¿Cómo conocí a Manuel? Seguir historia

kamplax K�mplax >.<

Las cosas que te cambian la vida pasan sin siquiera ser esperadas y aunque Diana y Esteban, un matrimonio que tenía el anhelo de ser padres por segunda vez pues ya contaban con un niño de 14 años jamás se esperaron como conocerían a su nuevo hijo Manuel, un pequeño niño que fue cruelmente abandonado por la mano de los que se suponen deberían cuidar su integridad, tanto sus padres como su abuela materna no tuvieron el alma para velar por él, pasando de estar encerrado en la casa del menor con apenas meses de nacido en Santiago de Chile a viajar a Copiapó en compañía de su hermano pequeño y su abuela, quien teniendo esperanzas ciegas busca a su hija, la madre de los chiquillos quién supuestamente tenía una vida como para poder sustentar y formar realmente la familia que los pequeños necesitaban, pero vaya sorpresa que se llevan pues nada es como aquella mujer lo pinta cambiando totalmente el panorama y haciendo que el destino del pequeño Manuel tome un rumbo que jamás se imaginó.


Historias de vida Todo público.

#dolor #sufrir #realidad #padre #manuel #madre #historia #hijo #copiapó #copiapo #chile #amor #cariño #hermano #adoptado #adopción #adopcion
0
4530 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Primer encuentro

Este escrito es del audio de una entrevista que hice, por tanto, el relato es verídico, se cambiaron los nombres de las personas y los lugares para mantener la confidencialidad.

----------

Fue un día en la tarde que nunca me voy a olvidar, fue más o menos a las 3 de la tarde, yo estaba lavando cuando golpearon la puerta de mi casa y una señora llegó, yo no la conocía, nunca la había visto y me dice.

– Señora con usted quiero conversar – era una abuela de unos varios años encima que se notaban que no los había pasado de la mejor manera.

– ¿Sí, que se le ofrece? - algo extrañada por la situación, puesto que no la había visto nunca en la vida.

- ¿Sabe? Ando regalando dos niños, me dijeron que usted no podía tener más hijos y que quería tener más hijos – me quedé sin palabras ya que hacía referencia a que ya no podía quedar embarazada por temas de salud y no sabía cómo es que ella conocía de mi condición, mi primera impresión fue la de una persona loca, sin sus correctas facultades mentales.

– Señora yo no la conozco ¿no será esto una broma? – llegando a pensar que esto podría ser una broma de muy mal gusto.

– No señora, si es verdad, yo estoy hospedada donde su cuñada – que es vecina de nosotros, se notaba que manejaba información de mi marido y mía – ahí me estoy hospedando y estoy con los dos niños, vine buscando a mi hija – quien es la madre biológica de los niños – y le traigo sus hijos para entregárselos porque estos niños yo no los quiero – sorprendida respondo.

– Señora no me cuente su vida, yo a usted no la conozco ni usted me conoce a mi – la señora que estaba en la puerta de la casa que da a la calle me dice.

– Mire, vaya más ratito a la casa de su cuñada, allá conversamos – terminadas estas palabras se fue, yo la despedí enojada, de todo, por lo que dijo de los niños, a mi me da pena cuando hablan algo malo de los niños.

Al avanzar el día llega mi marido al cual le cuento todo lo que había pasado y sobre la peculiar conversación que había tenido yo en ese momento, a lo que me responde.

– ¿Cómo se te ocurre? esa tiene que haber sido una persona con ganas de molestar – yo que seguía con la duda le dije.

– ¿Por qué mejor no vas donde tu hermana y preguntas? no haya de ser verdad – preocupada principalmente por el futuro de los niños, parte Esteban mi marido donde su hermana y era verdad, allá estaba ella con dos guagüitas de bajo peso, en ese momento sentí mucha pena, me contaba la señora con una naturalidad que rompía el alma.

- El mayor se llama Manuel y el menor Diego, los dos son hermanitos, estos son los niños de los que le había hablado – me rompía el corazón escuchar como ofertaba a los niños.

De los niños, el menor se le notaba que estaba enfermo, ya que cada tanto tiempo debía inhalarse, asma parecía, aunque no tenia la entereza mental para preguntar, aparte ella andaba con una hija, una supuesta hija porque la verdad una ya no sabe ni que pensar de esa persona, la niña representaba una edad de 6 o 7 años, con todos ellos andaba un caballero, ya mayor y un perro.

Mi cuñada que tiene un corazón enorme los dejó hospedarse unos días en su casa, no por la señora, no por el caballero, sino por los niños. Las personas que habían llegado hasta su casa venían de Santiago y no conocían Copiapó, venían buscando a la hija de la señora que se presentó a mi casa, quien era la madre de los niños quienes estaban siendo ofrecidos, yo no podía hablar mucho así que la señora es quien nuevamente abre los diálogos.

– Lo que pasa señora es que yo a mi hija la busqué, mi hija se llama Laura, yo la vine buscando porque me ha llamado diciendo que se ha casado muy bien con un empresario minero, que el empresario le tenía una buena casa con piscina y todo, nosotros al enterarnos fuimos a sacar a los niños de la casa del menor - un centro donde se van los niños vulnerados y algunos pasan al sistema de adopción – el mayorcito – dijo haciendo una referencia a Manuel – se crio ahí desde los dos o tres meces lo dejamos ahí – yo escuchaba e iba entendiendo todo, no podía creerlo, desde pequeño abandonado – nosotros veníamos muy ilusionados por la buena situación económica de la que hablaba mi hija, pero llegamos y la dirección que nos dieron es la de esta casa – haciendo referencia a la casa de mi cuñada – como no la encontramos fuimos a dejar una denuncia a carabineros para que la buscaran, los carabineros la encontraron en Taltal, en un prostíbulo. La hicieron venir, al llegar le dije que venía a entregarle los hijos pero me respondió que ella es joven, bonita y no quería perjudicarse la vida por dos niños que no quiere, me dijo que hiciera lo que quisiera con los niños, es más, muy vulgar me dijo que me los metiera por donde quisiera – yo casi no podía creer las palabras que me decía la señora que tenía en frente, como una madre era capaz de siquiera pensar algo de ese calibre, esas palabras nunca más las olvidé – señora va a querer o no va a querer los niños, si quiere le doy uno o si gusta se lleva los dos – mis palabras no salían, no es como si estuviera comprando pan, estamos hablando de la vida de dos niños, me enfermaba la naturalidad con la que decía todo esto, con la poca entereza que me quedaba le digo.

– Señora pero como dice eso si son sus nietos – seguía sin entender cómo es que pasaban estas cosas.

– No, yo no los quiero, en la casa tengo como 5 más que me han dejado mis otras hijas ¿Qué voy a hacer con dos más? ¿Y si en la casa del menor no me los quieren recibir de vuelta porque yo los retiré? Señora si usted no los quiere yo los voy a dejar tirados en la plaza, que ahí los recojan los carabineros, los gitanos o cualquier persona – cada palabra que decía esa señora me enfermaba.

– Pero señora si usted anda con una guagüita de un año y el otro como de 3 años, no puede hacer eso – con la frialdad y naturalidad que ya era característica en ella me responde.

– Yo no los quiero, yo vivo la realidad, no soy romántica ni cariñosa – ante sus palabras se me rajaba el alma de la pena, la impotencia y la rabia. No tomamos una decisión en ese momento, con mi marido acordamos venirnos a la casa y hablar mejor las cosas.

¿Qué vamos a hacer? – era la pregunta que le hacía casi con desesperación a Esteban, mi marido, nos sentíamos en una verdadera encrucijada – yo me quedaría con los dos.

- Pero tú sabes que nuestra situación económica no es como para mantener a dos niños más – haciendo referencia al hijo de 14 años que ya teníamos y que nuestros ingresos no eran los más altos, si bien una temporera y un obrero no ganan mucho, a nuestro hijo nunca le faltó nada, pero dos niños más, era algo insostenible para nosotros – quedémonos con el mayor, pensando en que siempre cuesta más que adopten a los mayores, la gente busca a los bebés para adoptar, pero es más difícil que adopten a un niño mayorcito aparte, cuando vi a Manuel el mayor, sentí una conexión, no sabría cómo explicarlo pero lo vi y fue algo inmediato.

Con el dolor en el alma porque quería quedarme con los dos, pero mi realidad no me lo permitía volvimos al día siguiente a la casa de mi cuñada, ahí estaba la señora con los niños.

– Bueno, lo conversamos y pensamos, nos vamos a quedar con Manuel – me costó mucho decir estas palabras, ella con más soltura responde.

– Llévelo inmediatamente – contrariados por lo extraño de la situación nos cuesta asimilar lo que pasaba.

Lo trajimos y lo tuvimos unos momentos con nosotros, pero al poco estar comenzó a llorar mucho, de verdad mucho de una manera desgarradora, como si entendiera todo lo que estaba pasando, extrañaba al hermano, bajamos otra vez a la casa de mi cuñada para que se viera con el hermano y eso ayudo a calmarlo.

– Yo mañana me voy a Santiago otra vez – nos decía la señora, se notaba que se había desecho de un problema al pasarnos a Manuel, nos pidió dinero para los pasajes de vuelta apelando a su pobreza y a su enfermedad ya que tenía una traqueotomía, juntamos el dinero y se le pasamos – señora para que tenga menos problemas yo le voy a entregar al niño en la carretera, ya que no estamos seguro de si mi hija la Laura ande por ahí y arme algún escandalo y debe tener cuidado porque ella es una persona muy arrebatada y es cuchillera – yo me sorprendí por la declaración y la cuestiono.

– Pero ¿cómo recién me viene a decir esto? – se hizo la desentendida, ya tenía lo que quería y nos pusimos de acuerdo para hacer el traspaso.

1 de Octubre de 2018 a las 07:13 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo Paso a paso

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 2 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión