Un Acróbata Emocional en: Esa Cosa del Amor propio Seguir historia

jagu Jaguara Denoche

Cuando uno siente mucho, vive la vida como el mar: olas de ridiculez, tormentas de cursilería, bahías de sutileza, quebraditas de alegrías, ríos de buenas ideas, océanos de sabiduría, lagunas estancadas de incertidumbres, pantanos de encoñamientos inútiles. Un día navegando las redes encontré una pregunta: "Qué le dirías a tu yo de hace 5 años?" La pregunta me sacó un "ja! sé exactamente lo que le diría". Y es que hace 5 años fue que empezó el rollo más enrollado de mi vida loca y fueron exactamente 5 años lo que duró ese escalofriante y emocionante largometraje. Mi más reciente éxito!


Historias de vida Sólo para mayores de 18.

#vida #amor #libertad #apego #desapego #dicha #exploracion
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Del pantano a la dicha.

¿Qué quiero escribir? Escribo todo el tiempo.

Son cartas para mí misma, soy mi público y mi más grande fan. Pero no son vainas de ego, son de mero amor, amor que aprendí a darme apenas hace muy poco para los 37 años de existencia que tengo.

Me escribo como si me preocupara olvidar lo que pasó, lo que me movió el piso alguna vez, lo que llenó mis días de significado. Y para mí, ¡todo tiene significado! Creo que en el fondo y en la superficie, me la paso celebrando todo lo que me acontece y lo vuelvo fiesta aunque sea terrible, doloroso y a veces hasta vergonzoso.

Cada cosa es una excusa para hacer un ritual de despedida o de gratitud. Cada ciclo lo cierro con rezos y con magia. Cada canción que me emociona la vuelvo fiesta de baile aunque no me pare de mi silla y siga haciendo lo que sea que ande haciendo.

Ayer leía por ahí en alguna imagen de las redes sociales "¿Qué le dirías a tu yo de hace 5 años?".

La pregunta me sacó un "¡já! sé exactamente lo que le diría". Y es que hace 5 años fue que empezó el rollo más enrollado de mi vida loca y fueron exactamente 5 años lo que duró ese escalofriante y emocionante largometraje: mi más reciente éxito.

Si quisiera ponerle un título sería "Amor propio: guía para acróbatas emocionales que aún no saben lo que eso significa."

Acróbatas, eso es lo que a todos nos encanta ser: meternos en las aventuras más peligrosas, engañosas, confusas, porque ante todo son divertidas y emocionantes.

¡Qué hambre de sufrir! Es lo que me digo ahora, y me lo digo con risa y compasión porque sé que uno realmente cree que está viviendo algo divino.

Sobre eso cito un pequeño texto que me salió de pronto un día:

"Cuando uno siente mucho, vive la vida como el mar... olas de ridiculez, tormentas de cursilería, bahías de sutileza, quebraditas de alegrías, ríos de buenas ideas, océanos de sabiduría, lagunas estancadas de incertidumbres, pantanos de encoñamientos inútiles. jajajajajajajaja "

Diccionario colombiano de la real colombianada:
Encoñamiento: apego al sexo por bueno o generalmente por creer que no hay nada mejor que eso.

Y bien... quiero hacer algo que no he hecho. Contarme esta historia con el humor y la claridad que ahora me cobija y me nutre de dicha.

Mi vida se partió en 2 el año que mi hermano murió. Él era mi inspiración, mi guía, mi maestro, mi amigo, mi muchas cosas. El tipo era un hombre franco, podía ser muy crudo para decir las cosas, pero lo encantador de ello es que no adornaba la verdad por más fuerte que pudiera ser. Yo era hasta ese momento una nena que sin ver nada con claridad, buscaba con muchas ganas saber quién era y qué era lo que quería para mi vida.

Como aún no sabía mucho de mí, andaba vacía y apegada, encoñada a una relación que ya había muerto a la mitad de su duración y que por desperdiciar mi ansiosa atención en ese lazo roto, desperdicié también la última oportunidad que me quedaba de tener a mi hermano tan cerca como ahora quisiera.

Había cometido el grandísimo e imperdonable error, de preferir estar cerca de alguien que no me amaba, en lugar de visitar a mi hermano y beberme todas las cervezas del mundo con nuestras nutridas y destructivas charlas de siempre.

Se murió él y yo, la que no era, se murió también.

Y ahí todo cambió.

Claro, uno cambia todo el tiempo. En todo momento, pero después de esa muerte, indudablemente, empezó mi vida a buscar un color de realidad y dicha de la que dura. Lo que ingenuamente no sabía era que para encontrar eso, primero había que darse muy duro en la jeta varias veces.

Diccionario colombiano de la real colombianada:

Jeta: boca.

Entonces caigo en la depresión, negación del duelo. Supero fácilmente la separación de la pareja que no me amaba, cuando se pierde un hermano se sabe lo que sí vale la pena. En el proceso pierdo uno de los perros que más he amado en mi vida, mi relación y amor por los animales ha sido fuerte y Tobías en especial me había hecho madre.

Me corté el pelo (como los griegos cuando moría un amigo), me puse mis botas y empecé de nuevo con el corazón y las manos vacías.

Descubrí entonces la luna. No sabía que se llenaba una vez al mes, la miraba tan poco que juraba que eso era un suceso anual muy exótico, yo era una alienada más. Volví a pisar el campo como sólo lo había hecho en mi infancia, a visitar los ríos, a dormir en el piso viendo lluvias de estrellas. Volví a los parques infantiles pero en planes nocturnos para montar en columpios y beber ron con los amigos.

Volví paso a paso a recuperar la sonrisa y las ganas de vivir. Esos, mis amigos de esa época, me llevaron a hacer todo lo que hacía de niña, la única vez en la vida que había sabido quién carajos era yo. Y cuando uno sabe quién es, deja de apegarse a todo lo que le hace daño. Decirse mentiras deja de ser la única opción.

Un día supe que no quería la naturaleza para mis planes de escape, quería vivir en ella y quedarme sin zapatos el resto de mi vida. Quería mandar a la mierda las agencias de publicidad y todas las oficinas. Quería que mi proyecto independiente, el que apenas llevaba 4 años de vida, fuera mi centro de ingresos. Quería una vida que realmente oliera, supiera y sonara a mí. Y ahí, apenas ahí, empiezan los 5 años de los que hablo. Los de la acrobacia pendeja que me mandó a la dicha.

Y comienza con un vestido y un amor pendejo, como la mayoría de los que he tenido. Ahora que lo pienso, creo que son los únicos que conozco. Pero este fue muy importante porque fue el totazo que más necesitaba para dejar de ser ingenua y confrontarme a mi genuina identidad.

Diccionario colombiano de la real colombianada:
Totazo: golpe muy pero muy fuerte en la cabeza

El muchacho apareció como un espejo que me reafirmaba en lo que yo quería y tuve la claridad de los pasos que tenía que dar para preparar el viaje de mi gran búsqueda. Cuando ya tenía mis maletas listas, mi madre me regaló el vestido que me acompaña hasta ahora y que ha sido uno de los testigos de todos mis procesos. Es un vestido lleno de detalles de delicadeza, con unos violetas y rosas como de esos atardeceres que anuncian una noche muy azulada y llena de estrellas. Con ese vestido descubrí mi amor por las faldas, las flores y la tierra.

El guapo espejo no era pendejo, pero mi amor ilusorio por él sí.

Pero hay muchas pendejadas en la vida que como todo lo que hay en ella, son necesarias para el aprendizaje. La vida pasa como tiene que pasar, no hay otra historia que hubiera podido contarse. Así que asumí el golpe, y empecé mi viaje.

En la capital de mi país pude probar mi vida con los retos que me había planteado: quería ser guerrera, vivir en austeridad, saber cuidar de mi misma y sostenerme sólo de mi taller y pasiones alternativas como la cocina.

¡Ah! No lo he dicho hasta ahora. Mi principal pasión y talento es la costura, hago gatos y otras criaturas de trapo, siempre piezas únicas como los seres vivos y todo con una estética propia que baso en el remiendo y el trazo de mi propio pulso sin medidas, ni moldes, ni simetrías antinaturales.

Mi tiempo en Bogotá fue maravilloso. Logré un apartamento compartido en La Candelaria a un precio exageradamente bajo. Podía cubrir mis gastos con los encargos de mis muñecos y además tenía tiempo para aprender a cocinar en un pequeño restaurante italiano donde me aceptaron como aprendiz. Comí delicioso, hice mi rutina de vida como amaba, permanecía en la paz de mi casa y recorría la ciudad a mi propio ritmo y no al que su caos quería imponerme.

Cuando recogí lo que necesitaba en la ciudad, me conecté con un lugar donde podía aprender lo que necesitaba para cumplir mi meta: vivir con la naturaleza y saberme relacionar con ella.

El lugar parecía dibujado por mi cabeza: tenía perros, gatos, muchos árboles, pequeñas quebradas y un hermoso río que pasaba por mi casa: una carpa muy grande que podía ser mi hogar el tiempo que sintiera suficiente para evaluar el sitio y entender si era lo que realmente me convenía.

Primer error: Me fijé en el primer niño lindo del lugar. El tumbalocas, el soltero, el que pescaba todas las visitantes de temporadas cortas y largas.

Primer consejo para la que era hace 5 años: No se le tire en plancha a lo primero que ve y mucho menos si es el gigoló de la vereda.

Diccionario colombiano de la real colombianada:

Tumbalocas: gigoló, don juan.

Tirar en plancha: algo así como hacer un clavado olímpico

Pero lo hice. Y el apego o encoñamiento fue instantáneo. Me quedé estancada 5 años y hasta me casé con él.

Para hacer un cuadro bien claro: No me aceptaba como era, me decía que no era hermosa pero si "aceptable" y con el pelo largo me veía "mejorcita", me decía que mi proyecto de costura era una estupidez, me pegaba "por accidente" de vez en cuando, odiaba a todo el mundo, se odiaba a sí mismo y manipulaba mi realidad y mis relaciones aprovechando mi introversión. Con eso dejo el panorama claro. Para concluir esa parte pendeja, puedo decir a mi favor y compasión, que a medida que me iba amando a mí misma y me rodeaba de mi familia y mis verdaderos amigos, pude sacar garras de jaguar y mandarlo a la mierda antes de que me rompiera la cara, cosa que estaba ansioso por hacer.

Fue la relación más peligrosa y acrobática en la que me he metido, afortunadamente, aprendí año por año de todo lo que pasó y salí viva y completa.

También me apegué pendéjamente de otra cosa: el lugar al que llegué.

Hay algo muy claro que debo decirle a la que yo era hace 5 años: Nada ni nadie es la única opción de lograr lo que uno anhela, y mucho menos si causa taaaanto dolor. Uno se la pasa saltando de una a otra cosa y siempre cae en lo mismo: "esta es la pareja de mi vida", "esto es para siempre".

Caí doblemente en el pantano del encoñamiento: además de una pareja que no me amaba también me apegué a una comunidad donde me marchitaba.

Como el espacio tenía lo que tanto anhelaba: río, animales, árboles, espacios de soledad, espacios para aprender a sembrar, personas fuertes, me negaba en entender que también había rechazo, había una gran ausencia de compasión a mis inmadureces y a mis problemas, había una enorme intolerancia a mis dolores y confusiones, había una voraz necesidad de dejarme claro que esa no era mi tierra y que si me enfermaba, estorbaba y robaba energía suprema. En resumen: no había amor para mí ni por dentro ni por fuera, pero los animales, los árboles y el río me dolían tanto que volvía a mentirme con un sí para insistir en quedarme.

Tuve que sufrir un accidente gravísimo para salir de allí y otros 3 años para digerir, en un entorno amoroso de verdadera familia, amistad y sororidad, que ese lugar no era el mío y que definitivamente no quería volver nunca jamás. Esa fue la época del pantano.

Pero ahí en ese pantano calientico y hasta suave pero también peligroso y asfixiante, me obligué a nadar hasta el cansancio para encontrar el amor propio. Y la logré. Aunque uno piensa varias veces eso y mentiras. Es que eso es de tiempo hay que seguir en constante evaluación, porque a veces nada que realmente se ha logrado.

Los síntomas de verdadero amor propio los empecé a notar al final del quinto año y por ello fue que maté toda esa historia y recibí mi diploma Phd en "Acrobacias emocionales y Amor Interno", suena tan coqueto que hasta podría montar una escuela sobre el asunto y haría dinero.

Y cuáles son los síntomas?

Aquí van en lista para mi mujer de hace 5 años:

- No importa si tu pareja es buena o pésima: nunca descuidas tu casa, te angustia dejarla por más de una noche de pasión y vas a cuidar de ella, tenerla limpia, segura, hermosa, sólo para ti y por ti.

- No importa lo que diga la gente: primero está tu bienestar, primero está tu buena y deliciosa alimentación, primero está tu tiempo sagrado en soledad para tus cosas, tus sueños, tu descanso, tu lo que sea.

- Tus plantas y tus animales, así como tu ropa y tu salud, permanecen en excelente estado, siempre nutridos, hidratados y atendidos de corazón, tu corazón.

- Y no importa qué tan lindo sea el pendejo: si trata de pegarte, si te hace invisible ante la gente que además te irrespeta, lo mandas al carajo con todos ellos y sin meditarlo o pedirle consejo a nadie. Te largas con una gran sonrisa, con un respiro de alivio y con un grito de júbilo porque no has perdido nada, al contrario, lo has ganado todo.

- Los lugares, las personas, los proyectos, son como la costura y el remiendo: todo puede descartarse y empezar de nuevo. Lo importante y prioritario es ser fiel a uno mismo y jamás negociar el irrespeto y el hambre emocional por quedarse en un territorio donde se hace forzoso el proceso natural de florecer.

Hay que buscar el lugar donde uno echa raíz por esqueje fácilmente y además florece todos los días con todos los cambios de climas habidos y por haber.

- ¿Y la soledad? No le temes, la amas, la honras, la extrañas si no la tienes. Tu soledad es sagrada porque es el tiempo que te das para construir y destruir, para crear y transformar, para hablarte, para escucharte, para amarte, para entenderte. Es lo que cuidas cada día para poder amar en abundancia a los demás.

- ¿Y el amor? El amor te lo das en abundancia y así nunca se lo pides a los que no tienen la responsabilidad ni capacidad de dártelo. Te amas tanto que lo que tejes con los demás es tan hermoso como libre y limpio. Es tan sano que no te apegas porque no necesitas nada más de lo que tienes adentro.

Y eso es... pero claro, eso es lo que aprendí en estos cinco años. Así que voy allá a la mujer de hace 5 años y si le digo todo esto ella me va a decir que no entiende mucho de lo que le digo, que le suena maravilloso pero que aún es un poco confuso, que necesita tiempo para digerirlo, para practicarlo y que hará todo lo que hizo cada uno de estos cinco años con toda la dedicación que su búsqueda implica para llegar a lograrlo y decirme que lo ha entendido todo.

Coronar la prueba. Eso es duro pero siempre se hace y siento un gran alivio de estar lejos cuando leo mis cuadernos con todas esas confusas y dolorosas narraciones de aquel esposo y aquel lugar, con ese río y esos animales y todos esos árboles.

Fue una historia en la que sentí mucho dolor, porque arrancarse los apegos es como arrancarse un pegamento en tu piel llena de pelos. Lo haces despacio porque duele mucho y no tienes la valentía para hacerlo rápidamente. Y cada vez que jalas un poco, te arrancas pelos y piel y te sale sangre y te duele, y te arde y gritas y bueno... a veces duele tanto que hasta te da risa.

Lo mejor es que cuando decides dejar de hacerte daño, le pones fin a todo y el resto de tu vida se describe con dicha... de la que dura para toda la vida!!!

Hoy escribo todo esto en mi propia tierra, rodeada de mis animales, mis árboles y personas que me aman enferma, sana, contenta, deprimida, confundida, como sea. Cada día, cada noche, hay amor para mí adentro, encima, debajo, y alrededor.

No dejé mi búsqueda y ahora todo lo que soñé ya lo tengo y lo celebro y lo amo y no me hace daño.

Jaguara Denoche
30 de junio de 2017

27 de Marzo de 2018 a las 23:01 0 Reporte Insertar 1
Fin

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Jaguara Denoche Siempre me ha encantado ese momento en que todo se detiene y el corazón le grita a la mente que eso que está escribiendo es el comienzo de una buena historia.

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