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La tarde tocaba a su fin y daba paso a lo que parecía iba a ser una apacible noche en la zona centro de la ciudad de Barakien. Aunque ya no hubiese luz natural, los miles de neones, carteles luminosos y cientos de pantallas, hacían que los barrios cobrasen vida incluso mucho después de ponerse el Astro Rey. Por desgracia, la luz y la suerte no están de tu lado cuando no eres un simple ser humano. Hacía miles de años que el mundo se encontraba dividido por una gran barrera que protegía ambas partes. "Un tratado de paz", fue como muchos describieron este hecho y, a pesar de la controversia, tanto los humanos como las criaturas pertenecientes al otro lado de la brecha pudieron prosperar. "Es por el bien común" "Las decisiones tajantes tienden a ser las mas acertadas en situaciones límites..." o al menos eso decían. Palabras que a día de hoy eran llevadas por el viento y tan solo permanecían en la mente de aquellos que con dificultad conseguían recordarlas. "La ignorancia no ha de ser negativa en todos sus aspectos". Muchos preferían que las generaciones futuras no supiesen de lo ocurrido; vivir sin conocer demostraba ser mucho mas liberador y en buena parte, sencillo, que hacerlo de otro modo. Tal vez fuese mejor así. Tal vez olvidar los restos de un pasado no tan lejano fuese la solución a una vida angustiosa.

La apacible noche se vio rota por un alarmante grito al que le siguió el sonido de pasos apresurados. Un grupo de hombres vestidos con ropas oscuras formaban lo que parecía ser un perímetro de vigilancia. No hubo explicaciones ni ningún tipo de aclaración, estaba claro que no eran fuerzas de la seguridad comunes y no les importaba lo mas mínimo lo que pudiesen preguntar los civiles; en esos momentos estaban metidos de lleno en la que fuese su misión aquel día.

'Gra.. gra.. kk' -de su garganta tan solo escapaban unos guturales hilos de sonido, sin sentido alguno. Aquella cosa había sido perseguida durante horas y horas, y el sabor a sangre en su boca, el retumbar de su corazón en los oídos, sumados a una respiración agitada no eran buena señal. El agotamiento de aquella criatura era tal que sabía de sobra que aquellos tipos darían con ella en cuestión de minutos si se le ocurría salir de su improvisado refugio. Se encontraba agazapada en la terraza de uno de los pisos que parecía formar parte de un bloque de viviendas.

La noche le amparaba hasta cierto punto. Cualquiera se habria dado cuenta de que aquella criatura era incapaz de ver. Sus ojos estaban sellados.

Arrastró su tembloroso cuerpo hacia la cristalera, donde se vio forzada a armar un pequeño estruendo para pasar al interior. Hacía frío y las puertas de la terraza estaban cerradas. Una acción desesperada por su parte, pero no podía permanecer más tiempo ahí fuera. Se apresuró a esconderse aun consciente de que aquella casa estaba habitada. Por muy agudos que sus sentidos fuesen, no iban a serle de ninguna utilidad si daban con ella. Retraída sobre sus patas en lo que parecía ser una estancia amplia, permaneció inmovil y al acecho. El tiempo pasaba.

~

Caëri rebañó lo que quedaba en su cuenco sin apartar ni un segundo la vista de la pantalla. Su programa favorito había sido interrumpido súbitamente por la inconfundible sintonía de las noticias, y aquel no parecía un anuncio cualquiera. Estaba en todos los canales. Se acercó al televisor y subió el volumen en un intento exagerado de absorber cada palabra que pronunciase el presentador, sintiendo como la curiosidad se apoderaba de su cuerpo rápidamente.

"Últimas noticias, una criatura sin identificar ha sido avistada más allá de la frontera y actualmente se cree que ronda el centro de Barakien. A pesar de la intensa persecución por parte de las autoridades se recomienda no salir a la calle y asegurar puertas y ventanas. Desconocemos las intenciones del ente pero se le considera potencialmente peligroso. Aún no contamos con una descripción detallada, seguiremos informando. Buenas noches." Aquel anuncio terminó tan fortuitamente como había empezado, y las palabras de aquel hombre parecieron difuminarse en el eco del ahora carente de interés concurso de talentos. En 18 años no se había retransmitido algo como aquello. Caëri casi dudó de que no hubiese sido producto de su imaginación. Sumida profundamente en sus pensamientos, recogió la mesa y apagó la televisión.

Aquella noche parecía tornarse más fría e inhóspita por momentos, y mientras las luces de los edificios vecinos se apagaban una por una ella se apresuró a lavarse los dientes y cepillarse su larga y oscura melena. Sabía que al día siguiente aquello se transformaría en un cotilleo imposible de detener, viajando de boca en boca cada vez un poco más grande; un poco más exagerado, hasta dar varias vueltas por toda la universidad. Se metió en la cama con la cabeza llena de ideas y el corazón aún acelerado. Para cuándo consiguió dormirse, el estruendo de lo que parecía el ventanal de la terraza rompiéndose en mil pedazos hizo que se incorporara con un movimiento brusco.


22 de Agosto de 2018 a las 11:27 2 Reporte Insertar 3
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Tinta AMG Tinta AMG
¡Por favor, continúa! Hasta ahora me ha encantado, y estoy segura de que a otras personas también. Muy buena narración, saludos desde Italia :*
22 de Agosto de 2018 a las 14:10

  • Shino Kurara Shino Kurara
    ¡Muchísima gracias por tu apoyo! Significa un montón, saludos desde España :) 22 de Agosto de 2018 a las 20:44
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