Veneno fresco Seguir historia

plauto Tito Maccio Plauto

A comienzos del liceo medio, Amy una muchacha enérgica y positiva iniciaba una nueva etapa en su vida, donde carecía de conocimientos y experiencias. Claramente había tenido mejores tiempos. A punto de ser aniquilada por la rutina conoce a un muchacho imparable y muy carismático quien la lleva a un nivel de experiencia personal.


Historias de vida No para niños menores de 13.

#amor #amistad #familia #relacion #abuso #adolescentes #obsecion #toxica
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Muchacho

La lluvia caía sobre el tejado. No importaba si era invierno o verano, ella estaba dispuesta a abandonar la ciudad, es mas no le interesaba si el dinero se le acababa. Su corazón latía desesperadamente. Guardaba ropa, zapatillas lo que tuviera a mano. Se sentía muy apenada por dejar a sus padres y porque solo tenía 16 años de edad, pero, debía hacerlo, no quería permanecer ahí; sentía ira, y por momentos, también sentía miedo hasta de su sombra. Ella no quería vivir una vida así. De pronto la joven escuchó un sonido que provenía de la ventana. Alguien toco. La muchacha trago saliva. Le parecía imposible, y decidió que no miraría. Golpearon nuevamente la ventana. El temblor en su cuerpo se apoderó rápidamente de su equilibrio, un frío en la espalda la embargó; el pánico la gobernaba. Se escucha un sonido chirriante; están abriendo la ventana. Ella estaba petrificada. Ya estaba entrenada, no podía mover un solo musculo. Ella solo escuchaba el crujido de las tablas y solo sentía el viento frío que inundaba la habitación.

- Entonces… Entonces pensabas irte y no decirme nada… Mira. Sabes que no me interesa si te vas bien a la mierda de esta ciudad, si te conviertes en puta, la mierda que sea, pero… ¿Crees que eres mejor que yo? ¿Querías dejarme? ¿Me equivoco? – Exclamo un muchacho de ojos rasgados, cabello café, piel blanca y tersa.

La muchacha aun no se dignaba a contestar. Las lágrimas caían sobre sus mejillas. Sentía un dolor en su pecho. Algo dolía ¿Quizás su orgullo? ¿Vergüenza? ¿Miedo? No lo sabía, ni lograba comprenderlo. El adolescente, se gano detrás de la muchacha y susurro en el oído de esta:

- ¿Estás celosa? ¿Quieres irte? ¿Quieres dejarme? ¿Por qué lloras? ¡Porque lloras, pedazo de mierda! ¿Crees que vine por ti? ¿Crees que vine a disculparme? Si no te hubieras vuelto una perra aburrida, que cree en todas las mierdas que dicen sus supuestos amiguitos, yo no hubiera hecho esa mierda. Mira, tú eras igual. La saliva en la boca, así de patética, una puta muy vulgar. Mírame o te daré una paliza de recuerdo –Exclamo el muchacho.

La jovencita se dio la vuelta. Al ver los ojos del adolescente, ella comenzó a llorar automáticamente -¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡No hare nada estúpido! ¡Pero! ¡Pero! –Los ojos del adolescente no tenían vida, nunca fue tan aterrador el color miel, esta no era dulce; era de castigo -¡Pero qué! –Grito con fuerza. Con violencia el joven golpeo la puerta de la habitación, golpeo 1…2…3 Veces y más -¡Que! ¡Que! ¡Tú no te irás! ¡Soportaras! ¡Te quedaras! ¡Te quedaras! ¡Porque si llegas a irte, yo te buscare y te matare! ¡Dijiste que me amabas! ¡Ámame! ¡Ámame así como soy! ¡Dije que me ames! –Grito. Con fuerza lanzo a la muchacha al suelo, la zapatilla blanca quedo estampada en su estomago. Con violencia la tomo del cabello y la coloco de pie –Te preguntare de nuevo, amor ¿Me amas? Se sincera –La jovencita lloraba. Con angustia trato de sacar algo de voz, pero su atacante enfureció, él creía que no la había golpeado tan fuerte como para que ella estuviera de llorona. Con fuerza abofeteo a la muchacha -¡Habla mierda! ¡Qué hables! –Gritos y llantos. Enormes sollozos sacudían el cuerpo de la muchacha -¡Por favor ya no me pegues! ¡Te amo! ¡Te amo y lo sabes! Solo que estoy algo confundida, pero te amo. No me dejes, no me dejes por algo así. Y ya no me pegues, tratare de calmarme ¿Vale? –El muchacho esbozo una sonrisa en el rostro. Con delicadeza acaricio el rostro de su víctima – Esta situación me parece tan triste, pero si sigues insistiendo en irte, por celos tontos. No tengo otra solución que matarte. Tú sabes, si haces algo malo, te castigo. Así de simple y todo es por tu culpa, mira que irte. Si te ibas, yo era capaz de matar a toda tu familia aquí y ahora. No seas egoísta, cariño –El muchacho beso los labios de la muchacha. Ella simplemente no podía controlarse y abrazo al adolescente. Ella lo amaba, esa era la verdad, lo amaba con locura, pero no estaba segura cuanto podría soportar. Los cambios de humor del muchacho la volvían loca. Besando y siendo acariciada por este violento adolescente, ella se preguntaba - ¿Cuándo su muchacho de ensueño se volvió así de malo y cruel? Después, de tanto amor ¿Cómo terminaron de esa manera? 

14 de Mayo de 2018 a las 21:50 0 Reporte Insertar 0
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