AMOR; Tras la Sombra del Primero. ® Seguir historia

haruka-sakamaki32 DEARG-DUE Fugoshi-Jikook

Soy Kaetlyn Rippon y mientras que el peor drama amoroso de la historia se esta creando en las vidas de mis amigos creo que la vida me termina castigando por tratar de disfrutarlo y de regocijarme, así que Aiden Wellinger aparece como una patada en el culo en mi vida, sí una especie de… ¡Cierra la boca perra porqué este hombre te dará tu propio puto drama y del duro contra el muro! Sí y no exagero, ya que tras varias noticias que no me permitirán sacarlo de mi vida por un buen tiempo y mucho menos de evitar que se clave en mi sistema con los meses, término ENAMORADA para mi desgracia. Una amenaza de la que planeo alejarme. Porqué absurdamente, Aiden me hace creer en las Almas Destinadas.


Romance Sólo para mayores de 18. © ®

#Heterosexuales #258 #Desgracia #Primer-Amor #superacion #drama #Des-amor #amor
0
5680 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Cada 30 días
tiempo de lectura
AA Compartir

•PREFACIO• (Cupido se harto y entones el Demonio se encargo.)

                                                         Sábado/20 de Agosto/2011

                                   (Madrid - ESPAÑA)

(11:00 / Mañana)



Una jodida y fuerte punzada acompañada de un maldito dolor de cabeza me hizo volver a tomar conciencia de mí misma.


—Mi maldita cabeza, ¡joder!... siento que moriré.


Sí de esas veces que lamentas haber bebido de más, mamarte hasta el coma para acabar pronto, y prometes jamás volver a hacerlo pero sabes bien que eso no pasara. Y definitivamente yo volveré hacerlo mas pronto de lo que creen.


—Ohh, mi… mi cabeza —se escucho la voz gruesa de un tío algo desorientado y crudo a lo lejos que atravesaba por el mismo conflicto que yo.


Me removí un poco en algo que se sentía cómo muy aguado –detesto todo lo no solido– y entonces eso me hizo preguntarme ¿dónde rayos dormí? ya que por supuesto mi colchón no es blando.


—¿Dónde carajos… estoy? —se pregunto a sí mismo el mismo imbécil mientras yo también trataba de reunir mis recuerdos dispersos en la inmensidad de la resaca.


Largue un suspiro estirándome en un intento por sacar la pereza por la ventana, no recordaba si hoy tenía clases en la universidad pero definitivamente no es algo que me quite el sueño… oh cierto, estoy de vacaciones de verano así que no hay problema. Me remuevo un poco más palpando un cuerpo a mi lado, no llego a alarmarme ya que no es extraño o nuevo, simplemente recorro un poco mas lo que esta a mi alcance, es falta de educación desperdiciar unos buenos brazos.


—Supongo qué… ahora tendré que valorar mis opciones —me dije mientras trataba de recordar mi agenda sin obtener rastro alguno —. Mm, al menos espero que sea Gastón.


—¡¡LA PUTA MADRE!! —gritó el mismo sujeto a lo lejos realmente alarmado y en ese momento su voz me fue familiar –mucho de hecho– así que mi cuerpo se tenso instintivamente con mi pulso comenzando a acelerarse sin poder evitarlo —. ¿¡Jo-der… Liss!? —pregunto exaltado con un deje de desconcierto en la voz.


La preocupación me invadió y en un acto desesperado me di vuelta a la derecha queriendo salir en busca de mi mejor amiga, pero solo caí con torpeza al suelo recibiendo un puto trancazo en la cabeza.


—¡Me cago en!… todo —me queje por lo bajo mordiendo mi lengua para callarme el grito.


.Mas torpe no puedes ser Kaetlyn, sigue anda, con esa costumbrita de dormir en la orilla.


—Hoo, cierra la boca perra —gruñí tocando la suave alfombra con los dedos en donde aterrice y entonces pensé en arrastrarme pero lo descarte inmediatamente ya que no encontré rastro alguno de sangre en mi cabeza.


—¿¡Maldita sea… qué coño hice!? —se reprendió a sí mismo el imbécil por quién me di tremenda colleja —. Lissie… mierda, soy un cabrón.


De inmediato abrí los ojos al escuchar aquella lamentación mitad sollozo pero aquello fue mala idea ya que quede segada por los putos rayos de sol.


.Ahora eres un Salvatore.


¡No uses a Damon en mi contra!


—No, no, no, maldición, maldición —sollozó mientras yo por fin me adaptaba a la maldita luz descubriéndome en el suelo de la extra grande, amplia y moderna habitación de Fabricio –medio hermano por parte del hombre que me engendro–, entonces recordé haber dormido en el departamento de mis medios hermanos aunque no el motivo —. ¡Soy un maldito imbécil de mierda, un hijo de la gran puta! —inmuto impotente por lo alto y de inmediato pude reconocer su jodida voz.


Nicolás.


—¡Puta, la madre que me pario!... él y su maldita suerte de mierda —me dije poniéndome de pie y con ello provocándome un mareo que logro tambalearme un poco.


Pongámonos claros, esto no es solo resaca así que seguramente me metí algo más.


.Un porro tal vez o alguna de esas pastillitas que te hacen flipar.


Sí, eso debió ser.


Enfoqué a Gastón recostado cómodamente en el detestable colchón de agua 2x2 –del cual acababa de caer, sí un lujo para el pobre de Fabricio ya que ser residente de medicina es una joda monumental–, me percate de su desnudez e inmediatamente me di un repaso temiendo estar en las mismas condiciones antes de cruzar por la puerta y tal vez terminar traumando al bastardo de Braaten por despistada –otro medio hermano, ¡que detesto!, pero por parte de la mujer que me trajo al mundo–. Afortunadamente me cubría la camiseta de Gastón de los Slipknot.


—Joder me odiara… tengo que hirme ahora mismo —se lamento exaltado.


Aún desorientada emprendí la carrera figurativa de mi vida. Salí dando un portazo, recorrí el largo pasillo con rapidez, di vuelta a la izquierda siguiendo de largo mientras sentía como recuperaba mis venditos cinco sentidos, me cruce con la puerta de la biblioteca, aumente el paso nivel imposible, cruce por el despacho hasta por fin llegar al gran espacio abierto que fungía como sala, comedor y cocina separada por una barra. ¡Sí! Llegue. Pero lo único que pude vislumbrar fue una cazadora negra de cuero cruzando por la puerta principal, una cazadora que reconocería hasta en el mismísimo infierno debido a que fue su obsequio de cumpleaños numero veintiuno. Con nuestros nombres impresos.


El bastardo de Nicolás huyo cerrando de un portazo, con prisa el muy infeliz.


.La habitación de Braaten.


Obedecí a mi vocecita sin dudar. Con rapidez subí por las escalerillas ¿extrañamente repletas de vasos de plástico y cristal? al segundo piso que buena parte estaba completamente a la vista –otro espacio abierto para ser exactos–, tembló mi respiración, trate de tomar aire para armarme de valor hasta que con temor gire a la derecha y dirigí la mirada a la gran cama de Braaten. Pero no, ninguna señal de Liss. Todos temían de él por lo que a pesar de seguramente estar ebrios a nadie se le ocurrió tocar su cama. Sí, asumo, hubo reunión por el olor a alcohol.


Largue un gran suspiro de alivio.


.Tú habitación.


Oh santo infierno.


Mordí mi labio inferior con miedo mientras corría rumbo al pasillo hasta detenerme frente con la puerta de la habitación que también tengo aquí, aunque casi no la uso y sin titubear aunque sintiendo mi corazón ir a mil me detuve frente a ella, pero algo inusual llamo mi atención.


Un par de grandes alas castañas melón.


¿Qué coño…?


De nuevo los elefantes rosas del infierno aparecieron bailando un ritual dentro de mi cabeza. Desconcertada con las alas copia mejorada de… esa hada, mm… ¡mierda no recuerdo!... la jodida hada que se la chupa al tío volador con complejo de niño. Abrí la puerta sin causar ruido alguno…Y sí… había sido usada la cama, aunque juro que me quedo corta clasificando un asunto tan malditamente jodido de esta escueta forma.


Lo esperaba, pero aun así me congeló al instante y mi respiración se contrae.


.Y se suponía que ya era algo asimilado para ti.


—Esta perra y su sarcasmo —masculle.


Sí, es algo asimilado pero aun así no puedo dejar de estar escandalizada.


¿Por qué?


¡Porque jamás espere que todo terminara de una forma tan estrepitosa y jodida!


La habitación es un desastre, volteada patas arriba en pocas palabras, por ello estoy tentada a preguntarme –¿Qué tan movida estuvo la… orgásmica madrugada?–. La distintiva ropa fina carísima de Lissie esta dispersa y arrugada por todo el suelo, incluyendo su delicada ropa interior melón, las colchas de la cama están increíblemente revueltas, muchos muebles están dispersos y las cosas fuera de lugar… pero eso sí, las persianas claras de los amplios ventanales parecen estar selladas.


.Al menos el show sexual fue privado.


Sintiendo como todo temblaba dentro de mí termine los pasos que me separaban de Liss. Un silencio horroroso inundo la amplia habitación –o tal vez solo fuera mi ansiedad pos trauma–, ella esta completamente desnuda sobre la cama durmiendo plácidamente, su hermoso y larguísimo cabello rubio cenizo poco enmarañado ahora esta dulcemente esparcido y su costoso maquillaje seguía intacto a pesar de parecer haber tenido una intensa y desenfrenada noche. Largue un pesado suspiro llevándome las manos a la cabeza y negué para mí misma, la rabia empezó a florecer y por supuesto mi constante jodida migraña aumento diez grados en la escala de Kaetlyn, pero no tengo tiempo a ir por el pastillero… tengo que resolver esto con bastante cautela.


¿Cautela? ¡Já! ¿Enserio estamos hablando de ti, Kaetlyn Rippon?


Vale, de acuerdo, sé muy bien que la violencia es lo mío pero en esta ocasión la cautela será mi aliada.


No hare de esto un escandalo porqué la reputación, privacidad y el renombre de la familia de Lissie esta en juego, por supuesto también los sentimientos de mi mejor amiga y la decepción que seguramente vendrá con esto. Sé perfectamente que esto terminaría sucediendo algún día, sí, mas nunca de esta desastrosa manera… ¡Joder, me cago en todo!


«Inhala, exhala, respira y la cabeza fría»


Después de las respiraciones necesarias me dispongo a darme la vuelta pero ¡Pum! el bóxer rojo de Nicolás bajo la cama capta mi atención y hace hervir mi rabia nivel dios amenazando con convertirse en furia.


—¡Pero esto le costara caro a ése puto cabrón de mierda!


Cubro a Liss con la colcha para evitar cualquier nueva idiotez, cierro sin causar el mínimo ruido, una vez fuera me recuesto contra la pared en busca de sosegar mi inestabilidad, cierro los parpados y de nueva cuenta comienzo con las respiraciones mientras pienso… no, imagino a Nicolás atado desde los cojones con una cuerda siendo arrastrado por un caballo en medio de un corral.

Y comienza a funcionar. Dreno mi ira.


Lissie es mi mejor amiga, tiendo a sobreprotegerla de más porque es tan dulce qué bueno… francamente tememos que puedan verle la cara de idiota, es demasiado lista y tiene este don de gente pero no me fío, nadie se fía. Años atrás Liss ya había atravesado por la desagradable experiencia de saberse engañada por un imbécil bastardo y no uno cualquiera, el saber que sólo fue usada por el primer chico al que le había confiado su corazón sin dejar de lado que ambos eran los mejores amigos… bueno fue horrible, un gran golpe. Y ahora a sabiendas de los sentimientos que ella tiene por Nicolás, sumado a los que él tiene por ella, mas ser amigos y acabar de haber follado como necesitados por la madrugada… después de esto no sé cómo va a resultar todo entre ellos de ahora en adelante.


Pareciese que Cupido termino por hartarse y el Demonio se encargo bien y bonito de ambos.


Largue un suspiro habido recuperado mi racionalidad y cordura, salgo del largo pasillo, giró a la derecha y voy lento escalerillas abajo hasta encontrarme en el gran espacio abierto que funge como todo, me adentró y entonces me encuentro con un jodido desorden de la mierda a mi alrededor. Instintivamente observó el reloj en la pared dándome cuenta que pasaban de las once del día, aún no comprendo qué coño ocurrió ayer aquí pero daba gracias a los Dioses que Fabricio estuviera pasando sus quince días de vacaciones con su familia en Londres ahora mismo, si no hubiera sido así, todos estaríamos muertos y cagándonos del miedo. Sí hasta Braaten.


Me adentro en la sala observando latas de cerveza por doquier –eso sí, de la buena, aunque personalmente me sepa a mierda– chupitos, cubatas, campari, fernet, cosmos, bueno variedad de bebidas preparadas en el pequeño mini bar, ceniceros para cigarros, condones inflados a modo de globos, ¿juguetitos sexuales por aquí y por allí?… Y al segundo los recuerdos de la noche/madrugada anterior se agolpean como una bomba en mi sistema. Sostengo mi cabeza –¡Puta migraña!–. Una genial fiesta de cumpleaños repleta de un gran número de universitarios disfrazados, todos cercanos y de mente abierta, pasados de copas, con otras sustancias toxicas y hormonas en un reducido espacio mientras disfrutaban de la fuerte música proporcionada por los hermanos Albasti y un ardiente Show Striptease mixto que Mau pago como obsequio de cumple.


Cayendo en la cuenta… ¡el fiestón estuvo de puta madre!


Ah, por si se me pasó mencionarlo. Neftalí tuvo la grandiosa idea de convertir su fiesta de cumpleaños numero veintiuno en la «despedida de soltera que nunca celebrara realmente» y yo la fecunde. De eso hace dos meses. Recuerdo que Lissie simplemente se sonrojo avergonzada mientras reía a carcajadas con Mau.


Bah, si Lissie hubiese sabido hace dos meses lo que ocurriría…


—Tsk, no estas ayudando.


Necesito des estresarme, ¡ya! del verbo rápido.


Oh, al parecer sí que podre. Como si fuese producto de una invocación me topó a Mauricio hecho cabellos revueltos, recostado en el sofá de juegos con su disfraz militar puesto además de una chaqueta bronce que no es suya, abrasando fuertemente un cojín y inevitablemente sonrió ya que verlo dormir se asemeja mas a un bebé mitad osito cariñosito pero versión enorme. La forma de siempre tocar sus rosados labios con el índice y el pulgar mientras duerme acurrucado es sin lugar a duda adorable. Todo él es símbolo de adoración, y no exagero, Adorable es la palabra para definirlo, Adorable y Caliente. Ese apetecible cuerpo claro ligeramente caramelo otorgado por la genética es la prueba irrefutable a ambos sinónimos de descripción. Tomo unas cuantas selfies con su propio móvil para más tarde mandarlas al mío por Instagram, me acercó a su rostro, observo sus largas pestañas doradas y su aroma a bebé me envuelve pero no me dejo embabucar y sonrió con malicia, sin temerla o dudarla atrapo ligeramente su nariz y bloqueo su respiración.


[Insertar risa malévola]


Mientras lo asfixio –mentira jamás podría hacerlo–, mientras busco acabar con su sueño pesado pienso en dónde carajos paso la noche, evidentemente borracho no está ya qué no bebe alcohol, ¡Já!, no porque no quiera si no porqué no puede, a la primera copa cae en un letargo de bella durmiente, sí pobre alma en pena. Dos minutos y de inmediato abre sus ojos miel almendrados de golpe. Me hago aun lado en un ágil movimiento y desorientado Mauricio cae al suelo envuelto en una tos desesperada mientras también busca aire dando grandes bocanadas.


Largo una carcajada y por un descuido doy un vistazo al amplio ventanal que esta por detrás y ¡Pum! me encuentro a Beauliew durmiendo de lo incómodo en el frio suelo, afuera en la terraza, con solo bóxer abrazado a una botella de coñac y dos más vacías a su costado que seguramente compartió con su hermana Ros Marie.


Uf, no entiendo como no murió de hipotermia. Y justo ahora yo me siento dentro de esta famosa peli; ¿Qué paso ayer?


.Sí y seguramente Beau cuando despierte también.


Aunque ahora seria un buen momento para cobrar, ya saben «una de cal por las que van de arena»


[Insertando risa malévola]


Al parecer los astros conspiraron a mí favor. Todo con tal de des estresarme.


.Hazlo Kae.


Correr a la nevera y traer una bolsa de hielo medio derretida más coger el móvil de Mau se convirtió en un propósito de vida.


Cruce por la puerta corrediza llegando hasta Beauliew, capture una selfie post broma porque él es realmente un sueño húmedo de ver;


Cogí la bolsa y la vacié sobre él.


A la brevedad despertó lanzando un grito alarmado y comenzó a toser algo afónico. Sip, nuestra relación amistosa se basa en gastarnos bromas pesadas, pero no piensen mal yo realmente amo a este chico, él es mi mejor amigo si contamos a Mau como mi hermano. ¡Já!, larga y jodida historia.


—¿¡Qué mierda te sucede ahora Kae!? —rugió molesto mientras temblaba y tosía aún más. Sí, no necesitó verme para saber quién había sido.


—Volvé dentro, te resfriarás —exclame soltando una risotada nivel abominación. Me siento en la gloria y sirvió para destensarme un poco.


—¿No me digas? —pregunto con su desagradable sarcasmo sacudiendo su largo cabello Bronde Californiano ahora empapado. –Siempre lo llevaba atado en una coleta esponjosa que le llegaba hasta al final de la nuca, mas el largo y sexy flequillo largo, todo este look complementado con las expansiones negras en ambas orejas. ¡Joder! el tío te calentaba hasta la madre sí o sí–. Sí, Beau era el chico más vanidoso que pudiese existir sobre la faz de la tierra, incluso superaba a los hermanos Cavalante.


—Andá a cagar —me burle sin poder parar de reír.


—¿Toalla? —le ofreció Mauricio lanzándosela entre risitas mientras llegaba hasta nosotros.


—Esta mujer es un peligro, no puedo ni dormir porque me descuido —farfullo irritado y tiritando mientras secaba su ahora suelto cabello con la toalla y yo largaba otra carcajada.


—Bah, pero si yo duermo con ella todos los días tío, no hay punto de comparación —se quejo Mau fingiendo indignación.


—¿Disculpa boludo? tengo que recordarte que yo sobreviví todo un año con ella bajo el mismo depto, antes de vos apareciendo inoportunamente.


—Uf, sí. Que mal. ¿Cuántos años de pijamitas hay atrás antes de yo y ella compartiendo depto?


—Vale, vale ya pelotudos, que ya me ha quedado claro lo detestable que soy. Dejad de orinar y venid acá que hay alerta roja —dije mientras entraba de nuevo sintiendo como me seguían a toda prisa hasta la cocina.


Cogí agua del grifo en una tasa y a la brevedad Mauricio regresaba con mi bolso perdido sacando de dentro mi pastillero. —De nuevo estas retrasada con el medicamento —me acusa tendiéndomelo.


—¿La resaca te a dejado aun mas tozuda pelirroja? —Y allí esta Beauliew lanzando su desagradable reprimenda mientras soy enterrada viva con sus envidiables ojos violetas enmarcados con franjas obscuras. Sí, el maldito bastardo esta bueno, lastima que sea bisexual y mi desagradable mejor amigo.


—¡Dejad de armarme la bronca!, dejémosla para después y centrémonos en lo importante —me harte y los mire fijamente a ambos.


No les mentiré, estoy muriendo de los nervios. Sé el desastre que esto puede provocar y más en Mauricio, después de todo Nicolás es su hermano mayor y para colmo Mau le tiene mucho resentimiento, no son tan cercanos por más que Nico quiera remediar viejos errores. Y bueno por parte de Beauliew… no le tiene mucho aprecio que digamos, si lo resumimos, tal vez lo deteste y por supuesto que es entendible, él y Mau son los mejores amigos.


—Mm… ya. Vos sos de lo peor, Kae, pero no me extraña —me riñe Beau con desagrado mientras se recarga contra la mesada con su escultural y pálido cuerpo repleto de toda esa deliciosa tinta de colores, simplemente en bóxer chorreando agua o cubos fríos y de brazos cruzados –la fantasía de toda mujer echa realidad–. —Ya decía yo que ambos estábamos pagando tus trastos rotos.


—No me disculpare, yo necesitaba drenar todo y ustedes como de costumbre estaban en el lugar y momento equivocado, claro si ha eso le sumamos que ustedes sois un imán para situaciones comprometedoras y por demás bochornosas —me excuse llevándome una mano a mi desordenado cabello pelirrojo mientras mordía el piercing en mi labio inferior en un pobre intento de dispersar el estrés.


—Dale, aceptamos tus disculpas pelirroja violenta —me pico Beauliew con esa media sonrisa engreída donde relucía un –idéntico al mío– piercing negro por su labio inferior mientras veía ese brillo tiernamente divertido en un intento por animarme.


—¿Qué ocurrió Kaetlyn, o mejor dicho, qué tan grave es? —pregunto Mauricio con su característica seriedad mientras se pasaba una mano por el cabello miel caramelo ahora revuelto y su traje se ajustaba aun mas a ese cuerpazo sin dejar de mirarme en busca de respuestas. Este hombre me conocía mejor que yo misma.


Hice silencio por un minuto mientras me debatía en una lucha conmigo misma. Ambos merecían saberlo, aunque me sintiera fatal después por empeorar la situación entre los hermanos Cavalante.


—Tsk —rechiste y les mire a la cara decidida por primera vez a dar una noticia con tacto —. Mau, vos sabés que te quiero como a un hermano mayor y que jamás haría algo para lastimarte, mucho menos para deformar los avances que Nicolás ha dado hasta ahora contigo. Hay cero mala intención y seguramente me sentiré como la mierda después de esto porque también tu hermano es mi amigo, pero, ¡joder!... es necesario que lo sepas, que ambos lo sepáis… ella es mi mejor amiga y la suya —susurre lo último, deseando la ayuda de un medico de esos descorazonados para dar la terrible noticia.


Sus rostros desmejorados empeoraron al instante, creo que empalidecieron, bueno Beau más.


—¿A qué te… referís? —titubeo Mau dándome una mirada nerviosa. Clave mis filosas uñas en la carne de mi palma hasta sentir escozor, rompí mi labio inferior en el proceso y como si Beauliew se las oliera, abrió más sus ojazos sobresaltados en los míos.


Trago duro y decido soltarlo de golpe.


—Nicolás se follo a Lissie y… no sé si ella estaba en sus cinco sentidos.


—¡¡HIJO DE LA GRAN PUTA!!


—¡¡BASTARDO MALNACIDO DE MIERDA!!


¡Dios!, ya veía el mar rojo que se desataría. Le romperán la jeta a Nicolás y de paso lo castrarán sin necesidad de que yo me encargue de darle lo que merece.


—¡¡¿QUE ÉSE PUTO CABRÓN HIZO QUÉ?!!


Un estremecimiento de terror me puso lo bellos de punta y de inmediato gire la vista por detrás de la barra localizando a una Marie irradiando sus instintos asesinos a full.


Santa madre del infierno.


—Cortaré la polla de ése bastardo infeliz —sentencio esa característica voz seca y sombría que tan bien aprendí a conocer y mas que nada, despreciar. Di un respingo dirigiendo la mirada a la puerta y el aire escapo de mis pulmones muriendo en cosa de nada.


.Oh, oh, las siete plagas caerán sobre la faz de la tierra.


Un Braaten bastante furibundo, más sombrío de lo normal con unas ojeras enormes y las mismas prendas de ayer –negras como todo en su guardarropa–, junto a esa mirada de asesino en potencia que ahora esta fija con toda su atención sobre mí, como de costumbre, analizándome cómo si poseyera un detector que midiera mi inestabilidad.


—Me cago en todo —masculle por lo bajo, dirigiéndole una mirada gélida.


Espero y todo este malentendido tenga una buena explicación, ruego a los dioses que Lissie recuerde lo ocurrido esta madrugada por el propio bien de ella y Nicolás, ruego al infierno para que realmente ambos estuvieran consientes de la acción del acto sexual y las consecuencias que traería después. Francamente a mí sólo se me vienen fragmentos del desmadroso cumpleaños de una Neftalí disfrazada de Cleopatra pero nada relevante. ¡Maldita y mil veces maldita la jodida resaca! 




                                SINOPSIS


Soy Kaetlyn Rippon, tengo veinte años, estoy cursando mi segundo año universitario en Historia del Arte y no he regularizado las materias que debo pero hago el intento, eso sí, estoy lejos de estar entre las mejores estudiantes gracias a que mi conducta dista mucho que desear. Soy del tipo de persona abierta, extrovertida, –intelectual aunque no se note–, pero que se la pasa bien, comete idioteces, posee un gran puño izquierdo y se la vive sumergida entre el drama bíblico de sus complicados amigos.


Sí algo bastante común. Pero como de costumbre tendemos a encontrarnos con mierda en medio de la acera o mejor dicho los putos inconvenientes siempre llaman a la puerta de nuestras vidas cuando llevan un tiempo sin venir a tocarnos las narices.


El 20 de agosto de 2011, mientras que el peor drama amoroso de la historia se esta creando en las vidas de mis amigos creo que la vida me termina castigando por tratar de disfrutarlo y de regocijarme, así que Aiden Wellinger aparece como una patada en el culo en mi vida, sí una especie de… ¡Cierra la boca perra porqué este hombre te dará tu propio puto drama y del duro contra el muro!


Sí y no exagero, ya que tras varias noticias que no me permitirán sacarlo de mi vida por un buen tiempo y mucho menos de evitar que se clave en mi sistema con los meses, término ENAMORADA para mi desgracia, muy a pesar de que en mi adolescencia ese jodido sentimiento me halla causado heridas que agrietaron las ya existentes volviendo a ser punzantes y sangrantes.


Es por ello que ahora inevitablemente considero a Aiden una amenaza potencial.


Una amenaza de la que planeo alejarme.


Porqué absurdamente, Aiden me hace creer en las Almas Destinadas. 




 


5 de Abril de 2018 a las 23:37 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Cada 30 días.

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

Historias relacionadas