Cuentos para Melissa Seguir historia

gester Gester Pérez

Esta historias estan escritas para no perderlas, pero fueron contada sobre la marcha, improvisando cada linea segun el interes de una niña de 6 años iba creciendo y pedia mas, al final todos en la casa nos reuniamos a la hora de dormir para la siguiente historia...espero que les guste y no se asombren de ver en ella los personajes de otros cuentos conocidos...a los niños les encanta darle vuelta a las historias y descubrir nuevos cuentos para dormir...


Infantil Todo público.
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El niño azul

Muy temprano, cuando el sol aun no se ha despertado. El leñador iba camino al bosque. La tarde anterior había marcado un pino enorme, que le daría más de cuatro viajes de carreta, y dinero suficiente para una semana de gastos en la casa. Casi amaneciendo encontró el añejo pino. Pero hoy, había algo raro; el árbol tenía un resplandor azulado que lo hacía parecer mágico. A pesar que el leñador nunca había visto nada igual, procedió a cortarlo y después de una larga hora de trabajo, el estruendo anunciaba la caída de aquel formidable pino. Toda la mañana estuvo el leñador cortando aquel tronco, y cada vez que quitaba un pedazo, el resplandor azul se recogía en el trozo de pino que quedaba. Así hasta que solo quedo un pedazo como de un metro, que se veía como una braza azulada. El hombre se dijo para sus adentros. -Este pedazo lo venderé más caro y diré que es madera mágica, seguro habrá algún tonto que se lo crea y me pague bien por ella-. Y recogiendo sus cosas se puso en camino. Casi a las tres de la tarde llegó el leñador a la plaza del pueblo y anunciando su madera vendió toda la carreta. Pero cuando decía algo sobre la madera mágica, los pobladores se reían y la tenían en poco haciéndolo perder el deseo de venderla. Bueno, al final no pudiendo venderla se fue a casa. Ya casi saliendo del pueblo se cruzo con un viejo artesano que al ver la madera le preguntó, y el leñador le dijo que se la regalaba, porque aquella madera estaba maldita. -Si está maldita, pues haré con ella algo inocente- pensó él viejo y se fue a su casa con el leño azul. Esa noche en la juguetería del artesano, cuando la luna se alzó en su máximo esplendor, un rayo de luna que entraba por la ventana ilumino el trozo de leña; y este resplandeció tanto como la misma luna. Y al reflejarse su luz en una pecera que había cerca, el pez que nadaba dentro se convirtió en madera. Entonces, a los demás juguetes comenzaron a salirle como lágrimas de sus ojos; y las nubes taparon la luna quedando la juguetería en la más absoluta oscuridad. A la mañana siguiente, cuando el artesano se levantó, quedo asombrado al ver un pez de madera en su pecera y todos sus juguetes empapados. Pero lo que le corto el aliento, fue cuando vio que el leño de pino había reverdecido y echado hojas. Después de pensar un rato en aquello tan extraño llegó a la conclusión, que si realmente aquel trozo de madera estaba maldito. Para hacer algo bueno de él debía convertirlo en un juguete que semejara algo muy inocente. Y asomándose a la ventana. Vio un grupo de niños que jugaba en la calle y decidió que haría un niño de aquella madera.

Estuvo como media hora haciendo los bocetos del juguete y perfilando cada detalle. Hasta que empezó a cortar por aquí y tallar por allá, unos toques suaves, otros más duros, una ranura mas. Así estuvo trabajando hasta que la tarde comenzó a extinguirse y el sol, cansado de alumbrar durante un día tan largo, decidió ocultarse tras las colinas y dejar pintado en el cielo el más lindo de los atardeceres. El artesano hizo los últimos pulimentos y agregó las pinturas. Quedando muy complacido al ver como quedó aquel juguete mágico. Entonces lo miró bien y le dijo -Te llamarás Pinocho, como le puso mi abuelo a su muñeco favorito-. Luego comió de un viejo pedazo de pan que le quedaba, y se fue a dormir agotado de tanto trabajar.

Por la noche un rayo de luna entró por la ventana, pero el muñeco no estaba donde le diera directamente, pero haciendo la luna más intenso su brillo. El resplandor si alcanzó a donde estaba el juguete, y este se movió. Levantó la cabeza y saltó desde su estante, con pasos cortos, fue hasta la ventana y se asomó. Unos niños huérfanos que jugaban aun en la calle, vieron la silueta de Pinocho en la ventana y creyéndolo un niño se acercaron. Pero cuál no sería su sorpresa al ver, que era un muñeco de madera que caminaba solo y peor aún, su apariencia era bastante temible. Los niños asustados se escondieron al ver que aquel muñeco, tenía los ojos encendidos de un color rojo vivo como carbones en el fuego. Parecía como enojado y sus maderas crujían con cada paso, a la luz de la luna se veía como un fantasma. Pinocho anduvo en la calle un rato y llego a la plaza del pueblo, ahí todos los niños callejeros que aun andaban jugando y haciendo travesuras, lo encontraron. Y se asombraron muchísimo de que un muñeco así estuviera suelto. Uno de ellos le gritó - -Oye, pedazo de palo, que tú haces en nuestras calles-.

Entonces Pinocho se detuvo y viro el rostro hacia ellos. Los niños se asustaron y le tiraron piedras. Pinocho se irritó mucho y sacudiéndose, desplegó dos alas de madera. Y abriendo la boca, dejo ver una hilera de dientes afilados, tomando así la apariencia de una gárgola. Fue un momento de mucho miedo. Pinocho entonces en un movimiento brusco alzo el vuelo y sobrevoló la plaza. Los niños al verlo corrieron despavoridos y se escondieron donde pudieron. Unos en la fuente, otros en las tarimas del mercado y algunos más en los jardines de las casas. Así estuvo Pinocho sobrevolando la plaza y asustando a los niños hasta que las nubes empezaron a cubrir la luna. Entonces se posó en la fuente y se fue caminando hasta la juguetería. Los niños se llenaron de valor y lo siguieron. No si antes armarse de palos y piedras para golpearlo.

Pero el artesano, al ver la ventana abierta salió. Y no viendo al juguete por ninguna parte creyó que lo habían robado. Más sintiendo la algarabía de los niños se dirigió a ellos y se alarmó mucho, cuando vio a Pinocho que venía caminando y una turba de niños atrás con palos y piedras para romperlo. En un instante el artesano se interpuso entre Pinocho y los niños y les reclamó diciendo. - ¿Por qué tratan así a Pinocho, acaso maltratan ustedes a sus juguetes?

Los niños se detuvieron y le dijeron que ese juguete estaba maldito, y los había asustado mucho. El viejo les dijo que Pinocho no era malo, solo que no tenía amigos, ni un juguete como ellos, por eso estaba enojado y lo que había que hacer era buscarle un juguete para que no se sintiera solo. Los niños comprendieron y se dieron cuenta que cada uno de ellos, tenía un juguete preferido pero el no lo tenía. Y junto con el artesano se fueron todos tras Pinocho a la juguetería. Allí el artesano le preguntó que juguete quería para él, y Pinocho miró a la pecera, entonces el viejo cogió la pecera con el pececito de madera y se lo fue a dar a Pinocho que estaba sentado en la ventana. En ese momento un rayo de luna, hizo que el pececito se volviera pez otra vez. Todos se quedaron con la boca muy abierta, porque la luz azul que había en Pinocho se puso tan intensa que apenas se podía ver, cuando se apagó. En la ventana había un niño de verdad con una pecera y un pez muy azul. Todos los niños gritaron de alegría, el viejo artesano lloró de emoción y abrazó a Pinocho que le mostró un pez azul de madera que había sacado de la pecera. Luego lo volvió a echar y se volvió nuevamente un pez de verdad. El artesano, sabiendo la incredulidad que posee a los adultos les dijo a los niños que ese sería su secreto. Todos juraron que protegerían a Pinocho y vendrían a jugar con el todas las noches.

Cuentan algunos forasteros que pasan en la noche por aquel pueblo, que en la plaza hay unos niños que juegan con uno, que parece llevar una luz azul por dentro y siempre lleva un pececito de madera. Desde ese día todos los niños cuidan a su juguete, para no sentirse solos y duermen juntitos hasta la mañana.

Ahora que digo duermen.... les conté que a ese pueblo una noche llegó un ser oscuro que hizo a todos los niños estar despiertos y temblando de miedo....Le decían Pesadilla....y

Bueno en otro cuento se los diré... ahora a dormir…

Continuará…


12 de Septiembre de 2018 a las 01:23 0 Reporte Insertar 2
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