Desafiando a las estrellas Seguir historia

mariabranwell Maria B

Visión lleva dos vidas en una: un androide vengador cuando el mundo lo necesita y un humano normal en el resto del tiempo. Su vida como Víctor Shade es monótona y tranquila, simplemente preocupándose de que nadie descubra su secreto. Todo cambiará cuando conozca a Wanda Maximoff, una joven cuyo destino está más enlazado al suyo de lo que él podría presentir. Existen los Vengadores, pero Wanda y Pietro no lo son. Ellos nunca se sometieron a los experimentos ni tampoco tienen poderes. Y son mayores que en las películas. Pareja principal: ScarletVision.


Fanfiction Películas No para niños menores de 13.

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Capítulo 1

Visión sabía que los humanos le tenían miedo, y era lógico teniendo en cuenta que era un ser extraño, un robot. Lo que ellos no sabían era que Visión no pretendía hacer daño a nadie, sino que solo quería encajar en el mundo.

Con ese objetivo en mente se había dedicado a experimentar con los poderes que la gema de su frente le otorgaba. Aparte de conectarse a diferentes aparatos y modular la densidad de su cuerpo, entre otras cosas, descubrió que podía transformarse en humano. Al principio le había costado mucho esfuerzo mantener esa apariencia, pero con el paso del tiempo había logrado controlarlo. Ya no tenía que dedicar a ello toda su energía, sino que fluía de manera natural.

Con esa nueva apariencia no daba miedo a los humanos, e incluso descubrió que podía tener una vida normal. Gracias a Tony había conseguido su identidad falsa como Víctor Shade, con la que podía caminar por la calle e ir a trabajar como si fuera una persona normal.

En el fondo de su corazón había una huella de esperanza que le decía que algún día dejaría de usar esa máscara, pero su lado racional siempre lo devolvía a la realidad. Eso era imposible, nadie que no perteneciera a su equipo de Vengadores lo aceptaría nunca.

Tony había sugerido que Víctor podría trabajar en su empresa, o quizá hacerse una carrera como matemático debido a su inteligencia superior a la de un humano medio, pero este se había negado. No podía hacerse una carrera pública, puesto que investigarían sobre él y se darían cuenta de que no era realmente quién decía ser. Y con respecto a trabajar con Tony, si que se lo había planteado, pero finalmente se negó. No quería abusar de su amabilidad, y tampoco veía mucho sentido a trabajar en una empresa de Energías Renovables. Por mucho que los humanos quisieran salvar su planeta, Visión sabía que el mundo ya estaba condenado.

Como alternativa a todo ello, había abierto su propia tienda de informática. Gracias a sus habilidades mentales podía acceder a cualquier máquina y arreglar cualquier problema. También se había documentado sobre el tema e incluso había realizado algún que otro cursillo, aunque no había sido del todo necesario. Había insistido en pagarle a Tony el dinero invertido en su pequeño proyecto, pero este se había negado en redondo, alegando que ganaba lo suficiente como para que Víctor ni siquiera tuviera que trabajar.

Quizá, como decía Tony, fuera absurdo que Visión quisiera llevar una vida humana, pero él era feliz así. Como vengador, ayudaba a retrasar la destrucción que azotaría el mundo tarde o temprano, mientras que como humano, ayudaba a las pobres almas que no tenían ni idea de que hacer con sus ordenadores desastrosos.

Normalmente atendía a los clientes en su propia tienda, pero ese día había recibido una petición de ayuda de un colegio de las afueras la ciudad. No era que le molestara tener que moverse de un lado a otro, pero era raro salir de su zona de confort de esa manera.

Una de las partes que no aceptaba de su vida humana era tener que conducir, así que optaba por trasladarse a todas partes en una bicicleta que le había regalado Steve hacia unos meses. Le agradaba la sensación de ver la ciudad en todo su esplendor mientras iba en su transporte personal. Podía haber ido volando, claro, pero hubiera sido exponerse de manera innecesaria.

Llegó al colegio bastante más temprano de lo acordado, aunque esperaba que no fuera un problema. De hecho, estaba seguro que a los humanos les gustaban las personas puntuales. En el lugar había tanto silencio que suponía que todos los alumnos estaban en las aulas, afortunadamente para él, ya que los niños pequeños lo ponían nervioso. No tenía la capacidad suficiente para poder socializar con un niño humano, lo que en ocasiones era un problema.

Caminó por los pasillos hasta dar con secretaría, donde suponía que podrían ayudarlo a dar con el director, que era quien lo había citado. Allí encontró a una anciana leyendo una revista tranquilamente. Tosió para llamar su atención, pero esta siguió ignorándolo.

-Buenos días, señora- Dijo con amabilidad, consiguiendo que la anciana lo mirara al fin -Soy Víctor Shade. He sido citado aquí por un problema informático, pero no sé dónde dirigirme -Inquirió algo nervioso.

-¿El informático? ¡Claro, el director le está esperando! Sube por las escaleras a la segunda planta, camina hacia la izquierda y verás su despacho.

Víctor asintió y agradeció su amabilidad. Después se dirigió hacia donde le había indicado la señora, hasta que una extraña melodía lo detuvo en su camino. Reconocía que era la canción de titanic, ya que había visto la película, y le sorprendía escucharla en un colegio. Como vio que iba bien de tiempo, decidió seguir su impulso y curiosear.

Con mucho sigilo se acercó a la sala de la cual procedía la música. La puerta estaba entreabierta, así que pudo apreciar el interior: era una especie de despacho, con una mesa enorme de caoba y varias sillas rodeándola. Las paredes estaban llenas de dibujos infantiles y había varias estanterías repletas de figuras de cerámica y muñecos. Encima del escritorio había una mujer sentada tocando la guitarra.

Visión podía darse cuenta de que la chica era preciosa, pero no fue eso lo que lo cautivó, sino la emoción que tenía en el rostro conforme sus dedos se movían por las cuerdas del instrumento. Él había estudiado arte y escuchado música antes, pero nunca había visto a nadie con esa pasión en su mirada. Se quedó un rato mirando e ignorando la parte racional que le pedía moverse de ahí, hasta que la chica dejó de tocar y levantó la vista, cruzando sus miradas al instante.

Sintiéndose descubierto echó a andar rápidamente, arrepentido de haberse detenido en su camino.

-¡Eh, espera!- Le gritó la chica yendo tras él, haciéndole detenerse en el acto -¿Quién es usted?

Visión se percató de que su acento era extraño, lo que indicaba que no era de allí.

-Lamento haber sido indiscreto- Se disculpó. Estaba seguro de que si hubiera sido humano su rostro hubiera delatado su vergüenza -Estoy buscando el despacho del director. Soy informático. He sido citado aquí por un problema técnico.

La muchacha relajó su expresión considerablemente, comprendiendo.

-¡Oh, claro! Se me había olvidado. Aunque llega usted pronto- Dijo mirando la hora de su reloj- No importa, vamos. Lo acompaño. Soy Wanda Maximoff, por cierto, encantada.

-Encantado, señorita Maximoff- Respondió él. No podía negar que estaba agradecido con ella por ayudarle a ubicarse, además de relajado al ver que no le guardaba ningún rencor tras haberlo pillado curioseando -Yo soy Víctor Shade.

Wanda le hizo un gesto para que caminara junto a ella, e incluso le sonrió.

-¿Estaba usted tocando titanic?- Preguntó intentando crear un tema de conversación mientras subían las escaleras -He visto esa película, aunque científicamente hablando no es nada creíble el hundimiento del barco. De hecho, es imposible que ocurriera así- Reflexionó, calculando las probabilidades.

-Es posible, pero la banda sonora es preciosa- Respondió Wanda soltando una suave carcajada -Y por favor, llámame solo Wanda, tutéame. No soy una profesional, ni nada similar, solo estaba practicando un poco para mis sesiones con los niños. A veces los psicólogos escolares tenemos que buscar alternativas para que nos hagan caso- Rió de nuevo.

-Oh, en ese caso yo debería ser solo Víctor- Señaló -Y debo decirte que el tuyo es un buen oficio, señorita Wanda. Creo que la base del comportamiento humano reside en la infancia. Debes saber que tienes una gran misión por delante.

-No sé si eso me anima mucho- Bromeó -Pero gracias, Víctor. Hago lo que puedo por esos niños.

Siguieron caminando en silencio, hasta que por fin llegaron al despacho. Wanda le advirtió que el director podía ser un poco insufrible, pero Visión le restó importancia. Al fin y al cabo, él estaba acostumbrado a tratar con humanos así.

Una vez que Wanda se marchó, Visión entró al despacho y volvió a enfocarse en su trabajo. Tal y como ella había avisado, el director era un hombre algo complicado, y no solo eso, sino que pretendió decirle como tenía que realizar su trabajo. Visión suspiró y se comportó de manera educada, sin perder los nervios. Una de las cosas que lo caracterizaban era su infinita paciencia.

Afortunadamente, no fue un trabajo muy complicado de resolver. El ordenador central había pillado un fuerte virus, y al estar conectados todos en una misma señal, el resto de ordenadores habían sido infectados. Visión fingió realizar el formateo con el teclado, aunque lo hizo verdaderamente con su mente.

Una vez que terminó el trabajo volvieron al despacho, donde el director le dio un sobre con menos del dinero acordado, alegando que si había tardado tan poco en arreglarlo era porque no había sido un problema difícil, y que si pensaba timarlo llamaría a la policía.

Visión estaba acostumbrado a que lo trataran mal, pero que lo acusaran de timar a alguien eran palabras mayores que no estaba dispuesto a soportar. Educadamente le dijo al director que no volviera a contar con sus servicios, y se marchó para no indignarse más.

Volvió a cruzarse con Wanda mientras iba a la salida. En esta ocasión la muchacha iba acompañada de un niño que tenía el ojo hinchado y lloraba. Visión suponía que se había peleado, cosa curiosa, ya que parecía demasiado pequeño como para meterse en problemas.

-¿Qué tal ha ido?- Preguntó ella, visiblemente nerviosa.

-El problema era un virus que había infectado la placa central y se había expandido al resto de ordenadores. Pero ya lo he solucionado -Explicó él, sin poder evitar manifestar su disgusto - Gracias por su interés.

-¿Y el señor Smith se ha comportado bien?- Inquirió Wanda, aunque temía que ya sabía la respuesta.

-Su actitud ha sido correcta. Aunque me ha pagado menos del doble del importe económico acordado. Eso no es importante en realidad, pero no me ha agradado cuando me ha acusado de timador. Yo no soy un mentiroso.

-¿Cómo?- Wanda lanzó un grito ahogado, y Visión vio como el niño miraba a Wanda con sorpresa -¡Eso es injusto! ¿Qué ejemplo vamos a darle a los niños si nuestro director se comporta de esta manera?

-Señorita Maximoff, no se preocupe- Intentó tranquilizarla -Estoy acostumbrado a que los humanos no valoren el trabajo ajeno.

-Aún así, es muy injusto- Siguió quejándose ella, pensando en la cantidad de veces que su jefe se aprovechaba de las buenas personas -Deberías denunciarlo, las cosas no pueden quedar así.

-No deseo problemas, señorita- Explicó Visión -Prefiero dejarlo estar. Me retiro ya, si me disculpa. Adiós pequeño humano- Se despidió, ganándose otra mirada extrañada del niño, que al menos ya había dejado de llorar, pendiente a la conversación de los adultos.

Wanda no parecía muy convencida, pero terminó asintiendo.

-De acuerdo...adiós entonces- Se despidió -Supongo que no volverás por aquí...

-Lo dudo mucho, señorita. Aunque ha sido un gusto conocerla- Dijo amablemente.

Estaba a punto de marcharse cuando ella lo detuvo.

-¡Espera!- Lo llamó, haciéndolo darse la vuelta. Se sacó una pequeña tarjeta del bolsillo y se la tendió -Si te ha gustado mi espectáculo con la guitarra, la semana que viene participio en un concierto benéfico para luchar contra la pobreza infantil. Solo tienes que traer alimentos y venir disfrazado- Sonrió -Ahí tienes los datos de todo.

Visión tomó la tarjeta y asintió, sonriendo también. Nunca nadie fuera del equipo lo había invitado a una fiesta. Aunque le parecía irónico que tuviera que ir disfrazado, ya que él iba así todos los días.


29 de Agosto de 2018 a las 21:13 0 Reporte Insertar 3
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