Todo el mundo es fan de algo Seguir historia

kenlee-withoutyou1536002035 Kenlee Withoutyou

"Todo el mundo es fan de algo". Es el lema de los famosos muñecos cabezones de Funko Pop!. Y es verdad: todos somos fans de un cantante, un personaje de un libro, de un anime, de una serie de TV, de una película, de un famoso... ¿Y qué pasaría si estos adorables muñecos cobrasen vida?. ¿Y si no fuesen tan inocentes?. Historia de un solo capítulo. Con más de 100 de tus personajes favoritos. #FanFiction #Muñecos #FunkoPop


Fanfiction Comics Todo público.

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Todo el mundo es fan de algo [ One-shot ]




Todos teníamos uno.
Bueno, todos los que guardábamos un rincón especial en nuestro corazón para el frikismo.
Son pequeñitos, son cabezones, son deseados.
Deja de pensar en guarradas.
Me refiero a los muñecos Funko Pop.
No sé realmente cuando empezaron a estar de moda.
El primero que tuve me lo regalaron para mi cumpleaños. Era una versión diminuta e inofensiva de Ghostface.
Lo puse encima de mi escritorio y cada vez que lo veía sabía que me quería matar... de amor.
Son tan adorables.😍
Con sus chiquitines ojos que parecen botones negros.
Su cabeza inhumanamente desproporcionada, salvo que seas Leonardo DiCaprio.
Y el tipo que lo inventó era todo un genio.
Su lema es: "Todo el mundo es fan de algo". Y es verdad.
Yo soy fan de las películas de terror, de las Spice Girls, de las "Embrujadas", de los tiburones, de Super Mario, de Hillary Clinton, de "Xena: la Princesa Guerrera", de Son Goku, del T-Rex...
Y de todos esos y más hay un muñeco Funko Pop.
Es decir, su estrategia empresarial abarca las necesidades del fanboy/girl que todos llevamos dentro, hasta el último de los seres humanos, lanzando un muñeco cabezón de cualquier cosa que tenga un mínimo de fans.
Vamos, que su público es el 100% de la población mundial.
¿Qué marca comercial puede presumir de eso?.
Ni los productos de índole sexual, porque existen los "aces". O una franja de edad que todavía no ha florecido sexualmente o, al contrario, que ha dado por finalizada toda actividad sexual de lo que queda de su vida.
Ni los los productos alimentícios: a todo el mundo no le gusta toda la comida que existe. Y, además, están los veganos (¿quién iba a olvidarse de ellos?), los que cultivan sus propios alimentos, Mariah Carey, que sólo se alimenta del aire para llegar a ser la skinny legend que es.
¿Textil?. Hay tribus africanas que se tapan los genitales con tan sólo unas ramitas de árbol y ya está. También están las comunidades de nudistas, por ejemplo, que nos llaman a nosotros de forma despectiva "textiles".
No sé, no he pensado profundamente sobre este tema. Pero creo que tengo razón, ¿no?.
Pensad vosotros en algo y si vuestro argumento me convence, entonces me callo.
La única verdad universal es la de Funko Pop: todo el mundo es fan de algo.
Para trasladarlo a un lenguaje más amplio: todo el mundo admira a alguien.
Ya sea a un personaje de ficción o a la panadera que sabe que me gustan las barras de pan más tostaditas y siempre me guarda una.
Y si la panadera tuviera más fans como yo, entonces Funko Pop crearía un muñeco suyo.
Y paro que me embalo.
Porque parece que sea un comercial de la marca y os quiera vender algún muñequito de esos.
Que sí. Pero no a vosotros.
Ahora no estaba vendiendo nada. Es lo que pienso.
Pero en mi vida normal, es lo que hago cada día.
Concretamente, de lunes a sábado, de diez de la mañana a una del mediodía y de cinco de la tarde a las nueve de la noche.
En una tienda física de muñecos Funko Pop que acabamos de abrir en las Galerías Maldà, en Barcelona.
Sí, como las Galerías Velvet de Paula Echevarría, pero sin ser falsas. Las galerías.
El sitio es un histórico del Barrio Gótico: estas galerías cubiertas abrieron en 1942.
Jura que no has leído "en 1492" y has pensado que fueron descubiertas por Colón. Nuestro cerebro a veces tiene esos momentos disléxicos y nos juega malas pasadas.
Eran como un centro comercial pero de una sola planta, como si fuera un laberinto de calles cubiertas con tiendas donde se vendían joyas, ropa, etc.
La cuestión es que gozaron de mucha popularidad durante los años 50 y 60 pero luego la burbuja inmobiliaria y los grandes centros comerciales mataron este lugar, que se convirtió en un páramo de locales vacíos.
Una ciudad olvidada. Una Expo de Sevilla.
Ahora se había remodelado por completo y en su interior se inaguraron numerosas tiendas dirigidas al público moderno y friki.
De Funko Pop.
De Juego de Tronos.
De Dragon Ball.
De Harry Potter.
De pelis de terror.
Era el paraíso del consumismo del siglo XXI.
El consumismo freak.
Los frikis ahora éramos lo normal.
Los populares.
Los que nos gastábamos la lana.
Ahora de repente una maqueta del Halcón Milenario no era un producto destinado al gordo seboso con granos y gafas que apaleaban en el patio de la escuela por ser rarito.
Era un producto de primera línea.
Los tiempos han cambiado.
Y yo vivo gracias a eso.
En 1988 hubiera tenido que dedicarme a algo relacionado con mi carrera universitaria (contable, administrativo).
Si tenía suerte.
Si no, ayudando en el bar a mi padre.
O peor, hubiera acabado yonki.
O político.
Hoy en día, si tu mayor conocimiento versaba sobre el canon de los cómics de la Marvel o detectar un shippeo antes que nadie, tenías la posibilidad real de poder vivir de ello.
Ya sea escribiendo fan-fics y que una editorial se fijara en tu obra y la publicara.
Ya sea abriendo un canal en Youtube donde explicabas tus teorías entorno a las nuevas pelis de superhéroes que se van estrenando.
Ya sea haciéndote profesional del cosplay y ganando contratos de publicidad.
O regentar una tienda de muñecos cabezones de todos esos personajes que adoras.
Bueno, hasta aquí os estaba poniendo un poco en contexto.
De quién soy y dónde trabajo.
Lo primero no importa realmente.
Prefiero mantenerme en el anonimato. Considerádme un avatar de anime en Twitter.
Lo segundo era lo que realmente importaba.
Porque algo iba a suceder en mi tienda de muñecos de Funko Pop.
Algo totalmente asombroso y alucinante.
Y friki, muy friki.
Como yo. Como todo lo que cuento.
Esto es lo que sucedió.
Spoiler: ¿habéis visto esa peli antigua, "Pequeños guerreros" (Small Soldiers)?.
Por cierto, también tenemos un Funko Pop de Kirsten Dunst en Fargo.
Total, que estaba yo cuadrando la caja del día.
Estábamos empezando, así que la recaudación no era para tirar cohetes.
Había vendido seis muñecos: dos de "Juego de Tronos" (Daenerys y Jon Snow, cómo no), uno de Deadpool, uno de Thor, uno de Eleven de "Stranger Things" y uno de Phoebe Buffay tocando la guitarra (éste era para mí realmente).
Lo dejé todo limpio y ordenado, porque igual tengo un poco de T.O.C. autodiagnosticado.
Bajé la puerta automática.
Y cuando iba a cerrar el cuadro de luces, éstas ya se cerraron por sí solas.
Un apagón electrico.
Si tan solo fuera eso.
Un puto terremoto.
De escala no sé cuántos grados pero los suficientes para cagarme del miedo.
Es muy raro que en Barcelona haya terremotos. Por no decir imposible.
Aquí no habia ninguna falla, la más cercana las de Valencia.
¿Cómo puede haber un terremoto en Barcelona?.
Algo malo estaría queriendo salir del subsuelo.
Un kaiju del Abismo.
Dejé de estar para bromas frikis cuando realmente comprobé cómo algo quería salir del subsuelo: del de mi tienda.
Las baldosas se rompieron dejando paso a una erupción de luz electromagnética que iluminó toda la tienda.
Pero no provocó ningún destrozo, gracias a los Dioses porque no había contratado ningún seguro aún.
Era un halo de luz que lo cubrió todo.
Parecía que el Sol se hubiera cagado en mi tienda y tuviese la caca más grande y luminosa que nadie se imagine.
Y tal como vino, se fue. Como los malos olores en una discoteca.
Fue como presenciar una aurora boreal.
¿La aurora boreal?. ¿En esta época del año?. ¿En este lugar del mundo?. ¿A esta hora del día?. ¿Localizada exclusivamente dentro de mi local?.
Pues sí, eso creo.
Volví a encender la luz general.
Y menudo cuadro me encontré.
Uno del Bosco, con cientos de personajes.
Todos los muñecos Funko Pop que habían en mi tienda...
Cojo aire.
ESTABAN VIVOS.
What. The. Actual. Fuck.
Confieso que fumo porros.
No habitualmente.
Uno cada cierto tiempo, quizás uno al mes o así.
También me emborracho. Más a menudo.
Alguna droga dura ha caído.
Una vez bebí absenta.
No llegué a ver a Kylie Minogue revoloteando como una diminuta hada verde.
Pero en ese momento estaba más sobrio que Demi Lovato.
Y estaba viendo justo lo que estaba viendo.
Mis ojos no me engañaban.
Vale que tenga cinco dioptrías en cada ojo y además en el derecho tenga también astigmatismo.
Pero es que ni aunque dentro de mis dos ojos tuviera a su vez otros cientos de ojos, como las moscas (o Ant-Man si fuera más realista), todos seguirían viendo lo mismo.
Así pues, ya he dicho que no estaba fumado, ni bebido ni drogado.
No era producto de una enfermedad mental.
No era una corto de Pixar.
No era una visión provocada por la magia de la Bruja Escarlata.
No era todo un sueño de Antonio Resines.
No sé, cualquier otro twist que puedas imaginarte que pueda tomar esta historia.
No lo hará.
Los muñecos habían tomado vida y era la pura verdad.
Lo primero que vi, después de superar el shock inicial, fue a Trunks rajando con su sable el plástico de la caja donde estaba encerrado.
Los muñecos estaban intentando escapar de sus contenedores mortales.
Estaban quedándose sin oxígeno.
Sí, los muñecos respiraban. No te extrañes ya de nada de lo que leas.
Estaban los que no podían romper la lámina de plástico por mucho que golpearan contra la pared con todas sus fuerzas.
Jess de "New Girl", Goofy, Conan O'Brien, Dobby, Vincent Van Gogh, cualquiera de los Minions...
La pobre oruga Heimlich aporreando con sus seis patas.
Luego estaban los que lograban escapar de su jaula de plástico.
Lobezno. Con sus garras de adamantium. Obvio.
Chucky rajándola con el cuchillo ensangrentado.
La Princesa Celestia con su cuerno mágico.
Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes" quemando el plástico con su cigarro.
Scar rasgando con sus afiladas uñas.
Negan con su bate de béisbol con alambre.
El cangrejo Sebastian con sus pinzas mientras canturreaba.
Kylo Ren. Buffy. Jaime Lannister. Jin Kazama. Naruto. Okoye.
Incluso Shawn Mendes había salido fuera.
Si sabes a lo que me refiero.
Katniss había incendiado su caja porque la versión que teníamos de ella era de la Chica en Llamas y su vestido había prendido de verdad.
Jon Snow se apresuró a cortar el plástico con su espada Garra y sacarla antes de que se asfixiara.
El Sheriff Woody, tras ser liberado por Seiya el Caballero de Pegaso, se dedicó a rescatar a todos los muñecos que pudo.
Se diría que ya tenía experiencia.
Fueron unos minutos de absoluta locura.
Decenas de muñecos murieron ahogados en esos cruciales minutos.
Loki la palmó, de nuevo.
Era como el Desembarco de Normandía dirigido por John Lasseter.
Los que habían quedado vivos comenzaron a hacerse preguntas.
Hermione Granger: —¿Dónde estamos?.
Joyce: —¿Will?. ¿Will?.
Maeve: —¿En qué parque temático me han despertado ahora?.
Locke: —¿Y si todo esto... está ocurriendo por alguna razón?.
Groot: —¿Groot?.
Sus voces eran las verdaderas, las que todos conocemos, pero mucho más agudas, como la versión Alvin y las Ardillas de sus personajes.
Stan: —Oh, Dios mío, han matado a Kenny.
Peluche Ted: —Hijos de puta.
Yoda: —Todos... escuchadme.
Stewie Griffin: —Eh, escuchad al viejo verde. Parece que va a decir sus últimas palabras antes de palmarla.
Yoda: —De aquí salir hemos de.
Leslie Knope: —A este señor le está dando una embolia.
Sheldon: —Por favor, un respeto. Estamos ante el Maestro Yoda, uno de los seres más poderosos de la República Galáctica, mentor de Luke Skywalker y el último Jedi de la Antigua Orden.
Daenerys: —Y yo soy Daenerys Targaryen de la Tormenta, la que no arde...
De repente, el cabello plateado de Danny arde en llamas. La khaleesi grita y se gira, la Antorcha Humana está detrás de ella.
—Ahh, ¿qué haces? —vocifera Daenerys mientras se golpea la cabellera contra el cuerpo de nieve de Olaf para apagar las llamas.
—Sólo lo estaba comprobando —responde la Antorcha Humana encogiéndose de hombros.
Yoda: —De este lugar cuando salgamos, nuestros cuerpos de verdad recuperaremos.
Zoya the Destroya: —¿Tú serr compatrriota, eh?.
Felicity Smoak: —Pues está claro lo que tenemos que hacer. Salir de aquí.
Magneto estaba con el brazo extendido ejerciendo su enorme poder:
—Pero la enorme reja está cerrada y mi poderosa energía no es suficiente con este cuerpo tan enano.
Enano Gruñón: —¡Cómo si yo ya no tuviera suficiente!.
Habría pensado que era invisible para ellos hasta que Leela me vio con su ojo y me señaló.
—Eh. ¿Quién es ese gigante?.
—Tú no, Titán Colosal —aclaró Barb. —¡Ese gigante!.
—¿Barb?. ¡Por fin te encontramos! —gritó Nancy corriendo para abrazarla.
—Sí, claro, ahora te acuerdas de mí.
Bart Simpson: —Chicos, en serio, esa enorme bola de sebo nos está observando a todos con cara de panoli.
Superman voló hasta ponerse delante de mis narices.
—¡Eh, tú!. ¿Quién eres?. Identifícate.
—¿Yo?.
Lobezno: —Sí, tú, joder.
Logan me dio un zarpazo en el tobillo.
Me cago en la hostia, cómo dolía. Y pensar que eso es algo que hubiese aplaudido a rabiar en una peli.
Yo me retiré hacia atrás, dando manotazos al aire espantando la mosca kriptoniana.
—Eso, eso, dínos cómo te llamas —dijo Light Yagami abriendo la Death Note.
Doctor Strange: —Un momento. Acabo de ver 14 millones de futuros posibles.
Chandler Bing: —Pues cuánto tiempo libre, amigo.
Doctor Strange: —Y en todos tenemos que deshacernos de este tipo para poder salir de aquí.
—¿Qué? —dije yo acongojado.
Los muñecos empezaron a concentrarse a mi alrededor como una plaga de cucarachas.
Tropecé con los fragmentos de piedra que había dejado el agujero abierto por el terremoto.
Observé su interior, que era un pozo infinito sin fondo.
Me vino a la cabeza una idea para deshacerme de los muñecos.
Iba a jugar al Pokémon Go! con ellos. Los cazaría a todos.
Y los tiraría al agujero misterioso.
Y con suerte desaparecerían para siempre, atrapados en otra dimensión o algo así (esto me lo estoy inventando).
Como Godzilla (versión japonesa, por favor, no me ofendas), empecé a avanzar a trompicones derribando todo a mi paso.
Atrapé en mi mano a Iron Man y lo lancé al agujero con la precisión de Tiger Woods.
Hulk, Scorpion, Kratos, Ragnar Lothbrok, Manny Pacquiao, Venom, Miraculous Ladybug o Krilin entre otros empezaron a atacarme por mis extremidades inferiores.
Yo di patadas al aire como si me estuvieran subiendo unas culebras por la pierna, lanzando a muchos de ellos a varios metros.
Estaba haciendo una escabechina de superhéroes que ni Thanos con el Guantelete del Infinito.
Algunos, con suerte, caían dentro del agujero.
Era como un videojuego de "shoot 'em up".
Casi veía sus cuerpos convirtiéndose en monedas de oro que yo tenía que recolectar.
Pronto se abalanzaron por todos los flancos: tierra, aire, por los pies, por los brazos, por la cabeza, parecía que un enjambre de avispas me estuviera atacando.
Aplasté a He-Man y a Shrek. De un manotazo arrojé en contra de la estantería a Luffy Sombrero de Paja y a Bumblebee.
Pero eran decenas, cientos incluso.
El stock de mi tienda era brutal. Aquí puedes encontrar de todo.
Desde Pewdiepie hasta Lorelai Gilmore, pasando por el cadáver de Laura Palmer o la Reina Isabel II de Inglaterra.
Amy Winehouse se estaba tambaleando, aunque yo no tenía nada que ver con eso.
Eran muchos.
Me arrepentí de mi previsión comercial.
Son Goku, Vegeta, Gohan adulto y un montón más de saiyans (y eso que Freeza se pensaba que se habían extinguido todos) me lanzaron a la vez unos kame-hame-ha que impactaron en mis huevos.
Y al final, caí al suelo como un tronco recién cortado.
Arale cogió la punta del rollo de cinta americana que Zangief le tiró desde la mesa del escritorio y la niña robot empezó a correr a gran velocidad rodeándome todo el cuerpo gritando "Hoyoyo!".
Me sentía tan Gulliver.
Mientras el propio Funko de Gulliver ayudaba a atarme las manos con unas camisetas de Rick & Morty que vendía a 19.99 euros cada una.
Wonder Woman apretó el dedo gordo de mi pie con su resplandeciente látigo..
—El Lazo de Hestia te obliga a decir la verdad.
Mulder: —Y la verdad está ahí fuera. Además, de verdad.
Dumbledore: —Dinos con qué hechizo levantamos ese muro.
Trump: —Y dinos cómo has levantado ese muro tan enorme. Me interesa.
Jon Snow: —¿Y si detrás de el Muro nos aguarda un ejército de los Otros?.
Benjamin Linus: —Yo tengo mano con esos.
Condesa Violet Crawley: —¡Callaros!. Y dejad que hable este sirviente.
Yo estaba tan abrumado que no me salían las palabras.
Xena apartó de un empujón a Wonder Woman:
—A ver, déjame a mí, amazona aficionada..
Xena saltó ululando hasta posarse sobre mi clavícula.
Con sus dedos, me punzó en los laterales del cuello.
Yo me quedé totalmente paralizado. Sabía perfectamente lo que significaba eso.
Xena: —He cortado el flujo sanguíneo a tu cerebro. Morirás en un minuto si no hablas.
Mi amor platónico... al final resultó ser mi destrucción.
Estaba quedándome sin oxígeno, así que no tenía más remedio que revelarles la llave para la liberación de los muñecos.
—El mando...a distancia... en el escritorio... junto a la máquina... registradora... hay que pulsar... hacia arriba.
Xena volvió a presionar los centros nerviosos de mi cuello y me rescató de una muerte asegurada.
Yo respiré hondo todo lo más fuerte que pude.
Rey atrajo con La Fuerza el mando de la reja como si fuera una espada láser.
Donkey Kong saltó encima del botón de Subida y con todo su peso lo apretó.
La puerta enrollable empezó a subirse de forma automática.
Todos los muñecos supervivientes expulsaron un grito de sorpresa y se giraron para contemplar el milagro.
Maximus Decimus Meridius: —Al fin seremos libres.
Truman Burbank: —Tengo miedo de los que nos pueda esperar ahí fuera.
La puerta de hierro seguía abriéndose con majestuosidad delante de sus asombrados espectadores, provocando el mismo impacto que cuando se abría la puerta del Parque Jurásico.
Una luz comenzó a asomarse por debajo.
Jack Shepherd: —Aquí dentro hemos sobrevivido juntos. Pero ahí fuera moriremos solos.
Gandalf: —Volveremos a ser enemigos de nuestros enemigos y amigos de nuestros amigos.
Tristeza: —Qué triste.
Stan Lee: —Éste sí que ha sido el mayor cross-over de la historia.
Dexter me miró de repente y me señaló con la cabeza:
—¿Y qué hacemos con éste?. No pueden quedar testigos.
Michael Myers: —Eso es verdad.
Capitán Sparrow: —Tengo una idea. Ayudadme a empujarlo.
Mis ojos se abrieron tanto que casi se caen de la cuenca como La Máscara.
Conor McGregor fue el primero en empujarme, y después se unieron otros muchos muñecos.
Me dieron vueltas como una croqueta.
Me arrastraron.
¡Hasta el agujero!.
—¡Nooo!. ¡NO!. ¡No lo hagáis! —supliqué casi llorando. —Joder, aquí hay gente muy buena. Capitán América. ¡Sailor Moon!. Tú luchas por el amor y la justicia, joder.
Lanzaron mi cuerpo por el pozo como un niño espartano descartado.
—¡Batman, mi madre también se llama Martha, por el amor de Dios!. ¡Salvadme!.
Pero irremediablemente, mi cuerpo se hundió por el agujero.
Llegué a sacar la mano por fuera antes de desvanecerme para siempre.
Sayonara, baby —me dijo el T-1000 antes de desaparecer de sus vistas.
—¡Hasta nunki! —se despidió de mí Harley Quinn riéndose de forma histérica.
El Principito: —Seguro que irá un sitio mejor.
Pennywise: —Pues yo creo que no.
—Chicos... —interrumpió la Princesa Leia, que estaba en el limen de la puerta con la luz alumbrándole por la espalda. —Ya es hora.
Bella Swan sonrió. Quizás por primera vez en su vida.
Los demás muñecos hicieron lo mismo.
La sensación de emancipación, angustia, nervios y felicidad les invadía a todos y cada uno de ellos.
Dentro de tan solo unos pasos iban a ser libres.
Iban a existir.
Dejarían de ser muñecos Funko Pop.
Ahora serían personas, animales, seres, objetos, plantas...
Todo lo que ya eran.
Pero reales.
En el mundo real.
Anastasia Steele: —No sé si estoy preparada.
Christian Grey: —Pronto lo averiguaremos.
Mickey Mouse fue el primero en traspasar la puerta.
Y detrás de él, todos los demás.
Hacia un futuro desconocido.
Menos para el Doctor Extraño.
Y Bran Stark. Alice Cullen. El Oráculo. Sam Winchester. Phoebe Halliwell. Doctor Manhattan. Sybill Trelawney. Los Simpsons.
Cualquier personaje con poderes precognitivos de la ficción.
Que ahora iban a convertirse en realidad.
Eran muchos. Muy especiales.
Eran totalmente diferentes a nosotros.
Y ya sabemos lo mal que llevamos el tema de la diversidad.
Así que la pregunta era:
¿Está el mundo preparado para aceptarlos?.

17 de Septiembre de 2018 a las 18:56 0 Reporte Insertar 0
Fin

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