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Historia de dos personas que se conocieron de forma casual surgiendo una gran amistad entre ellas. El se enamoró de ella aunque nunca fue capaz de declararse. Sus vidas se separaron y 25 años después vuelven a coincidir. La amistad que había nacido continuaba. Entre ellos surgió una preciosa historia de amor. Él cometió un gran error traicionando la confianza de ella y tendrá que luchar por volver a ganar esa confianza para continuar la preciosa historia de amor.


Historias de vida Todo público.

#Oniraoutuvoudras #lindamuchachita #SecretahistoriadeAMOR
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Secreta historia de amor iniciada un día de noviembre de 1986

«Tu que llegaste por casualidad…»

«Desde el momento en el que te conocí, resumiendo con prisas tiempo de silencio, te juro que a nadie le he vuelto a decir que tenemos el récord del mundo en querernos». No fui consciente de todo lo que ibas a significar en mi vida pero el tiempo me ha demostrado que tu llegada a mi vida fue la mejor de las suertes que pude tener… «Conocerte fue mi suerte, amarte es un placer».

Desde aquel día en que el azar cruzó nuestros caminos en la plaza de San Miguel empezaste a ser alguien muy especial en mi vida y desde ese momento pienso «Bendito el lugar y el motivo de estar ahí, bendita la coincidencia, bendito el reloj que nos puso puntual ahí, bendita sea tu presencia, bendito Dios por encontrarnos en el camino».

Pronto, muy pronto empezamos a quedar habitualmente. Paseábamos, reíamos juntos, hablábamos y hablábamos, oíamos música… contigo descubrí a Sabina y la cultura de “tomar unos vinos”… «Contigo aprendí que existen muchas y mejores emociones» y poco a poco me fuiste enamorando aunque jamás tuve el valor de declararte mi amor… mi secreto amor por ti.

Aquella época nos trajo momentos muy emotivos. No sé si «esperabas con la carita empapada, a que llegara con rosas, con mil rosas para ti» pero sí que hubo alguna “rosa en tu buzón” y también despedidas sin pedirte que me dieras un beso «con lo baratos que salen mi amor, qué te [hubiera costado] callarme con uno de esos?». Fue tiempo de largas cartas manuscritas, de planes para unas vacaciones de verano que nunca llegaron…

«Pasaron [unos] meses y me dijiste adiós, un placer coincidir en esta vida. Allí me quedé, en una mano el corazón, y en la otra [un montón de recuerdos que nunca olvidaré]». Las circunstancias hicieron que cada uno tomara un camino diferente en la vida perdiendo cualquier contacto entre ambos.

«Nos dijimos adiós y pasaron los años». Nunca me olvidé de ti y un día, después de una década, me atreví a llamarte. Al descolgar el teléfono bastó solo pronunciar tu nombre para que reconocieras mi voz y, como si la hubieras estado oyendo el día anterior, contestaste en tono interrogativo diciendo mi nombre. Ese es uno de esos recuerdos especiales que guardo como un tesoro ya que nunca podré olvidar lo que sentí al ver que no me habías olvidado.

Tras esa conversación hubo una felicitación por la Navidad, supongo que alguna conversación más y luego después otra prolongada separación que se extendió por más de diez años.

Otra vez «Nos dijimos adiós y pasaron los años» pero «Si volviera a nacer, si empezara de nuevo, volvería a buscarte en mi nave del tiempo, es el destino quien nos lleva y nos guía, nos separa y nos une a través de la vida»…, así un 8 de diciembre, como cada año, inevitablemente volvía a acordarme de ti, sin tener el valor de marcar tu número de teléfono por temor a lo que hubieras podido pensar de haberlo hecho.

Quizás pensando que mi llamada pudiera importunarte solo fui capaz de enviarte un SMS sin sopesar las consecuencias que ello traería a nuestras vidas.

Ese mensaje fue el predecesor de otros contactos posteriores como llamadas de teléfono, correos electrónicos y de unos primeros e inocentes contactos por messenger.

Nuevamente se repetía la historia: volvíamos a “hablar” como si nunca hubiéramos dejado de hacerlo. Poco a poco fuimos manteniendo un contacto cada vez más intenso.

Cada noche soñaba con oírte decir «Búscame, hasta en las luces de la mañana, por eso, búscame amor mío, búscame, te digo, búscame, porque esta noche bailo contigo». Cada noche esperaba tu llegada oyendo música que ha ido conformando toda una banda sonora para esta relación:

canciones para no olvidar-t

Intercambiábamos varios y extensos correos al día. Los contactos por messenger eran habituales y cada vez más prolongados. Cada noche pasábamos horas “hablando” sin ver el momento de despedirnos. Nos costaba despedirnos. No queríamos hacerlo.

Habían transcurrido algo más de dos meses de “momentos” vividos en la distancia cuando un 16 de febrero de 2009 quedamos para «Volver a verte otra vez, con los ojitos empapados en ayer, con la dulzura de un amor que nadie ve» con la promesa, no «de aquel ultimo café» sino, del primero de una etapa, que a día de hoy continua y, que deseo no termine jamás ya que «Toda mi vida solo deseo vivirla contigo».

El encuentro se produjo en la cafetería Roldan de la calle Concepción (¡preciosa!). A ese encuentro acudía un tanto nervioso porque, aunque la confianza entre nosotros parecía ser grande, iba al encuentro del gran amor de mi vida, después de dos décadas sin habernos visto.

Pude verte a través de la cristalera. Entré, nos dimos un inocente beso “de amigos”, empezamos a hablar y volvió a surgir la magia. Estuvimos hablando como si nuestra última conversación “face à face” hubiera sido el día anterior.

Ese día prometimos volver cada año a encontrarnos en el mismo lugar, esa misma fecha.

Quizás pueda parecer una promesa “tonta” aunque para mí no lo es. Así cada uno de los siguientes cinco años que han transcurrido, he acudido a cumplir mi promesa como un gesto de amor hacia ti y seguiré haciéndolo año tras año, esperando poder encontrarte. Hoy como aquel día, te he hecho otra promesa que cumpliré del mismo modo… quiero prometerte mi amor por siempre, mi linda muchachita.

Tras aquel encuentro, sin ser conscientes de ello, fuimos iniciando un “noviazgo” muy especial… continuamos con nuestras largas conversaciones, nuestro intercambio de correos, nuestro “juego de canciones” (juego que, al menos a mí, me servía para decir todas aquellas cosas que sentía por ti, aunque fuera a través de la voz de alguien que lo decía más bonito), así «Contigo aprendí a conocer un mundo nuevo de ilusiones».

Hubo encuentros cada vez más habituales. Encuentros buscados y otros casuales, aquí, en la playa o en lugares insospechados donde ninguno imaginaba que podríamos habernos encontrado y donde simplemente el azar fue el responsable. Así fue uno producido en Islantilla. No pudimos hablar pero fue tan especial verte y sorprenderte que ha quedado para siempre en el recuerdo.

En uno de esos encuentros producido en la playa donde ambos estábamos tuve la oportunidad de «Amanecer y ver que tengo junto a mí lo que hace tanto, tanto tiempo pretendí, es un placer, un privilegio para mí». Nos encontrábamos cada mañana, paseábamos y sentados en un banco te entregué uno de aquellos “VALE POR UN BESO”. Llevaba impresa parte de la letra de una canción. Luis Miguel fue la voz que nos hizo vivir uno de los momentos más bonitos de esta historia de amor.

Ese día, me di cuenta que cada vez te necesitaba más, cada vez me eras más necesaria, cada vez sentía mayor amor hacia ti aunque seguía siendo incapaz de declararte mi amor. Ese día sentí que «Si yo pudiera ser valiente sabría declararte mi amor».

Ese día tuve que luchar contra mis intensos deseos de besarte apasionadamente. Creo que ambos nos quedamos con las ganas de hacerlo, de besarnos, pero… si hace años, cada noche al despedirnos, nunca fui capaz de hacerlo ¿cómo lo iba a ser ahora que había una serie de circunstancias que lo desaconsejaban?. El momento vivido escuchando esa canción ha quedado grabado a fuego en mi mente.

Tras esta relación que empezó sin que ninguno fuera consciente de lo que estaba ocurriendo, tras un periodo que se podría considerar como un “noviazgo”, dieciocho meses después de aquel SMS, un 11 de junio, después de imaginar tantas veces que tu «me pediste que te diera un beso», como a mí no me cuesta callarte con uno, inocentemente solo tuve el valor de pedir “robarte” un beso. Tú te lo dejaste robar y nuestros labios se unieron muy suavemente. Desde ese momento quedé preso, más aún de lo que ya lo estaba, de tu amor porque tu «Haces que se me pasen las horas y salga el sol, a veces antes de tiempo».

Han pasado 28 años desde que nos conocimos, casi 6 años desde nuestro último y definitivo reencuentro y algo más de 52 meses desde que se produjo aquel “inocente” delito de robo traspasando la delgada línea roja que nos separaba. Durante todo este tiempo han ido ocurriendo muchas cosas. Hemos tenido sombras de las que siempre me sentiré muy avergonzado, de las que me arrepiento muchísimo, siempre me pesaran y por las que nuevamente te pido perdón. También hemos vivido muchos “momentos”, íntimos, familiares, divertidos, buenos, menos buenos…

Hemos ido dando pasos hacia la consecución de aquel sueño que fue surgiendo durante nuestro noviazgo, removiendo algunos obstáculos que impiden alcanzarlo, permitiéndome entrar en la vida de tus hijos, habiendo sido capaz hasta de “ponerlos en mis manos”. Hijos que para mí son dos personas muy importantes, a los que quiero mucho y a los que aspiro a “conquistarlos”. Deseo poder seguir viéndolos crecer, haciéndose adultos y formando una familia.

Ese sueño que surgió sigue siendo, a día de hoy, el único y primordial objetivo: tener una vida junto a ti. «Solo vivo de los sueños cuando tú no estás». Aunque «Dicen que la distancia es el olvido pero yo no concibo esa razón porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón».

Una vez tuve conocimiento de una historia de amor que duró muchos años y que sólo algo inevitable como la muerte pudo poner fin.

–Él le dijo a ella «cuando ya no haya nada más que arreglar, si hace falta, haré el tonto por ti». –También le dijo «on ira où tu voudras, quand tu voudras».

Hoy, 15 de noviembre, deseando seguir escribiendo esta historia de amor, como símbolo de mis sentimientos hacia ti, te hago entrega de estas alianzas con el objeto de que si tu lo deseas, yo, orgulloso de ello, me la pondré y la llevaré siempre, como símbolo de mi compromiso hacia ti, con la promesa de quererte en todos los momentos del resto de mi vida, también con la promesa y el deseo de permanecer a tu lado, acompañándote, caminando a tu lado, compartiendo contigo, “haciendo el tonto” para ti cuando necesites reír, llegando a hacernos “viejitos” juntos… «Aquí estoy yo para hacerte reír una vez más, confía en mí, deja tus miedos atrás…».

¿Quieres pasar el resto de tu vida junto a mí?, te pregunto, a la vez que te digo –Yo, SÍ. Si quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. ¡Te quiero mi amor!.

Hubiera deseado haber podido contraer este compromiso ante nuestros hijos, para que ellos hubieran sido testigos de mi amor hacia ti. Deseo que algún día no muy lejano podamos revivir estos momentos ante ellos, cuando nuestro amor deje de ser una “secreta historia de amor”.

El destino pone a muchas personas en nuestras vidas pero solo las mejores permanecen para siempre, por eso tu siempre has estado y «You were always on my mind», por ser la mejor.

Música: Como hablar (Amaral), Rosas (La oreja de Van Gogh), Amarte es un placer (Luis Miguel), Bendita tu luz (Maná), Contigo aprendí (Luis Miguel), Búscame (José Luis Encinas), Sueños rotos (La 5ª estación), Contigo (Rosana), Amanecer (Luis Miguel), El beso (Pablo Alborán), Buscando el Sol (El pescao), El camino de los sueños (Antonio Carmona), La barca (Luis Miguel), L’Été indien (Joe Dassin), Aquí estoy yo (Luis Fonsi), Always on my mind (Elvis Presley).

Como gesto de amor hacia “mi linda muchachita” he pretendido dar a conocer esta historia publicándola de alguna forma en internet. Es una forma de hacer pública una “secreta historia de amor. Puedes intentar localizarla con esta referencia:

SECRETA HISTORIA DE AMOR:
65AB310C&67HM1511P-2014

16 de Julio de 2018 a las 20:07 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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