y desconocidos

donde existen criaturas

tan altas como una palmera

y tan terribles que se alimentan

de cachorros recién nacidos.

Bajé al sótano buscando tesoros escondidos.

Mi papá no me deja entrar porque descubrió

que seres inmundos y peludos vivían allí.

Mi mamá le llama “la habitación del olvido”

porque hay siglos de historia abandonada

bajo cajas y cajas polvorientas arrumadas.

Tomé un palo de madera con mis manos,

“Tú serás mi espada, necesito ahora una capa”

Encontré entonces una hermosa y pesada manta roja

y halé de ella con todas mis fuerzas

debajo había un enorme espejo con marco de oro.

Grité.

Tenía a alguien adentro. Y no era yo.

Era bonita como una azucena blanca

y sus ojos enormes y negros como carbón.

Me dijo “No tengas miedo”

y comenzamos a hablar, hablar, hablar

y nos volvimos amigas. 

La quiero mucho porque es diferente al resto.

Mis muñecas me entienden pero no hablan,

mis padres hablan pero no entienden.

Y los demás no son reales, estoy segura:

un día vi los hilos que los sostienen.

Ella me contó muchas cosas

de personas que yo conocía,

me contó muchos secretos

a cambio de que no contara el suyo

"Si algún día dices algo sobre esto" advertía

"Terminarás tú aquí adentro

y yo no sé qué pasará conmigo" 

Un día le pregunté si no estaría cansada

de estar siempre encerrada en el espejo.

Ella confesó que sí, y yo prometí ayudarla,

se me ocurrió una idea brillante:

"Usaré mi espada para liberarte"

Ella aplaudió emocionada, yo tomé el palo,

con los ojos cerrados lo mandé hacia atrás

tomando impulso.

luego lo dirigí con todas mis fuerzas hacia el espejo.

Sonó un chillido aterrador,

su voz se confundió con el sonido del vidrio

que se rompía en muchísimos pedazos.

Incapaz de abrir los ojos, me quedé inmóvil

hasta que la curiosidad me ganó y entonces

vi una imagen que jamás dejará mi cabeza:

en cada fragmento del espejo roto

una parte de ella separada del resto,

su cuerpo era un rompecabezas sin armar

pero no lograba encontrar sus ojos.

Entonces miré al suelo. Ahí estaban,

horrorizados, más oscuros que nunca

se encontraron con los míos por última vez,

antes de desaparecer.

11 de Octubre de 2018 a las 15:23 0 Reporte Insertar 1
Fin

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