Olas de Ella Seguir historia

u5297372196 Maximiliano García

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Romance Romance adulto joven No para niños menores de 13.

#sexo #erotico #amor #drama #mujeres # #romance
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Mi recuerdo se lo lleva el mar, las olas lo atrapan y se lo llevan a lo mas lejos, la brisa me rosa el rostro, un rostro acabado, pálido y seco, pero estoy feliz, ya no estoy más con ella. Las olas, de pronto lo traen de vuelta, y viene más transparente, pero sigue ahí, porque pasó, porque no se puede borrar ni mucho menos encapsular y mandarlo muy lejos, no se puede, solo estoy condenada a ver las olas que van y vienen, como me empapo con la brisa, como la recuerdo y solo recuerdo lo mejor de ella, su mirada, su cuerpo bien derecho, su mirada, su cabello medio peinado y su mirada sobre todo, podría releerme dos diccionarios enteros y no podría encontrar las palabras exactas para describirles aquello que me provoca su mirada, sus manos suaves pero firmes, su aroma, lo mejor de ella lo tengo aquí, dentro y por fuera de mí, mi ropa aun huele a ella, mis labios aun guardan su sabor, mi entrepierna aun tiene un poquito de aliento, me abrazo y siento que ella me abraza, como por las noches, como la vez en la que nos quedamos dormidas con el libro de Rayuela, tu leyéndome el tan sobre releído capitulo 7 y yo acostada sobre tu busto, tan cómodo como siempre, sentía la vibración de tu pecho en mi odio, te sentía en mí, como siempre me gustó sentirte, me dormí y te babee el pecho, te quitaste la camisa y me gustó verte sin ella, pero me gustabas aún más cuando te ponías la camisa de pijama de cuadros, la roja, la que te compré en febrero, la que no te gustó pero como siempre, todo lo que yo te compraba te lo terminabas poniendo.

Ahora que lo pienso bien, lo nuestro era ya de por sí extraño, desde un principio, yo tan café y libros, tu tan cerveza y cigarrillos, yo tan pantalones y tu tan shorts de mezclilla, yo de acostarnos en la cama y hablar y tu más de salir a caminar por las calles, a oscuras de la noche, a respirar aire frio me decías, a caminar por los barrios del amor y te reías y nos reíamos, porque a cado rato, inconscientemente nos preguntábamos que carajos hacíamos juntas, tomadas de la mano, te miraba directo a los ojos, a ratos, porque tu mirada era muy penetrante, tus cejas y tus labios me imponían demasiado, por eso siempre miraba hacia abajo, como buscando los por qué, encontrando un para qué y eso era lo más simple como ser feliz, contigo y conmigo las dos nos tumbamos sobre el techo, con tu cigarro, enseñándome todas las figuras posibles que se podían formar con el humo y yo hablándote de cualquier guarrada, solo quería tener algo de que hablar, solo quería que me respondieras, lo único que deseaba era escuchar tu voz, y mirarte por dentro mientras me enseñabas, siempre aprendía de ti, yo solo sabia de modales, de hogar y de libros, tu conocías un poco del mundo de las calles, y aprendía muchas cosas de ti, a veces no entendía de que hablabas y tu mucho menos de mí, entonces nos volvíamos a reír y tu me besabas, nuestras salivas se juntaban, la cerveza y el café se transportaban de un lugar a otro y se separaban y entonces veía tras tu mirada, por un breve lapso de tiempo, la sentía, lograba sostenerla, podía ver una parte de ti, esa parte que no te gustaba contarme, que te guardabas, de pronto te ponías seria y yo evadía tu mirada, sabias que te preguntaría sobre ti, sobre un poco de tu pasado y es que yo me había desnudado frente a ti de todas las formas posibles pero tú nunca lo hiciste, a veces me hacías sentir culpable, yo no quería hacerte enojar, yo no quería que te fueras, tenía mucho tiempo que nadie me había me amado, antes de ti, solo veía la esperanza en hombres, en esos estúpidos hombres que solo piensan en su ego, en querer sentirse grandes y poderosos, querer tener el control de todo, quieren dominarte a su manera, no de la manera en la que tu a veces me dominabas, es más como una manera más estúpida y sin sentido, más violenta y salvaje, quieren poseerte, los hombres quieren no solo jugar contigo, quieren tenerte para que los demás vean que tiene algo de que sentirse orgulloso, quieren quedar bien con los demás a costa de los sentimientos, ese chico me hizo sufrir, me sentía sola y llegaste a tomar café conmigo, fue tan extraño y repentino, medio te conocía de vista, por dentro me parecías atractiva pero solo me veía con un chico, haciendo lo de siempre, pero jamás pensé que cuando tú, desde lejos, fumando tu cigarrillo me ibas a mirar de esa manera, sacando el mundo y señalándome con tu mirada, esa mirada que nunca nadie tendrá, tan firme y llena de poesía, cada parpadeo es un verso, cada gesto tuyo un soneto, respiras y suspiras demasiado fuerte, y desde lejos te vi, tan calmadita, con tu chamarra de mezclilla, y tu pantalón de siempre, no recuerdo ni como te me acercaste, yo estaba muy triste y callada, mis amigas me evadían porque les contagiaba la tristeza, me dijiste hola y me ofreciste un cigarro y me negué.

22 de Abril de 2018 a las 05:32 0 Reporte Insertar 0
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