Cuestión de orden Seguir historia

flavii_mb Flavia M.

El intendente insta al inspector a encontrar el responsable de un suceso escandaloso. Tiene una idea muy formada de su adversario y el inspector teme advertirle de lo contrario...


Drama Todo público.

#Investigación-Drama-Rebelión-LasCosasNoSonComoParecen
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Estereotipos...

¿Sabe qué hace a este hombre realmente peligroso Inspector? —inquirió el Intendente, mientras sacudía un líquido ámbar en la botella de cristal con una mano y con la otra daba vuelta un pequeño vaso que estaba en una mesita. Había un tono de amenaza oculto en la inocente pregunta y en la suavidad de su voz, por lo que el inspector permaneció callado e incómodo en su asiento frente al escritorio —. ¿No?

El hombre sonrió con sorna.

Bueno…cualquiera diría que es porque sus pensamientos están en conflicto con la norma…pero no…los hombres que solo piensan y no hacen nada más que eso realmente no deben preocuparnos… no… son aquellos que hacen algo con eso que piensan… como en este caso… los que agregan una nota de caos al orden que con tanto esfuerzo hemos construido. ¿No lo cree?”

El Inspector asintió por inercia. Evitaba cualquier posible contacto visual directo con el intendente. Los ojos caoba le intimidaban demasiado. Se concentró más en sus manos agarradas debajo del escritorio o en la ventana detrás de la figura regordeta, donde la tarde daba paso a la noche con velocidad.

Más peligroso aún… —continuó—, aquellos cuyas ideas se esparcen como plagas en la cabeza de otros e instalan una duda. La duda es la plaga de nuestro orden… Sí, Inspector… Este hombre es peligroso, no porque tiene ideas… sino porque las convirtió en palabras que hicieron resonancia en otros que quizá pensaban lo mismo en lo más profundo de su ser pero no eran lo suficientemente valientes como para decirlas. ¿Sabe en que lo convierte? En un líder, Inspector y eso es un grave problema…

El Intendente le dio la espalda claramente ofuscado y guardó silencio. Apoyó el brazo en la ventana absorto en sus pensamientos, mientras observaba como la ciudad disminuía su movimiento a la vez que llegaba la hora del toque de queda. Se podía notar como los que caminaban, lo hacían nerviosos con pasos ligeros mirando sus relojes con insistencia.

Es un hombre de pocas palabras Inspector —comentó de golpe mientras se giraba para mirarlo, haciendo que el visitante diera un salto—. Diga algo… — instó.

Pero el Inspector no respondió enseguida. Buscaba las palabras adecuadas.

Estamos haciendo lo posible por encontrar al responsable del mensaje sedicioso, y tenemos pistas firmes de…

Inspector —Le interrumpió con claro desdén—. No lo traje hasta aquí para escuchar sus excusas. Hace ya una semana del hecho, la gente no para de hablar del mismo, están impacientes, nerviosos. Necesito acciones concretas, que sirva de ejemplo para todos a quienes se le ocurra alterar nuestra nación. De otra forma tendré que tomar yo una medida…

—Si señor —masculló el inspector estremeciéndose ante el dejo de amenaza detrás del último comentario.

…ese hombre tiene que ser aprendido y enjuiciado por incitar rebelión y violencia en contra de las buenas costumbres. No quiero que nadie en su división descanse hasta que eso suceda…

Si señor…

…se le garantizará cualquier apoyo extra que necesite si así lo desea, pero quiero resultados.

Si señor.

Volvieron a sumirse en silencio. Ambos estudiaban la expresión del otro como si hubiese algo oculto detrás de sus miradas. La del Intendente severa y amenazante. La del Inspector con falsa serenidad.

Se preguntaba si era adecuado compartir los últimos datos de la investigación en ese momento pero, debido a la interrupción anterior cuando se dispuso hacerlo, prefirió dejarlo para cuando fueran confirmados como verdaderos. Ni el mismo lo creía de todas formas.

Creo que es un hombre muy capaz inspector — concluyó como si leyera sus pensamientos —, confío en que la próxima vez que regrese será para que lo felicite por su gran trabajo.

Una gran sonrisa falsa se asomó en su rostro a la vez que tomaba un sorbo del líquido ámbar y se sentaba detrás del escritorio lleno de cosas innecesarias. Por primera vez el Inspector notó su baja estatura, compensada por un ego inmenso oculto en argumentos falaces. Sin embargo no le quedó observando por mucho rato ya que captó el final de la reunión al instante y se paró como un resorte. Se movió hacia la puerta con pasos rápidos y con la mano estirada hacia el pestillo. Sentía alivio de su corta visita a la residencia, pero tenía la necesidad de decir una cosa más.

Por unos momentos deliberó sobre algo inmóvil. Giró de nuevo hacia el Intendente que pretendía ignorarlo, concentrado en papeles oficiales.

“Quizá deba prepararlo” pensó el inspector, “mejor evitar otro escándalo como el de aquella mañana en que el sujeto arruinó su presentación. Es más complicado de lo que le parece. De seguro espera un rival sencillo, un mero hombre con mucho coraje, pero sus fuentes le advertían lo contrario, aquella persona no era lo que todos se imaginaban.”

Señor…solo una cosa —titubeó el Inspector.

Mmm —gruñó, levantando la vista.

¿Qué le hace pensar que quién está detrás de este hecho sea, en efecto, un hombre?

Y sin más se retiró del despacho, dejando a un estupefacto Intendente a solas. Las sirenas que avisaban el inicio del toque de queda resonaron en la habitación; auguraban una noche en vilo...

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28 de Agosto de 2018 a las 14:16 1 Reporte Insertar 1
Fin

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Nacho Alemán Nacho Alemán
Buen relato, como es habitual en ti. Sería necesario que lo sometieses a una buena revisión de gramática y ortografía para que luzca en todo su esplendor.
15 de Febrero de 2019 a las 06:19
~