Dueño de la mafia Seguir historia

ddaryy Daryana I

Ellos tenían muchas cosas en común, la vida les había arrebatado lo que tanto amaban y jamás podrían recuperar. Nunca imaginaron que el destino los uniría, mucho menos en esa serie de crudas circunstancias. Las decisiones de ella la llevarían hasta ese punto de encuentro. A él una rivalidad de años. Ella lucharía hasta el último aliento por escaparse, y solo necesitaba el momento indicado, uno que vino como una ráfaga de balas, sangre y muerte. Él era esa ráfaga. Volvería hacer una prisionera, esta vez de quién fuera su salvación. (ESTA HISTORIA PUEDE CONTENER SUCESOS DE VIOLENCIA.)


Romance Suspenso romántico Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

#romance #amor #relatos #sueños #dolor #secuestro #+18
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Capítulo + Nota

>Hola, queridos lectores antes que nada quiero pedir una disculpa , por si tienen problemas para leer los capítulos que ya tenía publicados, pero estoy en proceso de edición, ya que, estaba en un punto muerto respecto a la historia, y no sabia como continuar, así que estoy en proceso de hacer ajustes para poder continuar, espero y tengan paciencia, sean comprensibles (seguro lo son). Y pues nada, ha darle para que sea mejor.<


El torso se mueve imperceptiblemente, la vaga inhalación que absorbo sale rápidamente de mis pulmones dándole espacio a otra bocanada mas profunda de aire. Sumida en los propios pensamientos me miro en el espejo, sin llegar a verme reflejada en el, en su lugar, una mancha borrosa de colores mezclándose en el iris alrededor de mis pupilas.

Un sonido lejano me provoca un pestañeo veloz, este resuena mas cercano en el momento que vuelvo a la realidad. En la que aun la perdida es reciente, en la que duele hasta la medula de los huesos, en la que mi vida ha dado un giro de mas de 180 grados. La asfixia regresa en forma de nudo que presiona los tejidos de la garganta, solo lo suficiente para ahogarme, pero dejando que sobreviva.

—¡Darla! — resuena la voz amortiguada detrás de la puerta — espero que estés lista, se esta haciendo tarde.

—Casi termino, dame un minuto.

No escucho su respuesta, sin embargo, conozco a mi madre lo suficiente para saber que no le ha gustado ni un poco. En cambio noto el sonido de sus tacones resonar por el pasillo. Resoplo.

Echo un ultimo vistazo en el espejo. Llevo una falda negra de tubo que llega debajo de la rodilla, una blusa de botones, manga larga en color blanco, unos zapatos de aguja, negros de terciopelo, y por ultimo un blaiser rosa palo. He alisado mi cabello castaño, borrando cualquier rastro de las ondas que suelen formarse en las puntas. Repaso una vez mas asegurando a que todo este perfecto.
Mi progenitora es...digamos que algo quisquillosa con respecto a la imagen que damos ante los demás, sobretodo a las personas que considera importantes; lo que deja en la lista a las familias mas acaudaladas. Y hoy no puede ser la excepción a esa regla.

Es la graduación de uno de los institutos mas prestigiosos de la ciudad. Para mi madre es un festín social, lo contrario que para mi. Hoy es el día que define un paso enorme para mi futuro, en el cual la universidad queda a la vuelta de la esquina. Por fin voy a poder forjar la carrera que tanto anhelo e la pintura.

Por supuesto mis padres no están enterados de esta ultima decisión por mi parte, ellos pegarían de gritos en el cielo, tratarían de hacerme "entrar en razon", diciendo que solo soy una chiquilla que va a echar su vida por la borda, que de arte no se come, que es mejor que haga una carrera de verdad; arquitectura, mercadotecnia, abogada, o algo parecido. Sin embargo, no pienso dejarles esa decisión en sus manos, he pasado la mayor parte de mi vida haciendo todo lo que han querido, y esta sera la excepción.

Para eso he hecho un plan que es infalible, y para cuando se den cuenta de lo que he hecho sera demasiado tarde. Es lo que llamaría un motín.&nbsp;Se abre la puerta sin previo aviso, llevándose el estado de ensoñación en el que estaba.

Nuestras miradas chocan. Se le han formado unas arrugas en la frente, esto debido a que frunce el ceño. Las aletas de su nariz se enanchan, esta exasperada.

—Bueno... — murmura repasando mi cuerpo con sus fanales. Al terminar su escrutinio arruga los labios torciéndolos hacia un lado, en una mueca de disgusto — creo que es lo mejor que pudiste haber hecho, y ya no queda tiempo para solucionarlo de ningún modo, asi que... — parpadeo un par de veces ahuyentando un picor en los ojos — iras precisamente hoy, de esa forma tan vulgar.

Paso dificultosamente saliva. En absoluto silencio paso por su lado, elevo los hombros echándolos un poco hacia atrás. Detengo los pasos al final del pasillo, justo mis ojos se pierden en el retrato que queda de frente. Se que mi madre también se ha quedado quieta, observando la imagen de mi hermana mayor, y no puedo evitar sentir una profunda nostalgia.&nbsp;

Ella debería estar aquí, jamas debió marcharse de mi lado. Era tan hermosa, inteligente, compasiva, y muchísimas cosas mas. Por ello era la adoración y la alegría de nuestra progenitora. Asi que entiendo el por que me compara siempre con ella, y por que quiere que sea igual. Al principio, también me exigía lo mismo. Un gran error, nadie sera como ella.

Escucho un carraspeo. Bajo las escaleras se encuentra mi padre con una enorme sonrisa. Lleva en una de sus manos un vaso de whisky, una de las millones de cosas que aborrece mamá. Las comisuras se elevan devolviendo un gesto que pretende ser una sonrisa.

Me tomo sobre el pasamano de madera, bajo los escalones con cuidado de no tropezar. Mientras termino de llegar, el deja el vaso encima de la mesilla de cristal el vaso.

—¡Mi bella graduada! — chilla alzando sus brazos. Sin pensarlo me acurrucó en su pecho, enterrando mi nariz e inhalando su perfume — estas guapísima — deja un beso suave en la base de mi cabeza. Sus brazos bajan hasta mi cintura elevando mi peso, de pronto me veo girando entre risas.

—¡Bonifacio! — chilla detrás de nosotros. Mi padre me baja dejando mis pies sobre el suelo — sabes que no me gusta que bebas.

—Vamos Jannet, que hoy es un día especial, se gradúa nuestra pequeña — me guiña un ojo al decir eso ultimo.

—Deberías dejar de consentirla de esa manera, que solo la estas malcriando.

En cada una de sus palabras se nota un destello de molestia. Recuerdo que no hace mucho, las cosas eran diferentes, opuestas, rara vez se enfadaba por algo, la sonrisa era una de sus características, era feliz, ERA. Sin embargo, aun puedo ver un destello en sus ojos café, una sombra de lo que una vez fue, y en el, aquel hombre de mirada imponente. Ambos ya llevaban a cuestas el pasar de los años, hacia tan poco del buen tiempo, aunque para mi simulaba una eternidad.

Resopla ante las palabras de su mujer, quien seguía dedicándole una mirada de ceja arqueada y los brazos cruzados sobre su pecho. Paso intercaladamente del uno al otro temiendo a lo peor, que seria ponerse a discutir ahora mismo, justo cuando nos queda poco tiempo para llegar al evento.

Afortunadamente, mi padre logra anteponer la cordura y llevar la fiesta en paz. Alza su brazo en mi dirección, aliviada enroscó los dedos en aquella elegante y suave tela de la que esta hecho su traje. Nos dirigimos hacia la salida.

La puerta del coche es abierta de inmediato, por un joven empleado que se mantiene en una posición rígida y con expresión neutral espera de forma impoluta a que lleguemos. En cuanto nos adentramos a la calidez del vehículo, este cierra la puerta y se dirige al lugar del conductor, segundos mas tarde arranca el motor. Nos incorporamos al trafico de la avenida.

El instituto no queda muy lejano de nuestra casa, asi que el recorrido es relativamente corto. Hubiera deseado que en aquellos incómodos minutos en los que reino el silencio y las miradas en desaprobación, estuviera mi hermana a mi lado, ella habría dicho o hecho algo para que sonriera. La extrañaba tanto, me hacia falta sobretodo en este día tan importante. Ella jamas pudo graduarse, pero estoy segura que lo habría hecho con honores, era la mejor de su clase.

Siempre que hay momentos como este es cuando me pregunto, ¿como habrá sido si no hubiera ocurrido aquel fatal accidente? ¿si no hubiera ido a ese viaje de verano con sus amigos?.

Lo primero que buscan mis ojos al sentir el aire azotar mi rostro es a una rubia de ojos verdes, y a una pelinegra de un metro sesenta - mis mejores amigas, por supuesto. No tardo en topar con ellas quienes esperan fuera del edificio ansiando verme. Chillamos, y sin pensarlo dos veces llego con los brazos abiertos hacia ellas. Llenas de felicidad comenzamos a dar saltos de pura emoción.

Por fin era la graduación, e íbamos juntas a la universidad, lo que teníamos años planeando. Claro que cada una se especializaría en su mayor sueño, pero vamos a vivir en el mismo apartamento, en una ciudad muy lejos de aquí. Ava iría a danza, mientras que Fernanda que es el cerebro del grupo, sera la mejor bióloga marina. En cuanto a mi, me esperaba el arte. Todo eso estaba a la vuelta de la esquina, que casi puedo tocarlo con la yema de mis dedos.

Una dolor en uno de mis brazos me regresa al presente y me obliga ha separarme de ambas. La mano de mi madre me zarandea unos instantes siseando entre dientes "comportate como una señorita", mientras mira por encima de su hombro asegurando que nadie - aparte de mis amigas- haya presenciado de aquel bochornoso momento. Encojo los hombros en una forma de disculpa a medida que me aleja de ellas, y nos adentramos al instituto.

Nos recibe en la puerta con una gran sonrisa la directora, estrecha la mano con mis padres y les da la bienvenida indicando hacia donde sera el evento. Mamá parece olvidar su enojo en ese corto lapso de tiempo, y devuelve muy cordial el saludo.&nbsp; De camino se detiene a saludar a los Villalba, su hija Ginebra se esta graduando al igual que yo. Aprovecho esa breve distracción para escabullirme dentro del auditorio que alberga una multitud de mas de quinientos alumnos que buscan llegar a su respectivo lugar. Y yo tengo que hacer lo mismo, ya que el evento esta a punto de comenzar, y tengo que encontrar mi asiento antes de que eso suceda.

Recorro la mitad del auditorio en búsqueda de la silla correspondiente. Solo tres filas quedan antes de dar con la marcada con la letra R, ahora solo falta dar con la butaca 22. A escasos centímetros de llegar la ubico, notando en el proceso que ambos lados están siendo ocupados por sus respectivos dueños. A mi izquierda estará una chica a la que desconozco, y supongo que ha de ser de otra clase. A la derecha un chico pelirrojo que también va en un curso distinto al mio, pero de este si se un poco mas de lo que me gustaría. Miles Rusbelt, he oído&nbsp; hablar un millar de cosas sobre el, de las cuales no estoy segura y de las que parece que un joven que lleva gafas no haría algo como eso, sera mejor no averiguarlo. A veces la ignorancia te ahorra muchos problemas innecesarios.

Dejo escapar el aire de los pulmones. Para acceder a mi asiento tengo que pasarle el culo por delante de sus narices. Y no me importaría la verdad, pero no me apetece en absoluto que mi madre viniese hacerme otro "recordatorio", de que debo comportarme. Es mi graduación, y mi objetivo es evitar cualquier cosa que intente arruinarlo. Asi que echar por la borda el esfuerzo realizado en años de estudio, no esta a discusión.

—¿Me permites pasar? — El pelirrojo tensa los brazos sobre su pecho al escuchar mi voz, rueda los ojos con exasperación. Una clara señal de la irritación que le causa tener que moverse — por favor — balbuceo por lo bajo.

A pesar de que suelta un molesto resoplo, se digna a posar su mirada sobre mi rostro. Automáticamente cambia su postura, recorriendo los pies hacia atrás, y la hostilidad que emanaba parece desvanecerse en un parpadeo. Y la intensidad del azul que reside en su iris parece traspasar a lo profundo de mis pensamientos. Bajo la cabeza intentando ocultar el rubor que se extiende por mis mejillas, y luchando por mantener la calma y la postura. Trago saliva.

El no se reprime en repasar mi cuerpo con la mirada, deteniéndose en partes claves, como las piernas, caderas y pecho. Se toma un minuto extra antes de volver a mi rostro.&nbsp; Parpadeo un par de veces provocando que una de sus comisuras se eleve en una sonrisa burlona.

Agua pasa por mi casa, cate de mi corazón...- Repito internamente hasta que noto lo estúpido que es.

—Si haces favor — susurra poniéndose en pie, dejando una escasa vía libre.

Intimidada titubeo unos segundos. Pero al final logro resolver y me armo de valor al pasar a su lado. Aunque la osadía me dura muy poco cuando noto su nariz demasiado cerca. Petrificada paso saliva con dureza, un escalofrío recorre los antebrazos hasta la base de la nuca mientras le escucho respirar el aroma que emana de mi cuello.

Reacciono en un segundo, y avanzo el par de pasos que me separaban de mi asiento. Expulso el aire que retenía sin darme cuenta, el movimiento en mis pulmones me delatan, sin embargo, mantengo la mirada al frente.

No estoy muy segura, pero me parece escuchar una pequeña risa de su parte mientras coge asiento a mi lado.

Sin saber muy bien que hacer, me quedo tamboreando los dedos sobre mi regazo, mientras observo como va llenándose el lugar de alumnos y sus padres. Un leve movimiento de su parte me tensa los músculos. De reojo observo a Miles removerse en su asiento al intentar introducir su mano en uno de los bolsillos de sus ajustados jeans. Saca una cajetilla de cigarrillos, y para mi sorpresa la extiende hacia mi dirección ofreciendo uno. Cabeceo rápidamente.

—No fumo...y creo que no deberías hacerlo tu tampoco — el encendedor con la llama ardiendo se queda suspendida en el aire, a solo centímetros del cigarrillo posado entre sus labios. Vira el mentón con una ceja arqueada, una mirada llena de curiosidad — hay un letrero en la entrada donde dice que esta prohibido hacerlo.

¿Porque no cierras la boca de una vez? - Grita mi subconsciente, obviamente alterada por mi repentina osadía.

—¡¿Hacer que?! — sin saber muy bien el porque, un calor se extiende sobre mis mejillas enrojeciendolas —Ya... — balbucea con dificultad debido a la obstrucción en su boca. Activa el encendedor de nuevo y rápidamente da una larga calada, resopla hacia un lado exhalando el humo.

Arrugo la nariz ante el olor a nicotina. Una risilla entre incrédula y burlona resuena a mi lado.

—¡Darlene! — A lo lejos veo a Wilson saludando con la mano, mientras acorta la distancia hacia aquí. El rubio se ve espectacular con aquella camisa y ese pantalón ajustado, se ha peinado y no puede verse mejor. Me dan ganas de lanzarme a sus brazos y comerlo a besos en este mismo instante — ¿me das permiso? — saliendo de la ensoñación me doy cuenta de que Wilson ya ha llegado a nuestro lado, y que Miles esta mirándole con disgusto.

Las orbitas se abren desmesuradamente en alerta. Cabeceo disimuladamente hacia el rubio que no me pone ni una pizca de atención en mi silenciosa advertencia, si no que incluso me sonrie de lado al lado.

—Estamos sentados alfabéticamente — balbucea con el cigarro entre los labios —¿no lo ves?

—No irías muy lejos, mi lugar es justo este — señala la silla de a lado — solo tienes que moverte un asiento y ya esta — justo el pelirrojo echa un vistazo hacia mi, pillándome mientras hago muecas. Rueda los ojos en fastidio.

Su pecho se infla y desinfla en un resoplido. No solo milagrosamente deja vivo a Wilson, si no que se levanta y le cambia el asiento. Este agradecido le palmea la espalda que de inmediato adopta una rigidez, cosa que el rubio parece no notar.

&gt;Hola — saluda aun sin borrar la sonrisa de su rostro.

—Hola — murmuro desviando la mirada hacia sus labios y devuelta a sus ojos. Se acerca lo justo para notar que estar por darme un beso que alcanzo a desviar y termina estampándose contra mi mejilla — mis padres están aquí —&nbsp; balbuceo entre dientes.

Se deja caer en el respaldo de la silla soltando un resoplido, cruza los brazos algo mosqueado.

—¿Porque no les dices de una vez que somos novios? — dice con un tono de cansancio.

—No se...deja que lo piense un segundo — chasqueo los dedos — tal vez porque tengo otro novio — mascullo con ironía. El pelirrojo que parecía mas interesado en otro cigarrillo que en nuestra charla, alza una ceja en mi dirección con una renovada curiosidad. Wilson bufa atrayendo mi atención nuevamente. Entiendo su frustración, porque yo en su lugar estaría igual, pero debe entender que no es tan fácil — ¿sabes lo que mi madre haría si se enterara de que no le amo? ¿de que pretendo terminar con el por que quiero a otro?

—¿Cual es el problema? — ¡En serio!, vamos a discutir otra vez por lo mismo. Sabe perfecto las consecuencias que esto atraería — si te echa de tu casa te vas conmigo — encoge los hombros con aire despreocupado.

—¿Estas de broma? — guarda silencio. ¡Joder, esta hablando en serio! — no puedes simplemente echar todo por la borda como asi, no me lo perdonaría — Esta vez soy yo la que resopla al verlo rodar los ojos — ¿te imaginas el trabajo que va a costar seguir en la universidad cuando vas a tener que trabajar para pagar un apartamento?. Trabajaría también por supuesto, pero seria muy complicado ha estas alturas cuando ya tienes la solución desde hace meses, esta decisión es impulsiva e inmadura.

—¿Inmadurez de quien?! — masculla con ojos fríos y distantes.

Abro la boca para responder, pero no logro decir nada, ya que la voz de la directora suena por los altavoces. Todo el mundo se coloca en sus respectivos lugares en silencio, poniendo su absoluta atención en la mujer parada en el podium. Aclara su garganta.

—Muy buenas tardes tengan todos ustedes, hoy en este día tan importante para cada uno de los presentes, ya sea como graduados, padres o profesores, que dieron su esfuerzo y sudor para que hoy estemos en este lugar, y a punto de iniciar uno de los eventos que me deja con mas satisfacción y nostalgia — hace una breve pausa — y es cuando veo aquellos chicos desordenados que llegaron, convertidos en hombres y mujeres que van a irse en busca de un buen futuro, me enorgullezco de cada uno, y con esto doy por inaugurado el evento, dejándoles con palabras de estos mismos chicos.

La multitud estalla en aplausos cuando Melisa Carranza camina hasta el podium.

Sin embargo, no puedo dejar de repasar nuestra pelea. Las constantes que hemos tenido, lo injusta que he sido todo este tiempo al pedirle que mantengamos lo nuestro en secreto. Pero no puedo hacer otra cosa, y dejarlo no es una opción, le amo.

Melisa se despide y le da la bienvenida a un chico, al cual tampoco escucho mucho. Le fallo a todo el mundo, incluso a ellos a quien se merecen toda mi atención. ¿Que rayos esta mal conmigo?.

Las risas de los demás me devuelven al presente y al final del discurso.

—Y ahora, cuando escuchen su nombre vengan a la plataforma a recoger su certificado — comunica tomando nuevamente la palabra, la directora.

Acto seguido empiezan a resonar por los altavoces los nombres. Y se va formando una fila de diez alumnos para subir por sus reconocimientos. Pasa un buen rato antes de escuchar el de Miles, Wilson, el mio y el de otros siete mas.

—Lo lamento — susurra Wilson por delante de mi — pero me tiene como un loco todo esto — hace un gesto de manos señalándonos — el tener que compartir a la mujer con la que estoy, con alguien que si puede besarla, abrazarla y demostrarle cuanto le importa sin miedo a no obtener la aprobación de sus padres es...realmente horrible, por que eres lo mas importante y ahora mismo quisiera gritarlo delante de todos sin importarme nada.

¿Que se supone que debería responder a eso?. Abro la boca, pero la cierro nuevamente, el nudo instalado en mi garganta me impide pronunciar palabra alguna. Y me quedo en la nada.

Wilson se aleja para ir por subir, le sigo unos pasos después. Los murmurios por parte de los presentes siseando una y otra vez lo mismo. ¡Felicidades! ¡Felicidades!. Ahora no me siento realmente contenta. Recibo un apretón de manos por lo menos de quince personas a las que les tengo que sonreír forzadamente antes de llegar a mi reconocimiento.

De vuelta a nuestros respectivos lugares seguimos a la espera de que finalice la entrega, y asi mismo comienza la de alumnos destacados. Por suerte no tenemos que esperar mucho tiempo.

—Ahora vamos a entregar los reconocimientos de los alumnos de mejor calidad — El profesor de literatura habla por el micrófono — El alumno con mayor asistencia y compromiso es para Darlene Ross — todo el mundo estalla en aplausos. Me incorporo para ir por el.

—No te vayas — me susurra una vez que estoy allí nuevamente, Martha, la profesora de matemáticas quien me hace entrega de un documento en dorado. Me coloco donde me indica con dedo.

Observo a Fernanda recibiendo el suyo por ser la mejor calificación de la generación, y por ganar tres premios a mejor conocimiento entre institutos. Un tal Augusto por otorgar dos años consecutivos el premio de ingeniería para la escuela. Y asi van desfilando nueve compañeros mas. Falta solo uno, justo el que hace bombear mi&nbsp; corazón con suma rapidez.

—Por ultimo queremos hacer un reconocimiento especial al alumno con mas premios de arte ganados en la historia del Instituto, y es para: Darlene Ross — todos aplauden nuevamente.

A lo lejos busco a mis padres, y la sonrisa se me cae ante la intensa mirada de mi progenitora, quien tiene los labios fruncidos. Pero no es la única persona que me mira mas haya de la alegría. Noto a lo lejos unos ojos azules de ceño fruncido, Miles.

—Ve — recibo un leve empujón por parte de mi amiga que aplaude orgullosa.

Observo a Ava chillar desde su lugar, mientras camino a recibir el titulo con la sonrisa devuelta. El flash me ciega por un segundo, el periodista escolar nos moldea a su gusto y comienza a capturar todo en su cámara. Todos mostramos nuestros reconocimientos dorados con una sonrisa un par de relámpagos mas.

La voz de la directora suena en el altavoz, deseando a los graduados éxito y terminando el evento. Justo los gorros se alzan al aire entre gritos eufóricos. Ava llega con nosotras y coge el mio - despeinándome en el proceso - para arrojarlo al igual que hizo con el suyo.

—Tengo que irme — Murmuro observando a mis padres — mamá ha organizado una comida para celebrar y...ella nunca hace algo asi.

Ambas asienten comprensivas. Las miro con lágrimas en los ojos, y con una sonrisa en los labios. Volveré ha ver terminando las vacaciones, una semana antes de entrar a la universidad. Ellas se van de vacaciones a una isla. Por mi parte me quedo en casa, saliendo seguramente con mi supuesto novio.

—Esta bien — me envuelve en un abrazo — no te olvides de nosotras y piensa lo del viaje, sera divertido si decides ir — Brooke añade con nostalgia, Ava se limita a derramar unas lágrimas y unirse al acto extendiendo sus brazos que rodean los nuestros.

—Sabes que mi madre se volvería loca si lo menciono si quiera, pero prometo llamarles a diario para que me cuenten todo.

Un agarre en mi cintura me obliga a soltarles. Wilson me recibe con una enorme sonrisa, en esta ocasión no puedo mas y me dejo envolver por su calidez, acurrucando mi cabeza en su pecho. Pasa su pulgar limpiando cualquier rastro de lágrimas sobre mis mejillas Elevo la cabeza para decirle lo importante que es y lo que significa, cuando soy interrumpida por sus padres, que sonrientes vienen a felicitarle.

Sin poder despedirme, me alejo hasta llegar con mis progenitores.

—¿Que ha pasado acá Darla? — dice con los dientes apretados por el disgusto —
creí que ganarías el mejor desempeño académico.

—Fui de los mejores promedios, simplemente Brooke es mejor que yo — justifico.

—Todos son mejor que tu — balbucea dándome la espalda y alejándose.

Mi padre es quien me envuelve en modo de consuelo con sus brazos. Me lleva hasta la salida donde el coche yace fuera y con la puerta abierta, mamá ya ha entrado. Y vagamente me pregunto, ¿por que no puede ver todos mis demás&nbsp; logros? Soy mas que un promedio.

Una extraña sensación me obliga a echar un vistazo antes de abordar el vehículo. Miles esta afuera soltando humo por la boca mientras me observa fijamente. Desvío la mirada.&nbsp;

Mas tarde llegamos a "France", un costoso restaurante de comida Italiana, el favorito de mi madre. Ella ha reservado previamente un lugar para festejar mi graduación. Sin embargo me parece que se ha arrepentido todo el camino por ello.

A lo lejos noto en una de las mesas al fondo una familiar mata rubia. ¿Que hace aquí, Byron y su familia?. Frunzo el ceño ante las dudas, que se disipan a medida que avanzamos hacia ellos. De reojo contemplo a mi madre que sonrie. Por supuesto, ella lo ha planeado todo.

—Lamento tanto el retraso, pero salir fue un caos — dice saludando con besos en ambas mejillas.

—Descuida Jannet, lo importantes es que llegaron bien.

—Hola Ginebra, muchas felicidades — mi madre le da un leve abrazo.

—Gracias, señora Ross.

Jannet viene hacia mi y me felicita en un incomodo abrazo, o al menos lo fue para mi. Acto seguido me suelta para dejarle espacio a su esposo Jeff, quien después de un par de besos en las mejillas va directo a darle un apretón de manos a mi padre.
Un escalofrío me recorre al sentir un par de dedos rodeando mi cintura.

—¿Como estas hermosa? — deja un casto beso sobre mis labios.

Abro la boca para responder, pero justo nuestras miradas chocan. Wilson se inmóvil a mitad del lugar. Valeria sigue su mirada para dar con lo que ha dejado a su hermano atónito, dando asi conmigo y el brazo envolviendo mi cuerpo. Menea la cabeza, y coje del codo a su hermano llevándole a una mesa lejos de nosotros.

¿Esto no puede estar pasando?

~.~


Creo que este capitulo quedo muy largo, pero me gusta tal cual, lo he reescrito no se cuantas veces, que por fin estoy satisfecha con el resultado. Ustedes que opinan, ¿les agrada la nueva historia?.


Recuerden que siempre muy agradecida por dejar sus votos y comentarios.


En una ocasión me toco presenciar en un viejo letrero, un anuncio sobre una persona que estaba desaparecida. No era la primera vez que ocurría algo así, incluso es algo común hoy en día. Pero...algo en ello me causo un sentimiento, escalofrío. La chica tenia mi edad, y el lugar en donde fue vista por ultima vez, no estaba muy lejos de mi hogar.

Me preguntaba ¿Que le habría pasado? ¿Sí estaba viva?. Lo mas probable era que no, había pasado mas de un año del suceso. Y la búsqueda parecía a punto de terminar. 

Y de una manera loca e inesperada me encontré dado vueltas al asunto, cuestionando millones de cosas al respecto. ¿Que es lo que haría, si alguna vez me encontraba en una circunstancia así?. Fue tan absurdo que en cuanto reaccione, reí. Cayendo en la conclusión que la mayoría llega: las probabilidades de que me suceda a mi son del 0.001%.

Se suponía que era imposible, nulo e improbable. Pero, ocurrió. Fui esa persona de un millón, había sido secuestrada. Y aun no conocía la respuesta, ¿que hacer?

                &lt;ÉL&gt; 

La vida nunca fácil para mi, pero tampoco diría que fue difícil del todo. Al final de cuentas, cosas terribles le pasaban a todo el mundo. La diferencia es que pocos elegían manejarlo de la manera que yo lo hice. Harto de las circunstancias llegue a una  conclusión, ser él que tomara y dejar de ser al que le quitaban. 

Con forme fueron avanzando los años, algunas personas que quería me habían dejado durante el recorrido, y aquello no había hecho otra cosa que fortalecerme de algún modo. Decidido a ser un guerrero, me forje metas, ser un hombre capaz de anteponer  cualquier cosa, cualquiera con tal de convertirme en él mejor. Mejor en lo que hacia; mas bien, en lo que había elegido hacer. Un traficante.

Sin embargo, nada me habría preparado para lo que vendría mas a delante. El destino iba proclamarse vencedor.

Esa tarde lluviosa marco irreversiblemente mi futuro.
Aquel inmenso dolor en mi pecho ardía desgarrándome por dentro, mis decisiones eran las culpables. Y la consecuencia fue perderla a ella. La mujer mas pura que se cruzo en mi camino, y a la que tanto daño le había hecho. La amaba, lo supe en ese instante donde su mirada conecto - por unos segundos -con la mia. 

Se veía estupenda a pesar de que su cabello era un desastre a causa de la lluvia, y que sus labios lucían un matiz morado por el frío. Le castañeban los dientes, pero aun así sonreía rebosante con las mejillas encendidas. Estaba mas vivaz que nunca. No podía dejar de mirarla embobado, me permití un segundo más, uno antes de cerrar los ojos y guardar aquella imagen en mi mente para siempre. 

¿Quien diría que aquella ocasión, sería la ultima vez en la que mis ojos la verían?

                  ∆∆

¿Donde rayos estaba? ¿Porque dolía tanto mi cabeza?

A mi alrededor todo estaba en penumbras. Totalmente confundida de lo que sucedía comencé a asustarme. Los recuerdos llegan como flashes en mi memoria. El baile, el secuestro, la huida, todo era una gran bola llena de confusión, es como si el cerebro se negara a juntar las piezas del puzzle.

Me lleve la mano a la cien en un intento por calmar el vértigo. Los vellos se me erizan en alerta al percibir un olor que inunda por completo mis fosas nasales, ¿Perfume?, por supuesto que lo era, y no uno cualquiera, uno masculino. Lo que me indicaba que posiblemente no estaba sola en la habitación - pero seras tonta, es obvio que alguien mas esta aquí.

Observe hacia todos lados buscando al dueño de ese agradable aroma, estaba algo abrumada -¿has dicho agradable?. -Debía estar completamente loca.

Mis ojos captaron por fin un brillo a unos centímetros de mi, por inercia no quite la vista del lugar, como si fuera un cordero indefenso, -era uno. Un resoplido me confirmo las sospechas. De pronto un color rojo vivo ilumino un rostro por algunos segundos, era un cigarrillo y cada vez que daba una calada este se avivaba dejando que viera un poco mas de él.

—¿Que hago aquí? pensé que me llevarían a casa.

—Estas en casa — habla ronco.

—¡Esta no es mi casa! — grite al borde de la histeria.

—Jamas dije que seria la tuya — escuche las patas de una silla rechinar, se incorporaba. Los pasos de él me alertaron, solte un soplido al notar que no venian hacia mi. La puerta se abrió dejándome ver solo una sombra y antes de que pudiera replicar añadió — Mi vida te la debo a ti, quién sin querer me has dado la oportunidad de defenderla, pero aquello no te hará libre, aun eres prisionera, Mi Prisionera — dicho aquello se marcho dejándome confusa y asustada. 

Narrador ...

El salio de aquella habitación con sus palabras sopesando en su conciencia, pero ya no había vuelta atrás, estaba dispuesto a hacerlo pues aquello era una promesa y el cumplía cada una de ellas. Caminaba tarariando palabras sin sentido...unas que inventaba conforme pasaba por el pasillo.

"Serás aquella hermosa flor robada del campo, soló para ser admirada por un lapso corto de tiempo, uno que valdría la pena por tener la oportunidad de verse reflejado en el brillo de esos ojos, esos que avisaban el caos que nos envolvería a ambos, que pondría al mundo de cabeza y dejaría al borde los sentimientos con vista fija al abismo sin fondo, uno que llegaría al vacío de lo oscuro".

Sabia lo que significaba aquello,  la guerra. Una que estaba pausada, hasta aquel momento en el que hizo su aparición una bella mujer. 


3 de Septiembre de 2018 a las 02:54 4 Reporte Insertar 2
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Mila Donato Mila Donato
Hola, Dary. He visto tu novela como promoción para ser leída y debo felicitarte por un gran trabajo. Me encantaría poder ayudarte en algunas faltas ortográficas que son muy comunes de realizar, como por ejemplo: el uso del guión largo (—). Estaré leyendo y tomándote algunas notas para que puedas realizar una edición en el futuro. ¡Espero que tengas un lindo día!
5 de Noviembre de 2018 a las 12:26

  • Daryana I Daryana I
    Muchas gracias, por supuesto que me gustaría tu ayuda. 5 de Noviembre de 2018 a las 15:08
Jackie Inkspired Blogger Jackie Inkspired Blogger
¡Hola! Tu historia ha sido revisada por el equipo editorial de Inkspired. ¡Enhorabuena! La hemos dejado en estado En Revisión, ya que aún creemos que puedes corregir ciertos errores ortográficos. Una vez que lo hagas, procederemos a revisarla de nuevo y ponerla en Verificada. Esto te dará más alcance entre los lectores. :) Ánimo y feliz escritura.
1 de Octubre de 2018 a las 01:59

  • Daryana I Daryana I
    Muchas gracias, lo haré ;) 1 de Octubre de 2018 a las 15:38
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