Mi forma de amar Seguir historia

thetetrix R.C. Mauilili

El amor puede ser expresado de muchas maneras y para Erick, esta es la suya.


Cuento No para niños menores de 13.

#pareja #romance #amor #corto #relato #cuento
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Mi forma de amar

Erick no podía creerse que por fin Paulina fuese su novia. Ella era la chica de la cual estuvo enamorado por años. Ambos estudiaban economía, ella por gusto, él por querer estar con ella. Estar a su lado era una constante inyección de tranquilidad. Le fascinaba la manera en la que se vestía, cómo caminaba, cómo sonreía, su risa, sus hoyuelos, las pecas en su nariz, su cabello castaño y sus enormes ojos cafés. Pero lo que más encantaba era ese olor frutal que siempre desprendía. Se conocían por años (desde la secundaria), pero apenas en la universidad comenzaron a hablar. Ella era cerrada y muy cortante al principio. Pero después de severos intentos de charlar, ella parecía ser más amigable, aunque su grupo de amigos seguía sin aceptarlo; lo consideraban un friki por sus gustos a los superhéroes, la ciencia ficción y las playeras con estampados muy infantiles. Erick detestaba ese salón por no respetar sus gustos y lo que le disgustaba era la jerarquía que había allí. Quien tuviera dinero era aceptado.

Cuando Erick y Paulina se hicieron novios inició un caos, no sólo en el salón sino en la escuela. Todos parecían paranoicos, buscando algo; pero Erick se alejaba de esas malas vibras, ya que en su casa las había tenido últimamente y no quería tenerlas en la escuela. Le molestaba que sus padres quisiesen tener el control de todo y no lo dejasen hacer lo que quisiera, ya tenía veintiún años. Ese fue el problema con sus padres, pero lo solucionó a su manera. Al dejar la escuela, que ahora parecía manicomio, y llegar a casa tuvo cuidado al abrir la puerta. Un terrible olor se le impregnó en el rostro, haciéndolo casi vomitar. Fue a la cocina, tomó un aromatizante y echó un poco a la sala. Miró al suelo y vio con disgusto los cadáveres de sus padres con el enorme charco de sangre que tenía pereza de limpiar.

Con emoción subió las escaleras para ver a su amada Paulina. Estaba amarrada en la cama de sus padres, semidesnuda, llorando y con cinta en la boca. Se acercó, ella se retorció intentando zafarse para alejarlo. Él la olfateó y después besó intensamente su mejilla, susurrándole- Te amo.

26 de Julio de 2018 a las 07:10 0 Reporte Insertar 0
Fin

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