Amor de montaña Seguir historia

mm123 MendyMoon123

Un joven de 22 años decide emprender un viaje peligroso a la cima de una montaña, mas no pensó en toparse en el duro camino a una vieja compañera, ellos irían juntos y separados hasta la cima, pero, no contaban con despertar un mutuo sentimiento que creían llegaría diferente.


Cuento Todo público.

#peleas #pareja #romance #espiritus #leyenda #conflicto #reencuentro #amor
Cuento corto
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Amor de montaña

Existen Muchas leyendas y mitos, los cuales pocos suelen ser reales, pero, a veces tomamos la verdad y la arrojamos por conseguir lo que queremos. Cuenta una antigua leyenda que existe en lo profundo de un lugar, una montaña que además de hermosa por ser el centro de atención de la naturaleza, es peligrosa a no poder más pues se dice, que cientos de personas han muerto en aquel lugar, pero, si consigues sobrevivir, el amor se te concederá y serás feliz el resto de tus días.


Dylan, un joven de 22 años de complexión normal se podría decir, con brazos delgados pero fuertes y piernas gruesas, con rasgos faciales característicos y tez color morena clara, ojos grandes y azules como el cielo, de estatura: 1.88m con aspecto intimidante, más cabe destacar que su portada no va acorde al contenido, al menos no en todos aspectos, él decide emprender este viaje, en busca del deseado “premio”, mas no contaba que su vieja compañera de juegos Rose una chica bella, de 20 años, delgada y tez clara, de cabello de un tono rojizo que resaltaba su blanca piel, hermosos ojos verdes que tenían un brillo único, que medía 1.66m lo cual, no iba acorde a su rudeza, ella lo haría igual, esto no le agradaría del todo, pues, hacía tiempo que no se veían, ya que no encajaban el uno con el otro, Rose, por su parte era una chica engreída pues le sobraba confianza y Dylan era algo tímido a pesar de su apariencia pues ciertas cosas le daban vergüenza.


Era una bella mañana, el sol irradiaba su energía haciendo un contacto cálido. Dylan se encontraba solo en su hogar, una casa pequeña en la cual la pintura se caía, adornada con viejos muebles moldeados de haber sido tan usados y recuadros de pinturas y fotos familiares, un lindo piso de piedra y paredes de textura rasposa y otras lisas, él se encontraba en la cocina guardando unas cuantas provisiones en una maleta de un tamaño algo grande y color negro tirándole al gris oscuro, que utilizaría para lograr sobrevivir; botellas de agua, raciones de comida, una pequeña lámpara, ropa, algunas vendas entre otras cosas. Al terminar se dirigió al baño a darse una fría ducha, un cuarto pequeño donde entraban por una pequeña ventana rayos de sol y solo se alcanzaba a escuchar el sonido del agua deslizarse por el cuerpo de Dylan, al terminar; cambio su vestimenta por algo más apropiado, un pans deportivo un polo color azul marino y una sudadera que contrataba, salió de su casa y cerró con llave, y se dirigió a los pies de la montaña diciéndose a sí mismo: “¿Qué podría pasar?” “No ha se ser tan difícil”, mientras veía entre los árboles que dejaban caer hojas por doquier.


Caminando, ya agotado y con pies adoloridos por un empinado camino, con miles de rocas y ramas tiradas que cubrían la verde hierva, vio una nube que se dirigían hacia él, para su sorpresa eso que vio no eran nubes, sino, rocas, pedazos de montaña que se habían desprendido causando una avalancha de tierra y polvo que avanzaba cada vez más rápido, el chico entro en pánico y comenzó a correr por su vida, por suerte antes de ser aplastado, una linda chica lo aparto del camino empujándolo y aventándose al lado seguro, cayendo en una almohada hecha de hojas, salvándole la vida.


—Uff! Eso estuvo cerca, tienes suerte de que te haya visto, lamento si te empuje fuerte, pero de otro modo no te hubieses movido —dijo mientras su mirada iba cuesta abajo la montaña.
—G-gracias… —dijo mientras trataba de recuperar el aliento
—Si, esta montaña tiene cientos de peligros, da gracias por haber salvado tu trasero, de otra forma estarías muerto, Dylan —dijo en un tono superior
¡No puede ser! Rose, ¿Eres tu realmente? —Exclamó mientras veía su bien definido cuerpo.
Rose, notó su mirada en las curvas de su cuerpo, y con tono molesto y su cara pintándose carmesí exclamó:
¡Claro que soy yo, pervertido! ¡Deja de verme así! —Exclamo mientras daba un rápido giro para quedar de espaldas — ¡Solo agradece y vete de aquí!
—De haber sabido que eras tú, mejor hubieras dejado que me aplastaran


Dylan bajo su mochila al piso, estaba oscureciendo y lo único que quería era descansar un rato, se dio la libertad de tumbarse en las hierbas y apreciar como las estrellas iban saliendo poco a poco en el cielo oscuro, soltando un pesado suspiro dijo suavemente:


¿Sigues ahí? ¿No quieres recostarte un momento? Tú también pareces agitada, anímate Rose, no te hare nada
—S-supongo que si lo necesito, está bien, hazte a un lado —dijo entre dientes


Las horas pasaron mientras hablaban sobre lo que había ocurrido tiempo atrás, y haciéndose millones de preguntas, mientras veían el cielo pintarse de naranja, celeste y morado-violeta, una obra de arte, hasta que sin notarlo pequeñas luces adornaban el cielo y finalmente quedaron profundamente dormidos uno al lado del otro...


Al día siguiente cuando el sol se asomaba, despertaron con enormes dolores por todo el cuerpo, la incomodidad del suelo salía de sus bocas con notables quejidos, pues, ya que, mientras atrapaban sueños sus cuerpos se movían por entre las piedras. Ambos estaban algo incómodos de la presencia de cada uno, ninguno quería decir una palabra a pesar de tener sus pensamientos en la punta de la lengua, hasta que Rose decidió romper la tensión:


¿Por qué has decidido trepar la montaña?
—Bueno… —comenzó — hace tiempo que estoy solo, y tal vez, quiero algo de amor en mi vida, por un momento ser realmente feliz a lado de alguien —aclaro, mientras veía el incómodo rostro de la chica.
—Eso es… ¡realmente tonto! ¿De verdad piensas que solo así como así te querrá alguien?
¡No lo comprendo!
—Tal vez tú no comprendas como me siento… —dijo un poco triste — insensible —susurro
—Eres realmente un idiota, nadie te querría solo por trepar una montaña, ni siquiera yo, no estas a mi altura —respondió con inmediato arrepentimiento
¿De verdad? ¡Todo este tiempo! ¿Y aun sigues pensando así? Déjame en paz, ¿Quieres? No eres tan importante como tú crees —Dijo con una expresión seria destacando su enojo
—Pues que bueno que lo dice ¡Porque no planeaba viajar contigo!
—Excelente, así no me estorbas, además, nadie te invito a continuar conmigo
—Eres un-


Dylan tomo sus cosas del piso, dio la vuelta y se fue por el camino que estuviera más lejos de Rose, dejándola con las palabras en la boca, ella, tratando de aguantar las lágrimas siguió caminando a la cima.


Ambos, llenos de un profundo pesar y arrepentimiento, se dieron cuenta que el camino era más difícil separados y que la compañía de cada uno era agradable y les hacía falta, Dylan por su parte dio a parar a una pequeña choza que estaba cruzando un río, encajándose piedras y cayendo al agua incontables veces logro dejarlo atrás para entrar a esa pequeña casita en donde una anciana vivía, arrugada cual pasita, y ropas viejas despintadas, permitió pasar al joven a tomar un respiro.


—Cansado, ¿Verdad? —pregunto en un tono bajo y amable
—Un poco, ¿Cómo lo sabe? —Pregunto con voz ronca
—Hace tiempo subí esta montaña, cuando aún era joven y bella, creí que sería fácil pero… no lo hubiese logrado sin su ayuda, si tan solo no hubiese discutido tanto con él—contesto nostálgicamente mirando hacia el suelo
¿Ayuda de quién? —Eso no es importante cariño—contesto evadiendo la pregunta—lo que quiero decir es que, todo lo tienes enfrente y lo ignoras, aprécialo porque… ella tal vez se aleje…
¿Qué quiere decir?


Para cuando Dylan se dio cuenta estaba hablando solo con un árbol seco, al cual la brisa movía sus pobres ramas, desconcertado siguió caminando por un sendero que destacaba del suelo. Mientras tanto Rose estaba perdida, y adentrándose a una cueva, la cual estaba completamente a oscuras, y para su sorpresa la cueva vacía estaba, o eso aparentaba, cuando se volvió a dar la vuelta un anciano de baja estatura y ropa limpia, arrugada su piel, la invito a adentrarse a la cueva, la cual estaba iluminada por una tenue luz, amablemente preguntó:


—Cansada, ¿Verdad?
—No, solamente quiero encontrar el camino más rápido para llegar a la cima de esta montaña—contesto insolente— ¿sabe uste-?
—Solía decir eso también, pero es difícil hacerlo solo… cuando yo subí esta montaña, la encontré…
¿Me está escuchando? —pregunto interrumpiéndolo
—Al principio, fue un encuentro tierno, pero cuando crecían los problemas, nuestras discusiones igual…
—Dylan…—pensó ella— ¿Entonces…?
—Ya te has dado cuenta, él es tan importante para ti, y por ello, se deben ayudar, este camino es peligroso para dos jóvenes, además, él está esperando tu llamado…
¿Se refiere a….Dylan?


Pregunto mientras la tenue luz se desvanecía entre la oscuridad de la cueva, al salir de esta, solo se escuchaba el viento y una pequeña corriente de agua, salió frustrada de la cueva por los pensamientos que inundaban su mente, dando pisotones por el enojo de la verdad de las palabras de su aparición, la piedra en la que se encontraba se desprendió, cayendo ella en un rocoso camino de espinas salientes, tratando de levantarse una roca callo sobre su tobillo, impidiéndole moverse, y del gran dolor soltó un grito desesperado, Dylan aun sorprendido por su encuentro escucho ese grito…


—Esa fue... ¿Rose?... —Se preguntó así mismo


Apresurado, siguió los gritos de la chica, que lo guiaron a una caída de 4 metros inclinada, las nubes comenzaron a tornarse grises, y truenos resonaban fuertemente y las gotas que caían del cielo se iban intensificando, estaba claro que el clima no iba a ayudar mucho, el ruido de las ramas chocantes daba la impresión de que algo malo pasaría, la tierra se volvía fango y cada vez parecía que rocas y ramas aparecían por si solas en es suelo, Dylan se apresuró a bajar con extremo cuidado, para no quedar atrapado también.


¿Estás bien? ¿Te hiciste algún daño?
¿Qué parece, idiota? ¿No es obvio? ¡Mi pie esta atorado, la lluvia empeora y me estoy clavando espinas!
—Tranquila, vine a ayudarte después de escuchar ese grito —dijo mientras la miraba dulcemente
¡NO QUIERO TU AYUDA! —exclamó mientras trataba de zafarse, mas sus manos no podían, ya que resbalaban por el fango
—Vamos, déjame ayudarte…
—N-no… —respondió con mirada perdida en sus ojos
¡Te ayudare quieras o no! —Exclamo mientras movía cuidadosamente la roca de su tobillo
—De acuerdo… —Al pronunciar esas palabras, sintió como su orgullo peleaba consigo misma, y pequeñas lagrimas brotaban
—No te muevas… ya está —Dijo por fin de haberla liberado— ¿Puedes moverte?
—No… —suspiro apenada— aun me duele mucho…


Dylan sin pensarlo dos veces la tomo en brazos y la llevo a la cueva donde había entrado previamente Rose, ella reclamaba por que la dejara en el suelo más él no hacía caso, hasta que ella acepto pasar por ese penoso hecho. Al llegar a la cueva Dylan la acomodo en un lugar para que él pudiese vendarle el tobillo que se había lastimado.


¿Mejor?
—Si, solo duele un poco…
¿Cómo es que llegaste ahí abajo?
—No quiero hablar de eso —dijo temblando mientras apartaba la mirada con las mejillas rojas de vergüenza —tengo mucho frío…
Al escuchar eso Dylan la envolvió con una camisa que guardaba en su mochila, y le dio a beber un poco de agua.
—Bueno, no debimos separarnos, pero, ¿Qué más le vamos a hacer?
—Te lo agradezco Dylan —Dijo mientras su orgullo recibía un golpe directo
—Supongo que deberíamos dormir aquí, es decir, no te puedes mover y no me perdonaría dejarte en este estado.
—Idiota…
—Tú también descansa


Amaneciendo en una fría mañana que tenía pinta de un nuevo comienzo, más Rose no dejaba de plantearse cientos de preguntas que la molestaban: “¿Por qué volvió? ¿Debería disculparme? ¿Por qué, luego de cómo lo trate? ¿Qué… es esto que siento?”


Cientos de obstáculos dificultaron mucho el camino y aun mas con el tobillo adolorido de Rose, como el pasar por los caminos empinados o los ríos de fresca agua cristalina, pero sin duda el esfuerzo valdría la pena. A unos cuantos metros de la cima, se detuvieron a admirar el bello paisaje que habían dejado atrás que brillaba con el rocío matutino con la luz del sol y a obtener energía y tomar algo de agua, sobretodo, Dylan estaba totalmente adolorido, pues él era quien cargaba con Rose, mas eso no le impediría llegar al final y cumplir su destino.


—Lo siento… —dijo Rose suspirando— si no nos hubiéramos separado todo sería mucho más fácil…
—Está bien, nadie dijo que sería sencillo —respondió con una mirada brillante a Rose— además, creo que es bueno tener esta compañía… ¿no crees?
¿Crees que se te conceda lo que quieres? —Preguntó ignorándolo
¿A qué te refieres? —Preguntó desconcertado
¿De verdad piensas que encontraras el amor llegando a la cima?
—No lo sé, probablemente sea una perdida de tiempo, pero, sí que tuve una aventura y… — Pausó un poco sonrojado— y logré acercarme más a ti
¿De verdad? —Preguntó mientras su cara se ponía roja como amapola
—Si… Bueno, continuemos…


Siguieron su camino, pues presentían que quedaba muy poco para llegar, pasando entre grandes rocas y hierbas lograron subir sobre todo, terminando en un pequeño estanque de agua turquesa y donde el cielo era tan claro y hermoso de ver.


¿Eso es todo? ¿Solo esto conseguimos?
—Calma Rose… esto muy bello, podemos quedarnos aquí, si quieres—dijo tomando su mano
—Dylan… yo… te odio… pero, te amo —respondió nerviosa— ¿no sé si…tu… sientas lo mismo…?
—Lo hago, Rose —susurró en su oído mientras le daba un cálido abrazo… y Rose, le respondió con un tierno beso.


“El amor está ahí, muchas veces no nos damos cuenta que lo tenemos frente a nosotros, y pensamos que simplemente no existe, en ocasiones será difícil, pero cuando al fin llega, es lo más bello que podrás sentir dentro de ti, una sensación cálida que completa tu ser". 

10 de Septiembre de 2018 a las 05:44 0 Reporte Insertar 3
Fin

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