La leyenda de Ik'na Seguir historia

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Gaia E.


Cuentan las leyendas que muchas edades atrás nació de una implacable matriarca una niña de tal capacidad y belleza que pronto comenzaron a llamarla Ik'na, la que emite luz propia. Ik'na manifestó, por primera vez en muchas generaciones, un excepcional don para la magia de toda clase. Por esta razón su madre decidió nombrarla heredera de todas sus posesiones y su poder, pese a ser la menor de cuatro hermanas. Historia inspirada por la imagen de portada.


Fantasía Todo público.

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La leyenda de Ik'na

Cuentan las leyendas que muchas edades atrás nació de una implacable matriarca una niña de tal capacidad y belleza que pronto comenzaron a llamarla Ik'na, la que emite luz propia. Ik'na manifestó, por primera vez en muchas generaciones, un excepcional don para la magia de toda clase. Por esta razón su madre decidió nombrarla heredera de todas sus posesiones y su poder, pese a ser la menor de cuatro hermanas. La matriarca entregó a Ik'na la Estrella de Ceniza, la más importante reliquia familiar, para que todos pudieran observar la grandeza de su linaje. Sus hermanas sufrían enormemente ante esta vergüenza y la envidiaban, pero Ik'na era fuerte y le tenían gran temor, así que conspiraban en secreto, esperando cualquier oportunidad para reclamar lo que les pertenecía por derecho.

Pronto Ik'na superó a todos sus instructores en las artes mágicas, aprendió toda la historia que tenían que enseñarle y comenzó a hacer preguntas incómodas sobre el mundo de más allá. Decía que una raza orgullosa como la suya no debía temer lo que habitaba en la superficie, sino conquistarlo. Cuando hablaba así sus maestros se avergonzaban y decían que aquel mundo era luminoso y sofocante, no apto para seres elevados, pero Ik'na no les creía y comenzó a escabullirse más alla de la Ciudad, donde las leyendas hablaban de una abertura exterior. Durante mucho tiempo observó la tierra sobre la tierra con gran interés, aprendiendo los ciclos de la luz y escuchando los extraños ruidos que se entremezclaban, sin atreverse a dar un paso más allá de la protección de las rocas.

Un día que observaba como de costumbre algo nuevo surgió ante ella: un joven humano de piel pálida se dirigió hacia la cueva donde Ik'na se escondía sin reparar en ella, pues se hallaba entre las sombras. La elfa podría haberse retirado pero era joven y arrogante y consideró que huir de un humano sería una vergüenza insoportable. Así pues se presentó ante él sin miedo, con la cabeza alta y, para su sorpresa, el chico no solo no se asustó sino que se mostro fascinado con su presencia. Comenzaron a hablar y descubrieron que aunque no compartían la misma lengua algunas de las palabras eran semejantes y con esfuerzo lograban comprenderse. Hablaron durante mucho tiempo saciando su mutua curiosidad y cuando llegó la hora de separarse acordaron verse en el mismo lugar al día siguiente.

Las visitas pronto se convirtieron en una costumbre y durante muchos años aprendieron el uno del otro. Ik'na paseaba ahora por lo que supo era un bosque y aprendió el idioma humano, mientras que Jael, pues así se llamaba el joven, observaba la magia élfica y aprendía sobre el pueblo oscuro.

Se amaban.

Pero llegó el día en que la madre de Ik'na murió y ella debía ocupar su lugar, lo que significaba tomar esposo obligatoriamente. Pese a que ya era extraño que una elfa de la edad y posición de Ik'na estuviese soltera su maravilloso talento eclipsaba todas sus excentricidades. Ninguno imaginaba que su corazón pertenecía a un humano.

Muchos elfos se presentaron ante ella y pidieron su mano, pero Ik'na los rechazó a todos. Sus hermanas, casadas, le decían que debía contraer matrimonio por el bien de la casa amara o no y rabiaban ante tamaña arrogancia, todas pensaban que era indigna, pues no era capaz de sacrificarse como ellas. La mayor, heredera por derecho, era la que más sufría y harta ya de esperar ideó un plan para acabar con Ik'na, cuyo primer paso era descubrir a donde iba en sus ya famosas y misteriosas desapariciones.

Ul'ku, que así se llamaba, contrató a un experto rastreador que siguió a Ik'na sin que ésta se percatara y que descubrió no solo la abertura hacia el mundo exterior, sino también a su amante humano. Cuando se lo comunicó a Ul'ku, ésta ardió de rabia y humillación y mandó asesinar al explorador para que nadie descubriera la vergüenza que su hermana había traído a la familia.

Después ideó un nuevo plan: durante semanas aprendió la frecuencia de las citas de Ik'na y cuando estuvo segura una noche la engañó para tomar un veneno que la obligaría a dormir y así poder presentarse ante su amante en su lugar. Cuando llegó a la gruta Ul'ku sonrió y dijo que era la hermana de Ik'na, que ella no había podido llegar por un grave problema pero que conocía su secreto y lo aprobaba, Jael dudó pero no conocía la gran astucia de los elfos y se dejó seducir por la falsa amabilidad de Ul'ku. Ésta insistió en que su gran deseo era ver el mundo exterior como su hermana y Jael accedió, llevándola hacia el exterior de la cueva, donde serpenteaba el río en el que Ik'na y él solían bañarse a la luz de la luna.

Jael se dirigió hacia la orilla, dándole la espalda a Ul'ku, momento que ella aprovechó para clavarle profundamente un largo estilete que le atravesó por completo el corazón y le desgajó el torso. Jael se llevó las manos al pecho e intentó darse la vuelta pero perdió el equilibrio y tras trastabillar un par de pasos cayó al río, donde la corriente comenzó a arrastrarle lentamente, tiñendo de sangre el agua a su alrededor.

Cuando Ik'na despertó hacía ya mucho que Ul'ku había vuelto y justificado su ausencia. Dándose cuenta de que se había perdido la cita Ik'na corrió hacia la gruta con la vana esperanza de encontrar a Jael aún esperándola. A medida que se acercaba y sin saber porque un terrible presentimiento le invadió. No encontró a Jael en la gruta y tampoco en el meandro donde solían verse, pero a medida que se acercaba observó como algo flotaba en el centro del río. El miedo nubló su razón y avanzó a grandes zancadas por el agua que le cubría hasta la cintura, cuando alcanzó el bulto pudó comprobar con horror que se trataba del cuerpo sin vida de Jael.

El dolor cegó a Ik'na, que olvidó toda precaución y comenzó a gritar y llorar con amargura, abrazando la carcasa vacía de lo que hacía poco era su amante. El ruido atrajo a dos jóvenes humanas que buscaban bayas cerca de allí y que al observar la escena se asustaron e intentaron huir. Enajenada por el sufrimiento Ik'na pensó que el miedo se debía a su culpabilidad y saliendo del rio les dió caza y acabó con ellas, creyendo que así hacía justicia. Pero cuando volvió a buscar el cuerpo de Jael y lo arrastró hacia la orillá se percató del estilete que aún atravesaba su pecho y lo reconoció.

Ik'na abrazó el cuerpo de su amante hasta que los rayos del sol comenzaron a quemar su delicada y oscura piel. Cuando el dolor fue demasiado intenso para ignorarlo arrancó el estilete del cadáver y, aturdida por el dolor y la culpa, caminó hacia la Ciudad aferrándolo con fuerza.

La visión que vagó entre las calles subterráneas poco despueés era de pesadilla. Ik'na avanzaba como en sueños, pero con la cabeza y la mirada fijas. Su pelo estaba despeinado y su ropa rasgada por la persecución y manchada de sangre, sus brazos y su rostro quemados por el Sol. Como por un milagro aún relucía inmaculada sobre su pecho la Estrella de Ceniza que su madre le había regalado tanto tiempo atrás y sujetaba con fuerza un estilete manchado de sangre.

Lo que sucedió en la casa familiar nunca se supo, pero durante todo un dia se escucharon los gritos de sus hermanas, sus maridos y los hijos de éstas. Nadie se atrevió a entrar. La casa permaneció cerrada un tiempo y después ardió hasta los cimientos sin que nadie se molestase en apagarla.

Entre los escombros aparecieron numerosos huesos carbonizados que confirmaron el ya conocido y terrible destino de la familia. Nunca se supo si Ik'na escapó o se unió a sus hermanas en su hora final, en lo que respecta a los registros el linaje esta extinto.

La Estrella de Ceniza jamás fue hallada.




4 de Abril de 2018 a las 14:24 0 Reporte Insertar 0
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