El Reencuentro Seguir historia

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Abraham Norr


Habían pasado 20 o tal vez 25 años desde su ultimo encuentro, eran los típicos novios de la infancia, para ella su primer amor y para el un amor inolvidable y su despertar erótico, por supuesto que este reencuentro tendría que ser especial para los dos, no estaba planificado, ambos habían tenido otras experiencias amorosas pero lo que les esperaba seria único, ella sentiría una lujuria y una pasión que nunca antes había sentido y el pondría en practica mucho de lo que siempre había deseado y no había podido poner en practica, el resultado un primer encuentro realmente explosivo.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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El Rencuentro


Ese reencuentro, efectivamente no estaba planificado, fue una mera casualidad, pero luego se darían cuenta que las casualidades no existen, que su destino era reencontrarse, a ambos les faltaba algo, cada quien era exitoso en su vida profesional, pero en su vida amorosa no tanto

Ella venia de un fracaso en su matrimonio, con otro profesional, no tan destacado como ella y por tal razón sufría de celos enfermizos y no soportaba verla compartir con otras personas y mucho menos visitar a sus viejos amigos. Su matrimonio fue un verdadero calvario, nunca la llenó en el plano amoroso, ya que su matrimonio, se pudiera decir, que fue por conveniencia y casi obligado. En el plano sexual la situación era peor, nunca en los pocos años que duro ese matrimonio llego a sentir un orgasmo y ella nunca se preocupó por aprender sobre sexualidad femenina y mucho menos le interesó masturbarse para satisfacer algún tipo de deseo sexual, ya que ni siquiera eso le provocaba y prefirió ahogar esos deseos buscando siempre el éxito profesional.

Él era también exitoso en su carrera profesional y tenía una bella familia, pero con muchas frustraciones en su vida sexual, en especial luego que nacieran sus dos hijas, porque su matrimonio cayo en la rutina en que caen todos los matrimonios y cuando intentaron realizar una locura para el despertar erótico fue un verdadero desastre, a tal punto que esa locura le ocasionó el divorcio y desde ese momento andaba en la búsqueda de alguien que realmente lo llenara de amor, pero con pasión para descargar todo ese deseo reprimido que ha mantenido por muchos años, y así poner en práctica mucho de lo que había leído, desde muy joven, sobre sexualidad femenina y como aprovecharla para su propia sexualidad masculina.

Así que las condiciones estaban dadas para que se diera ese reencuentro explosivo y apasionado que ambos internamente siempre habían deseado, y que ocurrió en un aeropuerto, ya que ambos andaban en viajes de negocios, y como si el universo lo hubiera planificado para conspirar a su favor, ambos coincidieron en la misma fila del avión y la sorpresa fue por demás mayúscula, ya que ambos irían a la misma ciudad, el aun no sabía dónde alojarse y ella se quedaría en casa de unos familiares y por ahí comenzó la conversación.

Él se fijó en ella cuando abordaba el avión y enseguida la reconoció, no era esa muchachita tímida que besó en sus años mozos, era una mujer madura que aún conservaba una buena figura y mostraba unas piernas en una minifalda que llamaba la atención de todos los hombres que se encontraban a bordo del avión, lo cual le ocasionó una erección que no hallaba como disimular.

Ella igualmente lo reconoció enseguida, tampoco era el jovencito del cual se enamoró en su juventud, pero lo encontró muy atractivo, con sus canas laterales en su cabello, liso y bien peinado, que lo hacían parecer interesante y también sintió una emoción que no había sentido en muchos años, lo cual enseguida le hizo poner húmeda todas sus partes íntimas, tanto que pensó que se orinaba, pero la sensación era muy diferente, era como un escalofrío muy rico, que le estremecía todo el cuerpo y que tampoco sabía disimular.

Él se paró gentilmente para dejar que pasara hacia el asiento con ventana y luego de un beso tímido que no reflejaba lo que ambos sentían, se sentaron a conversar. Él le agarro la mano y se sorprendió que ella no la soltara y más bien se la apretaba, por lo cual su imaginación comenzó a volar y se dijo para si mismo, - creo que le sigo gustando- y soltó una sonrisa pícara mientras que su miembro viril también se humedecía y hacia que cada vez su excitación fuera mayor.

Ella, por su parte, tenía muchos años que no se emocionaba tanto por ver a alguien, enseguida le llegaron a la mente esos años de su juventud, de pleno despertar de la pubertad y del deseo sexual, que precisamente se iniciaron cuando lo conoció. En efecto, él fue su primer amor, su primer beso y su primera excitación sexual, ese primer encuentro fue realmente emocionante y aunque no llegaron al acto sexual para ella, era como si lo hubiera sido y desde esa fecha nunca había sentido algo igual.

Aún estaban con las manos agarradas, su imaginación seguía en ebullición, y pensó en llevar la mano de ella hacia su pene para que se lo agarrara, con esa firmeza con la que le estaba agarrando su mano, pero no, se dijo como tranquilizando a su pene y así comenzaron a conversar sobre banalidades y sobre los viejos amigos, ¿qué sabes de fulanito? ¿Y de fulanita?, en realidad a él no le importaba nada saber de ellos o ellas, solo quería saber más de ella, como le había ido, si estaba casada o no, si tenía hijos y más importante aún, se preguntaba si aún sentiría algo por él. Era vital saber si aún le gustaba antes de que aterrizara el avión, para saber que proponerle luego de que llegaran a su destino.

Por la cabeza de ella pasaban las mismas interrogantes, ¿estará casado? ¿Será feliz? ¿le seguiré gustando?, así que sin esperar mucho más, ya que ella estaba acostumbrada a ir directo al grano, le dijo – Cuéntame de tu vida ¿estás casado? ¿cómo te ha ido? ¿Tienes hijos? –

Él le cuenta brevemente su historia, sin entrar en muchos detalles, pero sí hizo énfasis en que no tenía ningún compromiso con nadie para ver su reacción. Ella igualmente le cuenta su historia y le menciona que su matrimonio fue un verdadero desastre, esperando que el rápidamente se pusiera de su parte y le dijera algo que hiciera olvidar esos malos momentos.

Por un momento, ambos se quedan callados, solo se miraban uno al otro, él le apretaba la mano para mostrarle que estaba de su lado y con sus ojos casi le rogaba que le dijera que seguirían conversando luego que aterrice el avión. Ella también le decía con su mirada, que se sentía muy agradada con su presencia y aun le sostenía la mano, asi que para los dos fue muy fácil acordar verse luego de que ambos llegaran a sus respectivos lugares de hospedaje y seguir conversando.

Acordaron verse en un restaurante cercano al hotel donde él se hospedaba, él llegó primero, estaba muy ansioso de verla, ni siquiera desempacó y solo se quedó en la cama mirando hacia el techo, hasta la hora de salir a su próximo encuentro con la novia de su juventud y que le hacía sentir los mismos deseos desde que fueron novios, se imaginaba allí en esa misma cama con ella, desnudos los dos y poniendo en práctica todo lo que había aprendido sobre la sexualidad femenina.

Ella, luego del aeropuerto, pasó por la obra donde la esperaban, realmente no prestó mucha atención a lo que le decía su socio, solo tenía cabeza para pensar en su próximo encuentro con él y en lo que se pondría para la cena, ¿algo sexi y atrevido? ¿o más bien clásico? Ella noto que en el avión le miraba constantemente sus piernas y que no disimulaba su atracción hacia sus senos, incluso llegó a notar su erección y eso la excitaba, así que no sabía que ponerse para que no vaya a pensar que es ella la quiere algo más después de la cena.

Llegó el momento, nuevamente estaban los dos frente a frente, por un momento permanecieron en silencio, solo se miraban y se agarraban las manos, ella llegó con un vestido de color azul, que le hacía resaltar su figura, era muy corto, llevaba tacones altos, lo cual hacia que sus piernas se vieran más firmes y bellas, tenía un escote que mostraba levemente pero de una forma muy sugestiva sus senos, bien formados por cierto y que llamaron la atención de él, así que no pudo desviar la mirada de esos bellos senos mientras se sentaba, ella se dio cuenta enseguida, lo cual la excitaba más aún y nuevamente sintió sus partes íntimas húmedas.

El momento era algo tenso en realidad, los dos se miraban fijamente y con algo de morbosidad, ella detallaba toda su cara, sus ojos, el pelo y la boca, sintió que debía besarla pero se contuvo, la miraba igualmente con mucho detalle, su pelo, sus ojos, su boca y sobre todo sus senos, los que le provocaba tocarlos, besarlos, chuparlos, morderlos y hasta eyacular sobre ellos, lo cual le excitaba y le ocasionaba una erección que casi lo hace eyacular ahí mismo, pero se contuvo y agradeció la interrupción del mesonero, en ese preciso instante para preguntar si querían algo.

Ambos pidieron algo ligero, se tomaron un par de copas de vinos y conversaron sobre los viejos amigos, el trabajo, la familia y más de una vez se sorprendían de lo mucho que coincidían en la forma de ver la vida, hasta que tocaron el tema de la sexualidad, en realidad allí si había una gran diferencia, ella conversaba poco sobre ese tema para no demostrar su poco conocimiento, él en cambio se ufanaba de lo mucho que sabía del tema pero le agradaba que en ningún momento ella se sonrojaba, más bien mostraba mucho interés y eso lo excitaba también, sintió que realmente estaban en conexión porque podían tocar el tema abiertamente y sin tabús, así que se atrevió a preguntarle cómo fue su primera experiencia sexual.

Ella se sintió en ese momento algo incomoda, nunca había contado como fue esa experiencia, ni a sus amigas más cercanas, para ella fue muy rápido, tan rápido que ni sintió dolor cuando perdió su virginidad, no había sentido ningún orgasmo y su compañero tampoco fue muy paciente para ayudarla a conseguir ese orgasmo, así que fue muy parca en su explicación y solo se limitó a decir que en realidad no fue muy buena, pero que si le hubiera gustado hacerlo con amor, porque para ella eso fue más un favor a amigo, que al igual que ella era virgen y no sabía mucho de cómo satisfacer a las mujeres.

Ese momento fue clave para él, no quiso hablarle de sus aventuras amorosas, se limitó a conversar de las experiencias sexuales en su matrimonio y como se convirtió en una rutina, hasta que ambos se cansaron de mentir y decidieron separarse. Pero, si se esmeró en explicar lo mucho que había aprendido de la sexualidad femenina y que esperaba algún día poner en practica todo lo aprendido, esperando una respuesta positiva de ella, era una jugada atrevida, pero quería jugársela de un todo porque ya no aguantaba las ganas de llevársela a su habitación y probar con ella todas las posiciones sexuales que le hubiera gustado hacer en su juventud y no ahora cuando ya se encontraba en la edad madura.

Ella entendió rápidamente el mensaje y sin ninguna pena, tal vez influenciada por las copas de vinos, le dijo que a ella le hubiera gustado que alguien le enseñara como disfrutar su sexualidad, así que solicitaron la cuenta y salieron juntos como dos enamorados, agarrados de la mano, sonriendo y con una excitación mutua y se dirigieron al hotel, que afortunadamente se encontraba cerca.

Así que llegó el tan ansiado momento, ambos en realidad lo estaban deseando desde que se vieron en el aeropuerto, apenas abren la puerta comienzan a besarse, besos largos y húmedos, la lengua de ambos se entrecruzaban dentro de sus bocas, ella chupaba su lengua y eso lo excitaba cada vez más, el comenzó a besarla por el cuello, le chupaba el lóbulo de la oreja y sentía como ella se estremecía, le introdujo una mano entre el sostén, toco sus senos y sintió que casi eyaculaba, se sentía como un joven enamorado en su primera noche de amor, le bajo sus panties y le toco su pubis, estaba realmente húmeda toda su vagina, eso lo seguía excitando, le provoco chupar parte de ese líquido que se desprendía desde sus partes íntimas.

Ambos quedaron desnudos completamente, el no aguantaba las ganas de penetrarla ella esperaba que la penetraran, pero él quería demostrar que hacer el amor era algo más que una penetración, además su vagina se veía muy rica y quería chuparla, así que la acostó en la cama, le levantó las rodillas y comenzó a besarla lentamente desde las rodillas hasta la entrepierna, hasta llegar al pubis, el olor era sumamente excitante, se esforzaba por no eyacular ahí mismo y llenarla de semen por todo su cuerpo, pero no, había que hacerla disfrutar al máximo y que sea ella la que le ruegue que la penetre.

Comenzó a hacer círculos con su lengua alrededor de la vagina, le hacía succiones en su vagina húmeda y ponía saliva en aquellas partes poco lubricada, aunque de verdad eran muy pocas, pero ella sentía su saliva y le encantaba y por lo cual gemía de placer, nunca había sentido algo parecido, el pelo abundante de su pubis no permitía ver completamente sus labios mayores, pero él los pudo sentir y le pasaba la lengua lentamente de arriba hacia abajo, buscaba con su lengua esa delgada línea entre los labios mayores y menores que conectan al tallo del clítoris y que recordaba haber leído que eran sumamente sensible, se dio cuenta que la consiguió porque ella gritó de placer y le pedía que no parara, que siguiera, hasta le gusto el insulto que le soltó, - no te pares desgraciado, sigue que me estas matando de placer- pero él seguía investigando los placeres que le provocaba su acto y pasó a chupar sus labios menores, los succionaba lentamente y pasaba lentamente la lengua de arriba hacia abajo y luego hacía círculos alrededor del agujero vaginal, succionaba, chupaba, lamia, volvía a pasar su lengua de arriba hacia abajo, la pasó alrededor de su orificio vaginal varias veces como si lo estuviera preparando para recibir su pene, que ya estaba a punto de explotar, pero la sensación de verla a ella toda excitada y cada vez más lubricada, lo hacía detenerse y seguir aguantando la eyaculación, para poder hacerlo dentro de su vagina, que ya estaba lista para eso, pero él quería seguir jugando un poco más para ver hasta donde aguantaba su amada.

Había dejado, a propósito, para lo último pasar la lengua por el clítoris, ese pequeño, pero súper sensible órgano sexual femenino culpable de los mayores placeres y múltiples orgasmos femenino, él había leído con mucha atención todo lo relacionado a la importancia del clítoris y quería demostrar que era capaz de ocasionar máximo placer a su pareja, haciendo todo lo necesario para mantener excitado tan maravilloso órgano. Comenzó con pequeñas succiones en el capuchón del clítoris, esa pequeña parte sobresaliente del órgano que provocaba convulsiones en su amada como nunca, pero lo mejor estaba por pasar ya que aún no había tocado el glande, donde se encuentran todas las terminaciones nerviosas del clítoris y que lo hace hasta tres veces más sensible que el glande del pene, ese que ya estaba rojo y ansioso de penetrar a esa vagina y rozar el clítoris con un movimiento pendular, pero todavía le faltaba algo, el toque mágico, introducir sus dos dedos en el orificio vaginal para hacer contacto interno con el punto G, ese que está detrás del clítoris, hasta que llegó el momento, ella agotada de los múltiples orgasmos, le suplica, le exige que la penetre hasta que por fin él se decide y descarga todo su liquido lechoso dentro de su vagina, no le dio tiempo de hacer el péndulo, solo al penetrarla eyaculó, tanto que ella sintió un chorro que le llegaba a sus paredes interiores, pero ya no podía más, ella estaba agotada y a la vez extasiada del mejor sexo oral de su vida y él se sentía muy satisfecho, lo había logrado, se había aguantado lo suficiente para hacer disfrutar su pareja como nunca lo había hecho y su orgasmo había sido espectacular, nunca había eyaculado tanto, sintió que se quedaba sin energía y se quedó recostado al lado de ella, hasta que ambos se durmieron, su reencuentro había sido exitoso, nunca se lo hubieran imaginado, ahora ambos entendían lo rico que era hacer el amor con amor y eso los marcara por siempre.

14 de Octubre de 2018 a las 02:43 0 Reporte Insertar 0
Fin

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Abraham Norr Jubilado, emprendedor, desarrollador de negocios y ahora escritor de relatos

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