Prisión Infernal Seguir historia

manuel-langlois Manuel Langlois

Cuenta la historia de una mujer que despierta en un lugar llamado “Prisión infernal” sin poder recodar nada, ella decide explorar el lugar, pero se encuentra con situaciones terroríficas. Poco a poco va descubriendo la verdad sobre ese lugar, encontrarse con enemigos terroríficos y situaciones difíciles, en un lugar donde no puedes confiar en nadie, donde sobrevivir es difícil, donde la muerte puede ser tu salvación a la locura


Horror Horror gótico Sólo para mayores de 18. © CC

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Capítulo 1: Escapando del delirio

En un oscuro vacío, se encontraba una mujer, que dentro de su mente veía recuerdos; recuerdos que pasaban una y otra vez. Aquellas memorias, mostraban como una mujer de mediana edad, que tenía un hermoso cabello plateado, abrazaba a una niña con un rostro lleno de lágrimas, contemplando la sangre que cubría las manos de aquella niña, "todo estará bien, Mariette" decía aquella mujer de cabello plateado.

Otro de los recuerdos, mostraba a una mujer de cabello lizo de un color rubio, tan largo que llegaba a su cintura, con ojos azules, su piel pálida y con un rostro de tristeza, "Alice, no lo hagas, esta no es la manera" decía esta mujer de cabello rubio mientras abrazaba a esta mujer llamada Alice. De un momento a otro, el recuerdo se diluye, apareciendo otro escenario donde solo se podía ver cuatro manos extendidas, cada una de estas manos sostenía un collar con una gema de un color; dorado, rojo, verde, blanco. “Con esto no me olvidaran, espero que nos veamos pronto” decía una voz con un tono calmado.


El vacío y soledad que sentía esta persona que estaba observando estos recuerdos, la que se encontraba en aquel lugar oscuro, donde su único consuelo eran aquellos fragmentos, empezó a sentir una extraña sensación, como si agarraran cada extremidad de su cuerpo y la jalaran con fuerza, como si el suelo la tragara. Cuando está sensación termino, esta mujer pudo ver una luz, despertando en un lugar que era alumbrado por las débiles llamas de unas candelas.


¡Ah! Mi cabeza me duele mucho, ¿Dónde estoy? –se preguntaba aquella mujer.


El lugar era una habitación grande, con paredes de piedra ya desgastadas por el tiempo, al fondo se podía ver siete puertas, en una de las paredes, había una especie de papel, llena de polvo con telarañas. Aquella mujer se levantó del piso, para leer el contenido de aquel papel. Cuando agarró el papel, lo sacudió para quitarle el polvo que cubría la nota. Luego se acercó a la luz de una vela para leerla.


“Nombre: Mariette.

Edad: doce años.

Pecado: Ira.

Castigo: Reencarnación maldita. “


Aquella mujer dio vuelta al papel, para darse cuenta que del otro lado tenía algo más escrito.


“Alice, yo terminare lo que no pudimos, sé que cuando despiertes, no recordarás nada, sé que me dijiste que no te dijera nada cuando volvieras a despertar. Pero no puedo dejar que lo hagas sola, no es solo tu problema.
Ángela”


—¿Qué significa esto? ¿Acaso esto era para mí? ¿Será que me llamo Alice? –se preguntaba aquella mujer, frotándose la cabeza, intentando recordar algo.


Ella no podía recordaba nada, solo el sentimiento de estar por mucho tiempo en aquel extraño vacío lleno de oscuridad. No sabía qué hacía en este lugar o que era ese sitio donde ella despertó. Observaba con incertidumbre todo el lugar, se percató que había un espejo en el suelo. Ella dejó a un lado aquella nota y se acercó a mirarlo, levantándolo y soplándolo para limpiar aquel espejo lleno de polvo. Era un espejo con un marco de madera gastado, aunque estaba sucio, se podia reflejar el cuerpo de ella en aquel espejo.


Era una mujer con un cabello rubio, rizado, que llegaba un poco más debajo de sus hombros, sus ojos eran de color verde, su piel blanca, labios finos, su vestimenta era un vestido de color rojo que le llegaba hasta sus tobillos, estaba arrugado y sucio, en su cintura tenía un mantel de color blanco con unos bolsillos. Ella se contempló por varios minutos, viendo su rostro, intentando recordar su nombre.


—"Creo que mi nombre es Alice. Por alguna razón sé que ese es mi nombre, aunque solo llegan a mi memoria aquellos fragmentos, Alice, ese nombre no deja de mostrarse en mi cabeza" –pensaba ella, mientras se veía en el espejo.


Entonces dejó aquel sucio espejo en el suelo y volteó a observar aquellas puertas, eran siete, una de estas puertas se diferenciaba mucho de las demás, de derecha a izquierda, la cuarta puerta estaba llena de sangre. En aquella puertahabía una palabra escrita alrededor de ella, “madre”. Cuando Alice observaba aquella puerta, sentía una gran tristeza e impotencia, como si la frustración la invadieran, así que ella la evitó, como un presentimiento de que no debía intentar abrir aquella puerta. Entonces se acercó a la primera puerta de lado derecho, ella no sabía si era lo correcto salir de aquel lugar, pero lentamente abrió la puerta con mucha curiosidad y miedo en saber que habría del otro lado. Cuando la abrió, lo primero que observó, fue pasillo alumbrado por la luz del fuego que emitía unas antorchas. Ella miraba de lado a lado, para escoger el camino por donde ir. Alice sabía que lo único que podía hacer era salir de aquel lugar y seguir explorando.


Entonces dio un paso hacia afuera de aquella habitación, ella tomó el lado derecho de aquel pasillo, Alice caminaba desorientada, en aquellos largos pasillos que parecían no tener fin. Cuando de un momento a otro, se escuchó a lo lejano un ruido de un hombre gritando, que de pronto cesaron al escucharse el sonido de la carne al ser cercenada, poco a poco se escucha algo que se arrastraba, acercándose a ella, sin pensarlo mucho decidió girarse rápidamente para así evitar aquello que venía, pero aún así fue imposible evitarlo, una voz con un tono macabro, pronunciaban las palabras “Te vi”, Alice empezó a correr, sin mirar atrás, pero sentía como la presencia de aquel ser se acercaba poco a poco, “te vi” volvía a repetir aquella voz macabra acompañada con risas. Mientras ella corría, fue sorprendida por charcos de sangre, huesos, partes de humanos desmembrados, entrando aún más en pánico, tanto así, que se tropezó con el torso de una persona desmembrada, cayéndose al suelo.


En cuestión de segundos, aquel ser llegó donde Alice, ella estaba asustada, podía ver como este ser, era un hombre alto con una gran sonrisa macabra, su cara estaba pintada con un polvo blanco, con manchas de sangre, tenía un gorro con tres cascabeles que colgaban, como los que usaban los bufones, tenía un gran cuchillo lleno de sangre y pedazos de carne. Entonces fue en aquel momento de desesperación donde este hombre, ve a Alice directamente a los ojos, en ese momento, del rostro de aquel tipo, empezaron a brotar lágrimas.


—Marie ¿Qué haces aquí? Tu padre te dijo que no tenías que venir a jugar aquí –decía aquel tipo, mientras lloraba con aquella sonrisa.

Entonces él se inclinó y abrazo a Alice

—Marie pensé que habías muerto… Ja, ja, ja princesa sabes que debes morir por lo que hiciste –decía aquel sujeto, diciendo incoherencias.


Entonces Alice en un intentó por escapar de los brazos de aquel tipo, intenta empujarlo con las dos manos, pero aquel ser macabro tenía mucha fuerza, Alice forcejaba en un intento desesperante para poder liberarse. Cuando en un momento la palma de ella logró tocar la frente de aquel tipo, ocurriendo que de un momento a otro, todo el alrededor de Alice se empezará a oscurecer, vio como el ser macabro que no la soltaba, desapareció repentinamente, pocos segundos después de lo ocurrido, una niebla de color negro apareció, cubriendo todo el pasillo donde estaba ella, luego miró que la niebla nega se desvanecía.


Entonces luego de que esa oscuridad se desapareciera Alice notó que estaba en un cuarto, hecho de madera, donde había una ventana que estaba siendo penetrada por la luz del sol, habían dos pequeñas camas, parecía el cuarto de dos niños, se escuchaban voces de varias personas del otro lado de aquel lugar. Alice intentaba asimilar lo que estaba ocurriendo, intentó calmarse un poco por lo que había ocurrido hace unos momentos, ella se acercó abrir la puerta donde provenían aquellas voces, pero al intentar agarrar la manilla para abrirla, vio cómo su mano traspasaba aquel objeto, eso hacía que la confundiera más, entonces intento pasar todo su cuerpo por la puerta, Alice traspaso aquella puerta como si fuera un alma.


Ella aún más confundida porque lo que estaba ocurriendo, miro a la dirección donde provenían aquellas voces, vio a dos niños, una mujer y un hombre, sentados en una mesa comiendo. Alice se acercó a ellos y se sorprendía porque ninguna de las personas que estaban sentadas podían verla, era como si estuviera en un sueño, Alice empezó a observar y escuchar lo que decían aquellas personas.


Oye Jean ¿enserio debes ir a ese lugar? –preguntaba aquella mujer mientras daba un bocado a su comida.

¡Claro! –respondía aquel hombre llamado Jean–. Sabes que es una gran oportunidad, darán mucho dinero si todo sale bien.

—Pero, estamos hablando del palacio, donde se encuentra aquel príncipe estúpido.

¡Ah! Mama dijo una mala palabra –decía uno de los niños.

Aquel tipo se levantaba de la mesa para abrazar y besar a los niños.

—No te preocupes amor, todo saldrá bien –decía aquel hombre, con una sonrisa en su rostro.


Entonces Alice vio como después de aquella última frase todo a su alrededor empezó a oscurecerse de nuevo con aquella niebla, pero en poco tiempo la oscuridad se desvaneció, dando así a otro escenario. Ella se veía en un vestuario, donde se encontraba el mismo hombre de hace unos momentos, parecía que estaba disfrazándose para algo, entonces Alice vio como aquel tipo se ponía en su rostro un polvo blanco, pintado sus labios de color negro, acomodándose bien aquel gorro con cascabeles, ella sabía que este hombre era aquel tipo macabro que la persiguió antes de este “sueño” que ella estaba presenciando, el hombre saco de uno de sus bolsillo un collar, que al abrirlo tenía un retrato pequeño de aquellos dos niños. Él volvió a cerrarlo y se llevó el collar a la frente con las dos manos.


Él empezó a balbucear unas oraciones, entonces el tipo decidió salir de aquel lugar donde estaba, Alice empiezo a seguirlo, veía como él caminaba por un gran pasillo, con grandes ventanas, que eran cubiertas por grandes cortinas rojas, donde la única luz que traspasaba era de la débil luna, al final del pasillo estaba una gran puerta de madera, el hombre al abrirla se encuentra justo en una escenario, él se acercó al centro de aquel lugar y se deslumbro por los cientos de personas que estaban enfrente de él, con grandes vestido y trajes de lujo, cada mirada en ese lugar se enfocaban en él. Alice podía ver lo inspirado que estaba aquél hombre, lo entusiasmado que estaba para empezar su acto. El hombre empezó a ser magníficos trucos, a la vez hablaba con una voz de burla contado chistes, las personas de aquel lugar reían, algunos no podían contener la risa, en ese momento todos se concentraban en aquel tipo que daba todo de él para entretener.


Este hombre logro terminar aquel magnifico acto, jadeaba por el cansancio, todos en ese lugar tenían una sonrisa en sus rostros, ellos empezaron aplaudirle, pero solo había una sola persona que no reía, que tenía un rostro amargado, que se encontraba en la zona principal, la más cercana a él, ese lugar era el del príncipe.


¡Esto fue demasiado estúpido! –decía el príncipe


Entonces aquel príncipe, al decir aquello, agarro una manzana que tenía ya un mordisco de él y se la arrojo al hombre del escenario.


— ¡Todos lancen algún objeto a ese bastardo! –gritaba aquel príncipe con furia.


Todas las personas de ese lugar, quedaron impactadas por enojo del príncipe, de un momento a otro aquellas personas que reían hace poco, empezaron a lanzar comida al hombre del escenario, Alice observaba como era la gran hipocresía de todas aquellas personas, que ahora reían por la desdicha de aquél hombre que les ofreció el mejor espectáculo, entonces una persona le entregó una daga al príncipe.


El exaltado y enojado príncipe con una sonrisa en su rostro, lanza la daga a aquel pobre bufón, lográndolo herir en la cabeza, pero fue herido con el mango de aquella daga, aquel hombre no podía creer todo lo que estaba sucediendo tan solo por lo que dijo aquel príncipe; durante la lluvia de comida que recibía él, observo la daga que le había lanzado el príncipe, recogiéndola del suelo, apunto al rostro de aquél soberano, entonces lo arroja con gran destreza. La daga le crea una pequeña herida al rostro de aquel príncipe, demostrándole que pudo a verlo matado, todos se sorprendieron por lo que había hecho aquel bufón en ese momento.


En ese momento Alice noto que todo se congelo, ya no había sonidos, todas las personas dejaron de moverse, excepto sus cabezas, todas aquellas personas, incluyendo al hombre del escenario, voltearon a ver a Alice, los rostros de todos empezaron a transformarse con la figura de aquel ser macabro que la perseguía a ella antes de este “sueño”.


Todos empezaron a decir “Sal de mi cabeza, ¡sal de mi cabeza!” en ese momento empezaron a dirigirse hacía Alice, ella empezó a correr, devolviéndose por el mismo pasillo de antes, sin saber cómo salir de aquel “sueño” “¡Sal de mi mente perra!” solo eso escuchaba ella mientras corría, entonces la niebla negra aparece de nuevo, al desvanecerse, ella vuelve estar en el momento que fue atacada por aquel ser macabro, en aquel lugar, donde se había tropezado con una parte desmembrada, el bufón estaba tirado en el suelo, con las manos en la cabeza diciendo una y otra vez “Sal de mi cabeza” Alice no sabía que había ocurrido, pero se levantó rápidamente y empezó a correr de nuevo para alejarse de aquel macabro hombre que yacía en el suelo.


Ella buscaba un lugar para escapar, pero mientras corría, Alice se pone la mano en la boca porque sintió que había vomitado algo, era sangre de ella, no sabía porque de repente ocurría eso, no tenía ninguna herida ni nauseas, pero al poco tiempo, la vista de ella se empezó a nublarse, por alguna razón perdía su fuerza, su ritmo iba disminuyendo, a lo lejos escuchaba los gritos de aquel bufón macabro, acercándose a ella poco a poco, así que ella decidió buscar una puerta en aquellos pasillos largos, para poder despistarlo, pero la sorpresa que se llevó Alice, fue que la mayoría de puertas al abrirlas eran falsas, estaban cubiertas de ladrillos, ella sentía que su cuerpo cada vez le pesaba más, entonces de nuevo empezó abrir las puertas de aquel pasillo donde estaba, ella pudo abrir una puerta que no parecía ser falsa, era un lugar muy oscuro, pero Alice decidió esconderse ahí.


Ella se percató que donde estaba era un sitio demasiado pequeño, como si fuera una broma para aquellos que deseaban escapar de aquel ser macabro, Alice se recostó en la pared y con sus manos tapo su boca y su nariz para evitar el sonido que ella producía por el cansancio, el silencio reino por varios minutos, entonces se escucharon pasos que se acercaban del otro lado de la puerta, Alice solo se quedaba viendo la sombra que pasaba por debajo de la pequeña hendidura debajo de la puerta.


—Toc… toc… ¿Hay alguien ahí? –decía el bufón con una voz burlona, mientras golpeaba la puerta–. sé que estás ahí Marie, sabes que yo soy muy bueno para encontrarte ja, ja, ja… abre… ¡Abre la maldita puerta Marie! –aumentaba más fuerte los golpeteos hacía la puerta–. Toc… toc… ¡princesa abre ya la maldita puerta!


Alice solo se quedaba viendo la puerta, esperando que él se fuera, con las manos en su boca y nariz, evitando crear el mínimo ruido, el bufón dejo de golpetear la puerta, pasaron varios segundos de silencio, Alice solo deseaba que aquella sombra que postraba debajo de la hendidura se moviera, pero de repente, aquel ser macabro rompe la puerta de un solo golpe, “te encontré Marie” decía aquel ser con una sonrisa macabra, Alice solo pensaba como podía esquivarlo de nuevo para poder escapar pero su cuerpo no le respondió, había perdido su fuerza por alguna razón, entonces el bufón sin pensarlo dos veces, con el mango de aquel cuchillo que siempre manejaba, hiere a Alice en la cabeza dejándola inconsciente, el hombre la rejunto del suelo y se la llevo alzada en el hombro.


Ahora si jugaremos como a ti te gusta Marie –dijo el bufón, mientras tarareaba felizmente, llevándose a Alice hacia algún lugar.

Alice


13 de Septiembre de 2018 a las 04:11 1 Reporte Insertar 4
Leer el siguiente capítulo Capítulo 2: La extraña Marie

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Kay Loon Kay Loon
¡Hola, hola! Me he leído el primer capítulo y déjame decirte que está muy interesante, ¡felicidades! Eso sí, como me dijiste que tengo que prestar atención, estoy con la atención al 100% para que no se me escape nada haha (Hubieras visto mi cara de concentración). Bueno creo que ya me estoy alargando mucho, pero ya me tendrás por aquí comentándote. ¡Mucha inspiración y sigue así! :D
16 de Septiembre de 2018 a las 21:58
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