La Noche de Samhain Seguir historia

chuliii Chuulii .

¿Recopilamos? Una puerta, muebles que crujen, el teléfono de un exorcista y una niña incorpórea (completa y literalmente) y mi mejor amiga mano a mano con un cuchillo carnicero. ¿Por que no, verdad? Yo pensé lo mismo. Así comienza mi historia. Una que definitivamente no puede ser calificada como normal, ya que solo las vidas fuera de lo común parecerían estar destinadas a escribirse, verdad?


Horror Todo público.

#espiritus #217 #245 #terror #samirah #noche #Samhain
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Era de noche, me mire en el espejo de la habitación, recogiéndome el pelo.

Solo se escuchaba el ruido de la ducha del baño donde mi compañera, Samirah, estaba metida hacia media hora.

Nos encontrábamos solas, ya que mi madre había salido de viaje y no quería que me quedase sola; por lo que Sam había decidido venir por unos días en vacaciones

Sin nada que hacer, termine de trenzar mi pelo, sentándome con las piernas cruzadas en la cama.

Cuando Sam termino, entre al baño y prendi el viento antivapor para desempañar el vidrio y me lave los lentes

Mientras, me observaba en el espejo. Y jugaba viendi como mi pupila se agrandaba y se achicaba al prender y apagar la luz que había arriba del espejo

Sam toco la puerta, pero no podía hablar por causa del dentífrico

-Phasah- me atragante con el dentifrico.

No entro, pero volvió a tocar.

Tarada pensé.

Volvió a tocar la puerta con mas insistencia que antes.

Me enjuague la boca molesta antes de poder responder.

- Pasa estúpida!

La puerta no se movió ni un ápice. Enojada,limpie el cepillo de dientes y lo puse en su vaso, para después abrir la puerta, con un discurso bien preparado.

- Que queres pendeja del ..-

El pasillo estaba desierto, no había nadie.

Salí al pasillo y revise cada habitación cuidadosamente con el cepillo de dientes en la mano, por si las dudas.

No había nadie.

Extrañada, me dirigí hacia el comedor donde mi compañera miraba una película.

Dándome cuenta que todavía tenia el cepillo de dientes en la mano, regrese al baño y lo deje en el vaso.

Y, sintiéndome verdaderamente estupida, no pude evita acelerar el paso cuando volví a pasar por las puertas, con el latido en la garganta

-Sam- me lance sobre el sillon.

-Si?

-Por casualidad tocaste la puerta del baño?-

-No, por? - sin alarmarse, tomo un puñado de pochoclos y me los ofreció.

-Alguien toco la puerta del baño mientras me lavaba los dientes- Me lleve los pochoclos a la boca y me acomode en él respaldo del sillón.

-Estas segura?- Claramente - Sabes mas que yo que los muebles de esta casa están muy viejos y crujen.

Cuatro veces seguidas?

-Todo es posible- acepto moviendo la cabeza.

-Tengo el numero de un exorcista buenísimo, por si te quedan dudas.


#*#*#*#


Cuando la película terminó; ya eran las doce y limpiamos los restos de los pochoclos en el sillón. Estaba levantando un inofensivo puñado de pochoclos, cuando el ruido de una puerta cerrarse casi me da una taquicardiala puerta de nuestra pieza se ha de golpe, casi dandome una taquicardia

-Muebles que crujen?-

-El viento-

Pero a pesar de decir eso; note que Sam estaba nerviosa.

Ambas recorrimos cada habitación de la casa y nos aseguramos de que las ventanas y la puerta del patio estuvieran cerradas y trabadas, sin encontrar nada que indicara algo fuera de lo normal.

-Ves? No hay un carajo, así que cálmate- En su mano, tenia aferrado fielmente un cuchillo de cocina.

-Yo no soy la que anda con un cuchillo carnicero en la mano-

Apagamos las luces de las cocinas. Mientras mi compañera dejaba el cuchillo en su lugar, yo fui a la habitación.

Me termine de ponerme mi imponente piyama de gatos, cuando de golpe Sam pego un grito de por poco y me quedo sin tímpanos.

Salí disparando de la habitación llevándome puesto la pared de jeta.

Auch.

Samirah miraba aterrada su reflejo. Sabia que ella no era la próxima miss universe, pero me pareció exagerado tanto auto desprecio.

-Me hiciste darme semejante golpe para nada, pendeja de porqueria?

Samirah seguía mirando su reflejo espantada.

-Samirah?

-...

-Oye, Sam...

-...

- Todo se puede arreglar sabes? Podes ir a algún asesor de imagen, o tal vez un nuevo corte de pelo...-

-Había una chica en el espejo- me corta.

Eso no me lo esperaba. Se podía arreglar, también, pero era mas difícil. Tal vez, con la ayuda de un psicologo...

- Estaba descalza, vestida con un piyama blanco, suelto, el pelo le llegaba hasta la cintura-

Mire a Samirah como si me estubiera contando el teorema del resto en mandarin.

Dos cosas que no entiendo, las matematicas, y el chino.

-Tranquila, ya esta, mira, no hay ninguna enana caminando por el pasillo, aunque te aseguro que mañana lo voy a encerar y todo, esta bien?

Me acerque baño y me observe en el espejo, y su reflejo de todo el panorama; Florencia, mirando hacia la nada, las puertas de las habitaciones abiertas.

En el espejo, veo claramente como una figura cruza rozandome saliendo del lavadero para ingresar a nuestra habitacion.

Tal vez la cita al Piscologo debía ser doble.

O debería llamar al Exorcista que me había recomendado Sam.

Samirah volvió a gritar. Manoteo en el enlosado del baño, pero el cuchillo lo había dejado en la cocina

-No te muevas- me ordeno -voy a buscar el cuchillo, ni se te ocurra entrar, Opal.

Piensen por un segundo, mi querido publico, en esta situación.

Que es lo que ocurre cuando te dicen : No aprietes el botón rojo?

Lo haces.

Y que tal si te dicen: No entres a la habitación, por la cual acaba de ingresar una persona desconocida e incorpórea que puede matarte?

Entrarias, verdad?

Yo también.

Y así es como comienza esta Historia. 








2 de Septiembre de 2018 a las 15:49 0 Reporte Insertar 1
Continuará… Nuevo capítulo Todos los domingos.

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