No Zombie Seguir historia

c-monster Heather Magallón

El mundo ya no es como antes, y las enfermedades y ataques zombis son un gran problema para la nación, mientras todos intentan resolver cada uno de los problemas poco a poco Jodie intentara resolver los problemas de su pasado y presente cumpliendo las misiones que llenaran su nueva vida de tristeza y nostalgia.


Acción No para niños menores de 13.

#117 #310 #383 #zombies #256 #301 #245 #tristeza #suspense
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Capítulo .1

Sentarse cada mañana en la azotea de un edificio diferente me hacía sentir que aun tenia la opción de poder suicidarme y terminar con este infierno de vida, sin embargo, me detenía a pensar lo poco que me quedaba por delante lo cual era frustrante a esta altura, desperdiciándola imprudentemente por un deseo caprichoso, e intentando proteger a aquellos que me hacen de mi vida una miseria total, pero con tal de rogarle a dios cada noche por qué no termine mi vida contagiada por un zombi sin humanidad…un total desperdicio, hacia que en alguna parte de mi se sintiera llana e incompleta, aunque aun encontraba calma de todos mis pensamientos viendo aquella procesión fatídica lleno de personas agresivas a los cuales les arrancaron sus sentimientos humanos, caminando lento y con tristeza, un vals sin terminar que aun sigue siendo hermoso.

Me llenaba de tanta tranquilidad y calma, era adicta a ver a aquellos que murieron caminar tan lento, como si de una procesión sin fin se tratase.

Sin embargo en este maldito, sucio e infectado mundo, nosotros, terminamos siendo el mayor problema, destruyendo toda vida hermosa sola para jugar a ser dios, es una pena pensar en los malos tratos que ahora se recibe por aquellos que querían el poder en sus manos.

Día a día me pregunto si aun vale seguir viviendo en este mundo tan contaminado, veo las calles llenas de hellmians y zombis comiendo a los humanos aun sabiendo que lo fueron en algún tiempo…aun sigue siendo bizarro y horrible. No recuerdo bien cuando fue que empezó este revuelo por los zombis y bestias, quizás ya hace 4 años atrás...o más, un fenómeno que ahora se ha vuelto lo más normal en el mundo, un apocalipsis que se ha vuelto nuestra forma de vivir ahora, aunque ahora la democracia y los reinados ya no existan, sigue siendo igual.

Debo concentrarme…ya se acerca la hora- Suspiro y muevo mi mano hacia el bolsillo trasero de mi pantalón bombacho, saco el pequeño reloj de bolsillo.

Son las doce en punto, la hora maldita y la tan esperada para aquellos como yo, que se encargan de exterminar la sobre-población de zombis y hellmians agresivos y sin control, el nuevo virus que se desato en el mundo, nada más y nada menos que la mutación de los cuerpos humanos a semi-bestias animales, un desastre que en ciertas ocasiones llega a ser un tanto hermoso y peligroso. A un costado de mi había un rifle calibre 50, esperando y deseando disparar a todos los que caminan sin rumbo, estaba lleno de esa excitación por pelear y llevaba el sentimiento que corría por mis venas de sentirse completa, ambos queríamos ver como caían aquellos que cobran la felicidad, pero al igual que yo esperábamos la señal, una bengala roja, que se supondría emergería a los cielos para dar la señal de la masacre, y como si fuera plegaria al cielo, a lo lejos se divisaba aquella línea carmesí.

Al fin...

Rápidamente tome el rifle y salí de mi escondite, una pilastra justo al lado de una ventana en el 4 piso de un apartamento abandonado, me posicione y localice mi primer objetivo, un zombi de categoría 2, alimañas dientonas y peligrosas, una de sus mordidas podría arrancarte todo el brazo de un solo mordisco, naturalmente son más fuertes que los zombis convencionales pero estos llevan la única ventaja de que su único sentido aun “vivo” es el olfato, la ventaja de estos categoría 2 era el método en el que podíamos eliminarlos, una bala en la cabeza y listo para la carne asada, posicione la mira inmediatamente y apreté el gatillo, la bala fue a parar directo al cráneo sin escapatoria alguna, el siguiente objetivo era lo mismo, el truco estaba en mover rápido el rifle y dispararles en el primer instante en que la mira se posara en su cabeza; Uno tras otro caían, para suerte nuestra no se encontraban tantos hellmians agresivos como pensábamos. Desde mi posición se podían ver a los demás peleando, cortando las cabezas una tras otra mientras la sangre se derramaba como si fuese agua y formaba un charco que reflejaba el cielo lentamente, aun sabiendo que era una pelea contra no muertos y que ciertos camaradas caían, era como estar en un baile por la supervivencia del otro, cada uno quería seguir con vida de alguna forma, sin embargo, en este caso nosotros simplemente éramos el bufet luego de una gran velada.

Tenuemente pude escuchar el gran aullido de una bestia a lo lejos, por lo que intente buscar rápidamente de donde provenía tal ruido, a lo lejos se visualizaban unos zombis con grandes brazos toscos grandes, sus cuerpos eran delgados y prietos pero con gras rapidez y destreza al moverse, corrían rápido y escalaban los edificios a una velocidad tremenda, venían a eliminarnos y a carroñar a sus propios camaradas, eran unos zombis de una categoría 4, peligrosos y un tanto más listos que de lo común.

-¡Maxine!, ¡se aproximan los categoría 4 por el norte!- Grite lo más alto que pude para que ella lograra escucharme, pero parece que no resulto.

Agarre el rifle y salí corriendo rápidamente hacia las escaleras del edificio para advertirles y enfrentarme directamente a ellos desde abajo, había más gente y era probable que entre todos pudiéramos acabar con unos cuantos, el combate se vuelve más peligroso para nosotros estando dentro de edificios o casas con un categoría 4, ellos lograban escuchar tus pasos hacer eco y transmitir una honda especial que solo ellos podían detectar, era fácil para ellos matarnos en un entorno cerrado debido a su ventaja con la gran audición sin embargo su vista y olfato permanecían aun muertas, mientras bajaba un zombi subía lentamente con dificultad tropezando en cada movimiento e intentando buscar alguna víctima, quite el seguro del arnés en mi cintura en el cual tenía una magnun 500, apunte a la cabeza y jale el gatillo, la bala atravesó el cráneo en un instante dejando un agujero en el cual se podía ver tranquilamente a través de él, no teníamos tiempo para entretenerme con un zombi normal, de seguro los demás ya habían visto a los clase 4 le habían advertido, pero ahora lo más seguro era e ir a verificar por cuenta propia y reunirme con el equipo, en el lobby no se veía ningún zombi o hellmian con vida, varios cuerpos con agujeros de bajas y desmembrados ahora decoraban el suelo como una hermosa alfombra carmesí, podría decir que era un muy buen trabajo realizado por los hunters, en la entrada del lobby había un gran ventanal en el cual se podía apreciar la masacre que ocurría fuera de este. Me apresure y corrí hasta donde estaba Maxine, la líder de la tribu Iguru, una mujer con agallas de acero que reunió mucho valor para unir a los humanos y hellmians con el control de su enfermedad, gobernaba entre los que estaban dispuestos a luchar por la igualdad y la supervivencia, por lo tanto muchas personas la seguían por tal hazaña y por su forma especial de ver este nuevo mundo.

-Maxine, los categoría 4 se acercan a toda velocidad por el norte ya deberían estar por llegar necesitamos movernos ahora-

-Entendido, daré la orden en unos minutos, aun no acabamos con estos mequetrefes y es más que importante hacerlo ahora para que no traigan problemas- Dijo con seguridad, su voz era algo ronca y muy estrepitosa, pero es lo que le daba ese encanto de superioridad, en su rostro se podían ver algunas cuantas gotas de sangre que adornaban su cicatriz en la parte cercana a sus labios, unos cuantos aretes en su oreja izquierda y una gran expansión en la derecha daban a su rostro siempre cerio un toque de rudeza, a pesar de ser una mujer que sobrepasaba sus 37 años de edad aun se mantenía en una condición espectacular, en aquella tribu era conocida por ser una gran acecina de clase alta.

Me uní a la batalla a los pocos minutos de haber transmitido el mensaje, cada vez más aparecían los zombis convencionales que hacían la batalla un chiste de mal gusto, sin embargo llevábamos la delantera debido a que caían rápidamente.

-¡Esta puede ser nuestra última oleada señores!, ¡los categoría 4 están aquí, preparen las armas ligeras!- Dio la orden, y en unos minutos todos sacaban rápidamente las armas más ligeras pero mortales que tenían.

Todo estaba en moverse rápido con estos bichos, después de que ellos cayeran todo terminaría, enganchado a mi pantalón con la mágnum tenía una pistola 9mm, desamarre el listón que la sujetaba, recargue rápidamente y me coloque en posición de batalla, como los demás estábamos atentos y esperando a que ellos aparecieran, al estar en un lugar abierto debían tener para escuchar y atacar a cada sonido que recibían junto con las hondas que podían mezclarse rápidamente, aun sabiendo eso teníamos que estar alerta por lo peligroso que resultaban, nosotros aun éramos su comida preferida y harían cualquier cosa solo por matarnos, en un parpadeo saltaron de los edificios como aves de rapiña, buscando a sus presas, para mi mala suerte uno estaba por caer en mi cabeza, mantenía sus brazos extendidos hacia atrás completamente y abría su boca de par en par para eliminarme de un mordisco seguro; Esquive rápidamente y caí al suelo al enredarme con mis propios pies, gire mi cuerpo y dispare contra él, intente levantarme lo más pronto que pude pero nuevamente tuve que esquivar el ataque de uno de los zombis, son veloces y ágiles, lo cual dificulta eliminarlos, rápidamente me levante como pude y apunte a su pierna, solté el gatillo y la bala salió inmediatamente, inmovilizarlos primero es mejor que matarlos de una, tome impulso y patee su cabeza lo más fuerte que pude con mis botas militares, es una suerte que para estas botas se le refuercen obligatoriamente la punta, justo en frente de mi había otro igual sin embargo este estaba por ir a comer a un joven que estaba luchando contra un zombi normal, saque rápido una daga de metal que llevaba en la pierna y la lance directo contra él, rogaba en ese momento que nadie se interpusiera entre ella y su destino.

Bingo.

Se desplomo al instante en cuanto la daga atravesó su cabeza de extremo a extremo, dejando salir la sangre putrefacta que emanaba un horrible e inmundo olor, por otra parte me siento bien, para variar hoy podre presumir de mi éxito matando a dos de estos idiotas, corrí al encuentro de mi preciada daga que se encontraba incrustada en su cabeza, la saque con un movimiento rápido aun llevaba la sangre de este zombi pero era de menos, simplemente tenía que volver a limpiarla y estaría como nueva, mire rápido mi entorno y vi a una pareja que estaba a unos cuantos centímetros cerca de mi intentando asestarle un tiro a un sigiloso en la cabeza sin éxito alguno, aun llevaba aquel sentimiento de exitacion y felicidad por eliminar a aquellos no vivos inútiles lo cual izo que mi cuerpo se moviera con gran velocidad en dirección a ellos, di un pequeño salto y en un abrir y cerrar de ojos la daga estaba en su cabeza, tres...la satisfacción me recorría todo el cuerpo y las ganas de eliminarlos también.

-Tan violenta como siempre, hee…Jodie-

-Por favor no mas halagos, me harán sonrojar par de idiotas, para la próxima llamen a tiempo a su mama Jodie-

-Como quieras pequeño demonio-

Pequeño demonio...se había vuelto mi nuevo apodo, y como de costumbre este nuevo apodo me daba muchos problemas algo insignificantes, algunas miradas de molestia y otras de disgusto por mi comportamiento de agresividad ascendente y cordura descendente; aunque quisiera que todo acabara y que aquel apodo se desvaneciera inmediatamente, no podía hacer mucho por ello.

El grupo empezó a moverse nuevamente, agrupándose y revisando a todos los supervivientes, los pocos silenciosos que nos habían acabado de atacar cayeron en batalla al igual que algunos de los nuestros, un grupo de personas empezaba a recoger y reunir los cuerpos inertes de aquellos quienes arriesgaron su vida para ayudar a otros por un bien desconocido, ponían los cuerpos con delicadeza en una fila, intentando hacerlos ver como si simplemente estuvieran tomando un descanso, para ser sincera, esta era la parte que mas e odiado de este nuevo estilo de vida obligatorio, ver que el cuerpo de aquellas personas cercanas ya no se moverían nunca más es algo que me ha dejado con malos recuerdos de lo que significa estar en batalla con estos monstruos sin alma; una gran fila de entre diez a veinticinco personas se había formado en unos pocos minutos, se notaba que el ambiente empezaba a tornarse melancólico y muy desanimado, no había mucho que hacer en estos casos y como era de costumbre lo único que quedaba era aceptarlo y seguir adelante, aunque eso significara seguir perdiendo a más gente de lo necesario, aun así eso con llevaba la gran carga de culpa por no proteger a aquel ser tan amado lo cual era una carga para los demás, Maxine se acerco al lugar con mucha seguridad y a paso acelerado, tenía que rendir disculpas y pésames al igual que tenía que planear la estrategia de escape con aquellos Hunters, la entendía, tenía que sacarnos de aquí lo más rápido posible si no queríamos un nuevo enfrentamiento.

Desde donde me encontraba no podía escuchar lo que ella decía, a pesar de tener una voz tan alta, no se escuchaba ni siquiera un susurro, sin embargo se noto que dio la orden de siempre para estos casos con la cual izo que empezara el acto fúnebre que consistía en la quema de aquellos cuerpos, una gran llama de fuego se levanto frente a nosotros unos minutos después de que unos hombres tiraran algo encima de ellos, Maxine nos dijo que de esta manera se podían asegurar los entierros más increíble que de lo habitual y también el detenimiento del regreso de sus cuerpos como zombis o hellmians sin control.

-Jodie tengo que hablar contigo- Helén, la esposa actual de uno de los guardias de la tribu, era una mujer algo callada que poseía un aspecto un tanto angelical, unos ojos cafés que resaltaban entre su cabellera color caoba y su piel canela, la combinación perfecta para esta ángel con dotes en la arquería y la curación -Es algo urgente...así que, si no te importa... ¿podrías seguirme?-

-No hay problema- En su rostro siempre aparecía una expresión de miedo sin que ella se diera cuenta, su esposo una vez me contó que era algo que ella hacia inconscientemente, lo cual no era algo que podría ir de la mano con su forma de ser, valiente y persistente.

Helén se encargaba del área de rescate y cuidado, al parecer antes era una enfermera o algo por el estilo, no tenía mucho misterio su pasado, una mujer casada felizmente con el hombre de sus sueños y un hijo maravilloso, que mas podría desear alguien como ella, comparándola conmigo...soy un desastre y completo desperdicio de mujer; me guió hasta un pequeño grupo de niños, habían unos 4 o 5 los cuales lloraban incesantemente por la pérdida de su familia a excepción de uno, entre ellos destacaba un pequeño niño con no más de cuatro o cinco años, su pelo chocolate marrón cubría sus ojos los cuales tenían un tono grisáceo en ellos, su rostro era un tanto redondo y sus cachetes pronunciados le daban un toque algo tierno, su camisa estaba sucia y llena de barro, por lo cual no dejaba ver su verdadero tono el cual parecía más un crema pálido, en cambio sus jeans que estaban desgarrados en la pierna izquierda mostrando un corte limpio que aun sangraba atreves de la venda que lo “cubria”, y sin mencionas sus pequeñas botas de plástico azul las cuales estaban cubiertas de sangre y algo de...¿tierra?, no quiero saber que puede ser esa cosa.

-Necesito que nos ayudes a cuidar de alguno de estos niños-

-...Esperas que alguien como yo cuide a algún un mocoso que no hace nada más que llorar...debes estar loca- Su expresión había cambiado a un semblante serio que por lo visto no dejaba nada a la imaginación de lo que estaría pensando.

-Ya nos estamos retirando a la tribu y estos niños necesitan protección, sé que es una locura pedírtelo a ti, pero no tengo a nadie más en estos momentos, tampoco te estoy pidiendo que tomes el papel de madre- Madre…sonaba algo lejano en estos momentos, la idea de tener algún hijo se había ido por el desagüe, e imaginármelo siempre terminaba en algo vago en mi mente.

-Sabes muy bien que soy una amargada sin sentido, fumo como chimenea, y odio oír los llantos y gritos de los demás, aun así, ¿quieres que me encargue de este chiquillo?-

-Sí, justo a ti es a quien necesito para este trabajo- Odio mi necesidad de ayudar a las personas a pesar de mi estado.

-Bien, pero si me irrita se lo tirare al primer zombie que vea y esperare a que se lo coma por llorar y hacer que mi jodida existencia sea un infierno-

-¡Gracias!, aunque solo no seas tan agresiva con él, es solo un niño- Una sonrisa calida se poso en su rostro y seguido de eso corrió hasta donde estaban los niños, una mujer demasiado animada para lo que yo podría llegar a ser, se acerco al pequeño que no estaba llorando, intercambio unas cuantas palabras a lo cual parecían indicaciones, debido a que este había asentido con su cabeza varias veces como aquellos muñecos tan cabezones y graciosos que a veces decoraban los carros, lo tomo de la mano y lentamente se acercaban a mí, aquel niño llevaba ahora una sonrisa en su rostro despreocupado, daba pequeños saltos los cuales hacían que sus botas hicieran un pequeño ruido por la pasta marrón que llevaban, si aun pudiera retroceder en el tiempo me gustaría poder quedarme en el momento en que vi una imagen tan parecida a esta, maldita nostalgia, sentí como una pequeña sonrisa se apoderaba injustamente en mi rostro y mi garganta armaba un nudo de sentimientos encontrados, no ahora…, me di una cachetada fuerte la cual izo que mi mente volviera a aclararse, levante mi brazo hasta la altura de mi boca y lo mordí, espere a que mis dientes perforaran un poco la piel como para abrir un poco de mi piel y sangrar, necesitaba volver en mi y dejar de pensar en las cosas estúpidas del pasado.

-vaya…debes estar algo…consternada por esto- La voz de Helen era un susurro áspero para mí en estos momentos.

Saque el brazo de mi boca y lo pase por mi camisa blanca ahora teñida de rojo para limpiarlo -ni lo menciones, por otra parte quien es este- dije sin mucho animo a lo cual el niño no tomo mucha importancia y demostró aun mas animo del que ya tenía.

-Bueno, te presento a Jonathan, lo encontramos escondido entre algunos escombros junto a un zombi ya muerto- respiro hondo, se agacho hasta la altura de Jon y lo miro –Ahora, Jonathan ella será tu nueva guardiana mientras arreglamos algunos asuntos de adultos, espero que puedas portarte bien e…intentar que no te mate, ¿si?- intento tenderle una sonrisa algo fingida al pequeño niño que noto rápido la situación y me miro con asombro.

-Ya que ahora todo está resuelto, tenemos que irnos cucaracha, no quiero quedarme a saber que pasara cuando vengan mas bestias- guarde la daga que aun mantenía en mi mano y empecé a caminar hacia donde estaban los demás, ya empezaban a montarse en los vagones de transporte para marcharse hacia la tribu.

Mientras caminábamos sentí un pequeño tirón en mi pantalón el cual no podía ser más que del niño, la pequeña cucaracha se mantenía mirando hacia delante felizmente, aun así no le preste mucha atención, por ahora no le hacía daño a mi mente, por otra parte los demás no tenían la misma intención de ignorar al pequeño gusanito que ahora me acompañaba, sus miradas y murmurios se hacían notar al verme lo cual se volvía cada vez mas incomodo, acelere un poco el paso para llegar rápido a la vagoneta que estaba por partir, aun así aquel niño también izo lo mismo sin quejarse y protestar.

-¿A dónde vamos señorita Jade?- dijo el niño con una voz muy animada, al parecer contestarle a aquel insecto se me hacía difícil debido a mi forma tan peculiar de nombrarlo en mi cabeza, pero tome algo de valor en mi y hable.

-En primer lugar mi nombre no es Jade es Jodie, y en segundo lugar, vamos a la tribu, necesitare hacer algo de espacio en mi casa para mantenerte por ahora- Bien…por lo menos no sonó tan mal -Déjame dejarte en claro que si lloras o empiezas a comportarte de manera odiosa personalmente te lanzare a los zombis y esperare a que te maten, ¿entendiste cucaracha?-

-¡entendido!- grito con ánimo y en un par de segundos reacciono a algo -¡pero no me llames cucaracha! Soy Jonathan no cucaracha, mi papa me dice Joni, pero tú puedes decirme también así señorita Jade- maldito mocoso de mierda…

Nos acercamos a donde estaban los carros y las personas dividiendo a todos para irse en uno de estos, nuestro transporte era una camioneta en la cual su parte trasera había sido modificada para que las personas pudieran estar sentadas y a la vez paradas, algo que beneficiaba en parte por el tema de persecuciones, debido a que solo quedábamos aquellos que teníamos a los niños junto con algunos Hunters se nos permitió ingresar rápido a la camioneta, por lo menos he encontrado una ventaja, cuando todos entraron y terminaron de verificar que en el perímetro no quedara nadie nos pusimos en marcha, el viaje hacia donde estaba instalada la tribu era algo agobiante debido a que tomaba unas cuantas horas de retorno.

Aun así siempre terminaba viéndolo como un paseo de solo unos minutos, terminaba divagando en mis pensamientos extraños sobre el pasado y lo que me podía esperar en el futuro, si fuera posible cambiar lo que soy ahora…sería lo mejor del mundo, miro hacia las enfermeras que siempre nos acompañan y en mi mente solo aparece una palabra “celos”, aun sentía un poco de celos ver que a aquellas mujeres llevar una vida tan tranquila y despreocupada, mientras tanto, otros la tenían difícil con todo lo que estaba pasando y entre todos ellos me incluía yo, quien intentaba salvar a los que no tenían suerte solo para olvidar que en el pasado no pudo hacerlo simplemente con una persona, realmente odio mi manera tan depresiva de pensar pero aun así tengo que darme cuenta de mis propios errores.

Las horas pasaron volando y en un pestañeo estábamos en el campamento, una gran estructura de hierro hacia de barricada por cualquier incidente con zombis, llena de grandes parches de metal y algunos grafitis de decoración que mostraban mensajes de paz protegían a los sobrevivientes y miembros de la tribu Iguru, la tribu encargada de promover la paz entre los sobrevivientes, contaban con una gran población de humanos y hellmians que aun tenían el control y cordura de su cuerpo, sin embargo no disponía de tanta ayuda como las otras tribus restantes, aun así, a pesar de ser la más pequeña aquellos que seguían con el deseo de vida y esperanza por un mundo nuevo y sin guerras estúpidas terminaban uniéndose aquí, por otro lado, aun esta la tribu de los Hunters que recientemente habían hecho un tratado de unión y paz con los Iguru, aquellos eran algo sombríos y la cordura empezaba a escasear en aquella tribu debido a que su objetivo y su razón de existir es la exterminación de todo aquel que pueda moverse, a veces lo hacían por dinero otras solo por algo de comida pero con el fin simple de matar, no realizaban rescates ni mostraban piedad por aquellos que aun estaban con vida y poseían un su cordura, debo dar gracias a Maxine que logro entablar una relación armoniosa con el líder el cual estaba al borde de la locura…al igual que sus otros miembros, lo bueno de pertenecer a los Hunters es que no hace falta tener la cordura tan sana siempre como para vivir de manera tranquila y feliz.

30 de Marzo de 2018 a las 21:47 0 Reporte Insertar 2
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