Kewhank Seguir historia

raimundohg Raimundo Hern�ndez

Siendo aun joven, Kewhank es atrapado por la banda de sicarios del hombre mas poderoso del planeta, Adam Keanfendoom, Emperador de "Las Tierras del Norte" y dueño de una tecnología oscura y poderosa: El alma Humana. Por medio de torturas, el joven Kewhank se convertirá en un Hombre, en un Guerrero. Gracias a Kewhank, el emperador será Inocente.


Fantasía Sólo para mayores de 18.

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Mis Memorias

                                         

                      Dedicado al alma prisionera que llevamos dentro. Y con especial énfasis a aquellos que además cargan con un Dictador supremo.



 

      Kewhank





Mis memorias.


Soy de un lugar muy lejano. De otro planeta, a una distancia tan grande que ni siquiera importa cómo es, dónde está ni cómo se llama. Solo digamos que es un planeta muy parecido al de ustedes.

Pensarán, como muchos piensan, que soy una especie de ser viscoso y verde, con ojos grandes y tentáculos… pues no. Soy tan humano como ustedes (puede que un poco más), solo que mi “tierra” está en otro lugar, pero somos en teoría de la misma raza; productos del mismo milagro creativo.

Milagros. Yo no creo en milagros, me gusta la acción, los resultados y las estadísticas. Pero hoy por hoy debo admitir que, a veces, suceden cosas poco probables. Estoy aquí por causa de una de ellas.

Se preguntarán si somos más desarrollados o inteligentes… no, no lo creo.

Sí poseemos más tecnología, pero créanme que eso sólo trae problemas. Trae problemas, desigualdad, injusticia y apatía.

Problemas. Aquí los problemas empezaron cuando hace unos sesenta años un religioso, científico y multimillonario descubrió, por medio de métodos científicos, que todos los seres humanos teníamos alma. Es una palabra graciosa, lo sé. Él mismo la definió como “un espíritu, la base de nuestro ser, compuesta por una especie de materia pura que al momento de morir abandona la carne” (es la razón por la que las personas mueren).

¿Cómo lo logró? Simple, pero inaccesible para ustedes. Este sujeto edificó un asilo de ancianos de gran lujo, con la “sutil” característica de que las paredes de cada dormitorio, estaban internamente compuesta por una aleación metálica que dudo que conozcan, la cual es impenetrable. En fin, este asilo, que en realidad era un bunker sin salida alguna, yacía perfectamente ubicado encima de un gran medidor de masa.

Cada día, tanto al levantarse como al irse a dormir, los inquilinos iban a sus respectivas habitaciones y se pesaban. Paulatinamente, mientras los habitantes morían un mecanismo incineraba la habitación sellada, quemando todo y reduciéndolo al polvo. Entonces comparaban la diferencia de peso de la última vez que los ancianos se controlaron con el resultado que daba el peso de la habitación incinerada.. Para el excéntrico religioso no fue difícil darse cuenta, siempre quedaba una pequeña porción de “materia flotante”, que con los instrumentos correctos pudo calcular (4,12 gramos menos para ustedes… las medidas no son las mismas). Si bien, el cadáver así como la habitación entera, era convertida en cenizas hasta que su peso se reducía a nada, esa mínima diferencia de peso jamás se fue del edificio, es decir, sus “almas” seguían dentro del edificio. Cuando quedaban solo 10 personas vivas se abrieron las puertas…y todos esos eternos 4,12 gramos arrancaron de esa pesa para nunca más volver. ¡Gran descubrimiento! pues sí.

El siguiente fue el malo. O tal vez fue el bueno. La verdad no sabría muy bien cómo explicar eso.

Después del que el denominado “descubrimiento del asilo de ancianos” salió a la luz pública, por medio de noticieros y canales de información de todo el mundo, la gente fue tomando posición. Muchas conclusiones de las masas fueron apoyadas e incentivadas por distintos grupos con bastante poder.

La primera y la más predecible fue un discurso de carácter sacro, porque un montón de grupos religiosos vieron por fin una conexión entre la ciencia, es decir, lo objetivo y el Dios que le vendían a la gente. Pero no fueron capaces de ver más allá. Ilusos.

Algunos grupos de científicos más convencionales rechazaron la conclusión del proyecto en sí, pensando que era una puesta en escena o un experimento que por sí mismo no decía nada. Ambos grupos debatieron lo suficiente hasta que llegaron a un acuerdo. En el plano de la ciencia, los investigadores decidieron no tomar en cuenta el experimento y pasarlo por alto sin siquiera comprobar ni descartar la teoría. El acuerdo fue altamente estimado por los grupos religiosos, los cuales " por respeto a lo sagrado", es decir, por miedo, no querían que prosiguiera una investigación.

Tal vez ellos sabían lo que podría causar este tipo de conocimiento en las personas, tal vez sabían que era un peligro. O tal vez los altos mandos de estos grupos ni siquiera creían en el Dios que los dirigía. Ignoro cuál es la respuesta... Me encantaría saberlo con certeza, pero aún no lo sé.

Ante esta situación un hombre de negocios asociado con algunos científicos sin prestigio se embarcó en un proyecto peligroso e ilegal, cuya hipótesis era bastante simple, pero que acarrearía consigo problemas inimaginables: Dicha hipótesis podría ser comprendida por un niño, tal como este emprendedor se lo explicó a su hijo de 12 años, sin embargo en su lado técnico era extremadamente compleja. Ya que yo no soy un gran científico, y ustedes tampoco, explicaré la idea como si ustedes fueran un montón de niños dejados por sus padres en un centro comercial ante un experto cuentacuentos, el cuál aún siendo enfrentado por las miradas expectantes, estómagos abandonados y mentes trastornadas, es capaz de relatar cualquier estupidez:

-¿Papá, qué haces en tu trabajo?-

- Es difícil de explicar hijo -

-Oh ¡pero yo quiero saber!-

- ¿recuerdas a ese viejo loco qué aparecía en televisión diciendo que las personas tenían alma?-el niño se sobresaltó, como cualquier niño que de momento sabe la respuesta a una pregunta de un maestro en la escuela y levanta la mano frenético para que nadie le quite la gloria.

-¡por supuesto! ¡¿Estás trabajando en una iglesia?!- dijo el niño atónito mientras miraba su mamá, cómo buscando ayuda.

-¿puedo terminar?- dijo el padre molesto con la mera idea de trabajar junto a un religioso- unos amigos y yo, estamos tratando de averiguar si ese viejo decía la verdad, y si es así pensamos que no todas las almas deberían ser iguales.

-¿Por qué no?-

- Porque no todas las personas son iguales-

Obviamente este niño era yo. Y el hombre de negocios era mi padre.

Así después de años de ardua y clandestina investigación, inventaron el Medidor Potencial de Energía Espiritual (MPEE), una máquina más pequeña que un computador portátil y que permitía a cualquier persona medir, por medio de distintos fluidos, el alma de una persona, siempre que supiera hacer funcionar ese fantástico aparatito. Al usarlo mi padre fue capaz de probar lo que mencionó ese día: que dentro de cada persona, yacía un tipo de energía, o de materia desconocida hasta entonces, la cual no solo este aparato era capaz de distinguir de las otras materias del cuerpo humano, sino que el MPEE podía medirla; tal y como mi padre supuso la cantidad de energía que cada alma entregaba no era la misma.

Después de un tiempo no les fue difícil darse cuenta de ciertas curiosidades, la más sorprendente es que cada niño recién nacido posee una enorme capacidad de entregar energía, en la mayoría de los casos, mucho más que cualquier adulto. Y más curioso aún, que todo ser humano nace, en casi todos los casos, con la misma cantidad (en sus medidas algo cercano a los 4 megatones. si es muchísimo), sin embargo durante la vida esto cambiaba según como ocupabas ese… ¿Cómo le llaman algunos? Ah sí, “poder o fuerza interna”.

Me auto condicioné casi toda mi vida a sentir una ligera sensación de asco cuando escucho eso. Todavía me pasa, estoy tratando de controlarlo.

Lo sé, lo sé… esta es la parte moralista que en el fondo todos (incluso ustedes) odiamos, pero lamentablemente esto funciona más o menos así:

Por alguna razón que no comprendo y a estas alturas no me interesa averiguar, el alma de una persona puede refinarse o deteriorarse (como casi cualquier tipo de materia), con la particularidad de que estos factores se dan según la forma en que la persona vive, es decir, si la persona hace el “bien” (lo que sea que eso signifique) su alma se “purifica”, es decir, esa energía se refina y parece crecer. SI la persona hace el “mal” todo lo contrario.

Lo sé, es asquerosamente fantasioso y desagradable, pero es cierto. Nada que hacer al respecto. Es una incómoda realidad.

Ahora bien he aquí el dilema: mi padre no era tan viejo cuando descubrió todo esto. Yo era pequeño, pero tengo el recuerdo latente de vivir en un país que se caía a pedazos, en una sociedad que se caía a pedazos, en la que mi padre y su familia habían crecido en los barrios más pobres de la ciudad, y si bien él ya no era pobre, sino todo lo contrario, todo era injusto, todo era más asequible en la clandestinidad. Mi padre había descubierto algo muchísimo más importante que lo que el viejo religioso ese: los humanos, por más ruines y malditos que fueran tenían alma, poseían energía en proporciones industriales dentro de ellos mismos. Esto se traduce a que cada persona que no tenía electricidad, dinero, calor, agua caliente, gas, o alguna de las cosas básicas en su hogar, tenía el potencial de autogenerarla. Al menos esa era su teoría.

Persiguió tanto la conclusión de su proyecto que se volvió loco. Se supone que debo perdonarlo, pero no sé cómo hacer eso. No sé si quiero, no sé si puedo.

Después de hacer todo tipo de pruebas año tras año con cientos de humanos incluido él mismo, mi madre y otros, mi padre cruzó una línea y comenzó a hacer pruebas de moral dudosa (incluso para mi). Fue entonces, cuando yo tenía 20 años, que junto a mí en un sótano mugriento descubrió que cuando las personas se suicidan, su alma se torna lenta, y se condensa lo suficiente como para poder capturarla (obviamente sigue siendo invisible), dentro de un contenedor del mismo metal impenetrable. ¿Qué lograron con eso? Descubrir que al ser sometida a presión el alma del suicida genera una monumental cantidad de energía.

Más rápida, efectiva, de mayor calidad y poderosa.

Este descubrimiento abrió las puertas a tecnología inimaginable, montones de dinero y poder; en pocos años controlar las almas de los que no les interesaba vivir era la llave al dominio de nuestra sociedad, aunque estaba en la brecha de la ilegalidad.

Lógicamente las personas que se esfuerzan por hacer lo “bueno” rara vez se suicidan…pero con poder y recursos todo se puede. Así que viendo la oportunidad de dejar de ser el hijo de un mafioso anónimo y pasar a ser el hombre más poderoso del planeta, puse manos a la obra con un proyecto que en unos pocos años, me permitió controlar gran parte del dinero y de armamento de última tecnología. Me hice de algunos amigos, contraté a un par de asesores, abogados y publicistas (todas sanguijuelas rastreras, aunque muy serviciales) y en un par de semanas, y unos cuantos cientos de personas muertas, era un aclamado tirano que controlaba el lado norte de mi planeta, pues era mayormente MI planeta.

En resumidas cuentas, mi padre tomó un proyecto espectacular, que por sí mismo era inconcluso e inútil, y lo finalizó. Yo se lo entregué a la gente, a donde pertenecía.

Así nuestro mundo se dividió en apenas unos años en la tiranía norte y el gobierno de del sur, los cuales le decían a su gente que liberarían el lado norte para establecer la libertad y la paz, la justicia, y todas esas idioteces sin sentido. Pero todos sabían que yo era infinitamente más poderoso. Es la eterna disyuntiva de la democracia, se preocupan más de la forma que del fondo, para ellos el poder que yo poseía era inalcanzable ya que esta economía basada en explotar la vida de las personas, no concuerda precisamente con la moral y la libertad.

Yo no llamaría tiranía a mi imperio. La gente me amó, me idolatraba sin hipocresía, les di mis mejores años de servicio; creé un mundo y una sociedad en la que ellos podían tener todo lo que siempre soñaron. Ellos conocían el precio. Más o menos.

Nunca se debe decir toda la verdad ¿cierto?

Con respecto al hemisferio Sur, estaba compuesto por un conglomerado de más de 20 países independientes, en los cuales la población vivía peor que en mi “cruel tiranía”: tenían menos alimentos, el nivel de pobreza y desigualdad social por las nubes, pero eso no les importaba más que la forma en que debían gobernar. Cerdos hipócritas, en mis veinticinco años en el poder no recuerdo cuantas amistosas y secretas charlas, visitas, cenas e incluso amistades hice con tantos políticos que en su territorio juraban mi destrucción , pero que en el fondo concordaban con mis maneras y mis métodos. Eran iguales a mí. No, eran peores, pues no solo codiciaban el poder sino que mentían a su pueblo para obtenerlo.

Sin embargo existía un grupo no menor de religiosos los cuales se habían auto marginado de muchos países del sur en una revolución pacífica y sin sentido hace siglos. Eran una especie de puritanos, salvajes que se resguardaron en los frondosos y oscuros bosques centrales. Una zona poco explorada que no se había tomado en cuenta por su suelo poco fértil para para cosechas, su fauna peligrosa y su vegetación impredecible. Caían lluvias tropicales todo el año, las tormentas eran impredecibles, el calor enloquecía a cualquiera, y los millones de árboles llegaban a tapar la luz del sol.

A pesar de todo esto se enviaban de forma periódica a muchos mercenarios a buscar algún alma perdida (pues si caía en mis manos estaba perdida). A pesar de que el territorio confuso y misterioso desorientaba incluso a los mejores, parte de la estabilidad de la nación dependía de esas almas capturadas y los caza-recompensas se esmeraban en traérmelas. Por supuesto que la paga era muy buena.

Esta actividad se intensificaba cada vez que en el sur se sufragaba a un nuevo líder. Ya saben…nunca se sabe cuándo iba a necesitar realmente toda la energía que yo decía poseer en los medios, en mis amenazas públicas, y esas cosas. No fuera a suceder que a los del sur realmente se les ocurriera emprenderlas contra mí.

Así en el año diecinueve de mi mandato, en el onceavo mes, el jefe de la Guardia Imperial Especializada (solo un nombre bonito para una banda de cazadores de humanos), mi matón de mayor confianza dio con un joven llamado Kewhank.

Ah… de solo pronunciar su nombre la cabeza me da vueltas y mi estómago se revuelve como si cientos de escorpiones despedazaran mis entrañas.

11 de Marzo de 2018 a las 23:00 3 Reporte Insertar 3
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Amaia de Navarro Amaia de Navarro
¡Me encanta! Solo e tenido el placer de leer el 1 Capítulo, pero te puedo decir que ¡me encanta!. Tu manera de explicarte esta llena de empatía. Mañana seguiré leyendo. En mi historia " yumo" no me explico tan bien como tu, pero espero que te guste tanto como a mi. Si quieres pasar a dejarme tu oopinion estaré encantada. Un abrazo y nos estamos leyendo.
15 de Mayo de 2018 a las 15:39

  • Raimundo Hern�ndez Raimundo Hern�ndez
    Amaia gracias!! sigue leyendo! si pudiste sentir algo de cariño inicial por Adam, vas a amar este libro tanto como yo. leeré tu libro! 15 de Mayo de 2018 a las 21:49
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