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Caramelos robados

Sofía detesta a Julián porque huele a manzanas. Se hace imposible poder disimular el aroma en la minúscula aula del tercer piso que solo cuenta con una ventana enrejada al fondo del salón. Día tras día, la chica se ve forzada a tomar el asiento al lado de Julián y tener que soportar ese perfume que hace aparecer el dolor fantasmal de una picadura de avispa en su mano derecha. Herida que recibió a los nueve años como consecuencia de perder una competencia contra sus tres hermanos mayores y tener que buscar unas manzanas para ellos. Es una racha que lamentablemente sigue manteniendo hoy en día incluso cuando dichas competencias se han vuelto más sutiles y con la atención de sus padres como premio.

Cabe aclarar que Sofía no es tan inmadura como para detestar a alguien solo por un olor. La razón del disgusto con su compañero viene primordialmente por otro lado: los caramelos media hora. “Caramelos de viejo” como dicen sus amigas con el ceño fruncido y cara de asco cada vez que la ven meterse una de las bolitas negras en la boca. A Sofía no le molesta que critiquen sus gustos, es más, el odio general de la gente por esos caramelos solo hace que su predilección por ellos crezca. Si nadie los quiere entonces no corre el riesgo de quedarse sin ellos. La chica disfruta de poder bajar al recreo sin la necesidad de hacer una carrera hasta el quiosco y colgarse de la ventana con tal de conseguir una medialuna de jamón y queso o un alfajor. Al menos así eran las cosas hasta que Iván entro al colegio en primer año.

Monumental fue la sorpresa de la chica cuando Roberto, el quiosquero, le anuncio que no le quedaban caramelos porque alguien se había comprado todos en el primer recreo. Más desconcertada que molesta, Sofía se dirigió a la clase de inglés para encontrarse con un despreciable olor a manzana inundaba el lugar, el cual no tardo en relacionar con su nuevo compañero de banco. Si eso no había sido una buena primera impresión, solo empeoro en el momento que Sofía vio como el chico extraía algo de una bolsa adentro de su cartuchera con toda la calma del mundo: un caramelo media hora. Uno de sus preciados caramelos robados.  

3 de Mayo de 2018 a las 21:17 0 Reporte Insertar 0
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Conoce al autor

E Fregeac Subo cuentos o lo que salga cuando hay inspiración. Mucho de lo que escribo esta inspirado en pensamientos ,sueños o cosas que viví. Actualmente estoy estudiando, así que con suerte algún día edite las cosas que publique para estén un poco mejor escritas. Gracias por leer!!

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