El día que Diana Van Hoorde cogió e hacha Seguir historia

koudelka81 Isaac Koudelka

Diana vive su más hórrida pesadilla junto a su novio Elton cuando descubre que su tío fue asesinado. ¿Podrán ellos descubrir al asesino antes de que él venga por Elton?


Horror Horror adolescente Sólo para mayores de 18.

#sobrenatural #378 #ficcion
0
4935 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los martes
tiempo de lectura
AA Compartir

Bienvenida

¿Saben? Normalmente la pregunta más frecuente que muchos de ustedes suelen hacerme es:
¿De dónde consigues las ideas para tus historias?
Y para contestarles rápidamente, siempre recurro a las tres únicas respuestas que en ese instante me vienen a la mente; como, por ejemplo: "Me baso observando la vida cotidiana de la sociedad, a veces me dedico a la investigación", o también en algunas veces "me baso en mi propia experiencia".
¿Saben? No es que presuma que yo sea un gran escritor, sino que ustedes no se dan cuenta de que existe una gran diferencia entre Isaac Koudelka y los grandes escritores y novelistas arcaicos y contemporáneos. Bien, esa diferencia que marca entre nosotros es que yo no soy aquel escritor que se dedica a escribir obras de tipo "ficción", y la razón de ello es que no podría fundamentar mis cuentos basados en un hecho real, y en caso de ser así, tendría que ocuparme de asuntos más relativos de lo que me podría dar mi propia inteligencia. También sería mentira decir que realmente me intereso en la naturaleza humana, ya que, para mí, la naturaleza "inhumana" es objeto, muy a menudo, de mi atención. Y en cuanto a las investigaciones históricas y contemporáneas, por lo general –y muy a mi pesar-, siempre quedarían relegadas a lo referente a la leyenda y a la mitología.
¿Saben? Yo pienso que en un prólogo normal; ya sean relatos, cuentos o novelas. Estos deberían incluir –por lo menos- un breve discurso sobre el origen de la literatura; con un poco información sobre cualquier motivo que impulsan al autor para crear sus propias obras. Y, este mismo, reservarse el todo el derecho absoluto de ser tan renuente para explicar al mundo sobre el origen de su inspiración, en donde jamás tendrá ocasión alguna de leer la definición sobre tal tema puesto que ya lo conoce. Y por eso, en esta breve redacción dirigido a ustedes, se me ha ocurrido sugerirle a cada uno de ustedes estimados lectores, la idea de que el autor de relatos de fantasía pueda ser considerado como si estuviera representándose el papel de otra persona.
Jorge, o sea, mi escribano principal de este tema, es un hombre completamente normal. Su familia no le teme, no tiene esposa e hijos que se horrorizan cuando le ven llegar, y sus amigos y compañeros de trabajo jamás tiemblan ante su presencia; pero ¿qué sucede cuando este apacible individuo de treinta y siete años se recluye en la intimidad de su "Yo" interior y empieza a escribir?... entonces, inevitablemente sentado frente a su ordenador, Jorge se transforma en una especie de monstruo. Una absurda copia de "Harvey Dent'', el cual se hace quitar la máscara de humildad con la que se envuelve diariamente en su entorno social solo para mostrar el otro aspecto muy distinto de su personalidad. Y allí, encerrado a solas en su recamara, bebiendo y fumando, se olvida del mundo exterior, un mundo del que le rodea constantemente, y piensa tan solo en los mundos que existieron con él, en los que existirán con él... y en los que podrían coexistir con el pasado, el futuro y el actual con él.
Terrorífica sabiduría, en verdad, la de este simpático autor de cuentos de ficción que está a favor de las brujas convertidas en bolas de fuego devorando niños, de las artes negras que se valen los hechiceros de los pueblos para encontrar la perfección de sus conjuros; de aquellos quienes han tenido tratos con los seres del bajo astral y los dueños de las tumbas, de impresionantes monstruos que buscan saciar de día y noche sus instintos más precoces; o de aquellos quienes no hayan tenido el gusto de dormir una noche bajo el frío manto de la oscuridad. Sin duda alguna, su cerebro nunca encierra ningún secreto que él no conozca. Sus ojos pueden mirar de frente sin pestañear como la terrible Medusa; Sus oídos podrían percibir el clamor que producen los muertos a su alrededor; sus fosas nasales quizá perciban el hediondo olor de la muerte; y finalmente, su boca podría hallarse conformada para dar satisfacción a los muy extraños y peculiares gustos.
Básicamente yo, como autor de cuentos de horror me encuentro obligado a crear nuevas composiciones de conferencia ilustrada con influencias: algo como la historia de un viaje en los dominios de la imaginación; como si fuera una incursión hacia los misterios de la mente humana. Y cada uno de mis relatos viene a ser un capítulo de mi interminable hazaña.
Es posible que todo esto parezca muy infantil, e incluso excesivamente ridículo. Pero en caso de que así suceda, me imputo a la falta de franqueza con que hace tiempo me advertía en mis presentes declaraciones todo lo que se ha hecho desde entonces. De modo particular, como creador de obras fantásticas procuraré ocultar enteramente el fundamento emotivo de mi impulso literario. Como en la obra del doctor Jekyll y Mister Hyde. Donde el primero trataba de negar su existencia, también, la existencia de Mister Hyde; pero a pesar de su gran empeño de éste último por triunfar, éste también seguía existiendo.
Por mi parte, he de confesarles que la vida de Jorge es extremadamente vulgar. Al menos tiene hogar, familia, amigos, un trabajo provechoso; y lo mejor es que aún sigue soltero. Gozando de un sinfín de distracciones y entretenimientos nada diferentes a los de cualquier otro semejante suyo; teniendo en cuenta que pese a la delatora evidencia de su pésimo sentido del humor, un tanto extraño, seguirían convencidos de que los que le conocen le considerarían como un tipo noble, pasivo y vacío.
Por el contrario, Isaac es un ser demasiado inteligente, activo, valiente, cínico e hipócrita. Su asociación ha resultado a la vez, grata y provechosa. Y sería muy injusto de mi parte si permitiese que "él" recibiera todos los honores, todo el mérito que se deriva de estas sazones, sin agradecerlo.
En la mayoría de los cuentos seleccionados en esta obra literaria, el autor principal únicamente desempeña el papel de narrador consciente. Su estilo es a menudo Pseudoculterano; y los productos de su imaginación, no son tan espeluznantes e interesantes. Jorge es solo un novato apasionado, un amante de las chicas bisexuales, lesbianas y de las polisílabas; y su técnica narrativa debe mucho a la influencia de Ramsey Campbell, Stephen King, William Peter Blatty, Howard P. Lovecraft, Ira Levin entre otros; pero la verdadera inspiración de él proviene de mí y de kaylee. Y estos últimos son los verdaderos responsables del tema básico de todos estos relatos... y de las ingratas consecuencias que acechan a todo aquel que hurga en asuntos que no deberían entremeter.
De cualquier forma, como sea, temo que Jorge pueda ser objeto de burlas y reproches, a causa de los errores de su juicio. Con su torpeza para efectuar algunas revelaciones particularmente espantosas, pasando por alto muchas amenidades literarias. Y sobre esto, lo único que podría decirles es que se trataría de una cuestión ajena a mi control. Pero si alguna vez llegase a escribir alguna obra que sea dictado enteramente por la consciente personalidad del buen Jorge, el resultado será, sin duda, muy diferente del que se haya registrado en los relatos que a continuación se estarán presentando; pero aparte de esta posibilidad, los trabajos que se publiquen a partir de este momento, siempre llevarán la horrida impronta "IJKL".
Y cuando alguien se le ocurra preguntar a Jorge nuevamente de dónde obtuvo los temas para estas historias, sólo le quedará el recurso de encogerse de hombros y responder: "De mi colaborador... Isaac Koudelka."

7 de Agosto de 2018 a las 20:27 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo El Día que Diana Van Hoorde cogió el hacha Parte 1

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 4 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión