Reto al destino Seguir historia

mieira-santos1536965647 Mieira Santos

Aine, nunca hubiera imaginado que había compartido mesa con lucifer y lo descubrió de la manera más cruel. Ahora solo vive, para cobrar cada lágrima derramada. Destruida y asolada por dentro, la venganza es lo único que mantiene su destrozada alma. Para lograrlo será capaz de todo.


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 21 (adultos). © Todos los derechos reservados.

#lucha #258 #ira #rabia #venganza #amor #239 #pasion #odio
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Capítulo 0 — Perdición

Unas luces blancas y frías me deslumbraban, cercanas, amenazantes, su intensidad empezaba a despertar mis sentidos. Mis pupilas trataban de enfocarse en ellas, mientras temblores sacudían mi cuerpo y un vaivén inesperado movía cada uno de mis huesos, trasladándome a un lugar desconocido que no podía reconocer.

Angustiada, llena de inquietud, apenas recordaba nada con nitidez; besos, gritos furiosos, reproches y llantos se entremezclaban en mi confusa cabeza.

¿Dónde estaba? ¿Qué me había pasado?

La dulce voz de mi hermana Erea, serena, pero débil, intentaba inyectar serenidad a mí cerebro desconcertado.

--Tranquila Aine, estoy aquí yo te cuidare.

Su dulce tono me volvió paulatinamente a la realidad, poco a poco se fueron disipando las neblinas de mis ojos y fui consciente del lugar donde me encontraba.

Intenté reaccionar, explicarle a mi hermana, pero mi cuerpo iba por libre, no obedecía. Mis ruegos no eran escuchados porqué mis palabras salían mudas de mi garganta, solo me quedaba dejarme llevar y no luchar contra lo inevitable, mi nerviosa y agitada mente, comenzó a evocar momentos de un pasado cercano.

¿Cómo había llegado aquí?

Sabía ¿el cómo? pero desconocía ¿el porqué del cómo?

Un galimatías extraño recorría mi cabeza de un lado al otro. Pero la realidad estaba enfrente de mí y no era cuestión de ser cobarde.

Esto ya no podía cambiarse.

Cada decisión nefasta tomada desde aquella noche, me había conducido irremediablemente hasta este lugar y ahora no había marcha atrás, no tenía oportunidad, ni intención de cambiar nada.

Las cosas habían surgido así, retroceder no era una opción.

El verdadero dilema vendría después ¿cómo iba a reaccionar él? sus ojos gélidos, amenazantes, como un iceberg en medio del océano, mirándome con desprecio, no hacían presagiar nada bueno.

¿De qué manera podría salir de esa encrucijada? tenía varias opciones pero ninguna de ellas me parecía lo suficiente buena.

Ahora no quedaba tiempo para darle tantas vueltas, las agujas del reloj se habían parado y su último tic tac, iba a decidir el resto de mi existencia.

¿Amaba a mi diablo de pupilas de fuego? si, con todo mi corazón.

Pero, ¿hasta dónde?

No temía la pregunta, pero si la respuesta.
Lo amaba más que a mi vida pero no podía permitir que me encontrará.

Desde luego estaba en este martirio por hacer caso al corazón y no a la cabeza que me había avisado e incluso amenazado para que no cometiera tal estupidez.

Pero yo tozuda, altanera, como siempre había ignorado cada una de las señales que me avisaran que vendría tormenta, me había tirado al mar sin salvavidas por consiguiente, el choque contra las olas en tempestad había sido brutal.


23 de Septiembre de 2018 a las 17:38 0 Reporte Insertar 0
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