Océano de muerte Seguir historia

Javo Valderrama Javier Valderrama

Los sobrevivientes de un transbordador espacial luchan por seguir con vida en un mar extraterrestre, mientras son perseguidos por una sanguinaria criatura marina.


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18.

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La primera comida

Un mar sin olas debiese ser pacífico, el color turquesa de las aguas tendrían que proyectar calma, disfrute, relajo; como unas vacaciones en el caribe después de un largo año de trabajo, de madrugar, de ducharse con frío. La recompensa que prometían los comerciales de juegos de azar. Ojalá hubiese conocido el caribe. Eso pensaba Héctor mientras jugaba con un cuchillo entre las manos, su desconexión mental se interrumpió cuando sintió el cosquilleo tibio de un hilo delgado de sangre, sin aviso de puso de pie.

- ¡Vamos a comérnoslo ahora! - exclamó mientras sostenía el arma blanca en lo mano y se acercaba a una madre para arrebatarle a su niño. En defensa de la mujer salió un hombre de cincuenta años con una barba poco cuidada, decidido expresó su punto de vista e intentó hacer algo, pero fue reducido por la multitud embravecida por el hambre. Ya habían esperado mucho, su humanidad los llevó a aguantar hasta el límite.

Héctor le quitó de los brazos el bebé a la asustada madre que estalló en llanto.

-No, mi hijo - La respuesta que toda madre hubiese dicho, cómo si su hijo fuese único, especial, incontable, SU HIJO. Pero en práctica no importaba.- ¿por qué él?

-Tiene menos posibilidades de sobrevivir. - la palabras de Héctor eran frías y filosas - No hemos visto tierra en semanas y los esfuerzos por capturar algo en este mar de mierda no han funcionado. Si queremos sobrevivir tenemos que comernos al más débil y tú hijo está primero en la lista. Es él o nosotros.

-Mátame a mí, no a él - La mujer sollozó mientras se arrodillaba frente al agresor.

-No va a ser necesario, después tú sigues.

Héctor pasó su lengua por el cuerpo del bebé que explotaba en llanto, el ruido penetraba en la cabeza de todos, un ruido molesto como el de un insecto. El agresor se saboreó los labios, proyectando en su paladar el sabor de la carne fresca y tierna que le prometía su presa, luego le clavó el cuchillo en el corazón, la sangre comenzó a salir a borbotones aplacando el llanto.

La madre se ahogó en sus lágrimas mientras los hambrientos habitantes de la balsa la pisoteaban para comenzar a despedazar a su única comida en una semana. La algarabía duró un par de horas y una vez que el hambre estuvo saciada regreso el silencio, y con el, la culpa.

Fueron varias horas en silencio, la fiebre caníbal cesó dejando solo la vergüenza de un acto monstruoso. Había que sobrevivir, a toda costa.

En el silencio la mujer con lágrimas secas se arrastró hasta el grupo de los marginados, quienes no se atrevían a mirarla a la cara. Sola y sin consuelo miró a su alrededor en busca de algo que la ayudara a acabar con su vida pero no pudo encontrar nada útil salvo el cuchillo de Héctor; la única forma era quitárselo, a pesar de su desesperación no se iba a arriesgar a enfrentarse él, el auto proclamado líder.

Sentía que se iba a ahogar de pena, aún así, quiso guardarse todo, para que ninguno de los caníbales cobardes tuviese el gusto de verla sufrir. Caída en dolor, la mujer se quedó mirando al mar y fue ahí cuando la vio, la aleta dorsal de lo que parecía ser una ballena; era grande, de un color azul oscuro y muy veloz. Su asombro fue enorme, no habían logrado divisar nada, pensaron que el mar no tenía fauna o flora, qué tal vez todo el planeta era aún un caldo primitivo con una selva de micro organismos, o quizás nada, solo moléculas de agua, pero esto probaba lo contrario, por lo mismo se frotó los ojos cerrados para evitar caer en ilusiones. Ya no seguía ahí, solo la débil estela que delataba movimiento. Con eso bastaba, sabía que la volvería a ver.

La paz duró dos días y seguía sin haber rastro de tierra a la vista. A medio día Héctor volvió a sacar su cuchillo y alrededor se comenzaron a congregar quienes lo apoyaban.

-Nosotros somos héroes! - partió su envalentonado discurso mientras alzaba su cuchillo como si fuese una espada- somos los únicos sobrevivientes del transbordador “Ventura” y no vamos a morir en este planeta, vamos a hacer lo necesario para despertar cada mañana y dar nuestra mejor cara a la adversidad. Según nos dijeron antes del amaraje, este planeta aún sin descubrir tiene tierra en algún lugar hacia el norte, por lo que nuestra esperanza está allá.

- Pero todavía no hay señales de vida en el agua. ¿Qué nos asegura que en tierra haya comida? - Interrumpió un tripulante anónimo de la balsa.

-Es cierto, pero no nos queda más que esperanzas de que el panorama aquí sea distinto, además ya quiero tierra firme. - La gente al rededor comenzaba a asentir con timidez, ya que el tipo era un monstruo, todos lo sabían, pero algo de razón tenía.- Por ahora tenemos que buscar comida para sobrevivir un par de días más y es turno de la madre.

Gateando se acercaron al grupo de los marginados quienes se corrían con miedo y sin oponerse hasta que llegaron a la siguiente víctima. La mujer yacía con la mirada fija en Héctor, sin intención de huir o defenderse. El matón se acercó con su cuchillo y se lo puso en el cuello.

-¿No vas a decir nada? - le susurró burlesco a su presa.

-¿Para qué? Haga lo que haga estoy muerta.

El matón la levantó de un tirón y pegó su cuerpo con ella, entre risas pasó su cuchillo entre las delgadas piernas.

-¡Hoy voy a comer dos veces! - gritó entre mofas, a su alrededor los demás aullaban como animales.

-Vamos, di algo, ruégale. Llora. Patalea!- exclamó Alejandro; la mano derecha de Héctor.

La mujer no dijo nada y se limitó a apretar la mandíbula mientras las manos de Héctor la recorrían, de pronto el jugueteo pasó a algo más violento y la pusieron contra el tubo de flotación. La multitud se tornó salvaje como un grupo de pirañas comiendo. Fue entonces cuando la mujer vio en lo profundo del agua una sombra que se acercaba desde lo más abismal de la profundidad marina, un punto negro que se iba agrandando más y más, hasta que comprendió de que se trataba.

-¡Perro asqueroso! - gritó y Héctor se detuvo en seco- crees que tú cuchillo es tu pene, pero un día de estos te lo van a clavar en tu garganta y te vas a arrepentir de todo esto. Todos se arrepentirán en los monstruos asquerosos que se volvieron.

De golpe una sombra oscura saltó del agua y entre sus fauces agarró a la madre partiéndola en dos, la sangre regó a los pasajeros de la balsa y el silencioso miedo se apoderó de todos. La criatura era enorme, a pesar de que su aparición fue cosa de segundos, todos y sin excepción habían visto al depredador máximo de esos mares reclamar su presa y volver al océano.

Se alejaron de los bordes y se apretujaron una contra otros entre gritos, Héctor se abrochó su pantalón y alzó su voz - Calma, la cosa esa ya comió. Démosle la otra mitad para que nos deje tranquilos- la multitud se detuvo en seco y posaron sus ojos en Héctor - ¿vieron el tamaño de eso? Con la mitad de esa perra no va a quedar satisfecho. Tírenle lo demás lo más lejos posible. La gente asintió y entre dos hombres lanzaron lo que quedaba al mar, los restos flotaron unos segundos y se hundieron dejando una gruesa estela roja.

-Con eso debiese bastar - repitió en murmullo mientras sus ojos se posaban en la mancha de sangre que se expandía lentamente en el océano hasta desaparecer.

10 de Agosto de 2018 a las 20:11 5 Reporte Insertar 3
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Rodrigo Hernandez Rodrigo Hernandez
Me enganche con la narrativa que tiene , muy buena !
SP Sofia Pizarro
Me encantó! Me enganchaste con la historia y la manera en que la cuentas. Voy al prox capitulo!
6 de Noviembre de 2018 a las 21:39
J B Martins J B Martins
Wow, ¡qué buen capítulo para comenzar la historia! Conciliaste atrapar al lector con la intriga del momento de tensión de los personajes. Te felicito. Unos pequeños errores por resaltar, tales así como las mayúsculas al iniciar una oración o el uso de raya de diálogo en las conversaciones; pero el resto es perfecto. Continúa así.
1 de Septiembre de 2018 a las 12:05

  • Javier Valderrama Javier Valderrama
    muchas gracias :) corregiré lo antes posible lo mencionado 1 de Septiembre de 2018 a las 12:24
Valentina Fuentes Valentina Fuentes
Buena historia, te mantiene atrapada, espero seguir leyendo más
16 de Agosto de 2018 a las 19:45
~

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