Mi vida gris Seguir historia

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Pablo Sobrado


La vida de David está llena de momentos intrascendentes e insustanciales situaciones; es por ello que pocas veces siente la motivación para comenzar un día nuevo. Un día, al levantarse, descubrirá que su nueva identidad se ha modificado en la de una adolescente alumna de una clase adyacente a la suya. Tendrá que lidiar con esta nueva existencia.


Ficción adolescente Sólo para mayores de 18.

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MONÓTONOS DÍAS

Era un martes del mes de mayo. David se encontraba en su aula de instituto, sentado en su pupitre y soportando las asignaturas del día a día. No prestaba mucha atención a las lecciones de los profesores, se limitaba a perder la vista y en fijar sus ojos en María, una rubia de pelo liso, ojos esmeralda, sofisticada vestimenta y rostro soñador. Su presencia era lo único que le hacía soportar la rutina gris.

Cuando finalizaban las clases y volvía a su casa, David regresaba al estado de tedio e inexpresión en su cara. Tenía amigos, pero no le llenaban lo suficiente como para superar esa estaba aburrida de su vida.

No solía hablar mucho con María. Las conversaciones que mantenían eran irrelevantes y de poco interés, aunque ello no importara a David, pues el mero intercambio de palabras con ella le alegraba un poco el día.

Sabía que en un mes la dejaría de ver, ya que María tenía planeado mudarse a otra ciudad por motivos laborales de su familia. Quería David adoptar una actitud de decisión e intentar charlar más con ella, pero veía imposible mantener ni tan siquiera una amistad.

Los días pasaban y David no hallaba mejoras en su tedio. Ni siquiera la figura de María lograba motivarle para no verlo todo tan negro. Temía que el resto de su vida no encontrara la felicidad, o simplemente el entretenimiento.

Ya era mediados de mayo y todo en su vida parecía permanecer inmóvil. En el aula hacía siempre lo mismo, en su casa también, y acompañado de sus amigos se cansaba de las actividades que realizaba y de los temas de conversación. David no tenía escapatoria.

Un viernes a la hora del patio, mientras David se sentaba en su habitual banco localizado enfrente de las porterías, observaba su alrededor. Veía a gente disfrutar, conversar y acompañada, todo lo contrario a él. Tenía la mala suerte de que sus únicos amigos fueran a otro instituto.

Cerca de él siempre se ponía un grupo de cinco alumnos. No estaban interesados en tener amistad con David, simplemente se colocaban ahí porque era su sitio de toda la vida. El grupo estaba formado por Óscar, rubio, delgado y con cara de pocos amigos; Humberto, moreno de complexión fuerte y bastante majo; Frida, rubia no muy agraciada, aunque su carácter igualaba la balanza; Ángela, pelirroja de baja estatura con actitud desenfadada siempre; y Hernán, análogo de Humberto.

Solía David enterarse de la mayoría de conversaciones de este grupo. Mayoritariamente hablaban sobre las fiestas que planeaban y los líos amorosos de unos y otros. No es que fueran el grupo más popular del instituto, pero se asemejaban al arquetípico.

A menudo, estos cinco miraba por encima del hombro a David, ese debilucho moreno de ojos marrones y simplona cara vestido con ropas deportivas que se sentaba en ese banco a la espera de una compañía. David se percataba de esta actitud, y obviamente le molestaba, pero no se veía capaz de revertit la situación.

Quienes más denotaban superioridad eran Humberto y Ángela, los cuales en más de una ocasión hablaron con sarcasmo y un poco de desprecio a David. De hecho, ese viernes, éstos dos le dijeron que cuándo tenía pensado traer un acompañante de banco, eso sí, todo ello con tono de sorna.

29 de Julio de 2018 a las 22:58 1 Reporte Insertar 1
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Arthur Callahan Arthur Callahan
no se,siento que le fatla algo aun asi esta bien
~

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