Me gusta estar bajo el agua a oscuras Seguir historia

1532192234 Akri

No todas las noches puedes apreciar la belleza, o aquello que los mortales no tienen el privilegio de poseer; eso creía hasta que el destino quiso tentarme con aquello que no podía alcanzar pero si podía contemplar y desear.


Cuento No para niños menores de 13.

#erótico #prohíbido #tentación #amante #piel #desnudez #ducha #nocturno #placer #deidad #noche #επιθυμία
Cuento corto
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Omnipresencia

Era una noche como todas las demás; las estrellas adornaban el cielo nocturno, sin embargo la luna se encontraba oculta en la penumbra. Una discreta luz se colaba por la ventana y dibujaba levemente las formas de aquello que se encontraba en la habitación.

Entre las sombras apareció una figura humana, no podía ver su rostro con claridad pero se apreciaban los delicados trazos de sus mejillas, unos pómulos altos y de su mentón, un espléndido cuello y una toalla atada con un nudo casi a la altura de la clavícula, caía como vestido hasta el tercio superior de sus piernas perfectas y deslumbrantes.

Se movió por la habitación buscando algo, se detuvo y tomó un artefacto rectangular de bordes angulados, lo sostuvo en sus manos y salió con el de la habitación. A los pocos segundos se iluminó la habitación contigua; una habitación estrecha, con una ventana diminuta.

Pude ver entonces su rostro perfecto y delicado, con dos soles color azabache acompañados de delicadas cejas, una nariz simétrica y unos labios deleitables, su cabellera larga y oscura como la noche. Sus hombros alineados y robustos. Sus manos eran totalmente delicadas dignas de la realeza. Su piel, su piel era su atributo más exótico un exquisito tono canela que incitaba a cualquier mortal a recorrer con sus labios todo su cuerpo.

Se miró al espejo, sacudió su cabellera, desató el nudo de la toalla lentamente y la dejó caer, admiró su desnudez por unos minutos, tomó el artefacto que había llevado consigo, presionó algunos botones y se dirigió a un espacio dividido por una puerta de cristal, giró una de las perillas que se encontraba en la pared, el agua fluyó a través del circuito y emergió en lo alto como una lluvia de abril.

Esperó que el agua corriera por unos minutos y tímidamente extendió su brazo hasta situarlo bajo el agua, sonrió tentadoramente y se dispuso posar el resto de su humanidad desnuda bajo las gotas de agua .

Una melodía la deleitaba, mientras las gotas de agua besaban delicadamente cada centímetro de su piel. Disfrutaba cada segundo en este espacio. Se podía ver en sus ojos como el placer crecía en su interior y se apoderaba de ella.

Era seductor ver cómo se movía libremente bajo el agua, como su cuerpo emanaba pasión, como se mordía inconscientemente sus labios cuando la sensación de su momento perfecto la extasiaba. Era una Deidad terrenal tomando una ducha, bailando y cantando sin restricciones a su libertad; parecía estar sola pero no lo estaba, el agua, la música y la oscuridad eran su amante perfecto e incondicional.

Esta exótica mujer alcanzaba la plenitud bajo el manto que le proporcionaba la oscuridad y el agua, cualquier mortal desearía acompañarla en su ritual. Después de un tiempo volvió a girar la perilla que antes había girado, el agua dejó de correr por el circuito, ella se dirigió al espejo, contempló una vez más su desnudez, tomo la toalla y seco su cuerpo con suaves movimientos; movimientos, que en presencia de cualquier otro ser hubiesen sido tomados como una invitación a dibujar su cuerpo con las manos. Ató nuevamente la toalla a la altura de su pecho, apago la luz de esa habitación y desapareció en medio de la oscuridad. 

21 de Julio de 2018 a las 18:05 0 Reporte Insertar 1
Fin

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