Cartas a mi valentía Seguir historia

paula-arce1526599227 Paula Arce

Nunca existió el manual de cómo vivir la vida, desde que nacemos improvisamos en cada aspecto, no hay guion que seguir solo te dicen que al cerrar el telón debe ser memorable, que debes haber echo algo con tu vida o por lo menos seguir el sistema que rige la sociedad, pero aun así, después de todo esto, no sabemos si lo estamos haciendo de la forma correcta, si estamos tomando las decisiones correctas en el momento justo o si solo improvisamos de sobremanera preguntándonos ¿qué hubiera pasado?, porque la realidad es que no podemos enmendar luego nuestros errores ,solo vivimos una vez y vamos sobre la marcha.


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Cuatro sorbos

 

primer sorbo...

La identidad era algo sin encuentro éramos por sobre todos hijos de lo infinito, y sin pensarlo o movernos del punto nos encontramos con una identidad infinita en un mundo con infinidad de cuestiones que perseguíamos inalcanzables, dueños de todo porque la tierra pedía a gritos nuestra piel y por ello la noche era nuestra y el mundo se regodeaba de su materia y filmando lo incierto, creíamos entonces que mover el universo y mantener la mirada fija en las estrellas seria nuestra salvación y entonces nos suponían bestias corriendo por los cerezos cantando canciones paganas que nos enseñó una vieja mujer algún tiempo atrás.

segundo sorbo...

En principio la tierra no era aquella formación de pesadas estructuras que vemos hoy en día, su pureza constataba la formación de grandes montículos de naturaleza, sentíamos entonces el frio bajo nuestros pies, entonces moríamos de un amor tan puro que hervía la sangre y cantaban el unísono de una orquesta de años dorados, era entonces cuando aparece sin más y yo tan solo me encuentro sentada observado el tablero sin alteración , esperando algo interesante para suponer una creación diferente pero no hago nada, las conclusiones empezaron a recluirse en mi cabeza que clase de animal más vago e inverosímil aquel que se mostraba maravillado por la simple brutalidad de las masa y conflagración en la plaza lo constataba la forma de mirar maravillados y reconocer la formación de un sinfín de objetos irreconocibles, de esta forma se demuestra la naturaleza contraponiéndose a sus propias teorías, o no es así tal vez como nosotros contraponemos el espacio y el tiempo mientras miramos en silencios siluetas que creemos que nos pertenecen, pero lo cierto es que nada de esto es nuestro, todo pertenece a otro; la naturaleza se muestra convergente mientras proponemos nuestros pensamientos.

tercer  sorbo.. 

“El suicidio solo es un concepto intangible para aquel que no se encuentra con la posibilidad”, no encontraba posibilidad en el argumento, no se contraponía a la mitad de un pensamiento, pero admitía que generaba un mal sabor de boca, admitía que me encontraba aun midiendo a las personas, porque aún no he aprendido que es más importante que el conocimiento, aún era este el que media cada aspecto de mi vida, una evaluación arraigada a mí y solo a mí, aunque mis pensamientos se corrompieran y no recordara más que un cuarto de lo que pasaba en aquellos días invisibles que ni sabría bien cuál es el valor de la vida , porque si me atreviera a intentar encontrar el valor de la mía solo me desvanecería en la primera frase, no podría saber si algo así en algún momento generara una  en lo más profundo del subconsciente.

cuarto sorbo...

Nunca aprendí a escribir al menos, nunca una historia completa, más bien me basaba generalmente en que tan alejado del mundo podría encontrarse mi pensamiento y siempre se encontraba en la distancia, carcomiendo los sentido o encontrándose con la conformación de polos generados por el vaivén de la música, no refería indicaciones pero estaba parada en aquel punto muerto del cual todos preguntan cómo salir.



“oh valentía mía ven y conquístame”

1.

Dueños de nada en absoluto

El tiempo pasaba y nosotros frente a las brasas. El invierno parecía no pasar, las tundras de hielo que en sus tiempos habían sigo grandes monstros verdes , ya no lo eran… solo nos quedaba el recuerdo de lo que alguna vez había sido el paraíso : grandes planicies recubiertas de flores y la pureza del aire que envolvía cuidadosamente nuestros cuerpos, si se llegaron a preguntar si éramos felices en ese entonces, la respuesta llegaría a ser sí ; pero en ese tiempo no era evidente, estábamos demasiado ocupados como para caminar por la praderas, para contemplar los capullos de flores y la nueva vida que se hacía presente, ocupados en nada en absoluto pero ocupados.

Éramos dueños de nosotros mismos o los dueños eran otros, aquellos que nos vendían y compraban con una facilidad majestuosa, manipulando cada pensamiento y evidentemente cada cosa que creíamos adquirimos , por ultimo nos rendiríamos a sus pies, no nos quedaría más que ser tan pacientes y bajar la cabeza , mientras alguien arriba pisoteaba todo lo humano…. Será el poder, el poder corrompe hasta la más inocente de las mentes más brillantes, nos creíamos invencibles… pues no lo éramos mucho; solo un barco de papel entra aquellas masas de gigantes que mostraban su ferocidad aplastante.

2.

Querido tú.

Hay algo en tu ojos que no dejo de contemplar aunque quiera apartar la mirada. No tengo miedo de tus impulso, le temo a aquello que temes porque aquello es a lo único que le seré débil, mi dulce primavera que no haces más que seguirme donde vaya y yo no hago más que escaparme de ti, maldita felicidad que se camufla con todo aquello sin importancia.

3.

Gritos de olvido

No escuchamos sus hermosas palabras hasta que lo dimos por acabado, ¡Es el final!, gritaban aquellos ignorantes de pensamientos locuaces y palabras sombrías, y yo también gritaba, y nosotros bajo el sol de aquel desierto deseábamos la compasión de aquel que se hacía llamar dueño de todo. Pero estábamos solos, esperando que las sombras de un ocaso llegaran sin más con una compasión más grande de la que alardeaban en esa época los terratenientes.

Intente escribir un libro ya hace tiempo; en mi juventud, aclamada juventud siendo evidente, no recordaría nadie, ni el papel recordaría siquiera lo que contaba el lienzo, y mucho menos yo, que ya corroído me dispongo a morir, es lo único que le queda a esta vieja piel ya desecha por lo años, pero no tengan pena por mi queridos amigos he vivido más que muchos entre mundos de aquel fino lienzo que no tiene más por hacer que olvidar, olvidarme por completo, mientras esto ocurre y los años recorren las corrientes que me lleven a mi destino final,

4.

Niños de Nadie

Que pasa con la vida de aquellos que se reúsan a vivirla, porque he estado sentada aquí viéndolos pasar caminando hacia ningún lugar en absoluto, no se han detenido a ver las personas que con cuidado los observan o aquellos que con ímpetu los miran de arriba abajo; intenta buscar lo que nunca tuvieron, tal vez les falte alma, o sea a nosotros a quien nos falta, solo puedo intentar ordenar el conjunto de elementos que veo en cada uno de estos individuos, que particularmente causan discordia; mentes silenciosas que no pueden más que desfallecer en terrenos baldíos llenos de ruido perpetuo, al final de todo esto solo serán cuerpos vagando en el mundo sin camino alguno, no se necesita volver después de un tiempo en el que todo termino, no se necesita desaparecer por completo para ser extrañado.

Las noches nunca pasaron tan lento como en aquella época de cuerpos putrefactos al lado de nuestras puertas, su olor se esparcía por toda la villa, era entonces cuando corríamos por el campo escondiendo miembros entre los maizales, los juegos más divertidos de mi infancia despertaron la dulzura de los pueblerinos que lanzaban fruta desde sus ventanas, eran buenos días para ser alguien como yo en un lugar como este, revolcándome en el lodo, cantando desde las montañas más altas mi nombre para que así el viento me recordara, y no sé si lo hiso, pero seguí corriendo por los campos y comiendo fruta tirada desde ventanas y escondiéndome detrás de cantinas y esparciendo partes humanas por los campos, como alguien no sería feliz con aquella vida, no pertenecía a nada y nada me pertenecía y el principio de la primavera no hacía más que recordarme lo tontamente feliz que era en aquella época de gente sin corazón. 


4. 1 sin sentido 

No quiero volver aquel lugar oscuro, tal vez nunca he sabido nada y soy solo suerte echada al azar quiero saber cómo destruir aquello dentro de mí , porque quiero la muerte , ya no queda más que desfallecer , solo pregúntenle aquella pequeña ella también lo querría, nunca se pone mejor, no he sentido aun aquello de lo cual todos hablan, entiendo que la conducta del universo se necesita felicidad para que exista tristeza y viceversa , pero cuando todo se siente gris, cuando la garganta duele y todo se ve de aquellos tonos grises de los cuales se suele hablar, construir opciones me he dicho siempre , ver la belleza de aquellos tonos grises pero que si tornan negros y el despertar parece inútil, inútil solo miro el techo y lo digo, cuando duele el cuerpo en cada una de sus partes, que si son mis entrañas o el cómo quema la piel, no lo se , lo poco que se existe en mi como aquel papel que se desdobla dejando marcas, siempre tengo aquel sueño, sueño extraño de mi desapareciendo dormida o despierta, debo concentrarme en vivir me dicen, pero yo solo existo me muevo de un lugar a otro mientras he de pensar que mis movimientos importan que existo por aquella cuestión mágica que todos quieren que crea, no puedo cuando pienso en mi no puedo - no existe , no hay, ni el egoísmo, ni el desamor.

Necesito algo grande o no quiero nada me dice y yo estoy siguiendo aquella  propuesta desde que aprendí a hablar, todo o nada, cuando yo digo nada pienso en el vacío; solo esto será absoluto, la nada se dispersa en segundos, es tan perfecta que siempre la amare cuando no lo tengo todo, y nunca lo tengo todo así que el vacío es lo que queda no me molesta pero luego vienen las medias, media copa, medio amigo, medio, mitad, medio, medio, miedo, y no es soportable y no desvarió pero morir es fácil, no insulto a Freud que pensó que me faltaba una mitad, que extrañaba aquella parte masculina, porque el igual que todos tenían razones tan globales que no escuchaba el sonido de las voces extrañadas del mundo, primero somos sociedad antes de ser individuo pero parte de ahí se es individuo y nos marcan, no somos naturales, ni nos ceñimos por aquellas reglas extrañas; porque si siguieran preguntándose solo constataría su desvarío , somos aquello que escondemos bajo las telas, nuestro yo de las tres de la mañana es lo único real, y yo no soy más que un alma depresiva que ronda, ronda el mundo con cuentos flojos y una pulsion de vida casi intangible, dime donde esta todo...






































































































17 de Mayo de 2018 a las 23:50 0 Reporte Insertar 1
Continuará…

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