Un Feliz Fin De Semana Seguir historia

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Jaqueline es una joven de 17 años, sus padres han organizado un viaje de fin de semana a las montañas, cuyos invitados son puros miembros de la familia, los padres de la joven tienen planeado una serie de actividades familiares para reforzar los lazos de la familia, también para entrar en contacto con la naturaleza. Lo que Jaqueline no sabe, es que le espera una gran sorpresa con una persona antes de empezar el viaje, la misma le hará pasar momentos íntimos increíbles el fin de semana.


Erótico No para niños menores de 13. © Todos
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La Primera Vez

Era un día cálido con el cielo despejado, por la calle caminaba una chica llamada Jaqueline en compañía de su compañera de clases Martina, ambas conversaban gustosamente, sobre el viaje que tendría Jaqueline de fin de semana, con su familia en las montañas. Luego de unos minutos de caminar, habían llegado a la casa de la chica que tendría el viaje de fin de semana, donde se despidieron con un beso típico de amigas, Jaqueline camino en dirección a la puerta de su casa, pensando sobre el viaje en las montañas, estaba muy emocionada, esperaba con ansias esas vacaciones de fin de semana a las montañas, ya que le encantaba la naturaleza. Al entrar a la casa, escuchó la voz de su madre Marta.

Marta: ¿Jaqueline cariño eres tú? –Habló desde la sala– Estoy en la sala, ven por favor.

Jaqueline: ¡Si mamá he llegado! –Quitándose sus zapatos que le estaban matando los pies– Dime mamá.

Marta: Cariño, tú padre y yo ya tenemos todo listo para irnos mañana a primera hora, arregla en tu maleta solo lo necesario.

Jaqueline: Esta bien mamá.

Marine: Jaqueline cariño… ¿Cómo estás? –Abrazando por la espalda a la joven, quien se sorprendió de la visita de la mujer, a la vez alegrándose de verla– Un increíble viaje de fin de semana a las montañas, siento que alguien debe estar muy alegre.

Jaqueline: Madrina… ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que estarías de viaje –Regalándole una gran sonrisa a su madrina de primaria– ¿Vienes a despedirte? Uhm.

Marine: Bueno cielo, cuando tus padres me dijeron del viaje que organizaron, decidí acompañarlos –Manteniendo el abrazo– ¿Acaso no te da gusto que lo acompañe? Pensé que te alegraría mucho.

Jaqueline: ¡Por supuesto que me alegra mucho Madrina! –Dibujándosele en su rostro una gran sonrisa por la noticia– Va ser un fin de semana increíble.

Marine: Ya lo creo… Uhm, ¿Por qué andas descalza? –Posando su mirada en los pies de la joven– Veo que están algo colorados.

Marte: Es verdad Jaqueline, ¿Por qué andas sin zapatos? –En tono de preocupación– No ves que te puedes resfriar, el piso esta frio.

Jaqueline: Es que los zapatos me andaban lastimándome, por eso fue que me los quite.

Marine: Bueno, ve ahora a tu recama y a lista todo lo que vas a llevar, procura ponerte algo de calzado no querrás pasar el fin de semana en las montañas, en cama.

En eso, la joven asintió y subió las escaleras hasta su habitación, al llegar inmediatamente hizo lo que su madrina le había ordenado, pues le tenía mucho respeto y obediencia en todo lo que le mandaba, ya que Marine, logró desentrañar muy bien su papel, como madrina de graduación de la primaria. Al acabar la joven, con lo que le mandaron hacer, se dirigió al baño de su habitación, donde dejó la puesta abierta, se acercó al espejo que se encontraba encima del lavamanos, se quitó la falda, la cual dejó caer al suelo, fijo su mirada a su camiseta de botones, que iba a comenzar desabotonar, acto que no pudo hacer, al sentir que una persona le llegó por la espalda, colocándole una mano en su boca, mientras con la otra le acariciaba su entrepierna.

Marine: Si prometes quedarte en silencio, te quitaré la mano de la boca –Hablo en tono sensual, mientras acariciaba la intimada de la joven, a través de la braga color rosa, que traía puesta. Al ver que su ahijada asintió con la cabeza, le fue retirando la mano de su boca lentamente– Dime… ¿Te gusta que te acaricie ahí abajo? Vamos… dilo con confianza, después de todo sabes que puedes decirme lo que sea.

Jaqueline: Se… siente increíble madrina, tus dedos… me hacen sentir mucho placer –Decía la joven entre profundos jadeos, sintiendo la mujer le acariciaba sus senos. Tales frotaciones le empezaron endurecer los pezones constantemente, excitándola mucho– Pero… dime ¿Qué haces aquí? Ya hice lo que me pediste.

Marine: Cómo dijiste que los zapatos te andaban lastimando, vine a ver cómo te sentías cariño –Besando con pasión el cuello de la chica, quien sentía mucho cosquilleo y excitación. Su vagina empezaba a humedecerse, a casusa de todas las estimulaciones que sentía en ese momento– Pero al ver que me dices, que fuiste buena niña y me hiciste caso con lo que te pedí, te voy a dar una recompensa.

Jaqueline: Mmmm… Ya no me duelen los pies... Uhm, gracias por preocuparte… me siento muy agradecida por encontrarte aquí –Sintiendo corrientes electicas de sensaciones de placer recorriendo todo su cuerpo, se encontraba más excitada, dando movimientos repentinos con la cadera hacia atrás, mientras dejaba salir pequeños gemidos de gozo. La mente de la chica, se encontraba inundada de los placeres que sentía en ese momento, no podía pensar en más nada– ¿Y Cuál es… esa recompensa… que me decías? Uhm.

Marine: ¿Por qué tan ansiosa cariño? Uhm… –En ese momento, la mujer sintió como la tela de la ropa interior intima, de su ahijada se humedecía por un líquido viscoso que salía de su vagina. Dejó de juguetear con su mano, que acariciaba la intimidad de la joven, para introducirla dentro de la braga de la chica, al penas la introdujo, sintió gran cantidad viscosa de fluidos. Rozó unas cuantas veces los labios vaginales de la muchacha, con sus dedos, para luego retirar la mano de aquella intimidad humedecida, llevándola hasta su boca, disfrutando de aquel viscoso líquido dulce, que provenía de vagina de la muchacha– Que rico sabor tienes ahí abajo… ¿Quieres probar? Ten.

Jaqueline: Que rico sabor tengo… Uhm, puedes darme mi recompensa ya, por favor… –Sintiendo como la mujer, introducía nuevamente la mano en su braga, metiendo los dedos medio y anular en su conducto vaginal humedecido, el cual estaba muy sensible. Marine empezó a meter y a sacar lentamente sus dedos de aquella intimidad húmeda– Ah… yo estoy muy excitada, ¿Me puedes calmar esta sensación? Mmmm.

Marine: Esta bien mi niña, te daré tu recompensa que será calmarte de éste gozo que tienes y hacerte sentir gran placer a la vez.

La mujer mayor, con su mano que acariciaba los senos de la chica, la uso para atraer el rostro de la joven hacia el de ella, prosiguiendo a besarla en los labios con gran deseo y pasión sensual, mientras continuaba introduciendo y sacando sus dedos de aquella intimidad que se humedecida aún más. Jaqueline estaba muy excitadísima en ese momento, sentía que pronto iba a eyacular a grandes cantidades, pero algo o mejor dicho alguien le llamaba, a lo cual ella debía contesta.

Marta: Jaqueline… cariño ¿Dónde estás? He venido a ver si preparaste todo.

Marine: contéstale con la más normalidad que puedas –Decía susurrando, mientras seguía metiendo y sacando los dedos del conducto vaginal humedecido de la chica, quien con gran dificultad intentaba tranquilizarse para poder hablar– Si tu mamá pregunta por mí, dile que se encuentra ocupada en estos momentos y que bajara cuando termine de hacer lo que está haciendo ¿Entendiste? Cariño.

Jaqueline: si… –Intentando ignorar las penetraciones de los dedos en su vagina, los besos en su cuello y las acaricias en sus senos– ¡Estoy en el baño…! ¡Ya aliste todo…! ¡Tal como me lo pidió madrina…! Uhm.

Marine: Continua así –Aumentando la velocidad en que sacaba e introducía, los dedos, de la vagina de la Joven, la cual se arqueó de placer, mordiendo su labio inferior para contener los gemidos de placer, para que su madre no la oyera– No te dejes vencer por el placer.

Marta: Esta bien… cariño pero, te sientes bien, te oyes como frenética.

Jaqueline: ¡Acuérdate que estoy en el baño…! ¡Es algo inesperado y temporal…! ¡No te preocupes…! –Sintiendo como su corazón se aceleraba, por el orgasmo que se avecinada, acompañado con gran placer– Por… favor para… mamá se va dar cuenta… ah… que algo no anda bien aj… ah… detente.

Marine: Ni hablar, no vamos a detenernos casi al final –Besando a la chica en los labios, impidiéndole que soltara los gemidos de placer, acto seguido de embestirla con gran fuerza, con sus dedos, en su zona intima, lo cual produjo que eyaculara grandes chorros de fluido viscoso, los cuales fueron a parar en su mano y en las propias bragas de Jaqueline– Ya has terminado contenta ahora.

Marta: De acuerdo si ves a tu madrina, dile que la espero para cenar.

Jaqueline: De acuerdo… mamá… –Sintiendo gran gozo recorriendo todo su cuerpo, que se sentí muy relajado en ese momento– Gracias madrina, por… el orgasmo… que me diste.

Marine: No es nada cariño cuando quieras uno, solo ven y pídemelo –Abriendo la puerta del baño– Date una ducha y ponte algo ligero, luego baja a la cena que tu mamá va a preparar.

Expuso la mujer, al salir del baño, cerrando tanto la puerta del baño como la de la habitación, dejando a la joven Jaqueline, relajada en el baño luego del orgasmo que le propino.

10 de Septiembre de 2018 a las 05:55 2 Reporte Insertar 3
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LR Lisnardo Rojas
Excelente historia.
5 de Octubre de 2018 a las 10:36
LR Lisnardo Rojas
5 de Octubre de 2018 a las 10:36
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